Mariví Serrano Vida ya es parlamentaria electa por Córdoba de Adelante Andalucía. Es cordobesa de Priego de Córdoba (Subbética Cordobesa) y eso se ha. notado incluso en los resultados de su municipio natal, donde Adelante ha pasado de tener 319 votos en 2022, a contar el pasado 17 de mayo con 1.029 escrutinios, casi seis puntos porcentuales más de los votos de un año para el otro.
En Priego estudió la EGB en el Colegio Virgen de la Cabeza y luego saltó al Instituto de Enseñanza Pública Álvarez Cubero. Posteriormente, se marchó a la capital a estudiar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes. Y sí, durante unos años ejerció como ingeniera agrónomo –siempre como autónoma en un despacho con compañeros y compañeras, a modo de cooperativa– en materias como planificación del territorio, diseño de espacios verdes o en algunos proyectos de mejora agropecuaria. No obstante, acabó centrándose en la educación, como dice ella, "por casualidades de la vida".
Y es que cuando falleció su padre, tuvo que encargarse de cuidar a su madre, que habían entrado en una fase depresiva y ahí fue cuando un amigo contactó con ella para ver si podía darle clase a su hijo de matemáticas. "Luego el amigo se lo cuanto a otro y luego esto a otro, y así llegó un momento en que me llamaban para tal cantidad de chavales que decidí abrir una academia". Desde entonces, hace ya casi 30 años, se ha dedicado a la educación en su negocio, Academia Escalerillas, ubicado en una de las calles principales de Priego.
De hecho, vive en Priego, y con tanto ir y venir a la capital es como ha experimentado en sus proas carnes la situación de las carreteras de la provincia. "Me he recorrido la provincia de arriba abajo, y si subes a la Zona Norte, las carretas está que ya ni te cuento de mal".
Su salto a la política ha sido de forma natural. ya que, según dice ella misma, "siempre he estado politizada, en el sentido de que siempre he participado en grupos activistas". Sin ir más lejos, en su municipio hace unos años se creó un grupo que se llamaba Priego Agua y Desarrollo, y estuvieron muy implicados en conseguir la remunicipalización del servicio de aguas, que al final se logró. También en 2017 participó en la constitución de la Marea Blanca de Priego. Desde el principio ha actuado como su portavoz hasta hace prácticamente dos años, que es cuando dio el salto a la política institucional. "Les dije a mis compañeros y compañeras que no era bueno paras el movimiento que alguien con cargos orgánicos dentro de un partido estuviera también al frente de una marea ciudadana y que eso tendría que estar en manos de otra gente", señala.
Y si ha tardado en entrar de lleno en la política ha sido por falta de tiempo, entre su autónomo y la familia, pero asegura que le gusta: "Siempre la he considerado un servicio público, y Adelante Andalucía creo que ha sido la formación donde más claramente he visto yo también reflejado ese sentimiento". Por supuesto, una vez en política, siempre ha sido dentro de esa formación de corte andalucista y de izquierda. "Jamás he militado en ningún otro partido, que tampoco hubiera sido algo malo; yo tengo muchos compañeros y compañeras que han militado en otras formaciones y, además, les admiro, porque han tenido desde siempre una trayectoria política muy activista". Igualmente asegura haber tenido mucho contacto con formaciones de izquierda y con gente que ha militado en formaciones de izquierda, "pero nunca había encontrado una formación en la que yo me sintiera a gusto; solamente en Adelante Andalucía, y por eso he pegado el salto".
¿Han analizado ya los datos de las elecciones en Córdoba?
Todavía estamos un poquito con la resaca electoral. Y, además, la mayoría de nosotros y de nosotras no nos dedicamos a esto profesionalmente, en el sentido de que no estamos liberados por el partido ni nada por el estilo, así que tenemos nuestros trabajos. Y ahora nos estamos poniendo más al día con nuestro día a día de lo que hemos ido abandonando durante la campaña, más que en sentarnos y analizar con más detenimiento los resultados, que es algo que tenemos pendiente y que lo haremos seguramente la semana que viene. Pero aún no lo hemos hecho con detenimiento, la verdad.
