JOSE MARÍA MANJAVACAS, AUTOR DEL INFORME DE ACTIVIDADES TURÍSTICAS DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA

"Podríamos estar ante una nueva burbuja con el monocultivo del turismo cordobés"

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El doctor en Antropología Social que ha dirigido el estudio diagnóstico de la actividad turística de la capital cordobesa por encargo del grupo municipal Ganemos Córdoba incide en la importancia de impulsar este sector de manera sostenible y en armonía con los intereses de los vecinos de Córdoba y gremios implicados para evitar desvirtuar una actividad más allá de intereses políticos y económicos.

En su despacho en las antiguas aulas de la Escuela de Enfermería, ahora aulario del grado de Turismo, el catedrático en Antropología Social (Cádiz, 1962) José María Manjavas nos recibe por razones ajenas al motivo de la entrevista entre tutorías de alumnos y una reunión con estudiantes que el año que viene realizan su Trabajo Fin de Grado (TFG), pero que ya se preparan para ir perfilando su línea de investigación. Algo poco habitual en un universitario, empezar un año antes a preparar un trabajo. Pero es que el profesor Manjavacas tampoco es un docente al uso del tipo de tarima y clases magistrales; él lleva a sus alumnos a los 'Yayoflautas' y a miembros de 'Stop Desahucios' para mostrar -que no contar- la realidad de los movimientos sociales que lleva toda su carrera estudiando.

Desde los presupuestos participativos, hasta las chirigotas ilegales del Carnaval de Cádiz, pasando por los enclaves pesqueros de Andalucía, el discurso sobre la diversidad cultural y las políticas al respecto, calidad democrática y una vasta variedad temática con el común denominador del ser humano y su entorno como protagonistas de sus investigaciones, más allá de las corrientes estudiadas y los discursos aprehendidos en el imaginario colectivo.

Rompe con lo políticamente correcto, no por abanderar corrientes ni ideologías, sino por el legado del 'padre de la Antropología andaluza', Isidoro Moreno, que le marcó para abordar los fenómenos y movimientos sociales más allá de una perspectiva prefijada; idea que impacta a los nóveles alumnos que reciben clases de esta ciencia en la Hispalense: La visión holística como única manera de comprender los sistemas del ser humano.

Y el turismo y Córdoba no iban a ser menos. La actividad más allá de ese afán mercantilizador, de la 'parquetematización' de los monumentos, de los enfrentamientos entre colectivos. El turismo de Córdoba implica a sus vecinos, debe respetar sus costumbres en un diálogo cambiante con los invitados que llegan de todos los rincones del mundo a disfrutar de una riqueza que compartida gana y explotada pierde.

 

En su informe, a demanda de Ganemos Córdoba, se especifica la buena evolución de las cifras del turismo en la ciudad, a pesar de las deficiencias estructurales y de la gestión turística.

Hay cifras positivas pues suponen actividad y eso se traduce en aumento de volumen de negocio y, en su justa medida, en aumento de contratación, en el mantenimiento de cierto número de puestos de trabajo. Pero también hay deficiencias estructurales; unas tienen que ver con las debilidades de una parte de demanda prestada, es decir, desviada coyunturalmente desde destinos competidores. El turismo es un sector muy vulnerable ante situaciones cambiantes y variables imprevisibles como las anulaciones de reservas en el mes de junio como consecuencia del aumento de las temperaturas o las oscilaciones del periodo 2006-2010 en función de las situaciones económicas en los principales países emisores. 

Además, está la baja calidad del empleo que se genera...

