El colectivo sociocultural Nodo Corduba ha denunciado de nuevo, a través de un comunicado público, los efectos del llamado turismo de borrachera en el Casco Histórico, que en esta ocasión cobra forma de unos jóvenes subidos a las columnas jurisdiccionales de la Puerta del Perdón de la Mezquita-Catedral con los pantalones bajados y en actitud de miccionar sobre el principal monumento de la ciudad.
Son, como señala el portavoz de Nodo Corduba, Manuel Ortega, "personajes faltos de riesgo cerebral y con escasez de neuronas, con una pinta de 'Cayetanos' irreversible e irremediable, sin educación alguna y, sobre todo, tontos, muy pero que muy tontos", que habría que denunciar desde el Ayuntamiento de Córdoba. Se da la circunstancia de que parece que están identificados gracias a que –"de nuevo por falta de riego neuronal"– subieron su 'hazaña' a las redes sociales, junto a otras imágenes supuestamente suyas con las caras a la vista.
Un problema que para determinadas mentalidades no existe, pero que se da con demasiada asiduidad en lo que son claros atentados contra el patrimonio cordobés. Según Ortega, "es evidente que resulta inasumible que haya personajes que se subieran en el potro de la Plaza del Potro del siglo XVI, durante una edición pasada de las Cruces o que alguien que se cree poeta-filósofo pueda dañar esa misma fuente con su estúpidas ideas, y ahora es inasumible que estos tres 'cayetanitos' de los que alardean que son muy españoles se suban a unas columnas, que sirvieron en su momento para delimitar el límite exacto donde el derecho de asilo eclesiástico tenía validez frente a la jurisdicción civil, y que no dejan de ser el ejemplo más claro del turismo de borrachera que tantísimo daño está haciendo a esta ciudad".
Para Nodo Corduba, este caso de "estupidez humana elevada a la máxima potencia" debería hacer reflexionar al alcalde, José María Bellido (PP), para empezar a tomarse mucho más en serio el ejercicio de protección del Casco Histórico que debería tener el Ayuntamiento de Córdoba y que no practica.
"El señor Bellido debería diseñar e una vez por todas un Plan de Policía Turística permanente, con una plantilla específica, y para nada sujeto a que se queden sin agentes, porque todos tienen que estar en la Feria", asegura Manuel Ortega, para añadir que "se está dando una imagen de Córdoba que es inasumible para los cordobeses y cordobesas, por impunidad y porque se puede ver el Casco Histórico de la capital como un lugar meramente de ocio donde se puede campar a sus anchas sin castigo alguno".
De hecho, para estos tres 'cayetanitos', al parecer identificados ya, no estaría de más que tuvieran que realizar servicios de ayuda a la comunidad durante unos cuantos meses, "a ver si doblando el lomo se enteran de lo que es el patrimonio de Córdoba, y dejan de hacer el idiota de esta manera tan ostentosa y tan poquito graciosa", remata el portavoz de Nodo Corduba.