miércoles 19.01.2022
Cordoba Hoy

ENTREVISTA. ROSA PINEDA, ECOAGRICULTORA

"Las grandes producciones se suben sin creérselo al carro de lo ecológico por moda y las subvenciones"

Rosa Pineda posa para Córdoba Hoy
Rosa Pineda posa para Córdoba Hoy
"Las grandes producciones se suben sin creérselo al carro de lo ecológico por moda y las subvenciones"

La empresa Hermisenda Huerta Natural acaba de ser galardonada por la Subdelegación del Gobierno con un premio Plaza de la Constitución por su apuesta por la biodiversidad y la producción ecológica. Un premio que significa mucho más de lo que pudiera parecer a primera vista, porque desde que vio la luz en 2012 de la mano de Rosa Pineda y Fernando Marrupe, ha sido todo un referente de lo que supone este tipo de producción.

No lo hacen ni por moda ni por acceder a ayudas, como si han hecho numerosos agricultores de grandes extensiones que ven en lo ecológica una fórmula más de echar mano a nuevas subvenciones mayores. Lo hacen por convencimiento y por pasión por la tierra. De ahí su apuesta porque el sello ecológico implique mucho más que el mero hecho de no utilizar químicos ni fitosanitarios.

Rosa Pineda, ecoagricultora de 45 años, nos habla de cómo se metió en este mundo en el que cree por encima de todo.

Rosa Pineda posa para Córdoba Hoy

¿Por qué se le metió en la cabeza la idea de trabajar la tierra?

De pequeña mi padre tenía en Villarrubia tierras arrendadas. Era camionero, pero con una familia numerosa (somos 12 hermanos) en aquellos años necesitaba otros recursos para mantener a la familia. Trabajaba unas tierras y nosotras desde pequeñitas hemos estado con él trabajando la tierra. Siempre he tenido contacto con ella. En otras épocas hemos ido a recoger aceitunas y a lo largo de la vida que se pasa por diferentes fases siempre lo he tenido muy presente.

En 2002 Fernando y yo montamos lo que es Hermisenda cuando nos salimos los dos de un centro de jardinería para montar una floristería en Córdoba, en Arroyo del Moro. Estuvimos nueve años, vas madurando, vas teniendo conciencia de ciertas cosas y el mero hecho de comprar y vender ya no nos llenaba mucho, además de que el tema de la flor cortada tiene mucha historia detrás que nos hizo cuestionarnos nuestra forma de consumir y nos sentíamos responsables al ser distribuidores.

"Con la floristería de Arroyo del Moro empezamos a cuestionarnos lo que había detrás de eso, a base de viveros con mujeres trabajando si ayuda ni protección y optamos por reinventarnos"

Al principio cuando la montamos era más bonito porque te ibas con la furgoneta a Jaén y comprabas directamente las cestas en centros donde estaban allí haciéndolas de forma artesanal. También íbamos a Palma del Río, con rosas y claveles, en La Carlota había también viveros. Pero a lo largo de esos nueve años comenzaron a cerrarse viveros y fue el 'boom' de todo lo chino y desaparecieron las cesterías, la flor cortada era ya importada, desde viveros con mujeres trabajando sin ayuda ni protección y nos planteamos seriamente lo que hay detrás de los productos.

Eso coincidió con la crisis y estábamos reinventándonos, y lo que nos salía era irse a la tierra.

¿Habla de la primera crisis, la de 2008?

Exactamente. Eso nos llevó a querer producir y que la historia de esos productos fuera nuestra propia historia. Fernando es de Madrid, pero en Extremadura sus padres tienen algunos olivos y también tenía contacto con la tierra. Para saber qué hay detrás de los productor no hay mejor manera que producirlos tú y ofrecer los productos en primera persona. Eso fue lo que nos llevó a buscar un sitio que ha sido Encinarejo, porque Fernando vive allí y porque las tierras de la Vega del Guadalquivir son buenas. En 2012 arrendamos una hectárea y media y comenzamos desde el principio con la agricultura ecológica.

¿Esa hectárea y media ha ido a más?

Bueno, el año pasado por fin la compramos, ahora mismo es del banco (se ríe), pero bueno hemos dado ese paso y también a finales de 2019 al lado hay una tierra con una casa que tiene su historia. Aquí es donde nació La Acequia. ¿Sabes lo que es?

