ENTREVISTA. VERÓNICA DE LA ROSA ÁLVAREZ, SECRETARIA GENERAL COLEGIADA PROVINCIAL DE CTA

"CTA era prácticamente Paco Moro, y no queremos que se personalice otra vez todo en una cara"

Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA
photo_camera Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA

Verónica de la Rosa Álvarez es una de las seis personas que llevan de forma colegiada la nueva Secretaría Provincial de la CTA en Córdoba, en sustitución de Paco Moro, que parecía que iba a eternizarse en el cargo por falta de relevo. Ella es cordobesa, de Fuente Palmera (Vega del Guadalquivir). Más concretamente, de la aldea de Cañada de Rabadán. En la actualidad, vive en el núcleo urbano colono y va y viene a diario a la capital a ejercer en su nuevo cargo dentro del sindicato, aunque, al menos, asegura que su coche "no consume mucho", por lo que no le sale excesivamente oneroso.

Estudió en el IES Juan Ramón Jiménez, de Cañada de Rabadán, y para el instituto fue al IES Colonial, de Fuente Palmera. Cuando estaba realizando un ciclo medio de Gestión Administrativa (FP) se quedó embarazada y tuvo que dejarlo y empezó a trabajar en un almacén de ajos y cebollas de Santaella llamado Fuente El Pino, donde conoció el sindicalismo de la CTA. Ahora está de excedencia para ejercer su labor sindical.

En ese almacén ella y muchas de sus compañeras se convirtieron en fijos discontinuos cuando, tras la pandemia de la Covid, el Gobierno central regularizó la situación laboral, después de haber estado 30 años trabajando como eventuales, aunque ella llevaba 10 y algunas de sus compañeras, 20 años. "Una vez al año te echaban a tu casa para que cobraras el paro y volvías otra vez", recuerda. Era, precisamente, el mes de vacaciones, con lo que se lo ahorraba la empresa.

En palabras suyas, se trata de una situación bastante habitual en el campo, pero mientras no se denuncie la Seguridad Social no actúa, a pesar de que "debería saltar la alarma por si sola en la Administración laboral, pero no pasa".

Recuerda que cuando las hicieron fijas discontinuas, "bajó el empresario y nos dijo que no nos preocupáramos, que esto iba a seguir igual, y, hombre, una tiene ya 40 años y tontas no somos, como fijas discontinuas tenemos ya otros derechos". Pero en estos asuntos, la patronal "siempre juega con el temor que tiene la gente mayor al paro y lo que el hombre quería era quitarse del medio a las personas mayores que llevaban allí tres décadas y les dijo que por ser fijas discontinuas les iban a quitar el paro; evidentemente te, es mentira". Frente a eso, "la juventud nos empezamos a mover, y como estaba la CTA en varias empresas de la zona –Daregal, que es de especias, en Gelagri, que es de conservas vegetales, y en la Ayuda a Domicilio–, llamamos a Paco Moro para comenzar allí la lucha".

En esa empresa nunca se había votado antes –"el encargado era el representante sindical"– y promovieron unas elecciones sindicales, que desembocó en "represión, que a día de hoy continúa" en su persona y en la de dos compañeras suyas que se pusieron al frente de la sección sindical como delegadas. "Me sancionaron, me fastidiaron lo más grande; me cambiaron de puesto de trabajo; yo demandé un acoso laboral, porque el encargado se puso al frente con la UGT y me tenía allí machacada... Toda una historia".

En esta charla nos cuenta cómo fue finalmente el relevo de Moro y qué ideas tiene el sindicato de cara a al futuro inmediato.

Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial De CTA
Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA

¿Con lo que me ha avanzado, no tiene usted miedo a posibles represalias con esta entrevista, entonces?

No. ¿Ya a qué le voy a temer? Fusilarme no lo van a hacer. Ya no estamos en esos tiempos, ¿no? Si no, no estaría hablando contigo, me hubieran fusilado ya.

¿Y hay muchas empresas que están en la misma situación que la de ustedes?