De todas formas, echando un vistazo por distritos electorales de la ciudad, prácticamente han subido en todos, incluidos en los caladeros de votos del PP.
Sí. Los grandes números sí los hemos mirado y hemos visto que, efectivamente, hemos subido. Además ha sido a costa del PP, lo cual nos tiene doblemente contentas.
Eso es algo que los analistas estuvieron destacando en la noche electoral. ¿Cómo se come eso? Ustedes son de izquierda y ellos son de derechas.
Porque creo que lo que conseguimos fue movilizar al electorado que estaba en la abstención. Por lo general, el votante de la derecha no suele abstenerse mucho; es un votante más fiel, más constante. En la izquierda es donde la gente es más estricta, y a mí me parece bien que lo sea a la hora de pedirle a sus representados que los compromisos se traduzcan y que las promesas se cumplan. Es decir, que sea un electorado más exigente. A mí eso me parece francamente bueno, pero, por otro lado, eso también lleva a que la izquierda sea una vez más abstención.
Y también creo que hemos conseguido movilizar a una parte del electorado joven, a la gente que votaba por primera vez.
Que era mucha, por cierto.
Sí. A ese electorado hemos conseguido ofrecerle un proyecto ilusionante. Es que hace mucho tiempo que no se veía en la política de izquierda un proyecto que ilusionara, y sin ilusión no hay cambio. Eso es fundamental. Las grandes transformaciones siempre han ido de la mano de movimientos ilusionantes, de movimientos que la gente ha sentido desde las tripas, desde lo más hondo, que eran empáticos y que podían transformar de verdad la situación y la realidad.
"Es que hace mucho tiempo que no se veía en la política de la izquierda un proyecto que ilusionara, y sin ilusión no hay cambios"
Pero ahí hay algo que podría chirriar: Ustedes son de carácter andalucista.
Sí.
¿Y qué pasa? ¿Ese andalucismo ha calado? ¿Ha llegado a más gente?
Sí, sí, sí, sí. Yo lo veo día a día. Veo que la gente cada vez entiende más que nuestro andalucismo es, en primer lugar, solidario. Entendemos que después ya de toda la experiencia democrática y autonómica que llevamos a la espalda, no se ha conseguido que Andalucía salga de ese estado de colonia periférica en el que estamos sumidos. Y es porque las políticas económicas, las políticas sociales y demás, nunca se han hecho realmente pensando en el desarrollo de esta tierra. Se han hecho pensando en intereses de otro tipo, en los intereses globales de una ideología o de otra –y ahí no meto a ningún partido en concreto–, pero en ningún caso se han hecho pensando en Andalucía. El Fondo de Compensación Interterritorial, que en su momento una de sus funciones era precisamente equilibrar diferencias entre territorios, estuvo vacío de contenido durante años. O sea, son muchos los indicadores que nos hacen ver que mientras las decisiones no las tomemos los andaluces para los andaluces, no va a haber solución para nuestra tierra.
De todos modos, ¿usted cree que toda la gente que les ha votado son andalucistas?
La mayor parte. Es que me da la sensación de que aquí intentamos establecer un enfrentamiento entre lo que es ser de izquierdas y lo que es ser andalucista, y pienso que son dos cosas que van tan de la mano, son tan consustanciales, que casi que no se pueden separar. Es verdad que hay mucha gente, a lo mejor, que puede habernos votado porque era un votante de izquierda, y porque las formaciones de izquierda que se presentaban, de una manera u otra, lo han desilusionado. Pero incluso en esos casos creo que, en el fondo, sienten más que entienden y que lo que decimos es cierto, y sienten que realmente la única forma de desarrollo para esta tierra es desde Andalucía.
Es una tierra de un potencial tremendo, por sus recursos, por la cantidad de población que tiene, por la preparación de su gente. O sea, no se equipara el grado de desarrollo que tenemos y el grado de bienestar de la población con el grado de posibilidades que tiene Andalucía. Creo que incluso esa gente, sentimentalmente, si se paran un poco a pensarlo, lo acaban sintiendo y lo acaban entendiendo.
