Álvaro García Leiva es cordobés "de pura cepa". Ha estado viviendo toda su vida en Ciudad Jardín, pero desde 2003 vive en La Victoria (Vega del Guadalquivir), desde donde va y hacia donde regresa a diario de su trabajo en Hitachi Energy con unos 20 minutos de carretera. Su mujer es de allí y allí también se casaron.
Cursó estudios en el colegio Ahlzahir y después pasó al IES Alhaken II, en el Zoco, que prácticamente lo inauguró ese curso que entró allí. Posteriormente realizó el Grado Medio y Grado Superior de Electricidad en el IES Maimónides. "Todos los compañeros que estuvieron de mi remesa están trabajando y les va bien", señala.
El tema sindical se le metió en la sangre cuando entró en 2009 a trabajar en lo que entonces era la ABB –actual Hitachi–. El movimiento sindical en la fábrica ha sido fuerte de toda la vida y como sus compañeros vieron que tenía don de gentes –"yo no me lo veo; ellos sí"– y hablaba con todo el mundo para saber de su vida, le pidieron que se presentara para formar parte de la representación sindical.
Lo hizo primero en la sección sindical de Comisiones Obreras como delegado, por lo que vivió muy de cerca la transición de ABB a Hitachi, y como el anterior presidente, Esteban Díaz Becerra, falleció joven por cáncer le tocó coger el testigo por votación en la asamblea. "Así que yo llevo poquito tiempo aquí y estoy aprendiendo como puedo, como se dice a base de palos; y con lo que está pasando voy a aprender mucho", se teme.
"Estuvimos protestando para defender una de las máquinas de corte de chapa que hay actualmente en la empresa, porque se la querían llevar a otro punto de Europa. A día de hoy en Córdoba somos centro de corte y vamos a ser centro de corte de chapa a nivel de Europa de transformadores, porque con las inversiones la empresa ha adquirido otra máquina más de corte de chapa".
La idea de esta entrevista es conocer un poco más en profundidad un conflicto sindical que amenaza seriamente a un proyecto muy necesario en Córdoba, de una empresa, Hitachi, que cuesta mucho entender los motivos por los que pretende recortar en sueldos y derechos a su plantilla.
Ustedes tienen ya una clara tradición de lucha sindical en esa empresa, ¿no?
La verdad que sí. Es verdad que este año la negociación del convenio se está enquistando un poco, porque son muchas cosas las que quieren tocar. A través de una transición con motivo de las nuevas líneas de trabajo que va a haber en fábrica vamos a necesitar mucho más personal. Y entiendo que nos quieren acotar bastante lo que son los derechos adquiridos de hace tiempo, gracias, como les decimos cariñosamente, a nuestros mayores, que en aquellos años lucharon mucho por conseguirlos. Eso implicó mucha guerra y mucha acción sindical. Ahora estoy contento con el trabajo que estoy haciendo, porque se transmite en la asamblea por parte de los compañeros.
Vamos a tratar de explicar un poco lo que está ocurriendo en Hitachi; una empresa que suena a solvente cuando se la nombra, por lo que no resulta muy comprensible que se diga el hecho de que en Córdoba se haya enfrentado de ese modo a la parte social. A mí me gustaría que me comentara el antes y el después de por qué se ha llegado a esta situación en una empresa que se supone que es fuerte y que es, además, una de las pocas industrias puras y duras que hay en Córdoba.
Es potente, sí. En 2019 cambió de manos de ABB a Hitachi a través de un ERE para despedir a determinadas personas que querían echar de la fábrica. Una regulación de empleo de 49 personas. Se celebraron reuniones, hubo manifestaciones por parte de CCOO y hablamos con el antiguo comité, con la Junta de Andalucía y con ayuntamientos. Todos entendieron que la fábrica de ABB era bastante significativa en Córdoba, y que de ella viven muchas familias, tanto directa como indirectamente.
El trabajo que hacemos allí es bastante minucioso. Es un trabajo de calidad; bastante bueno. Y a las pruebas me remito: Somos ahora mismo número uno en el mundo. Es un trabajo muy delicado y muy manual, y eso se lleva a cabo en esta fábrica de Córdoba.
Tras el ERE de ABB llegaron las vacas flacas, pero de golpe y porrazo la empresa empezó a resurgir y a dar buenas cifras. Las máquinas salían por la puerta y hubo un gran número de ellas que salieron sin fallo alguno en plataformas, que es donde se ensayan los transformadores. Eso hizo resurgir la fábrica, pero ABB planteó un ERE, porque tenía pensamiento de vender la empresa. Y la adquirió Hitachi por partes: Un 50%, después un 30% y, finalmente, un 20% hasta obtener el 100%.