"Hemos alquilado unas tierras cercanas a las nuestras para poder llevar a cabo nuestro proyecto educativo con colegios"

La verdad es que no.

Es una asociación cooperativa agroecológica de Córdoba a modo de grupo e consumo y siempre tuvimos contacto con ellos. En 2009 dio la casualidad que la casa estaba vacía y mi compañero, Mariano, se vino a vivir a la zona y al final alquilamos la casa con la tierra, porque una de las cosas que nos gusta de nuestro proyecto es la educación y aquí hemos organizado visitas con colegios. En lo que es nuestra tierra propiamente dicha no tenemos infraestructura para ello, por ejemplo el cuarto de baño no es el adecuado para recibir visitas y esta otra casa nos da esa posibilidad.

Con la huerta nos hemos estabilizado y tenemos más confianza en el aprendizaje sobre cultivo y ahora vanos a dedicarle un poquito más de tiempo a esa otra pata que es la educación, que es muy importante para cambiar el modo de consumo que tenemos y el modo de producir en la agricultura.

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¿Por que les dieron el Premio Plaza de la Constitución de la Subdelegación?

Por ser una cooperativa de trabajo asociado que potencia la agricultura ecológica y protege la biodiversidad. Ése es un poco el motivo.

Pero hay otras empresas que hacen lo mismo que ustedes.

Sí, claro. La razón por la que nos premian a nosotros y no a las demás no lo sé. No sé exactamente por qué eligieron a Hermisenda. Me llamó la secretaria de la Subdelegada para decírmelo, pero no me dio razón de ello. Entre los premiados está también El Corte Inglés, ¿por que? No lo sé. Yo he mirado los premios de otros años y no he visto empresas tan pequeñas como la nuestra, en comparación con otras, y quizá sea un paso que quieren dar para reconocer la labor de empresas pequeñas que apuestan realmente por un cambio en la producción.

También podría ser porque la crisis sanitaria ha eliminado a muchas iniciativas de su sector y ustedes han estado ahí aguantando como jabatos. A lo mejor es también un motivo de peso.

Puede ser. Pero yo creo que ahora se mira más a lo ecológico con el cambio climático y es algo más usual. Cuando yo empecé si le hablabas a alguien de ecológico ten consideraban la 'hippie' del pueblo y ahora, sin embargo, no. Las técnicas de cultivo son diferentes, pero la gente ve que vives de ello, que lo mantienes y posees la capacidad de producir. En los últimos años se ha dado mucho más impulso teórico, pero no real, a los pequeños proyectos y se va notando más conciencia hacia la necesidad de cambiar nuestro modo de producir y consumir para no cargarnos el planeta. Es una realidad avalada por miles de científicos. Por eso creo que el reconocimiento que nos hicieron fue un poco por destacar a empresas que apuestan por esa realidad, por muy pequeñas que sean, porque, además, lo local es lo más importante y lo real.

"Tú te comes un tomate fuera de temporada y sabes que viene de Alemania, criado en invernadero y eso deja una importante huella ecológica por el transporte y por la energía gastada para mantenerlo"

Hay que tener cuidado con eso de llamar ecológico a cualquier cosa. Tú te comes un tomate fuera de temporada y sabes que viene de Alemania, criado en invernadero y eso deja una importante huella ecológica no sólo por el transporte hasta aquí, sino la propia calefacción y luz artificial para que ese tomate críe. Ya me dirás tú que tiene eso de ecológico, aunque lo vendan como tal por no usar químicos.

Por eso potencial lo local es mucho real frente a la teoría que hay desde las instituciones.

Precisamente, esta semana se ha inaugurado una nueva tienda de Almocafre, se ha vuelto a hablar de Biocórdoba, que lleva tres años sin celebrarse, y cada vez hay más gente que participa de algún huerto ecológico y se lleva la producción a su casa, pero no termina de cuajar el consumo ecológico. ¿Qué es lo que está fallando?

Yo te puedo hablar de mi proyecto y de lo yo creo que está fallando en lo que es la producción. Justamente el viernes tuvimos la presentación de un cómic sobre agroecología y había una compañera con una huerta de la que no termina de tirar y me decía "es que la gente no se engancha del todo". Y es verdad. Consumir productos de temporada implica adaptar tu cocina a eso. Además, la apariencia física en muchas ocasiones no es la misma que muestran los supermercados. Tú le 'obligas' (entre comillas) a la gente a consumir lo que estás produciendo y por eso pienso que es muy importante que la producción debe ir acompañada de la mano del consumo.

