A Pepe Palacios se le conoce bastante en Córdoba por haber presidido hasta hace poco el Coto Córdoba CB de baloncesto y también porque conduce una ambulancia del 061. Su otra faceta es igual de llamativa: Técnico en emergencias sanitaria y, además, es vocal del Grupo Provincial de Catástrofes de Servicios Provinciales de Córdoba.
Evidentemente, estuvo en el accidente ferroviario de Adamuz como voluntario y se encargó de organizar la zona donde se encontraban las ambulancias, los 180 pasajeros ilesos y los tres autobuses que se encargaron de evacuarlos de allí.
Reconoce que al principio se encontró con un cierto caos en la zona y le encargaron organizarlo para que aquello funcionara como la seda. Al final, la situación se solventó con nota y está claro que los simulacros que se han organizado en la provincia de Córdoba han servido para actuar en la catástrofe ferroviaria, pero ya se han detectado carencias y detalles que hay que corregir para próximas ocasiones.
El propio Palacios resume la entrevista con estas palabras: "La mayoría de la gente del servicio pensamos que esto es un antes y un después en el CES 061. Tenemos esa sensación, porque muchos somos unos 'frikies' de esto, y los que hemos estado preparándonos tanto tiempo, hemos sido capaces de ejecutarlo y además ha salido bien. Te acabas diciendo: Yo estoy para esto. ¿Que se han cometido errores? No hay la menor duda de ello, y los análisis posteriores sin fáciles hacerlos. El problema es tomar decisiones con la presión que teníamos allí". Y fueron mucho mas los aciertos.
Estos días hemos estado hablando con un montón de gente y todos dicen lo mismo: Que el despliegue para atender el accidente ferroviario de Adamuz fue bastante bueno.
Yo creo que fue espectacular, más bien. Y no sólo a nivel de 061, sino también de los SUAP de la comarca. Yo estaba en la zona del parque de ambulancias y me decían que había voluntarios de Pozoblanco que se montan en una ambulancia y se vienen para acá. Ha aparecido gente de todas partes. No eran solamente los de naranja, estaban también los de azul, los SUAP, Protección Civil, Policía Local. Donde yo estaba, más al fondo, teníamos que controlar muy bien los accesos, porque estábamos muy limitados por el espacio, y me decía el compañero: "Contróleme muy bien los que entran, si no, vamos a montar aquí un tapón y tenemos que tener margen para poder trabajar". Fuimos tremendamente estrictos.
Los que trabajamos en los simulacros pretendemos se estrictos, trabajar, acatar órdenes y no ponernos a debatir, pero la verdad es que la gente opina de todo. Pero en Adamuz lo entendimos todos perfectamente. Fue un 'tú ordena, yo acato y punto', y luego ya veremos. La orden que se dio fue la más acertada. A lo mejor, podría haber habido otra opción, pero en ese momento fue todo. Y la sensación que tenemos todos es que la cosa salió redonda, al margen, evidentemente, de las víctimas, que fue una desgracia.
"Todo el espíritu positivo concentrado en Adamuz había que organizarlo para que no se nos convierta en un caos, que es uno de los problemas de las catástrofes. Y la gente supo entender de inmediato que había una escala de mando"
Nosotros nos vamos a centrar en el despliegue de medios. Usted es un experto en organizar simulacros de accidentes y demás catástrofes. Y, para más Inri, estuvo en Adamuz, con lo cual lo vivió en primera persona.
Además, te lo digo de corazón, tampoco me esperaba la misión que me encomendaron. Yo iba en una unidad de apoyo, en la que iba mi responsable de catástrofes. Y como tuvimos un tiempo para pensar, íbamos todo el rato dándole a la cabeza sobre lo que podíamos hacer y cómo podíamos organizar al personal. Y, de buenas a primeras, llegamos al punto de encuentro y nos encontramos una zona colapsada, porque la ayuda era inmensa, pero estaba un pelín desorganizado. Y la primera misión que me encomendó mi compañera fue: "Pepe, por Dios, organízame esto, porque es clave para el trabajo que se estaba haciendo dentro, donde estaban los trenes".
