La Casa Azul es uno de esos elementos de Córdoba que hay que visitar alguna vez en la vida. No sólo por el inmueble en sí, que el artista de Peñarroya-Pueblonuevo Salvador Morera quiso convertir en su casa-museo, sino por la ingente cantidad de músicos, escritores, pintores, escultores o cualquiera con alma inquieta para la creación que se ha pasado por allí y ha dejado su huella y su impronta en proyectos que luego se han dado a conocer en el exterior. Eso también se nota cuando se visita la casa.
La nueva organización, que ha cobrado forma de Asociación, bajo el subtitulo de Centro de Creación y Producción Artístico-Cultural, la preside Ernesto Hita, pero el espíritu de colaboración y de interacción es tal que se ha negado a salir en esta entrevista sin dos miembros más de la directiva: Jerónimo Jiménez y Trinidad Montero 'La Trini', al menos en imágenes. Pero al ser el rostro visible de la Casa, es él quien habla y se expresa en este texto que pretende dar a conocer un rincón cordobés muy curioso, muy llamativo y que bien merece la pena conocer mejor.
¿De qué va La Casa Azul?
La Casa Azul es una asociación, una organización sin ánimo de lucro que tiene como filosofía y apellido Centro de Creación y Producción Artístico-Cultural, y dentro de ese ámbito tenemos la posibilidad de ser residencia artística, que lo somos desde que existimos. Tenemos un estudio de grabación musical y audiovisual, con el que podemos facilitar y desde el que trabajamos tanto para la grabación de nuestros propios proyectos musicales como para conciertos o grabación de videoclips o documentales que elaboramos. Y después, lo que es el edificio en sí nos da la posibilidad de tener la sala de exposiciones y unos espacios escénicos que para hacer conciertos y representaciones teatrales están bien.
¿No son sólo proyectos de música los que se generan en ese espacio?
No, en absoluto. La música nos acompaña en todo y al final hay algunos compañeros que siendo músicos es imposible negarles un lugar. La música para todos nosotros es muy importante y en Córdoba estando el Flamenco, por ejemplo, o la gran relación que existe entre nuestra historia y la música de autor o de trovador, de ahí nuestro maravilloso proyecto de 'Córdoba Trovadora, ideado y bajo la dirección artística del cordobés Rafael Bocero. Una celebración de la herencia musical andalusí de Córdoba, fusionando tradición y modernidad al reunir a artistas de diversas culturas para explorar, profundizar, poner en valor y engrandecer la riqueza histórica y cultural de nuestra ciudad a través de la música de autor. Proyecto para el que acogimos en la Residencia Artística de La Casa Azul a artistas procedentes de Portugal o Francia, como el cantautor Nuno Barroso o el músico de origen vasco, Urbil Artola.
Pero el espacio nace desde las artes plásticas, porque realmente La Casa Azul empieza a ser Casa Azul como tal cuando hace casi cuatro décadas (el año que viene cumple 40 años) se inauguró por parte de Salvador Morera como casa-museo. Él es artista plástico y trabajaba con el hierro, con la cerámica, sobre todo el azulejo pintado con técnica a la cuerda, que es lo que hay que hay en todas las paredes de la casa y sus mosaicos.
Efectivamente, en el patio.
Bueno, patio, columnas, muros de las salas interiores... Todo es obra de él y son las que le dan ese carácter especial que tiene la casa. Aparte de un balcón único en Córdoba, de estilo colonial.
¿Cómo surge la idea? Mejor dicho, ¿por qué surge la idea?
Es que no podía ser de otro modo. Cuando vives en un entorno único y especial, porque ya la obra de un artista hace que las paredes y el entorno inspiren, es muy raro que tú te puedas sentar en un patio como el de La Casa Azul y no dedicarte a crear. Es prácticamente imposible para personas creativas, como los que pertenecemos a la organización. En cualquier otro edificio una persona creativa o un artista pueda, quizá, inspirarse en un momento determinado, pero es que aquí es permanente, porque recibes una información de colores, de texturas, de mensajes...
¿Mensajes?
