Domingo 22.09.2019
Cordoba Hoy

MARTINA VELARDE, CANDIDATA DE UNIDAS PODEMOS

"España bien podría ser la alternativa para que se acabe produciendo el cambio en Europa"

Martina Velarde, candidata de Unidas Podemos, posa para Córdoba Hoy
Martina Velarde, candidata de Unidas Podemos, posa para Córdoba Hoy
"España bien podría ser la alternativa para que se acabe produciendo el cambio en Europa"

Nacida en Rota (paisana, por tanto, de Teresa Rodríguez) lleva ya una década viviendo en Córdoba. Una ciudad a la que llegó para trabajar de forma temporal y en la que se ha quedado a vivir "por lo bien que me ha acogido" y "porque me encanta". Cambiar Atlántico por Sierra, costa por interior, no le ha restado ni un ápice de fuerza a esta mujer aparentemente frágil, pero que de frágil tiene eso: Mera apariencia. No en balde, las costas roteñas están bañadas por las aguas del mismo Guadalquivir que besa eternamente a Córdoba y que se derrama al mar en la zona de los 'Lucios' aportando carácter con su sabor agridulce a los habitantes de Sanlúcar, Chipiona y Rota.

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Y qué mejor sitiio para forjar y amoldar el carácter que Granada. Allí dio forma a ese espíritu de 'abogado de los pobres' que le llamaba su madre, porque "era incapaz de soportar la injusticia" y estudió Derecho. También hizo un master (de los de título de verdad) y un experto en práctica jurídica y se sacó el CAP de siempre, "por si había que matar el gusanillo de la docencia", que también lo tiene.

Y, sorpresa de sorpresas, lo que más le gusta es el teatro. Desde niña, con 10 años, en su villa natal, con una valenciana que le enseñó sus primeros pasos sobre las tablas y también en el instituto, pero no fue a más en su gran pasión. "Actué en su día y hace tiempo que no tengo tiempo ni tengo horas al día... Y lo he echo de menos".

¿Actriz, pues?

No lo soy, porque no he hecho la carrera. Es algo que tengo pendiente. No la empecé nunca, siempre lo hice en plan amateur. Pero siempre que paso por el Conservatorio de Danza y la Escuela de Teatro me dan ganas de entrar. Al final la vida te lleva por otros derroteros. Si hice Derecho es porque desde pequeña no me ha gustado la injusticia, es algo que siempre me ha levantado los pies del suelo. Mi madre decía que yo era un abogado de pobres, porque siempre salía en defensa de personas en situaciones vulnerables y creía que haciendo Derecho podía ayudar a las personas en situación de vulnerabilidad.

Se habrá dado cuenta en todo este tiempo que una cosa es la justicia y otra bien distinta es aplicar las leyes. Más de uno pone en duda que haya justicia...

Si la justicia al final sólo trata de leyes y normas encorsetadas, pero sin traducirse en una justicia social, está claro que hay una carencia del sistema. Lo hemos visto ya con un problema enorme. Cuando el Tribunal Supremo dio en principio la razón a los usuarios para que fueran los bancos quienes pagaran el impuesto de actos jurídicos documentados de las hipotecas, a los dos días rectificó porque hay unos poderes en España que mandan más que el Tribunal. Con una llamada de teléfono hemos visto que eso se puede revertir. Por lo tanto, la calidad democrática está ahora en duda.

"Una simple llamada hizo que el Supremo revirtiera una sentencia y la calidad democrática ahora está en duda"

Se supone también que la justicia tendría que ir de la mano con la reinserción de presos. Las cárceles están hasta arriba de reclusos y surgen muchas dudas sobre que una prisión sirva para la reinserción.

El problema es que las cárceles carecen de suficiente personal y de programas. Los funcionarios que están dentro hacen grandes esfuerzos, porque con tanto preso, se hace difícil llegar a cumplir con los programas. Si de verdad queremos una sociedad donde se cumpla lo que dice nuestro Código Penal sobre que la prisión no es definitiva, sino que hay reinserción, tiene que haber a cambio medios. Nos pasa muchas veces a los abogados con las demandas, que tardan, porque los jueces y funcionarios están muchas veces saturados. Los medios digitales han tardado mucho en llegar y hay veces en que los expedientes están llenando habitaciones enteras con papel. También hay que tener en cuenta que la justicia se manchó con las tasas impuestas por Alberto Ruiz Galardón, con las que había una justicia para ricos y otra para pobres. La gente que no podía pagar una tasa no podía acceder a una justicia universal en igualdad de condiciones. Por cierto que una vez retiradas es un dinero que todavía ninguno de los que trabajamos en esto sabemos dónde ha ido a parar, porque se supone que esas tasas eran para mejorar el sistema y dotarlo de medios, y nadie ha dado explicaciones de dónde ha ido ese dinero ni en qué se ha invertido.