Ésa es otra debilidad relevante y tiene que ver con la calidad de buena parte del empleo vinculado a las actividades turísticas y que está caracterizado por la temporalidad, bajos salarios, precariedad e incluso, a tenor de las denuncias de los representantes sindicales, por la existencia de prácticas irregulares: Contratos a tiempo parcial que encubren jornadas completas, pagos en negro. No hace mucho un sindicalista del sector me confesaba que, en Córdoba, las relaciones laborales en la hostelería han retrocedido décadas. Y lo más preocupante es que probablemente una parte de la actividad no podría mantenerse sin estas prácticas. Únase la ausencia de touroperación interna, la centralización de compras y suministros fuera de Córdoba por parte de grandes cadenas. Por todo ello, lo que apuntamos en el informe es que confiar, desde un punto de vista estratégico, el desarrollo económico de nuestra ciudad al monocultivo turístico es una opción estructuralmente muy arriesgada. Podríamos estar ante una nueva burbuja.

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Las declaraciones patrimoniales de la Unesco, ¿convierten a Córdoba en un "parque temático" o aportan calidad al turismo, entendiendo calidad bajo las pretensiones política: Pernoctaciones, consumo y empleos con condiciones laborales dignas?

Las declaraciones de la Unesco no son sino una constatación de que nuestra ciudad atesora una valiosa herencia histórica, monumental e identitaria y simbólica. Es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos y que bien podría ponerse al servicio de la extensión del acceso a la cultura, de ser mejores como sociedad y de tomar conciencia de cuánto podemos aportar, desde Córdoba, a un mundo convulso. A Córdoba, contrariamente a lo que algunos gurús del turismo sostienen, no hay que ponerla en el mapa. Córdoba está en los mapas, -en las cartografías y en los imaginarios más avanzados-, desde muchos siglos antes que estos gurús nacieran. A mi entender, Córdoba puede actuar como símbolo de respeto a la diversidad cultural, de integración, de Cultura de Paz, de encuentro, de ecumenismo. Y ahí apelo al orgullo local, al sano y legítimo orgullo local. A que tomemos conciencia de quiénes y cómo somos, sin aspavientos ni estridencias, en este rinconcito de Andalucía y del mundo abierto a quienes quieran venir a compartir. Si además todo esto puede contribuir a nuestro desarrollo, a un desarrollo armónico y sostenible, no lo olvidemos, pues mucho mejor. Honestamente, creo que ése es el espíritu Unesco. Interpretarlo a la inversa es puro oportunismode mercachifle.

Al contrario de la opinión de muchos gurús, a Córdoba no hay que ponerla en el mapa

Eso implica un riesgo claro de que Córdoba puede devaluarse como destino turístico.

Es que 'parquetematizar' nuestra ciudad, ponerla a la altura de demandas compulsivas y no sostenibles, puede dar aire a algunos vendedores de peines, y también puede devaluarnos como destino turístico y como sociedad local. Es hora de tratar de manera abierta y constructiva las servidumbres que el desarrollo turístico impone a las poblaciones de los cascos históricos, de hablar del encarecimiento de rentas de alquiler coincidiendo con la derivación de una parte creciente del parque de viviendas al alquiler turístico, de los procesos de gentrificación, de otras alteraciones de la vida ciudadana, del mantenimiento de nuestras fiestas como fiestas y no como simulacros y espectáculos que algunos negociantes del turismo y algunos profesionales de la política venden a los turistas y los medios. El ritmo de la ciudad no debe marcarlo el desarrollo turístico; más bien al contrario: Es la gestión integral de la ciudad, de la ciudad de la ciudadanía, la que debe insertar convenientemente, desde el respeto a sus dinámicas urbanas, sociales y culturales, las derivadas industriales y socioculturales del turismo.

Las pernoctaciones son la gran queja de los políticos y empresarios, pero si aumentaran, ¿tenemos alojamiento para ello? ¿Estamos preparados?

