Miércoles 17.07.2019

SOLIDARIDAD EN CÓRDOBA

Los fogones solidarios del Rey Heredia vuelven a encenderse

El comedor social reabre tras permanecer un año cerrado para acogerse a la normativa vigente. Este servicio da de comer diariamente a más de 70 personas

El cocinero del centro ultimando la comida del día
El cocinero del centro ultimando la comida del día
Los fogones solidarios del Rey Heredia vuelven a encenderse

13.30 horas. La cola llega hasta la calle. En la puerta del colegio Rey Heredia aguardan decenas de personas con “Tupper” en la mano a la espera de llenarlos de comida y llevárselos a casa. No importa que día sea, la escena es la misma de lunes a viernes.

Hasta el comedor social se acercan diariamente una media de 70 personas, detrás de cada una de ellas, una historia, un motivo.

Fiel a su cita diaria acude Rafael Merino. Tiene 55 años, lleva 14 años viudo y otros seis parado. Su principal problema es que no tiene ingresos pese a “buscar trabajo de lo que sea”. Rafael, que toda su vida se ha dedicado a la platería y posteriormente al sector servicios, sobrevive de sus ahorros y pidiendo todo tipo de ayudas. Ahora y ante la necesidad se ve obligado a pedir comida, algo que él no considera una deshonra. Este cordobés del campo de la verdad explica a Córdoba Hoy que él llega, llena su Tupper y se va, ni siquiera le da tiempo a escuchar la historia de otros que como él aguardan su turno para poder comer.

Rey Heredia 7

José García y Margarita Trujillo, de 40 y 35 años respectivamente, acuden por primera vez hasta el comedor social de Rey Heredia. Están nerviosos y a la vez ilusionados, porque “por fin no tendrán que pedirle ayuda a la madre de ella”, explica José. Este matrimonio tiene un hijo de 10 años, y llevan en paro tanto tiempo que “ya ni se acuerdan de la última vez que trabajaron”. Desde entonces han sobrevivido con la ayuda de la madre de Margarita quien les paga el alquiler y los invita a comer en casa todos los días. Para este matrimonio no es “ninguna vergüenza pedir comida, más vergüenza es pasar hambre”, dice Margarita.

Desde por la mañana los fogones del Rey Heredia se encuentran a pleno rendimiento. Tras ellos se encuentra un equipo de voluntarios que de forma totalmente desinteresada acuden diariamente a prestar su ayuda de la manera que mejor sabe cada uno. Este es el caso de Ramón Leiva, el cocinero del centro. Comprometido con causas como Stop Desahucios o el Banco de Alimentos, nos atiende con una gran sonrisa mientras prepara un guiso de habichuelas. Ramón explica que todos los días al acabar su trabajo, por el que no cobra nada, “se marcha muy satisfecho a casa ya que la gente que acude por comida es muy agradecida”. Pese a no tener ningún tipo de ingresos, Ramón es feliz “ayudando a la gente”. Junto a él, trabaja en los fogones un equipo de tres personas. 

El comedor lleva re-abierto solo un par de semanas y la lista de espera es muy grande, lo que da cuenta de la necesidad que hay en Córdoba, explica Juan Suárez, coordinador del centro. Diariamente acuden hasta Rey Heredia unas 65-70 personas, de las que el 90 por ciento se lleva la comida a casa. Muy pocos son los que deciden comer en el comedor del centro. Desde que se abriese el comedor hace un par de años el incremento de personas que demanda este servicio ha sido cada vez mayor señala Suárez quién además resalta que no se trata de hacer caridad, ya que la filosofía de Rey Heredia no es esa, sino la de hacer un proyecto colectivo donde todos participen.​

Rey Heredia 5

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