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Seguimos con cárceles. ¿Su opinión sobre la prisión permanente revisable de la que tanto se está hablando?

Si siempre las evaluaciones quedan a criterio de algunas personas, eso podría al final traducirse en una cadena perpetua encubierta. Nosotras hemos entendido que es prioritario que el modelo sea el que tenemos y que se cumpla tal y como lo tenemos ahora mismo encaminado hacia una reinserción. Además de eso, no creemos que se eviten los delitos con la prisión permanente revisable. No creo que eso disuada a nadie para cometer delitos y evitar ir a la cárcel. Está claro que esa amenaza no va a servir de persuasión a nadie. Los medios hay que ponerlos mucho antes. Es muy importante, por ejemplo, con la violencia machista, que se erradique desde la educación cuando los niños son pequeños, para que no haya futuros maltratados ni futuros asesinos de mujeres. ¿Qué vamos a hacer como solución? ¿Poner una prisión para siempre y ya está o intentar que desde pequeños, con educación y civismo, esas conductas se modifiquen?

¿Pero es posible hacer eso? Porque cuando un sistema está muy asentando cambiarlo de esa manera casi radical no es tan sencillo. Podrían tardarse generaciones.

Evidentemente en España venimos de donde venimos. Lo estamos viendo ahora con el auge de esa extrema derecha que parecía que estaba, no dormido, pero tampoco tan envalentonada como lo está ahora. Son mentalidades de retroceso absoluto y son mensajes que calan en la sociedad. Mensajes de odio, de echar a pelear a los pobres con los pobres y, sobre todo, de respetar poco los derechos humanos, haciendo desaparecer la palabra humanidad y promoviendo el conflicto. Entonces, esa base es muy difícil cambiarla, pero tenemos que poner absolutamente todos nuestros medios para que desde pequeños educarnos en la empatía, la igualdad y, sobre todo, en unos valores que no sean de competencia, sino que sean de solidaridad.

"En nuestro programa hay una asignatura de feminismo transversal para educar en igualdad y evitar que haya futuros asesinos de mujeres"

Insisto. Para eso hay que cambiar el sistema educativo.

Sí. Y también el modelo de país. Para nosotros es muy importante el modelo educativo y no entendemos que sólo vayas al colegio para estudiar una materia y ya está. Nosotros proponemos en nuestro programa que haya una asignatura de feminismo que sea transversal, para conseguir desde pequeños la igualdad entre hombres y mujeres. Eso evitaría con el paso del tiempo, educándose en igualad, que luego al crecer tenga conductas pocos deseables.

Muchas de esas conductas son reflejo de lo que se ve en el hogar.

Son patrones aprendidos. Pero es verdad que venimos de una educación patriarcal y las cosas no se cambian de un día para otro, pero hay que empezar. La educación es muy importante para que la gente tenga su propio criterio, sea libre y tenga una mente crítica.

Martina Velarde

Y dígame. Con todo este baile de nombres, ¿no se está un poco confundiendo al electorado que quizá no llegue a identificar a una misma fuerza bajo numerosas denominaciones?

Yo tengo que hablar de la parte que me toca, que es a nivel estatal. Nosotros presentamos una candidatura que replica el modelo de las elecciones generales de 2016. Ser Unidas Podemos, y que estén incluidas las confluencias, IU, Podemos y Equo, es volver a repetir el mismo modelo. Por eso creo que a nivel estatal no hay duda ni confusión, porque quien nos votó en 2016 sabe que votaría a lo mismo en 2019. Sólo se cambia de Unidos a Unidas, pero ha sido un cambio por cuestiones de igualdad, y en Córdoba lo hemos demostrado al ser la única candidatura que encabezan tres mujeres y cuando voy los debates se da la circunstancia de que soy la única mujer. Hay veces que la gente habla de igualdad de una forma poética, pero nosotros lo hacemos de forma práctica, porque nos lo creemos de verdad. En cualquier caso, el electorado de Unidas Podemos sabe que es la misma papeleta de 2016.

Bien, en las generales podemos tener claro que no, pero a medida que se va bajando hacia una política más local, ya no se sabe bien si lo que se ha votado en las generales es lo mismo para las autonómicas o las municipales.

