Miércoles 16.10.2019

EMILIO GONZÁLEZ FERRÍN

"El terrorismo islamista europeo nace de ir contra el sistema y ahora cualquier desgraciado que busque un minuto de gloria puede coger una furgoneta"

Emilio González Ferrín FOTOS CEDIDAS POR ÉL MISMO DE SU FACEBOOK
Emilio González Ferrín FOTOS CEDIDAS POR ÉL MISMO DE SU FACEBOOK
"El terrorismo islamista europeo nace de ir contra el sistema y ahora cualquier desgraciado que busque un minuto de gloria puede coger una furgoneta"

Está claro que negar la invasión musulmana del 711 causa ampollas en la academia y en los doctos de la versión oficial -u oficiosa- de la Historia de España. Emilio González Ferrín (Ciudad Real, 1965), profesor de Pensamiento Islámico de la Universidad de Sevilla, docencia que compagina con estancias de investigación en universidades de todo el mundo, lleva, sin embargo, una veintena de años descubriendo una cultura, de la que no sólo es conocedor por los libros, sino que se ha integrado por su abrumador dominio de varios dialectos del árabe en las sociedades que investiga. 

Con la templanza de quien sabe de lo que habla y ni se molesta en refutar las estupideces de los doctos en tertulias que inundan los debates políticos estos días, contesta sin juicios de valor, con contundencia, como quien responde ante obviedades tales como las que pueden encontrarse en "Historia General de Alándalus" (Editorial Almuzara, Córdoba): "No hubo invasión islámica en la Península Ibérica en el año 711 porque no estaban codificados ni el Corán ni ninguna tradición islámica; quien entrase en la Península Ibérica ni era musulmán ni hablaba árabe porque al árabe le faltaban 100 años para ser una lengua internacional".

Quienes hemos tenido la suerte de ser sus alumnos, afirmaciones como éstas ponían boca abajo todo lo que creíamos saber hasta entonces. Al igual que sobre el terrorismo que se lleva a cabo en Europa. "El terrorismo islamista europeo es un producto intrínsecamente europeo. Proviene de un sentido de ir contra el sistema que hace unos años se fundamentaba desde ideas políticas radicales, y hoy encuentra su sentido en el proceder kamikaze que ven en televisión. Dicho eso, por supuesto que estamos en riesgo, en cualquier parte del planeta. Cualquier desgraciado con ganas de un minuto de gloria en los medios puede subirse a una furgoneta coger un cuchillo de cocina o, los más sofisticados, buscar en Internet cómo fabricar explosivos".

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Recuerdo en una de sus clases una frase que me impactó: "Hoy en día un niño de Sevilla y otro de Tánger se parecen más entre sí que a sus respectivos abuelos". Quizá no sea así en determinados países de mayoría musulmana, como por ejemplo, Uzbekistán, Barhein, Pakistán, pero ¿mantiene la afirmación con respecto a los países de mayoría musulmana mediterráneos?

Yo diría que sigue siendo cierto en el sentido en que lo expresa el escritor franco-libanés Amin Maalouf: Que somos hijos de nuestro tiempo. Que cada generación aprende dónde está y de dónde viene, dependiendo de una narración que se le inculca. Que si somos la reserva espiritual del mundo, que si somos la élite racional del planeta, que si nos merecemos la riqueza que nos rodea, que si 'ellos' no se la merecen… Somos herederos del discurso que nos inculcan, por lo que somos todos iguales.

Esta semana, un medio local ha publicado una información sobre "los puntos calientes" más susceptibles de ser atacados por un atentado terrorista en Córdoba. Eso, alentado con los vídeos que circulan por Internet de la intención de recuperar Al-Ándalus y su principal bastión, Córdoba, genera cierta psicosis. ¿Se atrevería a desmentir el riesgo de que "vengan los moros y nos invadan", que es lo que en el vocabulario popular se piensa?

La gente le busca una racionalidad al terrorismo, un fundamento ideológico, una razón. Creo que, en ese sentido, avanzamos entre tinieblas. El terrorista no es culpa del sistema ni producto de una religión ni el efecto de determinadas políticas ni una importación de países lejanos… El terrorismo islamista europeo es un producto intrínsecamente europeo. Proviene de un sentido de ir contra el sistema que hace unos años se fundamentaba desde ideas políticas radicales, y hoy encuentra su sentido en el proceder kamikaze que ven en televisión. Dicho eso, por supuesto que estamos en riesgo, en cualquier parte del planeta. Cualquier desgraciado con ganas de un minuto de gloria en los medios puede subirse a una furgoneta coger un cuchillo de cocina o, los más sofisticados, buscar en Internet cómo fabricar explosivos. Por lo mismo, es un terrorismo invertebrado; ojalá proviniese de una sola fuente, para poder ir contra ella.