Es que, al final, en la obra de Salvador Morera hay grandísimos mensajes de amor, de fraternidad, de hermanamiento, de multiculturalidad; hay alabanzas a la paz, ves palomas de la paz por todos los sitios, diferentes culturas representadas en los mosaicos... Es muy raro que una persona con un alma creativa o un alma artística no se inspire y no se quede en un momento de esparcimiento y de abstracción y acabe creando.
Sí, Ernesto, la Casa como tal te puede inspirar como artista, pero el hecho de que se abra a otros artistas para que puedan estar allí durante un tiempo determinado creando y formándose, ¿de dónde sale esa idea? ¿Siempre fue así?
Date cuenta que ya el propio Salvador Morera, cuando transforma su casa en casa-museo, donde vienen artistas de todo el mundo a compartir con él su espacio, ya hace que esta Casa sea un lugar de encuentro artístico y cultural. No es un hogar como el del vecino, que tiene su espacio para él y su familia, sino que La Casa Azul con Salvador Morera se convierte en un lugar donde compartir cultura, crear y difundir cultura. ¿Qué ocurre? Que las personas que la vamos habitando al final se dejan impregnar por esa filosofía del inmueble y tú quieres que la gente conozca el trabajo de Salvador Morera, que es una de nuestras principales actividades: Difundir el trabajo que este hombre hizo y la transformación que llevó a cabo en esta casa.
Eso también te ayuda a crear en tu propio trabajo artístico. Al final, Salvador Morera te está pidiendo que te fijes en mensajes como el de la paz, el del hermanamiento y que seas también un poco irreverente. En su época a él no le gustaba la simetría, se salía de los cánones y las normas establecidas. No sé si conoces la fuente, que hemos recuperado ahora porque tenía partes que ya no estaban en buenas condiciones, pero si te fijas, la fuente en sí son los órganos genitales de una mujer, con su vulva, su vagina y los pechos. Y en el tejado de La Casa Azul hay un pene de gran tamaño y también labrado en cerámica. Eso se puso en los años 80' del siglo pasado.
Bueno, esa década, al contrario a lo que ocurre ahora, fueron unos años de bastante apertura de mente.
¡Claro! Por eso te quiero decir que esta casa no deja de ser la Movida Madrileña de Córdoba (se ríe). Tú entras allí y te inspiras, el cuerpo te pide crear y ser nosotros mismos, porque aquí hay alguien que decidió que una Casa-Patio, que podría haber sido como cualquier otra, se convirtiera en algo muy suyo y particular. Eso es lo que te invita a hacer la Casa: Ser tú mismo y crear desde la honestidad. ¿Cómo no vas a compartir eso con otras personas?
Por lo que me está contando, me da la sensación de que Salvador Morera lo hizo de forma natural: Venían a verle gente que ya era artista y durante un tiempo se quedaban, pero de ahí se pasa a añadas de creadores dentro de lo que es la Casa.
Por supuesto. Salvador deja la Casa y ésta pasa a manos de unos propietarios que la ponen a disposición, a través de un arrendamiento, en manos de otras personas que también tienen intereses artísticos-culturales y no para nunca esa forma de compartir, de crear y de estar en conexión con la sociedad a través del arte y de la cultura. Nunca cesa. Hasta que llega a las manos de las personas que actualmente la gestionamos y lo que hacemos es orientarlo y oficializarlo, porque es verdad que antes no existía una estructura para ello.
Se trataba de un arrendamiento y las personas eran particulares y se estaba haciendo de una forma que incluso era perjudicial para la propia Casa, porque no estaba permitiendo por ejemplo la conservación de la obra, no se estaba haciendo bajo unos criterios que ayudasen a preservar precisamente lo que le da valor a la Casa y es la obra de Salvador Morera. Nosotros hemos tenido que llegar a un entendimiento con la propiedad para que estuviera totalmente informada y llegara a formar parte de todo lo que se decide y se hace en la Casa, y cumplir unas normas estrictas respecto al uso de las dependencias que se nos permiten usar y al modo de ejecutar nuestra actividad para preservar la obra o mejorarla incluso, si se puede.
Eso es ya lo que están haciendo ustedes.
Sí. Por ejemplo, la fuente de Salvador Morera antes estaba diseñada por él de una forma poco sostenible, porque no permitía la recirculación del agua. Nosotros hemos hablado con él y ha estado ayudándonos para, dentro de lo que es la recuperación de su obra, poder también darle un uso permanente a esa fuente, que es un oasis, con el sonido del agua en el patio. Bueno, pues eso no estaba. Buscamos engrandecer la obra de Salvador Morera.