Bueno. Los municipios son otro mundo. A nivel estatal es mucho más fácil que se lleguen a acuerdos, porque en el marco estatal y en las competencias estatales nuestros programa es prácticamente idéntico en todas las formaciones que nos unimos y perseguimos lo mismo. Pero es verdad que en los pueblos muchas veces se vota más a personas antes que a siglas. Creo que pasa un poco eso. En los municipios y en las políticas pegadas al territorio hay una diferencia sustancial, porque hay políticas concretas que sí se diferencian, o modelos económicos o de sostenibilidad que a lo mejor tienen matices y es más complicado llegar a acuerdos.

"El problema en las municipales es que cuantos más partidos se presenten más división del voto hay; en las generales eso no nos ocurre"

Recientemente, se le preguntó a usted si el hecho de que a nivel estatal se vaya en coalición única, pero no a un nivel electoral más bajo, afectaría al resultado de las municipales.

Yo pienso que la gente que es de izquierdas y nos va a votar en las generales, va a votarnos en las municipales también. Lo único que pasa es que cuantos más partidos se presenten más división del voto hay, es evidente. Pero el voto va a estar ahí. Además, conozco a los compañeros y compañeras de las distintas candidaturas y el proyecto no es exactamente el mismo, pero a lo mejor van a llegar a acuerdos.

Usted lo ha dicho antes. Los programas son prácticamente el mismo, y si ya existía IU, ¿qué necesidad había de que surgiera este partido, Podemos?

El 15-M fue un revulsivo después de una crisis que no fue temporal, que sigue todavía, y por tanto decimos de ella que no era una crisis, sino una estafa. La gente tuvo una desafección política increíble, porque veía que ninguno de los partido que había en ese momento daba soluciones a sus vidas. Lo que pasa es que IU nunca ha sido una fuerza que gobierne y no tenido la oportunidad de hacer políticas a nivel estatal. El revulsivo del 15-M, donde la gente se indigna y sale a las plazas, recuerdo que nos molestaba mucho cuando decía el PP "no salgáis a las plazas y presentaros a las elecciones; jugad al juego democrático porque desde las plazas no vais a cambiar nada". Y nos dijimos "pues hagámoslo". Y surge por eso, por la impugnación al sistema y dimos un paso adelante porque nos estaban retando. No fue porque no tengamos muchísimas cosas en común ideológicamente hablando con otros compañeros y compañeras, pero sí estábamos en un momento de impugnación del sistema y en una crisis que nos hace dar un paso hacia adelante.

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Eso podría hacer pensar que Ciudadanos y Podemos son hijos de la misma madre, al surgir en un mismo momento pensando cada uno que hay una crisis pero desde los dos extremos del espectro.

No estoy de acuerdo. Podemos surge y da un paso adelante por la indignación, el reto de los partidos clásicos y por el 15-M. Y Ciudadanos no surge de eso. Ciudadanos llevaba ya nueve años en Catalunya. Ciudadanos es un partido viejo. En Catalunya los conocen todo el mundo y, además, se habían presentado ya a las elecciones Europeas con un partido de ultraderecha. Es decir, ellos venían ya de antiguo y no surge entonces, sino que estaba ya. ¿Por qué surge? Porque a los poderes, al IBEX 35, le venía bien que nosotros no impugnáramos como una parte de izquierda y necesitaba un partido joven que pudiese salir a nivel nacional desde la derecha. Una contrarréplica que ha pactado de antes con la extrema derecha y lo que hacen es darle cabida y apoyo para que a nivel estatal hubiera un partido que estuviera también en el mismo corazón del conflicto catalán. Así, que no tienen nada que ver con nosotros. Ellos son un contraponer de juventud de derechas.

¡Vaya! No retiro la pregunta, porque la respuesta me parece interesante.

Bueno. Tampoco es eso. Hay mucha gente que podría pensar que los dos movimientos nacieron al tiempo. Lo que pasa es que hay que explicar la verdad.

"Ciudadanos es un partido viejo que pactó con la ultraderecha para concurrir a las Europeas; nuestro origen no es el mismo"

Un problema que tenemos siempre en todas las generales es la abstención. ¿A toda esa gente que está cansada y harta de qué manera se la puede incentivar para que rompa su silencio?