Los resultados del Informe nos dicen que sí. La alta ocupación en Córdoba es muy estacional, hay plazas hoteleras y de otros tipos de alojamiento. Eso indican los datos de ocupación, al menos. Otra cosa es que haya segmentos concretos, de alta calidad, por ejemplo, o de otros tipos, como el de congresos, asignatura pendiente clave para la desestacionalización que pudieran demandar una mayor oferta. Pero no perdamos de vista que los hoteleros locales, un relevante subsector al que tal vez habría que escuchar más, no valoran necesaria una mayor planta hotelera. Ya les cuesta mantener la actividad todo el año. En cuanto al número de pernoctaciones, es otra debilidad de la que yo vengo oyendo hablar desde hace treinta años; las buenas comunicaciones, el poder de atracción de la Mezquita-Catedral, las visitas de paso, la falta de integración de otras propuestas (de naturaleza o de ocio nocturno) o una débil visión territorial que integre referentes de la provincia, juegan en contra. En cualquier caso volvemos al principio: confiar, desde un punto de vista estratégico, el desarrollo económico de nuestra ciudad al monocultivo turístico, a un conjunto de actividades con severas limitaciones -y el problema de las pernoctaciones, que dura más de treinta años, podría ser una limitación severa- es, como decía antes, una opción estructuralmente muy arriesgada.

Llevo ya más de 30 años oyendo hablar del problema y la debilidad de las pernoctaciones

¿Córdoba sólo mira al turismo como fórmula económica?

Parece que aquí se ha optado por el monocultivo económico basado en el turismo, ¿y no es eso acaso un reconocimiento del fracaso de casi todo lo demás? ¿No es acaso una renuncia a otras alternativas de desarrollo? ¿No es acaso, en cierto modo, una manera de hacer de la necesidad virtud? Eso es algo elemental que señalamos en el informe y hay quien se ha llevado las manos a la cabeza. Es innegable que el turismo constituye una importante actividad económica. Y no sólo económica; también sociocultural. Y no hay que olvidar que el turismo, en cuanto actividad industrial, está sujeta a lógicas de mercado. En ese sentido, pragmatismo, sí; pero también visión estratégica y, algo que entendemos obligado: Desde una perspectiva estratégica, diversificación productiva.

¿En Córdoba, el turismo que viene es elitista o se lo puede permitir el ciudadano medio que inunda capitales europeas como Londres, Madrid, París, Berlín porque, además de los hoteles con estrellas hay Bed and Breakfast y albergues asequibles?

Los perfiles de quienes nos visitan son diversos. Y la oferta de alojamiento también es muy variada. Los datos indican, así lo ponemos de manifiesto en el Informe, que los precios en Córdoba no son especialmente altos, salvo en los picos de máxima ocupación, que fluctúan al alza por presión de la demanda. Y en muchos casos, esa subida de precios ayuda a mantener la actividad en otras épocas del año. Más de un hotelero local plantea que, sin esas subidas, parte del parque hotelero de Córdoba podría limitarse a una planta hotelera de temporada que tendría que cerrar durante varios meses al año. Otra cosa, a propósito de los perfiles de quienes nos visitan, es que entendemos conveniente que alguna vez aclaremos que pretendemos decir cuando hablamos de 'turismo de calidad'. 'Turismo de calidad', como 'turismo sostenible', se está convirtiendo en una palabra fetiche que está en boca de todo el mundo, pero que, probablemente, no signifique lo mismo para todo el mundo. Habría que aclararlo.

Tenemos el Ave, y el Avant con buena comunicación para la capital, Málaga y Sevilla, pero quien venga de Santander se las ve y se las desea en un periplo de conexiones que tarda más que si volaran a Cracovia.

Me imagino que se refiere a la cuestión del Aeropuerto. Si es así, más allá de que esta carencia pueda actuar como un indicador no positivo en algunos estudios y evaluaciones, hay importantes aeropuertos en Sevilla y Málaga, dos ciudades próximas y, como dice, bien comunicadas con Córdoba.

Córdoba ya cuenta con dos aeropuertos próximos en ciudades, Sevilla y Málaga, bien comunicadas con esta capital

Las potencialidades de Córdoba van más allá de su patrimonio. ¿Sería posible integrar las ofertas de la provincia tales como la actividad bodeguera, cultura el campo, el caballo, rutas para convertir Córdoba en una experiencia?