Bien, entonces el conflicto laboral de ahora asombra más, siendo Hitachi lo que es a nivel mundial. ¿Qué está pasando allí?
Todo viene a raíz de la negociación del convenio. Desde que empezamos el pasado 13 de enero, llevamos ya 38 reuniones de negociación, lo que consideramos una barbaridad. La empresa nos presentaba propuestas para articulados nuevos y nosotros presentábamos otras propuestas. Nuestro convenio, pese a estar prorrogado de 2024, está bastante bien. Y, en principio, lo único que se tenía que tocar eran cuatro o cinco artículos que aluden a subidas salariales automáticas por el IPC. Era algo que estaba plasmado en el texto del convenio desde 2018 y se iba prorrogando año a año.
Al llegar 2024 se hizo una actualización referente a los permisos retribuidos y se cambió un poco también en materia de lenguaje inclusivo. Sólo se tocó eso. A la empresa no le interesaba negociar un convenio entero, y nosotros vimos bien una actualización para 2025. Pero cuando empezamos a negociar, la persona encargada de recursos humanos fue sustituida por otra persona que también es de Córdoba.
Hay que aclarar que cuando actualizamos el convenio para el año 2025 todo el proceso de lo que se iba a cambiar queda registrado por completo mediante acta. Y el nuevo responsable de recursos humanos al registrar el convenio incluye una cláusula automática de revisión salarial que modificó la empresa a nuestras espaldas. Eso nos lo comunica la parte patronal en una de nuestras múltiples reuniones sin llegar a acuerdos, y nos dicen que el comité de empresa este año no tiene subida automática de revisión salarial.
Empezamos a tirar de correos y de acta y comprobamos que no teníamos subida de revisión salarial porque la empresa nos había impuesto una fecha en el artículo donde estaba esa revisión. Ese artículo no se había actualizado porque todo lo que teníamos de actualización estaba subrayado en amarillo y si algo no se actualiza no tienes por qué volver a mirarse. Lo que sí te digo es que a día de hoy vemos con lupa cada punto y coma que entreguen en un documento.
Es un punto de inflexión importante.
Ahí nos dimos cuenta de la mala fe que tenía la empresa para la negociación.
Pues tengo que insistir: La actitud de Hitachi, una empresa fuerte, grande y de reconocimiento y prestigio internacional, roza, quizá, la racanería en la negociación. Y llama mucho la atención.
Eso mismo lo hemos hablado ya muchas veces con los compañeros y con gente también de fuera de Córdoba. Nosotros subimos a Madrid, porque estamos con el plan de igualdad, y se lo comento a los compañeros de allí. Ni yo ni nadie entiende cómo una multinacional que a día de hoy tiene una cartera de 400 millones de euros y que el dinero no es problema para la empresa se estanca con ese punto de la negociación.
A estas alturas nosotros tendríamos que estar peleando en materia de condiciones laborales, pero no en dinero. Nosotros hacemos un trabajo de calidad y sabemos que nuestro producto va subiendo también conforme a un indicativo, que es el IPC, y muchas veces se ha sobrepasado el IPC en un porcentaje bastante alto.
Sigo sin tener explicación de lo que está pasando. Cualquiera que lo vea desde fuera podría sospechar que la empresa no va bien económicamente hablando.
¡Claro! Lo que no entendemos es que pasen estas cosas con una inversión de 80 millones de euros, con una línea nueva de transformadores de reactancia dentro de la fábrica que ya está funcionando y que ya se están comprando por clientes, con una línea nueva de calderería para la que se va a hacer una nave entera nueva y que cuenta con una inyección de la Junta a una empresa privada de entre 3,2 y casi 4 millones de euros, con dinero público que es de todos y todas... Y ahora resulta que el trabajo de esa calderería lo quieren subcontratar.
Lo único que pedimos es que con el trabajo nuevo que venga a Córdoba los trabajadores y trabajadoras que vayan a entrar en la fábrica de Córdoba tengan las mismas condiciones que tenemos nosotros. Que no metan una subcontrata, porque ya sabemos lo que implica el término subcontrata: Bajada de salarios, condiciones irregulares, horarios que dejan mucho que desear... Nuestra intención es que sean personal de Hitachi, y por eso la Junta ha apoyado con ese dinero: Para que entre gente en plantilla.
