DISTRITO SUR

Colectivos vecinales rechazan que se sacrifique el acerado por carriles-bici

Se oponen al proyecto en el Puente de San Rafael y en la Avenida de Manolete, donde se pierden aceras, árboles y zonas ajardinadas
Mujer con patinete y un hombre haciendo fúting en el Puente de San Rafael
photo_camera Mujer con patinete y un hombre haciendo fúting en el Puente de San Rafael

Los colectivos del Consejo de Distrito Sur, formado por los barrios Guadalquivir, Sector Sur, Miraflores y Fray Albino (Campo de la Verdad) se oponen a que en las obras para extender la red de carriles-bici de la ciudad estos viales se construyan a costa de "perder acerado y zona peatonal", particularmente en el Puente de San Rafael, y de zonas ajardinadas, árboles y también aceras en el caso de la Avenida de Manolete.

Así lo ha acordado el Consejo de Distrito tras conocer la noticia de que el Ayuntamiento ha formalizado ya los acuerdos con las tres empresas encargadas de ejecutar otras tantas intervenciones en tres zonas de la ciudad para la ampliación de la red de carriles bici en 3,1 kilómetros, unas obras que comenzarán previsiblemente en febrero.

En total, las actuaciones tienen un presupuesto de 919.033 euros con cargo a los fondos Edusi, siendo la de mayor coste la intervención que unirá la Glorieta de Periodista Quesada Chacón y la calle Escritor Conde de Zamora (travesía de la A-341).

Tractores en la Avenida de Manolete 1
Protesta de tractores en la Avenida de Manolete

Al respecto, ya en noviembre del pasado año varias asociaciones vecinales, pidieron que el Ayuntamiento y la Junta replantease al menos en parte los proyectos, debido a que, "aunque estamos de acuerdo en extender los carriles bici de la ciudad, ésto no puede hacerse a costa de eliminar aceras".

Así, "manifestamos por tanto nuestro desacuerdo para la construcción de estos carriles bici y otros que se puedan plantear en el mismo sentido", especialmente después de "haber planteado otras posibilidades". Al respecto, para Distrito Sur las intervenciones previstas chocan con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible al crear, por ejemplo en las estrechas aceras de 3,2 metros del Puente de San Rafael, situaciones de conflicto entre el peatón y el ciclista, cuando no un auténtico riesgo para ambos; mientras que en la avenida de Manolete se rechaza el trazado por el acerado Norte usando un espacio de acera entre el aparcamiento y la línea de parterre, reduciendo éste último en un metro y eliminando decenas de metros cuadrados de zonas ajardinadas y árboles de gran porte, además de mobiliario urbano y otros elementos significativos.