En realidad, las potencialidades de Córdoba están en gran medida en su patrimonio, pero entendido el patrimonio no en un sentido exclusivamente monumental e inmueble. Me refiero al patrimonio como expresión de lo que social y culturalmente somos, como conjunto de comunidades locales y socio-territoriales si observamos la provincia. En el Informe señalamos elementos de nuestra provincia como auténticas oportunidades para la oferta turística. Los que cita y otros más: Parques naturales, zonas de interés artesanal, acontecimientos festivos, gastronomías... Pero, por favor, con criterios de sostenibilidad y respeto hacia los usos y costumbres socioculturales.

Aunque, pensándolo bien, si no son capaces de crear un organismo turístico municipal que satisfaga a todos los agentes económicos, sociales y políticos, ¿sería posible poner de acuerdo a los alcaldes de la provincia y de la capital?

No estoy del todo de acuerdo con su premisa de partida. Creo que el Imtur (Instituto Municipal de Turismo) es una buena iniciativa y una buena propuesta. Sí es cierto que el turismo constituye un terreno complejo donde se entrecruzan racionalidades muy dispares, distintas culturas empresariales y políticas, legitimidades diferentes, intereses a veces encontrados. Pero también creo que en Córdoba nos sobran derrotismos y desánimos, nos sobra atomización y nos hacen falta proyectos de ciudad que nos den cohesión y generen entusiasmos y complicidades amplias. 

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¿Y cuál es el papel del Instituto Municipal de Turismo?

El Imtur puede ser un buen espacio de discusión y negociación, de diseño de estrategias y de productos, de mejor conocimiento del sector, de sus debilidades y sus oportunidades, de atención a su sostenibilidad, de observatorio y seguimiento. Depende de cómo se haga, porque ya ha llegado la hora de hacer. A nuestro entender, el gobierno local debe liderar un proceso de convergencia de todos los actores y agentes donde se aparquen, hasta donde sea posible, diferencias y se aúnen esfuerzos. Es preciso el liderazgo de unas autoridades que han de acertar a sentar a todas las partes a hablar y actuar con sentido, a la vez, pragmático y estratégico. En nuestra ciudad hay energías, conocimiento y capacidad de trabajo; instituciones, representantes vecinales y de los consejos ciudadanos, agentes empresariales y sindicales, agentes del conocimiento, representantes religiosos. El Imtur debe, a mi entender, acertar a liderar un proceso de gobernanza democrática, también en materia turística, en el que todos debemos estar a la altura. Y a nivel provincial tres cuartos de lo mismo. Todos y todas debemos estar a la altura. Aunque tan sólo fuera para que todo esto no se nos vaya de las manos. Aún estamos a tiempo.

El Imtur es una buena iniciativa y debe liderar un proceso de gobernanza democrática en el que todos debemos estar a la altura

La utopía política de hacer del turismo el motor del empleo, tan repetida en Capitulares y en el Palacio de La Merced, ¿por qué se empeñan en soportar la base económica en un sector con tantas limitaciones, estacionalidad o elementos coyunturales?

Habría que preguntar en esos lugares que me dice. No lo sé. Supongo que porque la economía productiva pinta regular tirando a mal y el turismo insufla, en la actual coyuntura, algo de aire. Pero, insisto: Visión estratégica y diversificación productiva. El turismo crece, pero Córdoba es la capital española con más población en riesgo de pobreza. Entre 2011 y 2015 la tasa de paro sobrepasó el 30%. Son datos. El turismo crece pero el empleo, un empleo digno de tal nombre, no. No, desde luego, al mismo ritmo. La abusiva vinculación del turismo al empleo tiene más de ilusoria que de utópica. Imagino que gobernar en esta situación y obtener resultados, a corto y medio plazo, no debe ser fácil. Y respeto los esfuerzos de nuestros representantes políticos, a muchos de los cuales conozco personalmente, sobre todo de ámbitos locales. Pero esta cruz les va en la dignidad del cargo. Y en el sueldo. Conozco a varios que son muy conscientes de esto.