Yo no vi el escenario hasta que terminamos de evacuar a la última víctima. Yo no vi nada, yo no estaba adentro, estaba un kilómetro y medio organizando, porque fue el punto donde agruparon a todas las víctimas que pudieron salir andando y demás. A mí me tocó organizar aquello, la evacuación a los albergues, buscar autobuses para no consumir ambulancias –aunque teníamos muchas–, pero decidimos no consumirlas en el traslado de pacientes que estaban inicialmente bien y que podía ir en autobús. Entonces, me tocó una faceta que no era la esperada; te quedas un poco con la sensación de decir que me hubiera gustado más acción, pero cuando a posteriori ves las cosas, te das cuenta de la cantidad de cosas que hice, quizá menos vistosa, pero que también eran súper importantes.
Muy necesarias, como es la organización. Eso básicamente es como la logística en una batalla. Usted me ha llegado a comentar que ni en el mejor de sus sueños, cuando preparaba simulacros, se esperaba una respuesta como la que se dio en Adamuz, ¿verdad?
No. Tú me conoces de cuando hemos hablado de las simulaciones, y sabes que a mí me gusta poner a la gente en situación, es decir que no sepa cuando está en el simulacro ni el número de heridos ni casi el escenario que se va a encontrar. Conocen el entorno, saben algo, pero se trata de ponerlos un poco a prueba. Ahí tenemos al 061, al SUAP, ambulancias de la Red de Transporte Sanitario Urgente (RTU), Cruz Roja... Y cada uno con sus protocolos. Lo que vamos buscando en los simulacros son esos puntos de unión para trabajar de manera unánime, con el objetivo único de atender a nuestros pacientes, de forma que no haya diferencias y que vayamos todos a una. Y siempre que haces un simulacro, eso cuesta mucho, porque cada uno va con su idea y cuesta despojarse de ella.
Sin embargo, el día de Adamuz la gente iban todos a uno. Daba igual a qué servicio perteneciera, daba igual que fueran de naranja, que fueran de azul del SUAP, daba igual que fueran ambulancias de SSG, de la RTU, que fuera una ambulancia colectiva, que fuera de Protección Civil o que fuera de Cruz Roja. Daba igual cuál fuera el origen, porque todos íbamos a una. Eso, te lo puedo asegurar, no es fácil.
Vale. ¿Y cómo se explica eso?
Pues, no lo sé. Fue entender el escenario y la situación a la que nos enfrentábamos, porque había muy poca luz, de noche, con muchos recursos y todos con muchas ganas de dar lo mejor de sí. Pero, claro, todo ese espíritu positivo hay que organizarlo para que no se nos convierta en un caos, que es uno de los problemas de las catástrofes. Y la gente supo entender de inmediato que había una escala de mando.
Te pongo un ejemplo. Estábamos donde estaban todas las ambulancias concentradas, a kilómetro y medio de la zona cero, donde se encontraba el Iryo. Pero el acceso hasta allí era una pista de tierra estrecha y sin luz, y por ahí tenían que circular los diferentes vehículos de bomberos, ambulancias y demás vehículos de intervención. Una de las cosas que se nos pedía es que tuviéramos habilitado ese camino de forma que no entrara nadie andando ni ningún vehículo que no estuviera autorizado. ¡Claro! Teníamos que luchar con el ímpetu y las ganas enormes de la gente para ayudar y aportar. Y les decíamos "tu aportación tiene que esperar un momentito, porque ahora mismo es primordial la organización y la seguridad".
Así, la Guardia Civil nos indicó que era más seguro que la gente fuera entrando dentro de las ambulancias a que fueran andando porque era un espacio estrecho, oscuro y con circulación constante de vehículos. Había que ser muy estrictos con eso, y la gente lo cumplió.
A efectos prácticos, ¿cómo se organiza eso? Frente a toda esa avalancha de personas que están ansiosos por ayudar, ¿cómo comienza esa organización? ¿Quién lo hace?