La Asociación como tal, de la que usted es el presidente, ¿desde cuándo esta funcionando?
Yo estoy desde 2019, y es cuando se constituye con este apellido nuevo, porque antes tenía otro carácter más socio-cultural y agroecológico. Se trataba más de una cuestión que está muy bien, pero no estaba tan relacionada con el arte como ahora, porque a mí y a nuestros compañeros el arte es lo que nos llena. La ecología y la sostenibilidad lo entendemos como parte de nuestras vidas, pero lo que nos mueve y lo que nos interesa es acometer un cambio social desde el arte, desde la cultura. Utilizar las herramientas del arte como herramienta de cambio social. Ahí es donde nos encontramos en esta etapa actual.
Con ustedes como gerentes, ¿no?
Exactamente. Por eso lo de compartir. Porque los artistas nos nutrimos unos de otros. Necesitamos compartir. Tenemos después nuestro espacio de reclusión para poder crear nuestra propia obra, pero no somos nada en solitario. Cuando un artista, por ejemplo, necesita poner en escena una obra teatral o dar un concierto o, incluso, una exposición, necesitas manos, necesitas salas de exposiciones, necesitas una sala de eventos, necesitas técnicos de sonido, técnicos de iluminación... Para todo creo que nuestra filosofía es compartir y crear lazos, y a ser posible entre los caracteres, las personas y las culturas más diferentes posible, porque así es como nos enriquecemos.
¿Y dentro de la Casa hay talleres o lugares donde uno pueda pintar, escribir o crear personajes?
Aquí hay normalmente un calendario de actividades. En los últimos años nos hemos estado dedicando mucho a la ayuda a la profesionalización de los artistas y profesionales del arte y la cultura. En la pandemia padecimos todos un varapalo que nos demostró que el sector artístico-cultural estaba muy mal organizado; es verdad que somos muy místicos, pero también necesitamos comer.
¡Nos ha fastidiado!
Ahí te voy. La cuestión es que casi todos en el sector del arte, al menos aquí en Córdoba, se tienen que buscar otras profesiones para poder mantenerse y dejamos de lado nuestra faceta artística y eso nos acaba perjudicando en nuestros tiempos, en nuestras obras y en nuestros resultados. ¿Qué es lo que hicimos? La primera prueba de fuego real para nuestra residencia fue la pandemia de la Covid, y aquí estuvimos viviendo y conviviendo muchísimos artistas de todo tipo intentando ayudarnos entre nosotros a sobrellevar una situación que a algunos de nuestros compañeros les había dejado con giras canceladas, exposiciones sin montar, representaciones teatrales con gente que bien ya no estaban o estaban enfermos... Imagínate el panorama. ¿Qué es lo que nos ayudó a nosotros como institución? A demostrarnos que teníamos sentido, que era necesaria una organización como ésta y poner en valor esta casa como hogar temporal de artistas para crear y poder salir de aquí con un proyecto bajo el brazo.
¿Y para todo eso reciben ustedes algún tipo de ayuda institucional?
No. Lo pedimos, y es verdad que en alguna ocasión algo nos han dado, creo que para apaciguarnos o callarnos (se ríe), pero no recibimos, por ahora, una ayuda como tal. De organizaciones privadas, tipo fundaciones, sí. Hay otras entidades que conocen nuestro proyecto, ven y comprueban nuestros resultados y se están mostrando muy generosas con nosotros.
Ya, pero yo hablaba de administraciones. ¿A cuáles han acudido?
¿Nosotros? ¡A todas!
¿Todas? ¿Junta, Diputación, Ayuntamiento, Gobierno central?
Nosotros hemos visitado todos los despachos visitables habidos y por haber, y además lo hacemos con agrado, porque no tratamos de exigir, ya que pensamos que las cosas hablan por sí solas y los hechos se demuestran funcionando, y no queremos tampoco que se nos dé algo que no podamos cumplir o que no merezcamos. Por tanto, tranquilos, que algún día llegará la ayuda, si es que tiene que llegar.
¿Y que excusas les ponen para rechazarles esa ayuda?