Es verdad que Andalucía parece estar en constante potencia, en vez de en acto.
Efectivamente. Siempre somos un gran potencial que nunca se acaba de plasmar y nunca se acaba de desarrollar.
¿Cómo cree usted que habría que hacerlo?
Primero, pensando en la cercanía. Nosotros siempre decimos que el sector primario, que tiene que sufrir una gran transformación –porque la situación internacional, que también influye, ha cambiado muchísimo–, se tiene que reorientar más a diversificarse y a cubrir las necesidades del comercio cercano. Ojo que no estoy hablando de que España ahora vuelva a una autarquía, y mucho menos Andalucía. Efectivamente, no podemos prescindir del comercio exterior en absoluto, pero sí pensar primero, a la hora de elaborar una planificación, cuáles son las necesidades del territorio más cercano y cubrirlas primero. Sería más sostenible, más ecosocial, con una producción más variada, menos agresiva, en el sentido de que aquí todo se mide en términos de PIB y hay que empezar a pensar en otros índices. Pienso que la viabilidad de Andalucía pasa por ahí: Por empezar a pensar qué es lo que la gente de alrededor necesita y facilitárselo.
Y por supuestísimo, un sector público fuerte, fortalecido en todos los sentidos. El Estado realmente tiene sentido para la gente que lo necesita, para la gente más desfavorecida. El que es rico no necesita al Estado como tal, tiene dinero para proporcionarse todos los servicios que necesite y, por desgracia, tiene el poder que el dinero proporciona. Es la gente más desfavorecida la que necesita las instituciones, la que necesita el Estado y la que necesita los servicios públicos. Y eso es lo que no podemos tolerar, porque, además, va a seguir aumentando el porcentaje de personas con dificultades económicas y en riesgo de exclusión social, porque toda la política se hace pensando en favorecer grandes corporaciones y grandes empresas, en favorecer una cuenta de resultados extremadamente avariciosa que no tiene fin. Un auténtico pozo sin fondo. No se está redistribuyendo en absoluto la riqueza que se está generando.
Al fin y al cabo las grandes corporaciones obtienen sus grandes cuentas de beneficios basándose en el trabajo de miles de personas, de millones de personas en algunos casos. Entonces, no se trata de redistribuir –un concepto que no me disgusta, pero que acarrea un cierto trasfondo de caridad–; se trata de que a cada persona se le dé lo que le corresponde en función del trabajo que aportado y del desarrollo que aporta a esa empresa y a la sociedad en su conjunto.
"El sector primario tiene que sufrir una gran transformación y cubrir las necesidades del comercio cercano. Sería más sostenible, mas ecosocial, con una producción más variada y menos agresiva"
Mucha gente, ustedes entre ellos, habla de la necesidad de un cambio en el modelo productivo. ¿Tienen ya pensado cómo se puede dar el paso?
Sí, vamos a ver. Tenemos muchísimas propuestas que afectan a muchos sectores productivos. Por ejemplo, creo que somos la formación política que más propuestas lleva para los autónomos. Porque en un territorio como el nuestro, donde estamos afectados de despoblación y donde en muchos pueblos la actividad del autónomo es fundamental, hay que cambiar un poco el concepto de autónomo como tal. La mayoría de los autónomos –y yo lo soy– somos trabajadores autoempleados. Por tanto, parte del desarrollo comienza precisamente por el autoempleo. Si consigues unas condiciones favorables para obtener un medio de vida que te permita crecer un poco, ese autónomo se puede llegar a convertir en un pequeño empresario.
Pero la idea es que el tejido productivo no se concentre en grandes productores en general, sino sobre todo en forma de cooperativas, donde la gente pueda también desarrollar en común: Supermercados cooperativos, empresas de cuidados en cooperativas, que es una cuestión fundamental que se nos olvida. La verdad es que gran parte del trabajo futuro va a estar en el sector de los cuidados, que ahora mismo está muy denostado. A la gente que tiene necesidad de esos cuidados se la está maltratando en general. No lo digo porque los trabajadores los maltraten –que sería un delito (se ríe)–, sino que el sistema es poco humano. Además, los trabajadores que están en el sector de cuidados están igualmente maltratados: Muy mal pagados, muy precarizados, y en general es un sistema bastante inhumano. Así que, en ese sentido, la sociedad hay que cambiarla.