Eso me tocó asumirlo a mí en el espacio donde estuve. Hubo una cuestión que facilitó mucho el trabajo. Yo me constituí en mando de ese espacio y lo bueno es que todo el mundo, a pesar de ser de diferentes instituciones, aceptó ese mando. Es una cuestión que trabajamos mucho en los simulacros: En las diferentes áreas de trabajo es importante que haya una figura de mando, un responsable que sea el que coordine a todos los diferentes organismos que tienen que estar ahí. Y a mí me tocó ser esa figura en ese espacio del parking. Imagínate mi visión al llegar: Un atasco por la carretera por donde tenían que salir las ambulancias, en un lateral aproximadamente unas 180 personas a la espera de poder ser evacuadas a los albergues, un montón de ambulancias a la espera de poder acceder al lugar de intervención... Y todo ese caos había que organizarlo.
"En la carretera de acceso, en cada cruce había agentes con luces indicando la dirección hacia la que ir; el compañero de la Guardia Civil que tuvo esa iniciativa demostró tener unos principios de organización y de logística espectaculares"
Se facilitó mucho el trabajo, porque en el momento en que empezamos a marcar prioridades, la gente lo entendió enseguida y acataron las órdenes que se estaban dando, primero, por establecer esa cadena de mando, y, segundo, porque también era algo razonable: Las ambulancias las pusimos en un lado, a los Ilesos y pacientes verdes conseguimos confirmar que venían autobuses para trasladarlos a un sitio de resguardo y que pudieran ya ser atendidos como se merecen, en lugar de estar pasando frío y a oscuras. Lo confirmamos y en un tiempo récord llegaron allí tres autobuses, trasladamos el resto de pacientes con ambulancias de transporte colectivo que también aparecieron por allí. Y, en el margen de una hora aproximadamente de mi llegada, ya estaba aquello más planificado.
Pero no se trata de decir que el mérito ha sido del 061. Para nada. Cuando compartí con el resto de instituciones cuáles eran los objetivos que teníamos que cumplir en esa zona, todos entendieron que eso era lo prioritario y, en coordinación con el mando del operativo, les indicamos cuáles eran las necesidades. La respuesta fue "adelante", y las ejecutamos. Estábamos allí Policía Local de Córdoba, los técnicos de las ambulancias, los compañeros de protección civil, había profesionales del SUAP...
Podría decirse que funcionó como una máquina bien engrasada.
Te voy a dar la mejor imagen del trabajo que se hizo en equipo, porque allí montamos también un puesto de atención por si fuera necesario, y fue muy curioso: Había un paciente que inicialmente había salido por su propio pie, que luego fue atendido en nuestra zona de atención por un enfermero de uno de los SUAP de la comarca –que era el responsable de ese punto de atención– en una ambulancia de Cruz Roja, teniendo de ayudante a un técnico del 061 y que acabó siendo evacuado siguiendo la orden de los compañeros de Protección Civil. Ahí es donde te das cuenta del valor que tiene el trabajo en conjunto.
Da la sensación, a tenor de cómo se ha actuado en Adamuz, que los simulacros de catástrofes que han estado haciendo con anterioridad han servido para algo, ¿verdad?
Sí. Te das cuenta cuenta cuando van pasando los días y te dices: "Esto ha tenido sentido". Por ejemplo, nuestro mando sanitario en la zona donde estábamos fue una de los médicos que estuvo en el simulacro que se hizo en el Aeropuerto de Córdoba hace dos meses o tres meses. Y, claro, todo lo que hemos ido sembrando en los simulacros deja poso. Porque no es sólo hacer el simulacro, sino que luego hay que evaluarlo, ver las cosas que hemos hecho bien y dónde tenemos que mejorar, qué aspectos hay a desarrollar o vemos que nos faltan. Sobre el papel es muy fácil escribir, pero luego hay que ver si los protocolos plasmados sobre el papel se pueden llevar a cabo. Y en Adamuz hemos demostrado que podemos hacerlo.
También te digo que en esta situación hemos hecho muchas cosas bien, pero también hay aspectos que tenemos que evaluar y ver cómo podemos mejorar. Hay que ser exigentes, no podemos conformarnos, y debemos intentar siempre dar lo mejor de nosotros mismos.