¿Excusas? Desde que tenemos que solicitar subvención mediante convocatoria de concurrencia competitiva, y eso lo tenemos muy complicado, porque no tenemos unos plazos y no le podemos decir a un escritor o a un pintor que tienen que hacer su obra en dos meses para recibir una ayuda. Después, nosotros, por ejemplo, como Asociación, no somos los receptores directos de la ayuda, ni queremos serlo tampoco; nosotros podríamos necesitar una ayuda para la gestión de la Asociación, pero pensamos que lo importante es que quienes reciban esa ayuda sean los creadores. Entonces, como intermediarios tampoco nos quieren.
Cuando hacemos un concierto o una representación teatral pedimos los teatros, pero para tener un teatro en Córdoba es complicado contar con una fecha: Hemos llegado a esperar casi dos años para tener un escenario, y eso alquilándolo.
El inmueble está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), pero ni siquiera como tal recibe ningún tipo de ayuda.
¿Ni siquiera para su mantenimiento?
Nada. Esto es una entidad privada y debe acometer todos los gastos, y eso dificulta mucho el desarrollo de una actividad como la que hacemos. Porque mucho del patrimonio que se tiene que invertir en la gestión es en el mantenimiento y conservación del edificio y de la obra de Salvador Morera.
¿Hay algo similar a La Casa Azul en Córdoba?
Como tal, no. Nosotros podríamos decir que nuestro 'primo grande' es la Fundación Gala, porque tiene una residencia artística permanente, donde durante un año está acogido el artista. Nosotros ese concepto no lo usamos. Tenemos una filosofía más abierta, porque entendemos que pueda haber gente que nos interese traer a Córdoba o quieran ellos venir y no puedan estar un año entero, porque son personas que trabajan en otras cuestiones y en otros proyectos. Un ejemplo es Sergio di Finizio, que ha estado en 2024 en dos ocasiones con nosotros, pero él tiene su propio trabajo en Barcelona y es italiano, por tanto hay artistas que no pueden permitirse el lujo de desaparecer de sus vidas un año.
Lo nuestro nutre a proyectos de Córdoba con estas personas de fuera que acogemos y facilita el movimiento hacia fuera de nuestro talento autóctono. Sin ir más lejos, por ejemplo, el caso más reciente, Sergio di Finizio, que ha acabado trabajando con Trinidad Montero 'La Trini', montando junto a ella un gran espectáculo, ecléctico e innovador, 'Bajo el Hilo Rojo', gracias en parte a esa intervención que hizo en La Casa Azul, participando, como ya lo hiciera antes nuestro querido Pipo Romero, en nuestro formato 'Conociendo al Artista' el pasado mes de abril, que en esa ocasión llevamos a cabo en colaboración con La Escuela Artística Trinidad Montero, 'La Trini', donde ambos pudieron actuar juntos en un par de temas y empezar a plantear el proyecto conjunto de ambos, que han construido en parte en la distancia y en parte gracias a varias estancias de trabajo de él en La Casa Azul. Proyecto que se consumó finalmente ya en noviembre con un preestreno que a modo de prueba final demostró ante un muy reducido público su enorme potencial musical y emocional y que ahora comienza ya su andadura fuera de nuestros muros hacia los mejores teatros nacionales e internacionales.
José Antonio Rodríguez, el guitarrista, conocido mejor gracias a las intervenciones que ha tenido en Córdoba estando con nosotros, ha incorporado a Sergio di Finizio como bajista en su quinteto. Esta actividad está favoreciendo el movimiento del talento y que nuestros proyectos salgan fuera y que los proyectos de fuera ayuden a los nuestros también.
Siempre me dio la sensación de que el Casco Histórico cordobés daba para varios de estos proyectos con espacios de creación libre y personas viviendo allí, y que entre los artistas hubiera interrelación. Y eso lo esta haciendo ya La Casa Azul.
Es, al menos, nuestra intención. Creemos que a través del arte se pueden dinamizar espacios y enriquecer los entornos. Por ejemplo, nosotros tenemos enfrente una escultura de Salvador Morera y ya le hemos hecho una propuesta al Ayuntamiento de Córdoba para humanizar ese espacio, porque pensamos que ahora mismo no está bien aprovechado, ni siquiera es bello y queremos embellecerlo, porque nuestra forma de vida es buscar la belleza y protegerla. ¿Que no recibimos toda la atención o el cariño? Vale, pero no quiere decir tampoco que nos falten al respeto.