Y ahí se abre un campo de trabajo que puede ser muy bonito si se hace en condiciones dignas. Imagínate lo que puede suponer para toda una generación que estamos en camino de pasar por esa etapa. Buscamos tener una vejez digna en la que no se te arrincone como si fueras ya un trasto inútil, sino que se te siga considerando una persona hasta el último de tus días, que es lo que somos. En ese sentido, lo que nosotros pensamos es que la sociedad debe cambiar y debe hacerse más humana.
"Creo que el discurso de Por Andalucía se está quedando anticuado y que tiene un problema de credibilidad"
¿Más humana?
Sí. En el sentido, por ejemplo, de que cambie también la urbanización de las ciudades y que se conviertan en lugares más vivibles. Que no se conviertan en islas de calor. Todos esos pequeños cambios que tienen que ir asociados a la fisonomía también implican una gran mano de obra para producir ese cambio. Pero pienso en una mano de obra cooperativa, una mano de obra que proceda del pueblo. Siempre hemos dicho que la gente debe estar en todas las participaciones. Debe tener una participación proactiva y no reactiva, en la gestión de las administraciones y en las planificaciones. Eso también implica que todos y todas nos tenemos que reeducar. No podemos estar esperando a que nuestra participación sea solamente depositar una papeleta cada cuatro años.
El problema es que hay mucha gente con una determinada edad a la que ya es complicado cambiarle la mentalidad, ¿no cree?
Sí. Y habrá gente que su única participación en democracia piensen que debe de ser ésa y no quieran que sea nada más que ésa. Vale, cada cual es libre en ese sentido. Pero conviene fomentar la idea del cambio, porque siempre va a haber gente de muy buen corazón dispuesta a ayudar. Yo me he encontrado en esta campaña, de verdad, gente con muy buen corazón que se preocupa por los problemas de su comunidad. Y tenemos que prestar mucha atención a ese tipo de colectivos y de activismo que están de forma permanente pendientes de modo que cuando ocurre un problema grave, se asocian de forma espontánea. A esos colectivos hay que tenerlos muy presentes. Las mareas blancas no surgieron así porque sí. Surgieron porque había mucha gente con muy buen corazón viendo cómo no solamente era un problema para ella o su familia, sino que estaba suponiendo un problema para sus vecinos y que aquello no era ni lógico ni decente ni humano.
"Buscamos tener una vejez digna en la que no te arrinconen como si fueras un trasto inútil, sino que se te siga considerando una persona hasta el último de tus días, que es lo que somos"
¿Usted cree, por ejemplo, que la dependencia debería municipalizarse?
Por supuesto. Es que hay determinados servicios que no pueden estar en manos privadas, que tienen como principio fundamental, y casi único, la generación de beneficios. Ya pueden tener en sus principios fundacionales los mejores ideales imaginables, que en el fondo una empresa es eso: Un sistema de generación de beneficios económicos, y punto. Y cuando hablas de dependencia, hablas de sanidad, de educación... Son servicios que no se pueden medir en términos simplemente económicos. El objetivo que se pretende va mucho más allá y, a veces, ni es ni debería ser cuantificable. A ver, hay que ser conscientes de que eso cuesta dinero, porque lo estamos pagando todos con nuestros impuestos desde que compramos un cartón de huevos, por tanto tiene que gestionarse de la mejor manera posible, de manera que la realización de esos recursos sea lo más efectiva posible.
Pero también hay que ser muy conscientes de que hay cuestiones que no son medibles en términos económicos. La dignidad no lo es. La capacidad de tener un futuro decente que le podemos dar a la generación futura si la formamos en condiciones, tampoco es sólo medible en términos económicos. Entonces ese tipo de servicios tienen que estar forzosamente en manos públicas, que no busquen el beneficio empresarial. Si se gestionan bien serán más productivas, porque todo el dinero invertido irá buscando el beneficio de la gente a la que estás atendiendo y no el beneficio económico.