Allí, sí. Lo que pasa es que nosotras hemos sido un referente y nos tienen miedo. A mí me han llamado muchas mujeres de otros almacenes. Porque cuando nos movimos pusimos una denuncia en la Inspección de Trabajo. Nos hicieron fijas del tirón a 40 personas. No pagaban las horas extras, nos las pagaban ordinarias. No existían permisos. La demanda ésa sí la ganamos. Al llegar el preaviso el empresario bajó abajo en cada uno de los dos turnos y nos dijo de todo. Nos dijo que iba a echarnos a todos y que iba a poner una plantilla nueva. Aseguraba que no sabía quién había movido todo eso, pero sí lo sabía perfectamente, porque yo subí arriba y le dije que iba a ir a un sindicato. Ellos esperaban que fuera a CCOO o a UGT, y me dijo que estaba en mi derecho, pero cuando vieron que era CTA bajó diciendo "esto va a ser una guerra, porque lo que vais a hacer es meterme mierda aquí, que yo os he dejado irse cuando se ha muerto un familiar...". Dijo cosas que salimos todas llorando de allí. El empresario era un kamikaze, sinceramente.

¿El resto de empresas que están igual han contactado ya con ustedes y tienen la misma intención de salir de esa situación?

No son capaces.

¿Por qué? ¿Qué pasa?

Porque nos conocen y saben por lo que nos ha pasado. La gente tiene miedo de eso.

Sí, bueno. Saben por lo que han pasado ustedes, pero también hasta donde han llegado, ¿no?

Pero saben también que tienen que pasar por ese trance, que no es agradable. A la gente no le gusta eso, tiene miedo. A mí me han llamado y yo he puesto denuncias en Inspección como sindicato, porque tenemos potestad para eso.

¿La Inspección se mueve cuando hay denuncias o no?

Se mueve (bufa), pero es un organismo que no funciona como tenía que funcionar. Se limita a requerir. La empresa lo que hace es amenazar a los trabajadores con echarlos para que firmen un registro horario manipulado para que no haya sanciones. En un requerimiento te dan un plazo de tiempo para entregar la documentación y la puedes manipular como quieras. Además, los sindicatos mayoritarios de sindicalistas no tienen nada y no apoyan a los trabajadores. Nosotras, allí en el almacén vimos a Antonio Lopera, de UGT, que es el que negocia el convenio del campo, diciéndole a la inspectora que en el campo ¿como íbamos a estar fijos? Pues resulta que es un almacén y hay producción todo el año.

Pero hay más. El encargado, de UGT, lo tiene puesto allí el empresario como muletilla, para atemorizar. Usa al tono de turno para eso. Tuve que denunciarlo y todo por acoso laboral. Mandé un escrito a la empresa como sección sindical pidiéndole una reunión sobre un presunto acoso laboral y lo que hizo la empresa es mandárselo a él. El encargado esta fuera, porque no era su turno de trabajo, y me llegó borracho y se me puso en lo alto, sin que ningún trabajador hiciera nada. El hombre no llegó a las manos, pero si estaba encima de mí diciéndome de todo. Me puse muy nerviosa, porque eso no me había pasado en la vida y cometí el error de no llamar a la Guardia Civil, si no lo habrían pillado ebrio. pero bueno, eso ya no se puede resolver.

Ya con la demanda, Guillén Abogados, que son un fenómeno para defender al empresariado, lo encauzó todo en que eran disputas sindicales. Como yo no podía probar que estaba borracho... Sí que lo tenía grabado amenazándome un montón de veces, pero el juez –que también sabemos cómo están los jueces– me tocó uno más facha que y qué sé y acabó diciendo que eran disputas sindicales. Ni para ti ni para mí. Lo recurrimos y ahí está. Lo hemos recurrido hasta el Constitucional.

¿Pero no tenía testigos de lo ocurrido? 

Ése es otro problema. Que la empresa tiene millones de testigos para no perder trabajo, y contigo no es capaz de ir nadie.

Vamos a hablar del cambio producido en la directiva de CTA en Córdoba. Hacía tiempo que Paco Moro tenía que haber dado un paso a un lado.