Eso es algo que vamos a tocar un poco más adelante. Pero antes tengo curiosidad por saber cuántos vehículos se llegaron a acumular en la zona a la que iban.
La carretera es una carretera estrecha. No es la carretera que va de Villafranca a Adamuz, sino es una vía accesoria que sale de Adamuz por la zona de montaña. Esa carretera ni la conocía. Lo que pasa es que hubo algo que hizo muy bien la Guardia Civil y que es digno de destacar. En cada cruce tenían agentes con linternas y con las luces te iban indicando el camino y ni siquiera tenías que pararte. Era algo increíble. Automáticamente cuando llegabas a un cruce sabías hacia dónde tenías que ir. Tienes que pensar que muchas unidades venían del exterior y desconocían por completo esa zona, y el compañero de la Guardia Civil que tuvo esa iniciativa demostró tener unos principios de organización y de logística espectaculares, porque nos facilitó mucho el trabajo.
Como te he dicho, cuando llegamos las ambulancias estaban aparcadas de tal forma que en el momento que llegara un vehículo más grande a penas podía pasar por allí. Intentaban ver dónde se ubicaban, pero no había una cierta organización. Era algo lógico, porque el despliegue que se estaba haciendo era tan importante y estaban llegando tantos recursos que en un principio eso no se había previsto. Yo iba en una unidad de voluntarios, no estábamos de guardia, y cuando nos indicaron por un WhatsApp profesional que tenemos, que todo el personal que pudiera colaborar y estuviera disponible, que acudiera, y allí nos presentamos unos 20 compañeros. Había unos 28 coches aparcados en el parking de gente que habíamos ido apareciendo.
"Algo muy destacable, que lo comentó todo el mundo y nos llamó muchísimo la atención a todos, era el silencio y el respeto mostrado por las propias víctimas; estaban atentos a cualquier indicación que les diéramos"
Entonces, ¿cuántos vehículos había allí?
Nosotros llevamos todos los vehículos que teníamos disponibles: La unidad de Lucena, más cinco vehículos de soporte vital avanzado del 061. Pero es que también estaban los SUAP de todo los alrededores, todos los servicios de urgencias y de atención primaria de Montoro, El Carpio, Villafranca... Pero es que si recuerdo bien vino hasta gente de Montilla. Y no quiero dejarme a nadie en el tintero.
Ha mencionado ya varias veces el SUAP. ¿Qué es?
El Servicio de Urgencias de Atención Primaria. Tienes que pensar que el 061 no llegamos a todos los sitios. Entonces son compañeros que, aparte de atender las urgencias en sus comarcas, atienden también las emergencias. Es decir, son gente que también tienen su formación y su preparación. No están directamente trabajando con el 061 en estos momentos, pero sí saben atender emergencias y que lo hace de una manera eficaz.
Entonces, todos esos recursos estaban allí. Y la clave era generar un espacio para que no se formara ningún tapón, las ambulancias pudieran salir y por una carretera estrecha pudieran llegar los tres autocares que teníamos previsto que llegaran. Así que nuestra primera iniciativa fue buscar un espacio a las ambulancias separado de la entrada y luego buscamos un punto donde las víctimas que habían podido salir por su propio pie pudieran subir a los autobuses de manera tranquila y sin estorbar a nadie y fuera también del tránsito de entrada y salida de la ambulancia.
¿Para no perturbar más a los heridos?
Algo muy destacable, que lo comentó todo el mundo y nos llamó muchísimo la atención a todos, era el silencio y el respeto mostrado por las propias víctimas. Estaban atentos a cualquier indicación que les diéramos. Pero, claro, el trasiego de las ambulancias hubiera supuesto para ellas una situación muy estresante, porque inquieta mucho ver a las ambulancias con las luces y moviéndose. Entonces, decidimos retirarlos un poco de ese punto para facilitarles el acceso y darles un poco más de tranquilidad.
Pero al mismo tiempo, era un punto desde el que pudieran salir bien las ambulancias para evacuar heridos.
Exactamente. Y nos coordinamos con Policía Local de Córdoba, Protección Civil y con Guardia Civil, y yo actuando como coordinador general, para dar entrada y salida franca a los autobuses, de forma que pudieran salir sin dificultad durante kilómetros y medio hasta llegar a una carretera más amplia.