Es un terrorismo invertebrado; ojalá proviniese de una sola fuente, para poder ir contra ella

Esta semana, intentando quitar hierro al asunto, al bromear con un conocido estudioso del Islam, me decía que le da miedo lo que se puede avecinar: El odio a los musulmanes radicalizado y el rechazo de sus vecinos de toda la vida. ¿Estamos creando un caldo de cultivo para un resurgir de movimientos xenófobos como ocurre en Alemania?

Pues sí, pero yo no lo veo como el principal problema, sino como causa del problema principal: Que, por alguna razón, una serie de musulmanes europeos o europeizados ha decidido que no va a integrarse en las sociedades que los acogen, sino que van a constituir burbujas ideológicas en contra de la idea inclusiva de Europa (primera fase) o bien atentar contra ella (segunda fase). La Policía está bien pendiente de la segunda fase, confío que con una colaboración ciudadana sin reservas. Pero la segunda nos atañe a todos: La identidad colectiva en Europa la concede un pasaporte, no una religión. El que lo entienda al contrario, o lo inculque, está siendo parte del problema.

Se dice que la Historia es cíclica. ¿Estamos ante una 'Guerra Fría' de Occidente contra el Golfo Pérsico poniendo como parapeto al terrorismo que, como suele pasar en los enfrentamientos bélicos, incluye un campo de batalla fuera de sus fronteras?

No lo creo. La gran tentación mediática es encadenar una serie de acontecimientos para poder establecer una narrativa. El terrorismo islamista europeo, las guerras en Oriente Medio y la situación en África son tres acontecimientos que sólo se conectan sobre la marcha, es decir con gente que reivindica atentados que no ha organizado (el caso de Daesh con los atropellos), o con grupos mercenarios africanos y árabes financiados por países que deberían ser sometidos a un bloqueo internacional. Por otra parte, sí hay una 'Guerra Fría' dentro del mundo islámico: Entre radicales sunníes, financiados por el wahabismo, y chiíes, apoyados desde Irán. Pero Occidente no es más que un convidado de piedra ahí.

Hoy están poniendo a prueba la convivencia quienes no entienden las ventajas de esa vida en común en un régimen de libertades que Europa se merece

En su manual de obligada lectura para quien quiera intentar entender el papel del Islam en la Península, 'Historia general de Al-Ándalus', desmonta prácticamente todo lo estudiado -o divulgado- en la Historia de España en la línea de los planteamientos del historiador Américo Castro sobre el mito de "las tres culturas" del que hacemos gala en el discurso político de los gobiernos de la ciudad, sean del color que sean.  ¿Tres culturas o una sola con tres religiones?

Una sola, y tres religiones, o trescientas. El Islam medieval no era una religión, sino un sistema cultural basado en el comercio de las grandes ciudades del Mediterráneo; un sistema en el que la identidad religiosa no era tan importante como nos lo pintan ahora. Creo que el sistema sigue siendo válido: Igualmente hoy tenemos una sola cultura en Europa, que nos ha costado siglos de alimentación, con enormes lagunas oscuras de guerras hasta dar con la solución de la necesidad de entendernos. Dentro de esa única cultura caben religiones de todo tipo, al igual que numerosas identificaciones ideológicas, sexuales, raciales, económicas, de género… Eso, para mí, es la convivencia; no es ir de la mano, sino relativizar los grandes discursos de identidad única. Y hoy están poniendo a prueba la convivencia quienes no entienden las ventajas de esa vida en común en un régimen de libertades que Europa se merece.

Al negar lo que en el imaginario colectivo es 'la invasión islámica' y la posterior 'Reconquista', ¿haría eso mella en el academicismo con tintes católicos alguna repercusión académica?

Repercusiones de todo tipo, incluido un cierto anecdotario de rechazo que tiene la ventaja de obligarme a estar revisando mis juicios permanentemente. Pero no es el catolicismo el que rechaza mi visión continuista de la historia, sino un rancio academicismo que lleva décadas de 'ordeno y mando'. Todo es siempre personal y basado en cuotas de poder: Liderar una corriente de interpretación, al igual que ser líder de opinión, tiene un aura hegemónica que cuesta abandonar. Yo cuestiono el autoritarismo y de ahí provienen los mayores rechazos.

Si Al-Ándalus fue el Renacimiento, ¿Córdoba fue clave en la cultura de la civilización de los ocho siglos?