Lo primero de todo es comprender esa desafección política. Cuando la gente se abstiene, hay que ponerse en su piel para ver por qué lo hace. Nos metieron en una crisis con unas políticas de austeridad y, por tanto, quienes han estado sosteniendo el país y se han llevado la peor parte han sido los ciudadanos y ciudadanas de a pie. Por lo tanto, cuando pasa el tiempo y vemos que eso no mejora, se puede pensar que tienen razón al decir que da igual, que no voto, porque ninguno me soluciona nada. Pero es muy importante pedir que la gente vote, porque estamos ahora mismo en unas elecciones históricas y constitucionalistas, además.

¿A qué se refiere?

Los otros partidos hablan de la Constitución como si fuera un ladrillo para el adversario, y nosotros decimos y les exigimos que la cumplan. No se puede decir que son constitucionalistas y luego no cumplir los acuerdos a los que se llegaron para la Constitución en 1978. ¿Es normal que haya desafección? Sí. ¿Es necesario que vaya la gente a votar? Sí, porque estamos en un panorama político donde el voto sí puede cambiar las cosas de verdad. Quizá hace una década no tanto, pero ahora sí hay posibilidad de un cambio real. Hemos conseguido mucho: Romper el bipartidismo que ha sido muy difícil y sin ningún medio, porque nos financia la gente y no le debemos nada a nadie, y ahora ese voto sí puede servir para cambiar. En caso contrario tendríamos dos escenarios muy duros de digerir: Uno, con una réplica de Andalucía, que es un Gobierno de retroceso, y no sólo de austeridad y de las mismas políticas. Y luego tenemos otra opción, que es el gran centro, por llamarlo de alguna manera, con un pacto de Ciudadanos con el PSOE. Eso supondría una política continuista del PP, supeditado el PSOE a lo que diga Cs. Porque el partido naranja viene del IBEX 35. Ante ese panorama, estamos en una situación histórica, porque lo que pase ahora no sólo va a repercutir en los próximos cuatro años; es que si se hacen políticas de retroceso no vamos a salir de la crisis hasta dentro de diez años. Es importantísimo, entonces, que la gente no se abstenga y que si quiere de verdad una alternativa de cambio de modelo de país y con la gente en el centro de las políticas, aunque nosotros nos hayamos equivocado muchísimo (pero jamás de sitio ni de lado, que es junto a las personas), somos el único voto que podría cambiar eso. Lo hemos demostrado con el PSOE. Si nosotros no hubiésemos estado el Partido Socialista hubiera seguido haciendo la misma política que ha venido haciendo hasta ahora.

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Esas palabras me vienen muy bien para preguntarle si consideran ustedes al PSOE de izquierdas.

El PSOE, con las palabras 'Socialista' y 'Obrero', cuando empezó sí lo era. Pero las políticas que lleva haciendo hace muchísimo tiempo, no. Nos hemos dado cuenta de que una cosa es el discurso que hacen y otra es la práctica que aplican. Cuando hemos intentado llegar a acuerdos con el PSOE, a veces lo teníamos ya todo redactado y el PSOE recibe una llamada de fuera...

¿De quién? ¿Quién manda? ¿Quién gobierna?

Los diputados y las diputadas, no. Manda gente que no se han presentado a las elecciones. Mandan los bancos, los medios de comunicación y los poderes económicos en nuestro país.

"Mandan los bancos, los medios de comunicación y los poderes económicos en nuestro país"

¿Y Europa?

Por supuesto. Europa.

Pues no es ninguna minucia. Teniendo en cuenta que su partido tiene unas ideas muy claras sobre una ruptura de la situación actual, ¿cree que Europa lo permitiría? Lo digo porque en otros países se ha intentado y le han caído encima el tacón europeo...

Sí. La verdad es que antes cuando se hablaba de Europa se pensaba en un modelo progresista, abierto, moderno; y eso ha derivado al final en algo muy distinto. Por eso yo siempre digo que la UE no es Europa. Habría muchas Europas. Y creo que ante un auge de la extrema derecha a nivel europeo y ante unas políticas de austeridad, tendríamos que darle la vuelta a todo esto. Es decir que si hay un cambio en España, sí podemos revertir desde aquí la situación en Europa. Al dar un paso adelante, tenemos tendencias que están ahí latentes y podrían despertar. Creo, por eso, que sería al revés, que España bien podría ser la alternativa para el cambio en Europa.

Ha hecho alusión a Andalucía. ¿Le sorprendió lo que ocurrió aquí en diciembre? Porque a más de uno se le ha quedado cara de tonto con el resultado.