Nosotros fuimos los primeros en ver que esas inversiones eran algo maravilloso para Córdoba maravillosa y para esa empresa, que es espectacular.
Pero era un incentivo condicionado precisamente a la creación de empleo de calidad, ¿no?
Correcto, exactamente. Esas mismas palabras nos las dijo en una reunión hace mes y medio la consejera de Hacienda, Carolina García.
¿Y qué va a hacer la Junta?
Cuando les explicamos la situación, la Junta no entiende lo que pasa, porque todo lo que está moviendo la empresa lo está haciendo tan a nivel local y de forma tan cerrado, que cada vez que sacamos una nota de prensa intentan caparnos, amonestarnos, encubrirlo de algún modo para que no llegue a escalarse trascender el ámbito de Córdoba. O sea, que no llegue a Madrid ni a instancias superiores. Pero también tenemos comité europeo, al que hemos trasladado la situación para que llegue a las instancias más altas de la empresa.
Pero es que la empresa quiere dejarlo todo en manos de esa nueva persona de recursos humanos, y nosotros no le vemos con la capacidad suficiente para negociar un convenio colectivo de nuestro calado, por la trayectoria que está llevando: Juega con la política del miedo, con las amenazas, con las amonestaciones, con las faltas...
A usted le han amonestado, creo.
A mí, como presidente del comité de empresa, ya me ha impuesto dos faltas muy graves: Un expediente fue el pasado miércoles y otro el 30 de octubre. Fue por ejercer nuestros derechos. Lo único que queremos es que se respete nuestro convenio, y en la negociación pedimos que se haga lo que se haga se informe a los trabajadores y trabajadoras de lo que es legal y lo que no lo es.
En ningún momento nos hemos cerrado en banda a no negociar. Pero la empresa sí lo ha hecho. A finales de 2024 entró con cinco despidos, uno de los cuales tenía 25 años de antigüedad. Esa persona de recursos humanos vino pisando fuerte y dando palos a la picaña, y nosotros en ese momento siempre hemos sido muy prudentes, porque entendíamos que con el diálogo se iba a conseguir algo. Pero ya llevamos 11 meses en los que la empresa nos han amedrentado, ha sancionado a miembros del comité, ha sancionado a compañeros de la fábrica, cada dos por tres les llegan notas informativas unilaterales sin contacto previo con el comité de empresa. A día de hoy estamos aún sin plan de igualdad, aunque se esté negociando. Son un montón de cosas.
¿Y qué dicen sus compañeros de Europa?
Pues los de Europa no sé si es que están esperando a algún movimiento o es que no les está llegando la información como ellos quieren o se la están enmascarando. Lo mismo que a nosotros nos enmascaran los números, se lo pueden enmascarar a sus jefes.
Pero esto ya está teniendo una suficiente repercusión mediática como para que se hayan enterado de lo que ocurre en Córdoba, ¿no?
¡Bueno! Tenemos también comités en Zaragoza y en Bilbao, porque también hay plantas allí, y se están quedando asombrados con las actuaciones de el jefe de recursos humanos, que, al final, es el que da la orden de ejecutar algo. Para que te hagas una idea, él habla de un protocolo de huelga y ha contratado a 70 personas de seguridad dentro de la planta de Hitachi, con lo que tiene que costar a diario la presencia de esas personas.
¿Y usted cree que la empresa, y hablo ya de lo que es el ente internacional en Japón, se está enterando de esto?
Yo me temo que no.
Yo creo que no. Esta familia son muy rectos, muy correctos, porque son japoneses, y nosotros entendemos que no les está llegando la realidad de lo que aquí ocurre. Les están enmascarando la verdad de la negociación del convenio. No nos explicamos que si invirtieron los 80 millones de euros con el convenio que teníamos actual, el de 2023, ¿por qué cambiarlo ahora? Se nos escapa, cuando Hitachi ya invirtió en Córdoba por ser una ciudad estratégica a nivel de infraestructura, tanto de transporte como de logística. No entendemos cómo la empresa madre no pone pie en pared y actúa. O cambia de interlocutor o se van a cargar la fábrica de Córdoba.
Por lo que está usted narrando, da la sensación de que más parece un problema personal de ese interlocutor que otra cosa.
Sí, nosotros pensamos que es una cuestión personal de la dirección de la empresa, tanto de recursos humanos como del director de la empresa.
A mí me llama mucho la atención de que no haya reacción al máximo nivel, porque ya llevamos bastante tiempo arrastrando este problema con conflicto y encierros y eso, a la postre, acaba dañando la imagen de la compañía.