Córdoba fue esencial para reactivar la inteligencia mediterránea dormida tras unos siglos de guerras yuxtapuestas, desde mediados del siglo VI a mediados del IX. Desde, aproximadamente, el 850 hasta el año 1031, Córdoba era la Nueva York de Occidente, y durante el siglo posterior, cada ciudad importante del actual territorio español quiso emularla. Después llegó el Toledo del siglo XII, la Sevilla del XIII, la Granada del XIV… Esa vertebración y continuidad es la que explica nuestra particular fertilización del llamado Renacimiento. 

La relación directa entre Daesh y el terrorismo islamista europeo proviene de su atractivo revolucionario

Como estudioso del Islam, islamólogo, ¿estamos ante una guerra de ciencia ficción o los grupos terroristas como Daesh tienen poder -económico, armamentístico, logístico- para que esto sea posible?

Yo no diría que Daesh es un grupo terrorista. Fue un poderoso grupo guerrillero creado de los restos invertebrados del ejército de Saddam Hussein, los grupos paramilitares de la guerra de Afganistán, Bosnia, Chechenia… Fuertemente ideologizado mediante un islam primitivista para hacerle la competencia a Al-Qaeda, consiguió controlar grandes zonas de Siria e Iraq. Hoy ya está en franca decadencia al haber perdido el control del petróleo iraquí y la financiación directa de algunos países del Golfo. La relación directa entre Daesh y el terrorismo islamista europeo proviene de su atractivo revolucionario: Numerosos europeos acudieron a luchar junto al Daesh. La mayor parte ha muerto en el proceso, o lo acabarán haciendo. Pero la vuelta de algunos puede incrementar la peligrosidad del terrorismo en Europa. De ahí a pensar que alguien del Daesh en Siria o Iraq 'ordena' los atentados, entraríamos ya en el terreno de la ciencia ficción. De nuevo: Daesh reivindica cualquier atentado de tinte islamista para, así, mantener su actualidad mediática. Pero ni los ordena ni los organiza.

¿Contra quién luchamos? ¿No es más efectivo en lugar de jugar a hacernos los héroes acudir a la diplomacia internacional para mediar con Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes y cortar de raíz la financiación en paraísos fiscales europeos?

Bien, eso sería un gran paso para solucionar la guerra en Siria e Iraq, pero no solucionaríamos gran cosa en materia de terrorismo islamista europeo. Porque ahí luchamos contra europeos, contra hijos de nuestro propio sistema que han sido reeducados por células exclusivistas anti-sistema que los convierten en víctimas rabiosas, los aíslan, los idiotizan, y acaban liándola. Entiendo que nunca se acaba la guerra contra el terrorismo, pero todos podemos poner algo de nuestra parte: Podemos retomar el espíritu de la lucha final contra ETA (aquello de 'vascos sí, ETA no') para que los musulmanes europeos se sientan europeos y colaboren en la erradicación de ese cáncer terrorista. También podemos proponer un pacto real antiterrorista, con la rotundidad con que en España se actúa, por ejemplo, en la violencia de género, y extirpar muchos centros de radicalización ideológica islámica que son públicos, para que las verdaderas mezquitas puedan ser eso, centros de oración. También podemos ser un poco más inteligentes en los medios de comunicación y actuar como se actúa en tiempos de guerra: Ensalzando a los héroes, a los que tienen éxito eliminando a los terroristas, y no engrandeciendo a la canalla. En fin, podemos hacer muchas cosas, o como mínimo unas pocas algo mejor.

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¿Quién gana con el terrorismo asociado al musulmán, al árabe como concepto de grupo 'étnico' o con determinadas costumbres compartidas?

Gana el islamista radical, que así consigue hacer ver a más musulmanes que ésta no es su tierra y que deben aislarse. Gana el ultra europeo, ignorante y fanático, que no sabe separar churras y merinas. Gana la prensa amarilla, echando gasolina fingiendo que apaga fuegos. Y lo peor es quién pierde: Los millones de musulmanes honrados en toda Europa que no sabían, hasta hoy, que son menos europeos que el resto, a tenor de cuanto se respira en las redes sociales y por las calles. Pierden los refugiados, gente que huye de zonas de guerra y tienen derecho a un estatuto reconocido por la ONU. Pierden los que piensan que hay muchas formas de ser español o de ser europeo.

¿Por qué no ponemos el foco en otro tipo de terrorismo como el de Boko Haram en Nigeria, las masacres que sufren los palestinos o la situación de inmovilismo político de los saharauis?

Imagino que no nos afecta tan directamente. Y es lógico. Pero ahí no hablaría yo de terrorismo. Los mercenarios de Boko Haram trafican con la inmigración ilegal, la droga y órganos humanos. Eso es una verdadera mafia organizada. La situación de Palestina es política, con tantas ramificaciones que sobrepasa el tratamiento que aquí podamos darle. Por lo pronto, resulta que el partido más votado, Hamas, ni siquiera lleva ya en sus siglas la palabra 'Palestina'. Y el problema saharaui también es complejo, sin relación con el terrorismo.