Me da mucha pena por los andaluces y las andaluzas. Lo que pasa es que a la gente que ha votado a la extrema derecha no se le puede culpar. Cuando antes hablaba de la desafección política me consta que hay gente que ha votado a VOX por castigo y porque nadie de los otros les representa. Pero realmente estoy convencida de que mi Andalucía no es fascista.

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Pero la verdad, y no se puede negar, es que ha cambiado mucho.

Sí. Pero estoy convencida de que la gente ahora cuando están ya viendo las políticas en estos primeros meses de Gobierno se dan cuenta de que ese modelo no es el que querían con su voto. En cuatro meses de gobierno se han subido el sueldo en el Parlamento andaluz un 2,5%, como primera medida, han bajado el 3% de impuestos a la gente que gana 120.000 euros al año o 10.000 euros al mes, que evidentemente es una minoría en Andalucía, donde muchos tienen auténticas dificultades para llegar a final de mes, y la otra medida es suprimir el impuesto de sucesiones para quienes hereden más de un millón de euros. Si eso es bajar los impuestos a la gente sencilla, ya me dirán. Las políticas de derechas sólo se hacen para beneficiar a la gente con determinado poder adquisitivo. El problema es que esas políticas son las que al final se trasladarían al nivel estatal y sería una auténtico desastre.

De hecho, muchos son los que opinan que bajar impuestos no es la panacea para resolver los problemas.

La medida de bajar los impuestos ha sido la típica solución populista de derechas de siempre. Ello no bajan los impuestos a la gente sencilla ni a los productos de primera necesidad. Se lo bajan a los artículos de lujo, a quienes ganan más de 120.000 euros al año o a quienes heredan más de un millón de euros. Sólo a los poderosos. A los de abajo no se nos baja nada. Esos impuestos no repercuten en el día a día del ciudadano de a pie.

"La bajada de impuestos sólo busca desmantelar todo el sistema para beneficiar las pensiones privadas, la sanidad privada..."

Es más. Bajar impuestos podría implicar no tener ingresos para cubrir servicios.

A eso me estaba refiriendo ahora. Las medidas populistas hay que desmontarlas en ese sentido. Esa bajada de impuestos no es para mí, para ti ni para la calle. Es una bajada para sus amigos. Si no se cobran impuestos nuestra sanidad está vendida. Nuestra educación pública está vendida. La falta de ingresos por una bajada de impuestos repercutirá sin lugar a dudas en una bajada de la calidad del servicio público. Nos jugamos la salud, la educación de nuestros hijos y que nuestros hijos no tengan que hacer carreras teniendo que pagarlas como ocurre en Estados Unidos. Nos jugamos el Estado de Bienestar. Recaudar menos impuestos de las grandes fortunas para que siempre ganen más y que todo repercuta sobre la gente tiene, además, un fin clarísimo. Cuanto menos dinero haya para servicios públicos, más se podrán beneficiar los conciertos con la empresa privada y al final lo que conseguirán es lo que llevan intentando conseguir desde siempre: Desmantelarlo todo conscientemente para que haya un plan de pensiones privada o una sanidad privada.

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¿Y por qué desmantelar algo que funciona y que beneficia incluso a los suyos?

Si se desmantela lo público, quien gana será la parte privada. Especialmente los bancos con sus planes de pensiones privados. Todas sus políticas no son para la gente, son para sus socios, y como tienen un poder adquisitivo muy alto no les importa contar con su propio plan de pensiones o su seguro privado o pagarse una buena universidad, porque tienen medios. En realidad, ellos no responden ante la gente que les ha votado. Ellos no llevan la soberanía popular al Parlamento. Hacen políticas bajo los intereses de los grandes poderes: Multinacionales, los bancos y los grandes poderes económicos del país. ¿Cómo van a reclamar 60.000 millones  de euros de rescate que hicimos a los bancos, cuando PP y PSOE, por ejemplo, se acaban de pedir préstamos para la campaña por valor de 60 millones? ¿Cómo hacerlo? No lo hacen. Les deben y generan más favores. Los únicos que podemos sentarnos con los bancos y exigirles que devuelvan el dinero somos nosotros.

¿Ustedes no están pillados por dónde más duele por la banca?

No. Un millón de euros nos ha prestado la gente para esta campaña. El triple que en 2016.

Eso es realmente positivo para ustedes, y no únicamente por la cantidad recaudada.