O sea, evitar cuellos de botella.
Claro. Porque yo tengo que mirar por lo que tenía allí, pero pensando al mismo tiempo en todas las ambulancias que tenían que ir saliendo y con sólo una vía de salida. Es que el escenario era complicado.
"En los simulacros habitualmente hay cinco personas que se encargan de desplegar todo el material; en Adamuz eso lo tuvieron que hacer sólo entre dos personas. De quitarse el sombrero"
Los bomberos de la Diputación me han llegado a comentar que aquello era tan estrecho que sólo cabe un número determinado de personas, a pesar de que todo el mundo quería llegar hasta el lugar para ayudar.
Había que hilar muy fino. Y la verdad es que ahí tanto Guardia Civil como Protección Civil y Policía Local hicieron un trabajo excelente. Cuando teníamos algún vehículo grande que mover y que pudiera colapsar con otro que viniera de frente, cortábamos. Actuábamos según prioridades: Si no era prioritario meter una ambulancia, sacábamos primero el autobús y luego volvíamos a meter ambulancia.
¿Y cómo es que se presentó gente de Montilla, que está al Sur de la provincia?
Es que se presentó gente de todos lados. Es que no te puedes imaginar el despliegue que hubo. De hecho, de nuestra empresa vinieron compañeros del 061 Servicio Provincial de Jaén, porque se activó por el nivel de emergencia existente, según el protocolo que tenemos. Acudieron incluso de Sevilla y también trasladamos nuestra unidad desde Lucena al lugar del impacto.
Sevilla está lejos del sitio.
Pues sí, y estuvieron colaborando. Piensa que en una situación de este tipo, los rescates se prolongan en el tiempo. Y, a lo mejor inicialmente no llegas, pero sí estás ahí para una segunda fase. Luego también otra zona de cobertura que llevamos a cabo tanto los SUAP y 061, con algunos compañeros que vinieron de Sevilla, fue el acompañamiento de las víctimas ilesas o verdes –que salen andando, pero tienen alguna lesión–. Es que a todas esas personas había que atenderlas en los albergues, aparte de tratar de reconfortarlos un poco de la vivencia que habían tenido, y ahí estuvieron todos esos equipos colaborando unos con otros.
Ya ha comentado que cuando organiza un simulacro, procura complicarlo para ver la reacción y la capacidad de la gente. Me dijeron que os primeros en llegar al lugar fueron los bomberos de Montoro y se toparon de bruces con el Iryo. Ellos creían que solamente estaba ese tren hasta que apareció gente andando desde el Alvia un poco más allá. Eso parece una de esas complicaciones añadidas de los simulacros que ustedes preparan.
Siempre tratamos de llevar al profesional al extremo. Por eso, a la hora de preparar los simulacros, sobre todo de accidentes de tráfico, siempre hemos ubicado a una de las víctimas en la zona externa al accidente. ¿Para qué? Para que el profesional se haga una idea de que tiene que establecer un perímetro de búsqueda por si hay alguna víctima más. ¿Que es lo que ocurre en el caso de Adamuz? Que la distancia era de más de un kilómetro y con noche oscura, y eso dificulta muchísimo esa posibilidad. Tienes que trabajar en base a lo que tienes y buscar un poco en el entorno, pero era muy complicado. Tuvimos la inmensa fortuna de que donde estaba el Iryo había una casetilla de Renfe y había un poquito de luz, pero la verdad es que tuvimos que desplegar todos los vehículos nuestros con su iluminación.
Y eso es algo que sorprendentemente hiciera dos compañeros. Cuando hacemos un ejercicio eso siempre lo hacemos entre cinco compañeros, pero allí dos se las apañaron para desplegar todo: Las luminarias, la tienda, el material, otra luminaria para la zona de acceso... Fue bestial.
Eso indica el elevado nivel de profesionalidad que tienen ustedes.
Sí, sí. En nuestros simulacros para eso siempre hemos contado con la ayuda de Protección Civil o bien otros compañeros que no tienen en ese momento una misión asignada. Pero en Adamuz estaba todo el mundo ocupado y trabajando, y se las tuvieron que apañar entre los dos. De quitarse el sombrero.