Usted es consciente de la enorme atomización actual de la izquierda.
Sí.
Eso parece que no tiene solución, ¿no?
Sí, sí. Acabará teniéndola. Es que hay una cosa que la izquierda tiene que aprender, y es algo que en Adelante Andalucía tenemos bastante claro desde un primer momento. Y es que la profesionalización es un peligro.
Evidentemente, se refiere a en la política, ¿verdad?
Exactamente. La profesionalización en la política es un peligro. Te acaba apartando de la gente a la que quieres realmente representar. Te acaba metiendo en una burbuja aislado del día a día y, de forma casi inevitable, acaban surgiendo los egos y la necesidad de mantener una posición dentro de una formación 'X' o 'Z'. Porque cuando te profesionalizas necesitas mantener el sueldo. Eso, insisto, es un peligro y provoca muchas veces disensiones y atomizaciones, en muchas ocasiones por cuestiones ideológicas, pero en otras tantas ocasiones por cuestión de ego, más que otra cosa. En Adelante Andalucía, que nos achacaron en su momento ser los causantes de esa atomización o de esa segregación, lo nuestro fue clarísimamente por una cuestión ideológica. Jamás en ningún momento ahí hubo un problema de sillones ni de gente que quisiera poner su cargo en primer lugar.
Fue una cuestión ideológica clarísima y poquito a poquito, en plan hormiguita, estamos trabajando y creo que la gente lo va entendiendo cada vez más. Pero bueno, esto también va por oleadas. Es decir, llegará un momento en que la izquierda tendrá que autoanalizarse y muchos comprenderán que hay que llegar a sistemas cooperativos.
Explíquese, por favor.
Fíjate: Nosotros estamos dispuestos a colaborar con cualquier formación de izquierdas, porque tenemos cosas en común. Seguro que tenemos espacios de colaboración, pero no necesariamente –o por lo menos en este momento actual– en una misma lista electoral.
"Llegará un momento en que la izquierda tendrá que autoanalizarse y muchos comprenderán que hay que llegar a sistemas cooperativos"
Juntos, pero no revueltos, que se dice.
Es que aquí no se trata de pelearnos entre nosotros ni de machacarnos unos a otros. Se trata de que en todo aquello en lo que podamos colaborar, estamos dispuestos.
Ya me lo ha avanzado antes un poquito, pero me gustaría que me dijera cuál cree usted que ha sido la clave del éxito de Adelante Andalucía en estas elecciones, porque ha pillado de sorpresa a los analistas políticos.
Lo que tengo son impresiones, pero creo que la clave ha estado primero en el trabajo que no se ha visto. Ese trabajo de poquito a poco, de hormiguitas. El trabajo de ahora vamos a contactar con este grupo de activistas que tienen tal problema, o de vamos a hablar con este sindicato que tienen tal otro problema. Es que toda esa labor que hemos estado ejerciendo durante todo este tiempo no se ha visto. Y eso nos ha creado una radiografía bastante clara de los problemas a los que se enfrenta la gente en su día a día y, además, digamos una simpatía también, porque la gente ha visto que cuando necesitaban que sus problemas se visibilizaran, en quien podían confiar era en Adelante Andalucía. Estábamos ahí siempre para plantear la pregunta parlamentaria correspondiente, para poner encima de la mesa los problemas y las huelgas constantes de trabajadores precarizados, como la gente del Infoca; hemos estado ahí constantemente. Eso por un lado.
Y por otro, creo que hemos conseguido generar ilusión en el sentido de que los problemas hay que afrontarlos con las dos máximas con las que empezamos la campaña, que eran valentía y alegría. Si nos quitan la alegría... Mira, hace poco hablaba con unos compañeros sobre las ferias, como la de Córdoba. Éstas tuvieron su origen en una cuestión comercial con el ganado y luego, todo lo que viene asociado a las bebidas, las comidas, el baile, la música, han sido añadido que los ha puesto la gente trabajadora, porque esa gente cuando se juntaba necesitaba expresar esa alegría y quitarse de encima las penas diarias con un rato de esparcimiento. Bueno, pues si eso es algo consustancial a la gente trabajadora, por qué vamos a prescindir de ello; es la única forma de afrontar el futuro.