"Consumir productos de temporada implica adaptar tu cocina a eso. Además, la apariencia física en muchas ocasiones no es la misma que muestran los supermercados"

La gente está acostumbrada a consumir en pequeñas cantidades. Si yo le pongo a alguien una col de tres kilos, que ya están empezando a crecer, tiene para toda la semana y eso le cuesta. Tenemos ahora ritmos de vida que nos nos permiten hacer lo que se hacía no hace tanto, unos 30 años, que era conservas de lo que sobraba. Mi hermana tiene el frigorífico lleno de sofritos y le encanta, con berenjenas, pimientos, tomates, y lo va sacando a medidas que prepara platos. Pero no es lo habitual. El capitalismo nos ha enseñado en los últimos años a industrializar el campo y lo llenas de invernaderos y se puede acceder a cualquier producto en cualquier momento y los consumidores no se van a poner a hacer conservas porque pueden tener un tomate en invierno.

Los pequeños proyectos que empezamos con el sistema de cestas para venta directa tenemos que tener mucho empeño y mucho trabajo; es muy sacrificado y muchos ponen en la balanza su pasión por el campo y la necesidad de tener una calidad de vida y por eso mismo caen muchos pequeños proyectos. Por la precariedad. Al final no hay un respaldo por detrás.

Rosa Pineda posa para Córdoba Hoy

Voy a plantear la pregunta de otra manera. En el centro de Europa consumen mucho ecológico y nosotros, no tanto. ¿Qué diferencia hay entre ellos y nosotros?

Consumen ecológico, pero no todo el consumo es ecológico. Están en un 30%, es más que nosotros, pero su historia y la nuestra son muy diferentes. En nuestro país, conforme vas más al Sur se ha visto que la tierra ha sido siempre en forma e latifundios, con grandes terratenientes y un montón de gente sin acceso a la tierra. En los pueblos estaban las tierras comunales, donde sí podía tener un trocito para el autoconsumo, pero la posesión final es muy importante. En Galicia es ya muy diferente. En Francia la gente tiene mucha más cultura agraria. Parece irónico, pero es la verdad. Andalucía es pura agricultura, pero esta cultura procede de las grandes propiedades concentradas en manos de unos pocos.

Otra enorme diferencia es que aquí hemos tenido 40 años de franquismo, con su correspondiente retraso político-social que Europa no lo ha tenido. Otros también tuvieron lo suyo, pero ninguno de 40 años seguidos, que es casi medio siglo. Es verdad que en ese periodo se empezó a industrializar el campo, pero la cultura era la misma.

Otra diferencia son los sueldos. El nivel de vida en Andalucía, y me refiero a precariedad en salarios, no es la misma que en Europa. Y eso puede enlazar con el hecho de si la producción ecológica es o no es más cara.

¿Y lo es?

He de decirte que no son más caros. Tenemos que diferenciar productos ecológicos y los locales y de temporada. Si quiero ahora mismo consumir un tomate, cosa que no hago, tengo que pagar ese tomate con toda la carga y toda huella ecológica que lleva, que eso es una subida económica. Pero si consumes local y de temporada no es más caro. Volvemos a lo de antes: Eso te permite elaborar tus propias reservas para cuando no la haya. Eso ya permitiría hablar de que es incluso más económico. Muchos de mis clientes me dicen que dedican tiempo a ver cómo van a cocinar lo que se llevan, pero agradecen mucho tener cebollas, calabazas, sofritos hechos que luego en esta época te acaba saliendo por un dineral comprarlos.

Hábleme del sabor, que a más de uno le puede enganchar por ahí. ¿Cambia mucho?

¡Claro! (se ríe). No es que simplemente cambie, ¡es que tiene sabor! Llevo ya mucho tiempo sin ir a un bar, pero antes me enfadaba cuando me ponían una lechuga en plan hoja tiesa y seca. Mi lechuga tiene sabor. Las acelgas, los tomates, las propias coles... Por ejemplo, una col mía hervida tiene un sabor impresionante.

"No es que simplemente cambie el sabor de lo ecológico a lo no ecológico, ¡es que lo ecológico tiene sabor!"

Por tanto, me está diciendo que de cara a los que les gusta comer por el placer de saborear, bien les merecería la pena apostar por consumir ecológico, de cercanía y de temporada.