Y despidos y zancadillas al comité de empresa y muchas cosas que tenemos encima de la mesa.
El problema es lo que ha mencionado antes: La intención de cargarse la fábrica de Córdoba, a pesar de su buen funcionamiento económico y de personal.
¡Hombre! Hablamos de una facturación de 400 millones de euros, y tenemos hasta el año 2030 la cartera llena. Estamos hablando de cinco años de trabajo, que cada año que pasa se va llenando más.
Y con el apoyo institucional tanto del Ayuntamiento y de la Junta.
Correcto. Te cuento: El Ayuntamiento les ha hecho una exención del IBI de 2026 y 2027 sobre todo el terreno que tiene Hitachi en Córdoba, y eso es un dineral. Aparte de la agilidad de la Gerencia de Urbanismo para la licencia de obras que se están realizando en las fábricas de Córdoba; la rapidez con que se han firmado los contratos para ampliar rotondas, servicios y muchísimas cosas más, como es la altura de las naves, que la están cambiando y han tenido que pedir permiso. Lo han logrado en un tiempo récord, y, con la agilidad que las instituciones están dándole a las fábricas de Córdoba, no entendemos que lo quieran echar todo por tierra.
Porque la cultura que tiene Hitachi-ABB-Westinghouse-Cenemesa ha sido siempre la de luchar por los derechos de los trabajadores y trabajadoras que estamos en las fábricas, y así es como se han conseguido siempre los derechos laborales y los salarios que tenemos.
Pues si, como ha comentando antes, la ayuda de la Junta está condicionada y no se cumple, ¿podría retirarla?
Perfectamente. Nosotros hemos denunciado la situación que tenemos de convenio, se llegó a una mediación en el Sercla, ya que había bloqueo de convenio de la parte empresarial y fue ésta la que pidió una mediación a la Junta de Andalucía para ver si se llegaba a un acuerdo. La empresa acudió a la mediación con las mismas pretensiones que tenía cuando nos sentábamos nosotros en la mesa.
¿Quiere decir entonces que la representación empresarial 'pasa' de la Junta?
Totalmente. A la hora de negociar en ningún momento hemos solicitado el oro y el moro. Pedimos una subida salarial digna del IPC más X. En 2024 teníamos el IPC más uno, y eso se iba actualizando automáticamente año tras año. Estaba consolidado en las tablas salariales y eso se lo han ventilado de un plumazo.
Y ahora este hombre nos quiere ofrecer un fijo más variable y sin consolidar. Si aceptamos eso, también nos quita el absentismo, nos quiere tocar los incentivos y nos quiere obligar los fines de semana a una distribución irregular de 300 horas –150 para ir y 150 para descansar–, y una doble escala salarial de modo que las nuevas incorporaciones tengan 10.000 euros menos que el resto en sus salarios.
¿Pero dónde se va todo el dinero de beneficios y de incentivos?
Es que es lo que nosotros no entendemos. Nos tememos que quieren pagar la obra a base de recortes para nosotros. La inversión de los 80 millones al final es un préstamo que Hitachi le da a Córdoba y dicen: "Te voy a dar un préstamo y lo tienes que devolver a lo mejor en 10 años". Sus cálculos son que con la rebaja salarial, el recorte a las nuevas incorporaciones y el recorte a la subida salarial automática, en 10 años si nos podemos ahorrar 10 millones de euros, pues buenos son.
Pero es que a la familia de Hitachi no les hace falta.
¡Pues claro que no! Ni mucho menos. Si es que no es por dinero.
Pues hay algo que se me escapa den toda esta historia.
Y a nosotros también. Pero nosotros pensamos que esto ya depende más de arriba que de nosotros mismos. Es decir, hemos negociado otros convenios en años anteriores y ahora el interlocutor va y cambia. Con esa persona llevamos 11 meses que no hay manera de avanzar, aparte de la actitud dictatorial que tiene hacia el comité de empresa y hacia los trabajadores de la plantilla.
Y hacia su persona como presidente del comité.
Exactamente. Esta persona viene de Magtel, aquí en Córdoba. Estuvo también en Carrier, estuvo también una constructora en Málaga. Y yo creo que a él esta empresa le está viniendo grande. Porque esto no es un Magtel ni un taller de La Torrecilla. Esto es una multinacional.
¿Creen que tiene orden de cargarse la fábrica rica de Córdoba?
Pues no lo sabemos. Estamos aquí 473 trabajadores, que son muchas familias directas e indirectas implicadas.