"Cabe la posibilidad de que podamos tener también conversaciones con otras formaciones andalucistas y en algunas cuestiones puede que lleguemos a acuerdos"
Una de las cuestiones que más han destacado los analistas de ustedes es que han sabido utilizar muy bien las redes sociales. Y eso que las redes sociales eran hasta ahora feudo casi intocable de la derecha y la ultraderecha, y parece que ustedes han sabido meter codo ahí.
Sí. Tengo que reconocer que tengo un problema personal con las redes sociales (se ríe) y ahí hay que reconocerle el mérito a nuestra gente de comunicación. Son gente muy joven, que sabe muy bien lo que hacen, que han sabido entender perfectamente cuál era la forma de comunicarse y cómo tenías que lanzar el mensaje para que fuera dinámico en redes. Esa gente se mueve como pez en el agua por ese mundo digital, del que la gente de mi edad ya estamos un poco desligados. El vídeo de 'Adelante Charos de Andalucía' ha sorprendido. A mí la primera. Cuando me felicitaban por ese vídeo respondía que lo único que había hecho era ponerle la cara, pero la idea no ha sido mía. Fue del equipo de comunicación. Tenemos un equipo de comunicación muy bueno, muy bueno.
Bueno, pues ya que lo han conseguido es algo que deberían seguir desarrollando.
¡Claro! ¡Desde luego! Eso hay que potenciarlo todavía más, porque quedan muchos trabajos por delante. Y es una de las cosas que nos alegra. Se nos está incorporando mucha gente joven, y nos tenemos que acostumbrar al nuevo idioma, a la nueva forma de comunicar, y eso nos lo tiene que enseñar la gente joven y adaptarnos.
¿Qué es lo primerísimo primero que van a llevar ustedes al Parlamento?
Nos tenemos que sentar y verlo. Yo te puedo hablar ahora mismo que en la provincia de Córdoba nos preocupa muchísimo el tema infraestructuras.
"Estamos dispuestos a colaborar con cualquier formación de izquierdas, porque tenemos cosas en común, pero no necesariamente en una misma lista electoral"
¿Carreteras y demás?
Carreteras, ferrocarriles... Es que no tenemos red ferroviaria absolutamente ninguna. Las carreteras son un absoluto desastre, pero es verdad que la cuestión de infraestructura no se resuelve de un día para otro, pero sí hay que empezar a planificarla ya, porque si no nunca vamos a tenerla. Pero lo más inmediato, lo más inmediato, lo que si dijéramos vamos a hacer mañana mismo, sería dotar a los hospitales que tenemos infrautilizados del personal que necesitan. No se puede tener el Hospital de Palma del Río con todas las camas cerradas; no se puede tener el hospital de Pozoblanco como está, que lo están vaciando de servicios; el Chare de Peñarroya, lo mismo; los hospitales de Montilla y de Puente Genil desde que los metieron en el SAS es un absoluto desastre, porque lo están concentrando todo en el Infanta Margarita de Cabra, y los están descapitalizando de personal. O sea, de hoy para mañana, si me tuviera que decantar por algo, sería eso.
"Cuando quieres derrotar a una formación que ya tenía la mayoría absoluta, como era el PP, es difícil que la gente tienda a buscar al antagonista perfecto; es que todavía no lo han encontrado"
¿Cómo ha visto usted los resultados de las elecciones? No hablo sólo de Córdoba, sino a nivel andaluz, don de el PP ha perdido la mayoría que tenía.