Claro. Por el sabor y porque son productos que no tienen ningún tipo de residuo. Te estás alimentando de lo que ves; no hay más allá. Otros productos que se suelen consumir la gente no sabe lo que puede haber detrás o qué residuos llevan.

Te quería comentar con el tema de los latifundios, que sigue siendo así hoy en día, que sí que ha habido cultura de huerta en los terrenos comunales. En la época del islám cuando se señalaba que estábamos cerca del millón de habitantes en Córdoba esta gente se alimentaba de las huertas colindantes y no traían la alimentación de fuera. Se autoabastecían y eso es una realidad que ocurrió en tiempos, pero quiero recordar que hace medio siglo tampoco es que vinieran camiones cargados de material procedente de la otra punta del mundo.

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Precisamente, ¿cómo cree usted que cambiaría el mundo si todos y todas consumiéramos ecológico?

Vamos a aclarar una cosa. Hay que hacer hincapié en una idea: Ecológico por sí solo, no basta. Por el hecho de que lleve el sello de la certificadora que sea no es suficiente. Eso tiene que venir acompañado con ser local y de temporada. Si todo el mundo consumiera ecológico, local y de temporada se evita un montón de huella ecológica en transporte, en plásticos y otros residuos de embalaje. El planeta mejoraría enormemente en salud y no sólo a efectos de la especie humana, sino también de todo lo que habita en este mundo con nosotros.

Cuando algo es ecológico, de temporada y local la biodiversidad se mantiene. Proteges a miles de especies en vías de extinción. Nosotros, por ejemplo, cultivamos las hortalizas y las combinamos con flores (ahora mismo tenemos caléndulas, por ejemplo) y plantas aromáticas, como romero y orégano y con eso potencias la biodiversidad. No me da tiempo a meterlo en las cestas pero lo sigo cultivando.

A mí ya lo ecológico por sí solo no me basta.

De hecho, hay grandes extensiones de olivar que se están tratando en ecológico y el aceite que producen tiene ese calificativo.

Pues eso. ¿Como se puede, Dios mío de mi vida, un olivar en intensivo con tratamiento en ecológico que no tiene nada más de vida, ni una hierba ni un pájaro ni nada, llamar a eso ecológico? Por muy ecológico que sea su tratamiento por no usar productos químicos el concepto es mucho más amplio que eso. Se trata de potenciar y permitir la existencia de la biodiversidad. Protegerla. También está el tema de los recursos. Por ejemplo, para mí no puede ser ecológico un espacio donde se riegue por inundación. El agua hay que cuidarla.

Recientemente he tenido la inspección del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE) y se lo comentaba al inspector. El sello tiene que ir acompañado de más cosas y obligar al productor a cumplir con otras cuestiones para acceder de verdad a ese certificado. Nos tendrían que obligar a tener riego por goteo, a que haya lindes verdes. Ahora mismo tienes a gente con tres hectáreas de lechuga en ecológico y las meten en bolsas hechas a base de célula de patata biodegradables, sí, pero las elaboran en zonas de África a base de agua que tendría que ir a consumo humano. ¿Qué quieres que te diga? Para que en el primer mundo tengamos la conciencia limpia con esas bolsas que le quitan el agua a los pueblos, yo no lo veo.

"El sello ecológico tiene que ir acompañado de más cosas y obligar al productor a cumplir con otras cuestiones para acceder de verdad a ese certificado"

Lo ecológico es más complejo que el mero hecho de no utilizar químicos ni pesticidas. Es también respeto a los recursos, respeto a los pueblos y respeto a la biodiversidad. El sello debería de tener en cuenta todas esas cuestiones.

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¿Lo ecológico tiene ideología?

(Duda un poco) Ideología como tal, no lo sé. Hace años sí podía ir acompañado de la idea de querer cambiar el sistema, de cambiar el consumo, de salirte un poco de la industrialización del campo para cuidar la biodiversidad y proteger y custodiar un poco una cultura tradicional, un patrimonio que la final puede perderse.

Pero ahora, conforme pasa el tiempo, el discurso de la sostenibilidad se ha generalizado y está en boca de cualquier político de cualquier ideología, y eso es así porque ya se ha asumido.