Son palabras mayores en materia de empleo.
Por eso te digo que si te cargas una fábrica como ésta el daño es irreparable. Hemos salido de muchos baches gordos, como es un ERE, y este hombre, cuando estuvimos encerrados de noche en la fábrica en asamblea en apoyo hacia nuestras personas del comité por las sanciones recibidas, sólo se le ocurre responder con el cierre de la fábrica, un cierre patronal, hasta el lunes. Dejan a una fábrica sin producir casi cuatro días.
Por eso digo que no entiendo que los japoneses no hayan reaccionado todavía.
Cuando Hitachi a nivel mundial tiene ya unas expectativas para el año que viene –como indican en su página web– de 1,2 billones de yenes. Casi 6.630 millones de euros. Una barbaridad. Y muchos de esos millones vienen de Europa y de la fábrica de Córdoba. Aquí hacemos un producto de calidad. Además, estamos haciendo un transformador pionero para Japón.
Que sí. La ampliación y los incentivos tienen todo el sentido del mundo.
Correcto.
Lo que carece de sentido es lo que está pasando de puertas para adentro y recortar derechos a los trabajadores.
Mi opinión personal es que este hombre ha venido a hacer un convenio súper estricto y obligar a los trabajadores a ir los fines de semana, cuando siempre han sido algo voluntario y nunca ha habido problema alguno con eso. Una mala organización interna les obligaba a preguntarnos si queríamos venir los fines de semana y respondíamos que sí y las horas que hicieran falta. Pero siempre de forma voluntaria y que la empresa no decida sobre nuestro tiempo.
Han tenido varias reuniones esta semana con la Junta y con la Subdelegación del Gobierno. ¿Qué esperan de ellas?
Con el delegado del Gobierno de la Junta, Adolfo Molina, y con la Inspección de Trabajo, porque resulta que se han personado en la fábrica para preguntar a la empresa por qué habían hecho un cierre patronal. La empresa tiene entre 12 y 24 horas para contestar a ese cierre patronal, aunque no sé qué les van a responder. La justificación que han dado a los medios de comunicación es que es por seguridad, cuando nosotros en ningún momento hemos actuado ni como delincuentes ni como vándalos ni hemos sido indecentes. La empresa, por contra, va y contrata a 70 personas de seguridad y cuando estas personas han llegado se han quedado alucinados porque nos han dicho que creían que venían a una guerra y en Córdoba no estaña pasando nada. Hay gente, incluso, que han estado de seguridad cuando lo de Acerinox y nos decían que esto no es nada.
Al subdelegado le hemos expuesto la situación que tenemos en la empresa, a ver si pueden intervenir a la fábrica de Córdoba. Hace un par de semanas estuvimos en el Pleno del Ayuntamiento y el alcalde, José María Bellido, nos recibió en un despacho que hay a espaldas del salón de plenos.
También estuvo Salvador Fuentes, presidente de la Diputación, ¿no?
Correcto. De hecho, estamos pendientes de remitirle una documentación, porque en su momento era el responsable de Gerencia de Urbanismo y él dice que por entonces fue a golpe de martillo para darle el visto bueno a la obra que se estaba haciendo en Córdoba. Fuentes nos dice que no entiende la situación de bajada de salario, la distribución irregular de la jornada y todas las pretensiones de la empresa de recortar y recortar, y de imponer. Nosotros no nos negamos a que inviertan en Hitachi, pero nuestro lema es 'Inversiones sin recortes'. El alcalde nos trasladó su sorpresa de que habiendo inversiones se quisiera recortar, porque la fábrica es muy viable.
Lo era antes de los incentivos.
A ver. Tras el ERE, en 2019, se firmó un convenio que, incluso estando en pérdidas o subiendo ya un poquito, fue bueno. Y se ganaron derechos y beneficios.
¿Y usted cree que esto tiene solución o no?
Yo creo que si cambian el interlocutor sí tiene solución. Deberían cambiarlo, porque no le vemos capacidad de negociar.
¿Y si el problema es de un poco más arriba y este hombre recibe órdenes directas superiores?
No lo sé. Mi opinión personal es que viene a hacer un trabajo y se va. Ha pasado por varias empresas y no sabemos exactamente te el motivo de que se marchara de ellas, pero sabemos que ha estado en esas dos empresas que he mencionado antes. Y, aparte, viene de una empresa cordobesa que se llama Onesta, y ha estado de apoderado en seis o siete empresas. En fin, creo que ése es su trabajo.