Quería preguntarle un poco por el papel de los ciudadanos y ciudadanas de Adamuz, que, al parecer, se lanzaron de forma general a colaborar en un principio, hasta que efectivamente llegaron los profesionales, ¿no?
Correcto. Sí, sí, sí. Yo, vamos, en la zona en la que yo estuve, la zona de, no puedo decir, pero la zona y en el momento si el albergue en Adamu estaba ya operativo para poder trasladar a las personas, bueno, confirmaba no os preocupéis que allí el sitio está de tal y tal característica y la verdad que muy bien. Luego también se habilitó otro albergue en Villafranca y, bueno, pues entre los dos sitios podíamos recoger a la persona con un poco con la dignidad y la intimidad necesaria.
"En el Reina Sofía la respuesta fue digna de admiración por la cantidad de gente que acudió a colaborar y porque pacientes que estaban en Urgencias se dieron voluntariamente de baja para hacer huevo a los heridos"
No te puedo hablar de la zona de impacto, pero en la zona en la que yo estuve había todavía gente del pueblo y todo eran facilidades. Cuando tuvimos que concretar si el albergue en Adamuz estaba ya operativo para poder trasladar a la personas, los vecinos nos confirmaban las características del lugar y fue todo muy bien. También se habilitó otro albergue en Villafranca y entre los dos sitios pudimos recoger a las personas con la dignidad y la intimidad mínimas que se requieren en este tipo de circunstancias.
Yo, con la gente con la que coincidí, que no era muchos, porque estuve más rodeado de profesionales, la verdad que fue muy bien, pero por lo que me han contado compañeros, esa gente fue extraordinaria, dándolo todo. Insisto en que me quedaría con una frase: Todos fuimos a una, daba igual la institución a la que se perteneciera, daba igual el servicio, daba igual que fueras ciudadano de Adamuz; todos íbamos a una, y nuestro objetivo era la gente que estaba allí. Lo hicimos lo mejor que pudimos y el resultado fue más que satisfactorio.
Más bien de sobresaliente cum laude, ¿no?
Si no me equivoco, creo que ha sido el accidente de mayor gravedad que ha atendido el 061 y que le ha tocado gestionar de toda Andalucía. Y todo lo que se habla de que somos el Sistema Sanitario público andaluz, en el que estamos implicados todos, cada uno con sus diferentes responsabilidades y demás, pues aquí se ha demostrado que somos capaces de trabajar todos a una. Lo fácil ahora sería decir que qué buenos es el 061, pero es que el 061 solo no hubiera podido sacar esto adelante.
Y si lo ha sacado es porque ha contado con el resto de sus compañeros y todos hemos funcionado a una. Y hay que decir que el Hospital Reina Sofía tuvo una respuesta digna de admiración. Estuve hablando con la jefa de guardia que le tocó ese día y me comentó que hubo un gran despliegue de personas que se presentaron para colaborar y hasta los propios ciudadanos que estaban en Urgencia hubo algunos que cuando se enteraron se dieron de alta voluntariamente y se fueron para dejar libre su sitio.
Quiero destacar también las labores logísticas y de preparación de ambulancias que tuvieron en nuestra base, junto al Hospital Reina Sofía, un técnico de emergencias sanitarias (TES), una enfermera y una médico, que eran igualmente personal voluntario. Luego también nuestra sala de coordinación realizó una función vital, porque una de las cosas que suele ocurrir en este tipo de situaciones es que todos los heridos los mandamos a un hospital y lo acabamos colapsando.
Que suele ser el Reina Sofía, ¿verdad?
Sí, es que es lo más fácil: Todos los heridos para allá. Por tanto, hay que trabajar muy fino y pensar que en momentos como éste todos somos sistema sanitario. Así que trabajamos con el Hospital de Andújar, en Jaén; con el Reina Sofía; con el Hospital de Cruz Roja; el Quirónsalud; el San Juan de Dios... Ya te digo, todos a una. Aquí no hay público o privado. Todos estábamos trabajando, porque desconocíamos el alcance de la tragedia y el nivel al que podíamos llegar. Y lo que no podíamos era saturar el propio sistema.