Es que usted lo ha insinuado antes: A ustedes se les consideraba los 'hippies' raritos. Están ustedes calificados y marcados ya con una imagen determinada y que va a acompañada de cierta ideología izquierdosa.

Antes es verdad que parece que tenia ideología porque iba a acompañado de todo eso. Ahora cada vez se esta impulsando más lo ecológico, pero a nivel teórico, Y supuestamente y desde la UE se exige que cada vez haya más producción ecológica, pero no va acompañada de un cambio real. ¿Qué es lo ecológico? Insisto en que tiene que ser local, de temporada, pequeñas extensiones, con generación de puestos de trabajo, pero lo ecológico ahora es que grandes terratenientes estás reconduciendo sus olivos a lo ecológico para recibir más ayudas y mayores de la PAC, que no está adaptada para pequeñas explotaciones biodiversas como la mía, que no cobramos nada.

¿Ustedes no reciben ayuda alguna de la UE?

Nada. Absolutamente nada. Llevamos ya 10 años y no hemos percibido ni un euro de ninguna ayuda agraria. La Política Agraria Común podría intentar pedirla, pero tendría que empezar a pelearme con ellos porque todo lo que viene de las instituciones está hecho para las grandes superficies y para monocultivos. Por eso, en mi intervención de un minuto en los Premios Plaza de la Constitución pedí ayudas para las pequeñas explotaciones.

Volviendo con mi reciente inspección del CAAE era todo a base de papeles. Yo ahora mismo puedo tener 30 o 40 variedades diferentes y mañana puedo tener 60 y estoy continuamente rotando. Imagínate lo que me supondría eso en papeleo. Ahora mismo grandes explotaciones se están convirtiendo a lo ecológico porque está de moda y porque pueden sacar más dinero en subvenciones. Es positivo que no se echen productos químicos, pero hay que dar muchos más pasos: Que los trabajadores tengan unos sueldos dignos, que haya un consumo del agua responsable...

"En mi intervención de un minuto en los Premios Plaza de la Constitución pedí ayudas para las pequeñas explotaciones"

Por ejemplo, los AMAP de Francia, que son grupos de consumo agroecológico, cuando compran en Andalucía miran de que empresas vienen los productos, de dónde procede. Para ellos es muy importante. Hoy en día se van enganchando al carro del consumo y de lo sostenible y demás y te meten la palabra en todo lo que te venden y es imprescindible que lo hagamos, pero no es un cambio real, sino que utilizas en tu beneficio esa metodología. Recientemente vimos el documental 'El precio del progreso', en los cines de El Tablero, con el director Víctor Luengo, y se hablaba ahí de que cada vez más hay grandes empresas que se están aprovechado del trabajo hecho por esos 'hippies' que de verdad se creen esto y se unen a esta nueva moda, pero sin hacer casi nada. Hay grandes empresas que venden fitosanitarios y tienen las patentes de las semillas que ya muestran catálogos con bandas florales, que son composiciones de diferentes flores en plan biodiversidad, pero que ni siquiera son de aquí.

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Me recuerda un poco al sector del automóvil, en el que ahora todas las marcas empiezan a vender vehículos eléctricos o híbridos, también por moda.

Pues sí. Por ahí van los tiros.

¿Y lo ecológico tiene sexo?

(Vuelve a pensárselo) Yo creo que no. Yo conozco a hombres y mujeres que se dedican a esto. Pero sí es verdad que en lo que es la producción de lo ecológico hay trabajos con todo lo relacionado con las semillas, la custodia y la recolección, que son de mucho cuidado y estar muy encima, al final siempre lo han hecho históricamente las mujeres. Ellas recolectaban las semillas y las guardaban en la alacenas de casa.

Lo preguntaba por lo que señala usted en su página web que habla un poco de la revolución feminista agraria en relación con lo ecológico.

Es que lo relaciono, porque las mujeres siempre han trabajando en el campo, pero no se le ha reconocido. En archivos tenemos constancia de que las mujeres recolectaban la aceituna y ahora parece que eso siempre ha sido un trabajo de hombres. Cuando comenzó la industrialización, que implica un trabajo mecanizado, lo hicieron los hombres al considerar que las mujeres no tenían capacidad para ello. Te recuerdo que no podían sacarse ni el carné de conducir. Con la mecanización lo masculino 'echó' de la tierra a la parte femenina, pero las muere siempre ha estado ahí y se trata de recuperar un poco ese concepto y acabar con la invisibilización de la mujer en el campo. En el Norte antes no podían ser propietarias de su propio ganado y la titularidad estaba en manos de hombres, aunque ya se esta modificando la ley la respecto.