Yo creo que el PP, en otras circunstancias, debería haber perdido más apoyo del que ha perdido, porque realmente se demuestra que su actuación durante estos ocho años de gobierno suyo no ha mejorado ninguno de los índices, ni económicos ni sociales, ninguno. Y la gente lo empieza ya a percibir. Mucha gente ha seguido votando al PP por aquello del mal conocido. También es verdad que nosotros éramos una formación pequeña y no podíamos ser tan ingenuos de pensar que íbamos a arrasar y a gobernar la comunidad. Por tanto, la gente por el lado de la izquierda miraba a un PSOE que tenía una líder también con muchas rémoras. A la gente no se le olvida todavía que María Jesús Montero fue la consejera de Sanidad aquí y que fue la precursora del estado en que está la sanidad hoy. Estamos padeciendo eso y a la gente eso no se le puede olvidar. Encima, pones de cabeza de lista a la ministra de Hacienda. Es de chiste. Yo no creo que ningún ministro de Hacienda pueda ser nunca popular, ¡jamás en la vida! Pero es que, además, María Jesús Montero no es una persona tampoco que transmita una especial empatía.
Así que cuando quieres derrotar a una formación que ya tenía la mayoría absoluta, como es el PP, es difícil que la gente tienda a buscar, por decirlo de algún modo, el antagonista perfecto. En ese sentido, todavía no lo han encontrado. Nosotros estamos súper satisfechos con el crecimiento que hemos tenido, porque sabemos que éste no es nuestro momento. Desgraciadamente, nuestro objetivo de echar a las derechas no se ha cumplido, pero sí seguimos con esta senda ascendente, y con el trabajo bien hecho, el futuro lo vamos a hacer nosotros. Lo tengo muy claro. La gente es la que tiene que llegar a percibirlo. También es verdad que nosotros hemos tenido muchos problemas de visibilidad, al ser una formación tan pequeñita.
Ahora, al tener más representación, nuestro alcance podrá ser mayor. Todo eso influye.
Hablamos de cara a unas generales, por ejemplo, ¿no?
De cara a cualquier ciclo electoral: Generales, municipales, autonómicas, europeas...
"Hemos conseguido generar ilusión, en el sentido de que los problemas hay que afrontarlos con las dos máximas con las que empezamos la campaña: Valentía y alegría"
Y con respecto a otras formaciones andalucistas, ¿han pensado algo? ¿Están ya bien como están o hay alguna posibilidad de acercamiento?
Pues sí. De hecho, de vez en vez tenemos conversaciones con algunos líderes de otras formaciones andalucistas. Yo creo que también hay capacidad de colaboración dentro de ese ámbito. Lo que pasa es que hasta ahora no hemos percibido tampoco por parte de las otras formaciones ese interés. ¡Bueno! Ha habido de todo y ha habido gente que sí es verdad que nos ha prestado su apoyo directamente fuera de cámara. Pero otras formaciones han decidido que no era el momento de dar un apoyo directo a la formación de Adelante Andalucía. De todas maneras, creo que cabe la posibilidad de que podamos tener también conversaciones con este tipo de formaciones y en algunas cuestiones puede que lleguemos a acuerdos. Yo siempre soy partidaria de hablar con todo el mundo.
¿Y cómo ve el futuro de Por Andalucía?
Pues no me gusta hacer previsiones de futuro, porque normalmente me suelo equivocar mucho. Yo creo que Por Andalucía desde luego tiene que hacer una reflexión sobre muchas cosas. Creo que su discurso se está quedando anticuado y, sobre todo, creo que, por desgracia, tiene un problema de credibilidad. Es decir, que difiere mucho entre lo que aparece plasmado en su programa y lo que luego ejecuta en los ayuntamientos en los que gobiernan o en las instituciones en las que han gobernado. Sin ir más lejos, en Priego quien privatizó y vendió a Aqualia un servicio público como el del agua fue un gobierno del PSOE con Izquierda Unida. Fueron ellos los que firmaron la privatización del agua. Entonces, si en tus programas llevas la defensa de los servicios públicos, pero luego en la práctica te dedicas a privatizar cuestiones como éstas, eso genera un problema de credibilidad. Lo siento, pero es que la gente lo acaba percibiendo también así. Entonces creo que ellos tienen que hacer un análisis profundo y realizar un ejercicio de reflexión importante.