Faltaría más.
Bueno, no sería nada descabellado. Muchas veces la Administración es poco sensible con determinadas cuestiones.
Creo que con ustedes se ha mostrado más bien sorda, ¿no? (Se ríe). Pero no van a allí a insultarles ni a menospreciarles... ¿O sí lo han hecho?
En alguna ocasión alguien sí lo ha hecho. Pero el tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar.
¡Qué cosa más lastimosa! ¿Y desde que están como Asociación cuantos artistas han pasado por allí?
¿Eso cómo te lo cuento yo?
No sé, ¿algo aproximado? ¿Cada año cuánta gente puede pasar por La Casa Azul?
No te lo podría contabilizar, porque hay artistas en la casa todos los días. Son cientos.
¿Y qué tiene que hacer un artista para poder estar en La Casa Azul? Porque acaban de sacar una convocatoria para sus Residencias Artísticas 2025-2026.
Hemos sacado esa convocatoria porque resulta muy complicado gestionar la residencia como estaba ocurriendo hasta ahora, que funcionaba con el boca en boca y recibíamos solicitudes de estancia en la Casa, y hemos tenido que 'normalizar' la forma de ingresar. Y también para abrirla más al extranjero, porque estábamos recibiendo algunas solicitudes, pero a nosotros la gente de fuera no nos conoce lo suficiente todavía. Gracias a algunas de las intervenciones que hemos tenido nos van conociendo más.
Por ejemplo, en noviembre y diciembre de 2023 tuvimos la increíble oportunidad de acoger aquí en La Residencia Artística de La Casa Azul a la baterista de Karol G y a la baterista de Alejandro Sanz, Giuliana Merello y Helen de la Rosa, 'La Montra'. Ellas son grandísimas profesionales que están girando continuamente por todo el mundo, y que además residen en puntos no muy cercanos en América, por lo que no tienen muchas oportunidades de coincidir, así que tras su paso por el TamTam Drum Fest, el gran festival de la batería que se celebró ese año en Sevilla, al que estaban invitadas ambas por separado, pudimos, con la ayuda de los organizadores del festival y de otro de nuestros más estrechos colaboradores, Félix Drummer y su Backstage Academy Córdoba, traerlas a ambas a la Residencia Artística de La Casa Azul para que durante una intensa semana de durísimas e interminables sesiones de trabajo, ambas pudieran acabar de montar el increíble y vibrante repertorio de BBB, Back to Back Beat, con el que ahora actúan juntas por el mundo y que presentamos en Córdoba. Algo que quedará para la historia. Eso nos ha dado una perspectiva a nivel internacional que no teníamos hasta ahora. Estábamos recibiendo muchas solicitudes de España, pero no tanto del exterior. Presentación de BBB, por cierto, que propusimos al Ayuntamiento de Córdoba llevarla al IMAE, pero...
Lo que hemos hecho es normalizar la forma de entrar para que en lugar de que cada uno presente cada día una solicitud, lo hagan con un procedimiento regulado, donde uno va a presentar su propuesta, en función de ésta se le va a estudiar tanto el coste que puede tener como la posibilidad de tener o no beca.
Interesante para los aspirantes.
Hay una línea de becas y siempre las hemos tenido. Hemos ayudado a muchísima gente de los que han pasado por aquí, porque no todo el mundo tiene las facilidades para poder financiarse una estancia y, además, los gastos de un proyecto, y facilitarle una vivienda y un estudio de grabación o una sala de exposiciones es un respaldo importante.
¿La gente que va allí tiene que tener un proyecto?
Sí.
No acude, pues, a su libre albedrío a ver si las musas le inspiran.
No. A ver, no exigimos que el proyecto esté empezado o esté por acabarse o sea sólo para representación. Pero si tú quieres venir a empezar un proyecto, debes saber plantear cuál es tu propósito. En caso contrario, se nos puede confundir con otro tipo de espacios que no somos. Aquí se viene a currar. Aquí se viene a levantarse temprano y a dejarse la piel por esas ideas que tienes.