En términos de las pretensiones políticas, el Festival de Los Patios de Córdoba es todo un éxito. ¿La 'turistificación' no incide en el bienestar vecinal?

La, a mi criterio, temeraria utilización del Festival de Patios llevada a cabo por algunos sectores empresariales, políticos y mediáticos, apunta en un sentido diametralmente opuesto al concepto de 'salvaguarda' que motivó su inclusión en el listado del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 'Abrir el Patio' e 'ir de Patios' forma parte del patrimonio cultural, de las vivencias de la gente, de nuestra gente, como comunidad singular y distinta. Eso tiene que ver con algo muy importante: La identidad cultural. Con lo que colectivamente somos, siempre en tensión dialéctica con lo que fuimos como ciudad y con el tiempo que nos toca vivir. En los dos últimos años se han incrementado los malestares y protestas vecinales en algunos barrios de la ciudad por las molestias que generan diferentes eventos. Hay que tenerlo presente. Aunque también hay que tener presente que, en ocasiones, estas molestias no están relacionadas, o no están únicamente relacionadas, con las actividades turísticas. El controvertido proceso de 'veladorización' de calles y plazas es un ejemplo.

La abusiva vinculación del turismo al empleo tiene más de ilusoria que de utópica

Solemos hacer turismo en vacaciones, que coincide con la época estival que en Córdoba se plantea como no menos de 40 grados a la sombra cualquier día de julio y agosto. Imposible pasear pero está prohibido bañarse en las fuentes municipales y las pocas piscinas que hay en el entorno urbano o no se publicitan en los turoperadores, o son clubes privados o están tan masificadas que hasta cortan la admisión porque no cabe nadie más. Con este panorama, ¿un señor de Cuenca va a querer visitar Córdoba en sus vacaciones? ¿Y un pobre alemán acostumbrado a vivir con la chaqueta puesta?

Si conseguimos que Córdoba sea más habitable en verano para los cordobeses, y ya hay propuestas muy interesantes en ese sentido, a lo mejor hasta se animan a visitarnos en agosto algunos gaditanos huyendo del viento de levante. Bromas aparte, hagamos de nuestra ciudad una ciudad más habitable, más justa, más nuestra. El resto casi que vendrá solo. Sin perder de vista, lógicamente, nuestras potencialidades y nuestras rémoras, claro.

Por su informe, deduzco que el turismo de masas no parece ser la solución a la economía de Córdoba, pero queremos turistas. ¿Dónde está la clave? 

A la unidad de investigación EtnoCórdoba de la UCO el grupo municipal de Ganemos Córdoba nos encargó un trabajo de diagnosis de las actividades turísticas en nuestra ciudad, contemplando cuestiones tales como su relevancia en la economía y el empleo local, la caracterización crítica de la oferta, su impacto en el espacio urbano y en la vida ciudadana y posibles alternativas de gestión participativa de la política turística local. Es lo que hemos hecho. Hemos elaborado un documento que ojalá contribuya, por modesta que fuera esta contribución, a fijar debilidades y pensar estrategias futuras. En nuestra conversación he apuntado algunas claves para el debate. La principal creo que se refiere a cómo insertamos las actividades turísticas en un modelo productivo más diversificado, que tiene que crearse, pero dentro de un modelo de ciudad, que también tiene que construirse pensando tanto en la ciudadanía como en acoger a turistas responsables e interesados en conocernos. A partir de ahí, cabe hablar de actuar sobre amenazas tales como la ausencia de modelo de gestión turístico, corregir debilidades como las tensiones entre asociaciones de empresarios hosteleros, hacer valer fortalezas como la riqueza potencial de nuestra oferta, no desaprovechar oportunidades como atender convenientemente a nuevos segmentos y mercados emergentes, atraer congresos y reuniones científicas de relevancia internacional o relanzar el turismo activo y de naturaleza. Una clave tiene que ver con la oferta, pero otra no menos importante, con la gobernanza democrática local.