Sí. Sobre todo por problemas de salud. Llevaba al frente del sindicato unos 40 años por lo menos. 

Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA
Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA

Pero, al final, ¿quién dio el paso? Porque Paco llevaba ya mucho tiempo buscando a alguien para que le sustituyera y ocupara su puesto y no era capaz de encontrar a nadie que quisiera. ¿Cómo fue el cambio?

El cambio fue porque Paco dijo: "¡Hasta aquí!".

Ya, pero eso lo llevaba diciendo años.

Sí, pero esta vez ya era de verdad. Veíamos que ya no podía. Porque es que se ahoga y tiene muchos problemas. Y todos queríamos que no se perdiera el legado que deja Paco de un sindicato que ha crecido muchísimo, que se ha ampliado con muchísima gente que viene a nosotros desencantados de otros sindicatos porque no les echan cuentas y les dan largas o porque llegan a acuerdos nefastos con empresas. Nadie presentó candidatura y con todo eso nos planteamos unos cuantos evitar que se perdiera ese legado. No íbamos a dejar a la gente, a los trabajadores y a las trabajadoras sin un sindicato de verdad que les defienda. Así que decimos tirar para adelante entre seis.

Eso es curioso. ¿Eso es normal en un sindicato? ¿Se hace habitualmente?

¿El qué?

Pues que haya seis personas dirigiendo un sindicato.

¿Tú sabes lo que ocurre también? Que en otros sindicatos la Secretaría la lleva una persona con sus sueldo, y aquí, no. Aquí el trabajo te lo sacas de tu tiempo y de las horas sindicales. Los seis somos trabajadores. Tenemos dos que son secretarios de Ayuda a Domicilio de la provincia, y ellas con horas sindicales trabajan. Tenemos un secretario que tiene 15 horas nada más de delegado, que es de Puente Genil. Lo que te quiero decir es que esto conlleva mucho trabajo. No es una labor con un horario de 07.00 a 15.00 horas. Para nada. Por tanto, es normal que eso eche a la gente para atrás.

Aquí hay que estar siempre disponible para cuando haya un problema. Tienes que atender a la gente 24 horas, aunque enseñes a la gente a organizarse –que es muy importante– y que sepa manejarse como delegado o delegada.

Y los seis son conscientes de eso, ¿no?

Completamente. Lo que pretendemos ahora es que se organice la gente. Que tengan sus convenios y que aprendan su labor. Porque cuando los delegados se organizan también le restan trabajo a la Secretaría.

Por tanto ustedes están ahora mismo dando ese paso para que la gente se organice en delegaciones. 

Nosotros decimos que estamos en una transición. Para poder encauzar esto ya sacarlo adelante.

Con la idea evidente, como usted bien ha dicho, de que CTA no se diluya.

Claro. 

¿Y es posible que se acabe diluyendo?

Yo pienso que no. Va a depender de vosotros directamente Hombre y de que muchísimos compañeros ya nos han dicho que nos apoyan y que en sus horas sindicales se vienen a trabajar al sindicato también.

Estoy insistiendo tanto, porque no deja de ser una realidad que Paco Moro ha tenido que plantear un ultimátum para que pudiera haber un relevo de una vez...

Pues sí.

Llevaba detrás de un sustituto años. ¿Y ahora qué pasa? ¿Todo ha cambiado? ¿De repente todo el mundo se ha dado cuenta que había que arrimar hombros?

Mira, no sé de qué manera ha sido. Paco lo ha dado todo, y como básicamente lo llevaba todo él en realidad no existía una organización como tal. El sindicato era prácticamente Paco Moro. Por tanto, ahora lo que no queremos es que se centralice y se personalice todo en un rostro. En nuestro caso, en seis. Sino que uno Intentemos organizarnos, aunque el respaldo venga siempre de la Secretaría y del sindicato. Para eso tenemos una asesoría jurídica. Y estamos adquiriendo experiencia poco a poco. De la noche a la mañana no te conviertes en secretario.