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¿Qué tenéis en vuestra huerta?

Ahora mismo estoy preparando las cestas de Navidad. Tenemos hortalizas de temporada, desde espinacas a rabanitos, pasando por rábanos largos, que son muy antiguos, hay coles, empieza a haber un poco de brócoli, cebolletas, remolachas. También estamos secando las esponjas luffa, que salen de la calabaza y son una maravilla.

¿De dónde se abastecen ustedes de semillas?

Tenemos semillas propias nuestras. Y semillas que vamos consiguiendo de otros hortelanos. Hace poco me dieron zanahoria morada, que esta buscando. Lo de las semillas es un mundo aparte y es muy importante. En la actualidad el 80% de las semillas está en manos de cuatro o cinco empresas y que además tienen las patentes. En huertas como la mía las hortalizas se pueden hibridar y cruzarse entre especies hasta que se bastardean. Así que siempre estamos con que hay que hacer un esfuerzo muy grande desde las instituciones para ver cómo sacamos semillas y cómo se conservan también, porque dependiendo de la variedad tienen más o menos viabilidad.

¿Está insinuando que habría que crear una especie banco de germoplasma?

Sí, como el que hay en el Jardín Botánico, pero para hortícolas, que no hay. Pero para eso necesitas bastante tierra. Yo cada vez que quiero sacar algo, como es el caso este año del rábano largo, tengo que ver antes dónde la pongo. Estoy hablando de siete meses antes para echar la semilla y que se seque un poco para germinar. Y eso es un espacio de tierra que te está ocupando y no puedes usarlo para nada más y un agua que tienes que estar echándole, hay que tener cuidado a la hora de hacer otras labores con que ese terreno no te estorbe. Son muchísimas las faenas que hay que tener en cuenta para que te vaya bien esa semilla y no se acaben cruzando, sin contar con el riesgo de que los pájaros se las coman.

"Necesitaríamos un banco de germoplasma como el del Jardín Botánico, sólo que de hortícolas, porque de eso no hay"

Si queremos conservar nosotros semillas es una carga tan impresionante de trabajo, que es muy complicada.

Rosa Pineda posa para Córdoba Hoy

¿Pero la hacen, no?

Si, pero no de todo. Ojalá fuera así. Nosotros no tenemos la infraestructura necesaria para afrontar los veranos que tenemos de más de 40 grados y para las coles tuve que comprar las bandejas en un vivero ecológico de Murcia, porque aquí no contamos con este tipo de viveros con plantones ecológicos. Si desde las instituciones se quiere hacer una apuesta real por las semillas se podría pensar en un proyecto contando con los hortelanos en ecológico que hay en Córdoba, con una persona de seguimiento, un técnico que te ayude y un espacio donde guardar esas semillas sería muy bueno no sólo para nosotros, sino para cualquiera que quiera meterse en este mundo, y esto tenga continuidad.

¿Cómo están viviendo la actual sequía?

Nos está fastidiando bastante. Las plantas se están estrenando mucho y no sabemos el año que viene lo que va a pasar. La arboleda, los naranjos, por ejemplo, está toda super triste. No hemos tenido que volver a pasar la mulilla porque es que no hay ni hierbas que quitar. Parece mentira que siempre he estado agobiada con la hierba y este año me estoy agobiando porque no hay.  No llueve y el año que viene no sabemos lo que vamos a hacer. Aunque aún no se sabe nada, se está hablando ya de dar riegos de emergencia a la arboleda. ¿Y que va a pasar con las huertas? Las instituciones no tienen en su cabeza ni tienen en cuenta las pequeñas huertas biodiversas. Si el año que viene no hay agua, ¿qué vamos a hacer nosotros?

Tampoco hay ayudas ni institución que nos ampare cuando el granizo destroza en cuatro minutos el trabajo de ocho meses, como le pasó a Luna, una compañera mía del Ecomercado, que perdió en pocos minutos tres hectáreas enteras de garbanzos. Si queremos generar empleo y cuidar la tierra eso lo hacemos las explotaciones pequeñas y a cambio no hay nada para poder afrontar el año con cierta tranquilidad. Eso deberían de tenerlo ya en cuenta las instituciones.