Y todo sin olvidarnos que en Cordoba había que seguir asistiendo a enfermos. Es que hay que tener una cosa presente, y es que a la gente le siguen dando infartos o tienen accidentes y tú no puedes desasistir todo lo demás por atender a una catástrofe. Lo que hicimos fue una reorganización de cobertura de Córdoba y de toda la comarca. Nos lo comentaron los compañeros de Montoro diciendo que estaban un poco en precario en la zona, pero que estaban tranquilos, porque sabían que sus compañeros que no estaban en Adamuz iban a tirar para adelante con lo mínimo indispensable. Estaba todo el mundo sacando personal de debajo de las piedras. Era algo increíble.
En una operación de esta magnitud, la gente que sirve de enlace es vital, ¿no?
Sí, es fundamental. Y ahí el puesto de mando se convierte en un elemento esencial. Nosotros todas las gestiónales que teníamos que hacer o las autorizaciones de debíamos dar las hacíamos a través de nuestro enlace en el puesto de mando principal, que se hacía a través de mi director que estaba allí sobre el terreno. Por ponerte un ejemplo, yo para poder decidir evacuar a las aproximadamente 180 o 190 personas ilesas que teníamos, pedía autorización a mi director, éste se conecta con el mando del 112 y así se coordina absolutamente todo.
Eso quiere decir que yo no llamaba directamente al responsable del 112 para preguntarle, porque si no lo hubiéramos vuelto loco. Él tiene que tener como mucho a siete personas parta que le reporten, según indican los procedimientos oficiales. Y eso era lo que teníamos establecido a través de nuestro director para esas solicitudes interinstitucionales.
Lo mismo para trasladar a los heridos a diferentes hospitales, ¿no?
Claro. Nosotros tenemos un documento de dispersión hospitalaria, y siguiéndolo, en función de la gravedad y la patología vamos derivando a un hospital o a otro. Si hay traumas graves, los cuatro primeros van al Reina Sofía, el quinto va al hospital de Cruz Roja y el séptimo va al San Juan de Dios. Para eso se han producido unas reuniones previas, en las que los directores de los diferentes centros se han puesto de acuerdo en cómo hacerlo y nosotros lo llevamos a cabo.
Todo eso se gestiona a través de la sala de coordinación. A modo anecdótico, hubo un momento en que mi coordinador, que estaba en Los Morales, me llamó y me dijo: "Pepe, hemos detectado que ha habido una ambulancia que no teníamos controlada y eso no puede ser; por favor, párame todas las ambulancias cuando salgan y confirma que tienen hospital de destino, que el hospital se lo hemos dado nosotros y que lleva tarjeta de identificación". Yo ni lo cuestioné, solamente acaté. Me dio la orden y, a partir de ese momento, paraba las ambulancia un momentito y les preguntaba. Y de esa forma conseguimos que dentro de todo el caos hubiera organización.
Se trataba de buscar soluciones sencillas a cuestiones que si no las controlas se acaban desmadrando. Y esa ambulancia descontrolada detectada era el primer signo.
"Tras lo vivido en Adamuz, una de las cuestiones que tenemos que mejorar es el protocolo de comunicaciones, para que sea el mismo para todos los intervinieres"
Precisamente, aunque esto último que acaba de comentar sería una de ellas, antes ha señalado que hay cosas en este operativo que hay que mejorar. Por ejemplo, ¿qué detectaron que fuera mejorable?
Tenemos que mejorar el protocolo de comunicaciones. Nosotros, desde el 061, teníamos muy clara la idea del protocolo de comunicaciones que íbamos a tener. Pero es que hay que aplicarlo al resto de servicios que han participado.
Explique primero qué es el protocolo de comunicación, por favor.
Sí, el protocolo de comunicación es cómo vamos a establecer las comunicaciones y con quién. Por ponerte un ejemplo, cuando iba a ser evacuada la última víctima herida, yo tenía 16 ambulancias en espera. Buenos pues es imposible que todas esas 16 ambulancias tengan todas comunicación con walkie y demás. Por tanto, tenemos que establecer un protocolo alternativo.