Es que Paco llevaba tantos años haciendo esto, y encima tiene un graduado social, que implica tener conocimientos. Entonces, nosotros ahora estamos empezando. No de cero, por supuesto, porque tenemos ya nuestros años trabajando en el sindicato –yo llevo dos al lado de Paco– y estamos adquiriendo experiencia, pero eso llega con los años. Eso es lo que vamos a intentar.

¿Y los seis están al mismo nivel en la secretaría colegiada? ¿No hay uno que destaque?

No. Estamos al mismo nivel, claro

¿Y la idea es seguir siempre así o que finalmente haya un secretario general?

No. Nosotros queremos que no se centralice en una persona sola.

¿O sea que ya para siempre va a ser así entonces en la dirección de la CTA?

 Sí. De momento estando nosotros, sí.

¿Y eso lo entiende la gente del sindicato de ustedes?

Sí, sí. Lo entienden. Dos secretarias son de Ayuda a Domicilio y llevan la provincia entera. Luego la otra secretaria, que es Rafi Capilla, lleva al Ayuntamiento... Te repartes el trabajo y no recae en una sola persona como ocurría con Paco Moro, que casi le mata. Yo llevo el campo, limpieza y comercio con otro compañero y lo que vaya llegando. No queríamos que se centralizara en una persona. Hemos visto lo que ha sufrido y lo que le ha pasado a Paco.

Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA
Verónica de La Rosa Álvarez, secretaria general colegiada provincial de CTA

Es de suponer que tampoco se solapan unos a otros en sus funciones.

Exacto. Y luego para ir aprendiendo cada uno, tenemos nuestras reuniones en las que cada uno expone sus cosas, porque, a lo mejor, si llegamos a un punto para el que carecemos de experiencia se le pregunta a la asesoría o incluso Paco nos sigue ayudando ya a otro nivel. Y así vamos conectándonos para tener un conocimiento general de todo.

¿Se ha dado cuenta de algo muy curioso? La presencia de la mujer en el liderazgo de los sindicatos es cada vez mayor y ha ocurrido de golpe y porrazo en los últimos años. CCOO en la provincia de Córdoba y a nivel andaluz lo lleva una mujer; UGT en la provincia los mismo... ¿En esa Secretaría colegiada de CTA cuántas mujeres hay?

Cuatro y dos hombres.

Algo está pasando ¿no?

Es verdad. Y, además el sindicato cada vez está más feminizado.

¿Por qué cree usted que es así?

No sabría decirte. Lo que yo pienso en realidad es que la mujer es bastante más valiente que el hombre, más echada para adelante. Creo que es así, porque las mujeres hemos estado reprimidas demasiado tiempo, y ahora estamos saliendo a la luz. Bueno, ahora no, ya llevamos años. Venimos de un papel de la mujer en su casa criando a los niños y las niñas y demás, y cada vez estamos más integradas en el trabajo y en la sociedad. Es que antes, aunque estuvieras en la sociedad, tú no tenías potestad para nada.

Eso es algo que se empieza a ver, incluso, en la participación de las manifestaciones, donde hombres y mujeres están a la par, o si me apura hay incluso más mujeres...

Es muy probable. Es como una especie de revolución dentro de la revolución (se ríe).

¿Y cuáles son los siguientes pasos que van a dar ustedes seis? Usted ya ha dicho que de forma natural la CTA se está reforzando con gente que está llegando a sus filas, pero ¿de qué manera quieren ustedes fortalecerlo del todo?

Lo primero de todo es que queremos centralizarnos a nivel provincial y es a lo que nosotros hemos presentado candidatura en la Secretaría. De momento no podemos hacerlo a nivel autonómico, porque para eso necesitamos experiencia. Y lo que queremos es atender a la gente de verdad y que nos dé tiempo a eso. Hay un dicho que dice que quien mucho abarca poco aprieta y uno queremos caer en ese error. Lo que ahora mismo queremos es centralizarnos en la provincia de Córdoba.

Pero yo pensaba que eso ya estaba hecho.