Es más fácil y rápido ofrecer subsidios que trabajo. Es más fácil y rápido regalar viviendas en el extrarradio que habilitar políticas de inmersión lingüística y cultural

¿En qué han fallado las políticas de Europa para que las terceras generaciones de españoles de origen en países de mayoría musulmana para que asuman que el terrorismo es la única vía 'contrasistema'? Porque parece difícil de creer que los chavales acusados de llevar a cabo el atentado de Barcelona difícilmente persigan 'indulgencias' por luchar contra infieles...

Bien visto; no se trata de premios para el Paraíso, sino precisamente de eso: Ir contra el sistema. Yo creo que Europa ha fallado en ofrecer soluciones a corto plazo tomadas de la cooperación internacional. Me explico: Es más fácil y rápido ofrecer subsidios que trabajo. Es más fácil y rápido regalar viviendas en el extrarradio que habilitar políticas de inmersión lingüística y cultural. Sigo pensando que Europa es un proyecto, y hay que educar con las ideas claras.

Durante la gestión de la crisis a causa de las llamadas 'Primaveras árabes' el papel reactivo de la Unión Europea (UE), sin iniciativa a pesar de ser sus vecinos, evidenció que, quizá, las herramientas en materia de Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) no son demasiado eficaces. ¿Seguimos igual para abordar cuestiones de seguridad?

No lo creo. La cooperación política se refuerza ante las crisis. Cualquier observador puede darse cuenta de que la conexión entre policías de los estados miembros de la UE, así como entre las fuerzas de seguridad de cada país, es impecable. Ojalá pudieran evitarse todos los atentados, pero la reacción ante ellos es, en mi opinión, impecable. Quizá podría avanzarse algo más en materia de endurecimiento de penas por terrorismo, o que los niveles de amenaza cerquen a los grupos peligrosos, en lugar de cachear a todos los ciudadanos en cada estación o aeropuerto, pero imagino que las cosas llevan su tiempo.

Cualquiera puede subirse a un coche o agarrar un cuchillo

Aún teniendo activada el nivel de alerta 4, es posible perpetrar un atentado. ¿Dónde está la clave?

En su simpleza. Como decía antes, cualquiera puede subirse a un coche o agarrar un cuchillo. Quizá podría ayudarse un poco si la noticia fuera siempre del estilo 'un terrorista ha sido abatido', en lugar de engordar la sombra del interesado, que es lo que busca. 

Por su vida en Melilla, su formación académica, trayectoria investigadora, conocimiento de la lengua árabe -vital conocer el idioma para lograr un verdadero entendimiento- ha convivido y trabajado en Amman, El Cairo o Damasco e imagino que habrá viajado o conocerá Túnez, Marruecos. ¿Qué cambió la llamada 'Primavera Árabe'?

Cambió el equilibrio de fuerzas en muchos países árabes. Fortaleció el papel del pueblo. Acabó con algunos dictadores. La gente tiende a condenar las buenas ideas que no fructificaron como se esperaba, pero hay que ser condescendientes con la libertad de tránsito de la historia. Imagine el caso de Egipto: La juventud laica se echa a la calle, derrocan al dictador, consiguen organizar elecciones democráticas, y de pronto las ganan los más radicales islamistas. Como traca final, el Ejército vuelve a hacerse cargo de la situación. Y entonces, aquella juventud laica piensa que fue un viaje 'de Guatemala a Guatepeor'. Pero había que intentarlo, imagino.

Hablamos mucho de que en el Islam no alienta en sus versos a la 'yihad' o guerra santa tipo Cruzadas, pero es que visibilizamos los países árabes como petróleo y poder o como pobreza extrema y 'subdesarrollados en pueblos perdidos de una ciudad destruida'. ¿Qué promulgan o qué preceptos predominan en la sociedad en base a librepensadores o corrientes de pensamiento actualmente? Porque quizá es necesario aclarar que no todo musulmán se levanta por la mañana con la intención de coger una Kalashnikov y venir a Europa a matar infieles...

Siempre digo a mis alumnos que si la mayor parte de los musulmanes del mundo son gente que se mueve en virtud de algún tipo de ética personal, esa ética proviene de los valores del islam, religión. No veo nada negativo en el islam, y sí en la islamización de la sociedad, del mismo modo en que no veo nada negativo en mi propia religión, el catolicismo, pero me molesta el 'cesaropapismo' de algunos obispados. 'Yihad' no puede traducirse como 'guerra' en el Corán. Quien así lo lea es porque o no entiende el árabe y se lo han contado, o porque quiere verlo así, como será el caso de los radicales.

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