Yo lo establecí, pero eso mismo tienes que tenerlo claro en todos los conceptos y en todos los espacios de la catástrofe que estás atendiendo.
¿Y cuál fue su protocolo de comunicación?
Yo no podía conectarme con ellas porque ni tenemos los mismas walkies ni las mismas emisoras. Lo que yo hice fue aparcar todas las ambulancias, una detrás de otra, y como en cada unidad venían dos técnicos, el segundo técnico de cada vehículo se quedaba a mi lado. Y si yo necesitaba de una ambulancia le preguntaba al técnico qué tipo de comunicación tenía. Lo que no podemos lamentarnos y decir como no tengo walkie, no hay comunicación. Si tengo un problema, lo soluciono.
Ahora, tenemos que ver cómo en una situación como la de Adamuz, en la que nos juntamos tantísimos recursos, podemos mejorar esos protocolos de comunicación. Hay que ver si podemos encontrar una fórmula, de manera de que todos podamos estar medio conectados. Porque sino, es muy complicado.
No te puedo decir el número exacto de ambulancias que hubo allí y de recursos de Protección Civil. Es cierto que la Junta de Andalucía tiene una red de comunicaciones muy potente, la ReJA, pero hay otras instituciones que no están dentro de ella. Entonces, tenemos que crear esa política de comunicación de forma que todos, absolutamente todos, estemos comunicados.
"No cabe la menor duda que algunas de las cuestiones vividas en Adamuz las vamos a implementar en próximos simulacros que hagamos en la provincia"
¿Y en cuestión de material, por ejemplo, han visto algunas carencias?
En materiales, creo que más o menos se respondió bien. Es cierto que se pusieron en operatividad todas las ambulancias que había disponibles. Hubo un momento que eran muchísimas, porque estábamos atendiendo, entre los dos trenes, unas 400 personas o alguna más. Tener material logístico para todo eso no es fácil. Pero todas las unidades estuvieron disponibles. De hecho, hubo un compañero que no le dio tiempo a poder montarse en una de las últimas unidades que lanzamos con gente voluntaria. Así que se encargó de ir dotando a las ambulancias que iban llegando de la ReJA de material para que esas unidades pudieran estar muchísimo mejor dotadas.
Algo que, por ejemplo, sí nos hubiera venido bien –y sé que para ello hay acuerdos en otras comunidades autónomas con empresas potentes–, es que nosotros llevamos todas las mantas disponibles que teníamos y la respuesta en ese sentido del pueblo de Adamuz fue tremenda. Pero, quizá, en otras situaciones de emergencias no estaría de más tener algo acordado con determinadas empresas, como puede ser Carrefour o quiene sea, para que nos facilitaran determinado número de mantas que luego les sería abonado por la Administración.
Y usted que ha estado operando en el lugar, de modo que ha estado aprendiendo y absorbiéndolo todo, ¿va a aplicar cosas que ha visto en Adamuz para aplicarlo en próximos simulacros?
Sí, sí. Sobre todo en la parte que me ha tocado a mí. Yo ya he elaborado un informe inicial con lo que hemos hecho. Es algo que en su día me recomendó que hiciera un compañero mío del Samur de Madrid, y que ha estado en más incidentes de este tipo. Me dijo que siempre que pudiera que escribiera, porque eso me iba a ayudar a valorar lo mucho lo que se ha trabajado. Por el momento, me ha dado para siete folios, en los que he relatado un poco el trabajo desarrollado y los objetivos que nos marcamos. Y ahora, en una segunda fase, que ya nos lo ha solicitado nuestra empresa, vamos a ver esas propuestas de mejora. Vamos a sentarnos con tranquilidad y vamos a ver dónde podemos ser todavía más eficientes.
¿Cuándo tienen el próximo simulacro?
Pues no lo sé. Como 061, nuestro objetivo es hacer dos simulacros al año. No sabemos cuándo será el próximo, pero no te quepa la menor duda que algunas de las cuestiones vividas en Adamuz las vamos a implementar.