Está hecho. Pero cada vez viene más gente a CTA de la provincia de Córdoba. Y todo eso tiene un procedimiento Ahora mismo, por ejemplo, estamos con las tiendas del DEZA, que han venido a nosotros, porque la UGT les está haciendo estragos allí. Han hecho un convenio propio que lo vamos a tener que impugnar. Le pusimos una denuncia en la Inspección, porque ese convenio propio que ha negociado su comité –por completo de UGT– está por debajo del convenio de Comercio.

Hablando de la Inspección, y ya que la ha vuelto a mencionar, cada vez que les vea venir se tiene que echar a temblar.

(Se ríe). A la inspectora del DEZA, que lleva también bebidas y cervezas, le hemos tenido que interponer un recurso de alzada.

¿Y eso?

Porque ya te he dicho que no actúan bien. Es que CTA pone la denuncia con delegados y todo y no llama luego a esos delegados. Llama a los de la UGT o a CCOO que haya en el comité, aunque la denuncia esté puesta por CTA. Con eso es con lo que habitualmente nos encontramos en la inspección de Trabajo. 

¿Siempre?

Muchas veces. Demasiadas. Entonces nos nos queda más remedio que poner recursos con unos y con otros.

¿Piensa que eso puede ser porque todavía se tiene la sensación de que la CTA es un sindicato minoritario y que cuando se habla de sindicatos la mente nos lleva directamente a UGT o CCOO todo el tiempo?

Bueno, ellos saben la fuerza que tenemos de todas maneras. Pero es que está todo amañado para que la patronal esté siempre defendida por esos sindicatos mayoritarios y por la Inspección y por los juzgados. Es que hay que darle una vuelta a todo eso. Luego la Ley para los sindicatos permite negociar a los mayoritarios, pero los minoritarios tienen que tener un 10% de delegados. Y ya a los minoritarios nos cuesta trabajo eso, porque si hablamos de afiliación a lo mejor tengo bastante más que UGT o CCOO en ciertos sectores. Pero como hace años que la Ley no la cambia, así seguimos.

¿Debería cambiar en ese sentido?

Sí. Habría que actualizarla para que se tuviera en cuenta la afiliación a la hora de negociar. Pero es que no entiendo por qué no puede entrar un sindicato minoritario en negociación. Aunque no tenga ese 10% de delegados no veo justo que se tenga que quedar a un lado, porque también representa a una parte de los trabajadores y trabajadoras, con independencia de su peso. Porque los mayoritarios tienen el derecho de estar en todo, tengan o no a alguien en la empresa afectada. ¿Por qué tiene que ser eso así y no al revés? Yo creo que estas leyes hay que cambiarlas porque discriminan a los sindicatos minoritarios.

También es verdad que ustedes deberían empezar a tener más delegados.

El problema que tenemos es que llegamos a la empresa, nos presentamos y en muchos sectores ganamos, pero el porcentaje que tienen CCOO, UGT y ahora también CSIF, es que es casi imposible muchas veces pillarlo. Lo primero que ocurre es que cuando llegamos nosotros llegamos tenemos el sambenito de 'radicales' cuando lo único que hacemos es exigir que se cumplan los convenios. Es que en este país pedir eso equivale a ser radicales. Saben cómo actuamos y eso no lo quieren las empresas. Se echan a temblar porque no quieren a nadie dentro que se ampare en la norma y en lo que ya está acordado.  

Por cierto, ¿Qué tal se llevan con otros sindicatos también considerados minoritarios como la CGT y demás?

Nosotros estamos en contacto con ellos. De hecho, seguramente la manifestación de 1 de Mayo de este año la hagamos conjunta. eso lo lleva otro compañero mío, pero creo que la vamos a celebrar Ustea, CGT, CNT, SUP –creo– y CTA. No me quiero dejar a nadie atrás. Nos vamos a unir los minoritarios.

Hay veces en que me da la sensación de que se podrían incluso llegar a fusionar...

Bueno, cada uno tenemos nuestra forma de pensar y nuestra ideología. No sé yo si eso va a llegar algún día.