¿Esa convocatoria que han sacado es la primera que llevan a cabo?
Como residencia artística, sí. Porque en otras ocasiones hemos sacado convocatorias para proyectos, pero no incluían la residencia artística.
Por tanto es novedad este año.
Es la primera vez que lo sacamos como tal. Antes no se había planteado porque muchas de las estancias que estaban en la Casa ya estaban ocupadas previamente desde la pandemia. Cuando se empiezan a quedar disponibles y empezamos a recibir solicitudes es cuando nos damos cuenta de que realmente Córdoba es muy interesante para un montón de gente, y lo que nosotros ofrecemos no tiene parangón. Ofrecemos la vivienda, los medios técnicos y humanos para poder desarrollar un proyecto y además te facilitamos una inmersión total en el entorno artístico-cultural de Córdoba y a nivel social. Nuestros proyectos también son muy sociales; todos tienen un trasfondo social.
De ese modo, al final estás interaccionando con la realidad de Córdoba.
¿Y cómo se entera toda esta gente de la existencia de la Casa? ¿Por el boca a boca, entonces?
Hasta ahora estaba funcionando el boca a boca. Empezamos metiéndonos en la pandemia todos los que pudimos, por intentar salvarnos, huyendo de pisos que no tenían apenas ventanas ni balcones. Empezamos a hacer actividades artísticas, porque algunos de los compañeros con los que teníamos relación se les habían cancelado las giras. El primer espectáculo que se representa en La Casa Azul en pandemia es 'Mujeres luz', del pianista, compositor y director español Alejandro Cruz Benavides, que es un espectáculo que tenía ya una gira cerrada por Latinoamérica, y nosotros conseguimos convertirlo en audiovisual y transmitirlo en directo en aquellos países donde se iba a representar, para que no perdieran ni tuvieran que devolver las ayudas públicas que habían recibido para poderlo desarrollar.
¿Tuvo éxito esa iniciativa?
¡Imagínate! el Instituto Cervantes se interesó por lo que estábamos haciendo, nos ayudó. Es que en caso contrario estas personas hubieran tenido que haber devuelto cientos de miles de euros que no tenían, porque, por ejemplo, los gastos de avión y hoteles ya lo habían cerrado y no se lo iban a devolver. Y otras muchas situaciones muy complejas ya a nivel personal de cada una de las personas que estuvieron viviendo en la Casa que pudimos salvar gracias a ese formato de residencia artística.
¿Y cuando la Casa esta llena cuanta gente cabe?
Cuando están todas las estancias ocupadas son unas 20 personas.
¿Y está siempre ocupada?
Toda no. Hay veces que sí y otras que temporalmente no. Por ejemplo, hemos tenido las visitas en diciembre, pero poco, y hemos estado desde que comenzamos las obras de la fuente algo parados. Hay siempre unos parones porque necesitas preparar la siguiente temporada.
¿Y la gente que va allí qué época del año prefiere?
Hay de todo. Depende de las fechas de los proyectos. Si quieres sacar un proyecto tipo concierto o un espectáculo, lo suyo es empezar el año con el espectáculo ya montado, porque tienes que enviar los dosieres lo antes posible para conseguir los teatros. Pero cada uno tiene sus propias fechas. Hay gente que prefiere el verano, pero normalmente los artistas músicos trabajan mucho en verano, con lo que piden todo lo contrario. Depende de la actividad de cada uno. A nosotros la parte de artes plásticas nos interesa mucho que sea antes de abril y mayo, porque en esos meses podemos abrir las puertas por las fiestas cordobesas del Mayo Festivo, y es más fácil visitar la sala de exposiciones.
¿Y la gente no artista se pasa mucho por la Casa para conocerla?
¡Pues claro! Desde los que llaman a la puerta hasta los que vienen citados. Nosotros hemos establecido un sistema de cita previa para hacer grupos. Y en mayo siempre tenemos unas horas abiertas la puerta para que la gente pueda ver el patio.
¿Y ofrecen visitas guiadas?
Sí. El patio por sí solo es una locura sin que no haya nadie que te explique lo que estás viendo. No lo llegas a entender. El propio Salvador se muestra bastante contento con lo que estamos haciendo y nos está ayudando a interpretar su obra, además de recuperarla y mantenerla.