Muy positivo. Ante lo que dicen las encuestas, contamos con un apoyo traducido en más de un millón de euros en 27 días, triplicando la ayuda de hace cuatro años a base de microcréditos. Sólo le debemos algo a la gente que nos apoya y la confianza que nos ha dado, a nadie más. Nos podemos sentar a hablar sin problemas ni complejos con las eléctricas. Podemos, por tanto, pensar en una energía pública para que baje la factura de la luz. No nos tiemblan las piernas por sentarnos con nadie.

"No hemos hablado nunca de prohibir los toros, pero sí de no subvencionarlos con dinero público"

Y ahora la preguntita conflictiva. Caza y toros.

(Baja la cabeza en gesto de hastío, sonriendo).

Lo siento, estas cosas salen. Además todos los partidos de la derecha echan mano a ambas cuestiones para tratar de atraer un voto mucho mayor del que se piensa.

Ya. Nosotros en una España del Siglo XXI pensamos en modelo de país animalista. No hemos hablado nunca de prohibir los toros. Lo único que hemos dicho es que no se subvencione con dinero público y eso es normal. Ha habido subvenciones un montón de años para los toros y no es nuestro modelo. Creemos que el dinero público está para otras cosas, pero no para eso. Con la caza, la situación en el mundo rural no es o blanco o negro. Nosotros sabemos diferenciar entre la caza indiscriminada o la caza por placer, frente a la gente que vive de eso en las zonas rurales. Hay muchos matices. Nos hemos reunido muchas veces con gente de la España rural y sobre todo de Extremadura y Andalucía. Hay gente que nos habla de una caza controlada y nos dan sus motivos. Tenemos que escuchar a todo el mundo.

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¿Y han sacado algo en claro de esas reuniones?

Lo mismo que con los toros. No es que la vayamos a prohibir, como dicen por ahí que vamos a hacer, que se creen que vamos a prohibirlo todo. No. Pero las medidas que se adopten tienen que ser, evidentemente, de una manera sostenible y con un fin claro. No por placer.

Cambiando de tema. ¿Hay forma de recuperar los fondos que se han ido fuera a paraísos fiscales, que son auténticas fortunas y que bien podrían servir para cubrir infinidad de servicios públicos?

Ésa es una de las medidas que llevamos. Aparte de recuperar, lo que hay que hacer a nivel fiscal es actuar sobre las empresas multinacionales afincadas en España y que no pagan impuestos aquí. Eso no podemos permitirlo. Tienen aquí su centro logístico, su desarrollo, y los impuestos los pagan fuera. Es una pérdida de millones y millones de euros. Con ese dinero el sistema de pensiones sería muy sostenible. Pero es que habría que hacer un plan de justicia fiscal claro y además progresivo. Siempre han hecho el esfuerzo los que tienen menos, y ahora quienes tienen grandes fortunas y quienes tienen multinacionales afincadas aquí, lo normal, lo evidente, lo lógico es que paguen los impuestos en España y se esfuercen un poco más y paguen algo más. Eso es lo que estamos diciendo. No es ninguna locura. Tiene que ser progresivo. Se ha hecho en Europa muchísimas veces y es una cuestión de justicia fiscal. Nada más. Se conseguiría a cambio recaudar muchísimos millones de euros en beneficio de todo el país.

"Con un plan de justicia fiscal claro se conseguiría recaudar muchísimos millones de euros en beneficio de todo el país"

Para rematar. ¿Qué les va a decir a los cordobeses durante estos intensos días que son de locura?

Les diré algo que digo mucho, pero es que tiene su sentido repetirlo. Que no tengan miedo. El recurso del miedo es muy neoliberal y lo han utilizado mucho contra Podemos. Ahora es como el miedo a la ultraderecha o Virgencita que me quede como estoy y continuamos igual. No hay que tener miedo. Son unas elecciones históricas y una vez más hay un rayo de esperanza y es el voto a Unidas Podemos, lo tengo clarísimo. Queremos un modelo de país social, plurinacional, democrático, feminista, animalista, protector del medio ambiente. Un modelo de país que no se va a conseguir con las opciones que hay. Porque a los que ya han gobernado sabemos las políticas que han hecho. Te podrían contar ahora un montón de cosas bonitas durante la campaña, pero esa gente ha tenido ya su oportunidad en 40 años de demostrarlo. Con ellos uno no sabe bien quién ha sido antes si la gallina o el huevo, porque quizá sus políticas no sean motivadas por la crisis, sino que esas políticas son las que nos han traído hasta aquí.

O sea, voto libre y en conciencia.

Voto de esperanza y sin miedo, sobre todo.

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