Tampoco vamos a profundizar en eso. Pero sí que hay ciertas equivalencias y analogías que la gente hace: CCOO es más bien a Izquierda Unida; UGT es a PSOE; CSIF tiene afinidad con el PP... ¿Y ustedes a qué corresponderían?

Anarquistas.

Bueno, ya, pero no hay partido anarquista.

Hombre, CTA no se va a ir con la derecha. Evidentemente, eso está claro. Pero sí que es verdad que nos apoya mucho Izquierda Unida y nos apoya mucho Podemos. En general, tenemos bastante apoyo de la izquierda. no apoya mucho. Ahora también te digo que, aunque sabemos que va todo un poco medio enlazado, tampoco quiero que CTA se vea reflejado en un partido político, porque la acción sindical va aparte de la política y tiene que ser independiente. Eso lo tiene que tener claro todo el mundo.

Eso no quita para que, por ejemplo, Irene Ruiz, de IU nos apoye mucho en nuestra reivindicaciones, especialmente de Ayuda a Domicilio. Y Podemos. igual. A todas las manifestaciones y concentraciones que hacemos, a las concentraciones siempre nos llaman y preguntan cómo vamos. Nos ayudan en los plenos.  

Volviendo a su terreno particular, y al cambio que ustedes buscan en esas empresas de agroalimentación, ¿están tratando de convencer de alguna manera a los trabajadores para que su situación cambie y mejore?

Lo primero, y es verdad que es algo que he hablado con los partidos, lo que pasa es que tampoco me han hecho mucha cuenta, es que se cambien las cosas en el campo a nivel de Gobierno. Yo lo veo así. A día de hoy juegan mucho con las peonadas de los trabajadores, juegan mucho. Vuelvo a lo que nos pasó en el almacén donde trabajo: Las mujeres mayores temían que iban a perder su trabajo por mucho que les explicaras iban a ser fijas y que iban a cotizar para unan vejez mejor. Que ya no va a ser el mínimo. Cotizas más con nóminas más altas. Pues aún tenemos que explicar mil veces esas cosas, porque la gente del campo tiene muy interiorizado eso del paro. Eso es así, porque así nos lo hacen ver los empresarios juntando y amenazando con esa situación de forma constante. 

Frente a eso desde arriba alguien tendría que meterle mano a la situación. ¿Qué tendrían que hacer? ¿Cuántas hectáreas tienes de olivo? ¿Cuánto produce el olivo, 20 kilos? ¿En cuántos días se cogen, en 15? Pues tú no las puedes poner en 10 o tú no las puedes poner en cinco. Eso se puede hacer, pero lo tienen que aplicar desde arriba. No te limites a querer 'arreglar' el campo diciendo que hay sequía y que con 25 días te doy el paro.

Pero usted también tiene que cambiar la mentalidad de la gente, que dejen de temer tanto al paro y hacerles ver que los cambios pueden ser para bien.

Claro. Hay gente que pasan penurias y que vienen al sindicato a denunciar al empresario. Lo que pasa es que en el campo estamos en un pueblo. Si tú ahora denuncias a un empresario, ¿quién te va a dar trabajo el año que viene?

Pero ustedes en el almacén, ya son fijas.

Sí.

¿No es eso lo que tendría que ocurrir en el resto de almacenes?

Claro. Pero después de lo ocurrido en mi almacén UGT empezó a moverse y nosotros no hemos pillado ninguna candidatura. Tenemos afiliados para poder defenderse, pero no han sido capaces de presentarse como candidatos. Ésa es una situación que yo quiero revertir. Ésa es mi lucha. Sobre todo en el campo. En Palma del Río, que lo tengo al lado, tenemos afiliados a los que les dice el patrón "¡qué convenio ni qué! El convenio es el mío y te pago 30 euros al día. Hay muchachos que le estaban pagando 30 euros al día". Estamos en pleno Siglo XXI y eso existe todavía. Es algo que tenemos mamado desde tiempos inmemoriales. Es muy difícil de revertir. 

¿Es un fenómeno sólo de la Vega o eso ocurre en todos las comarcas cordobesas?

No, no, en todas las comarcas. Y si me apuras, por extensión en toda Andalucía.

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