miércoles 22.09.2021
Cordoba Hoy

JUAN AGUILAR. PROPIETARIO DE LA BARBERÍA

"La pandemia me permitió gestionar mejor el trabajo y alcanzar la conciliación familiar y social"

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy
Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy
"La pandemia me permitió gestionar mejor el trabajo y alcanzar la conciliación familiar y social"

Juan Aguilar, como se describe en su página web de La Barbería de Córdoba, es propietario y director artístico. Un profesional especializado en peluquería masculina y barbería desde 1998, que ha buscado desde siempre la perfección en cada trabajo que realiza, merced a su inconformismo y a su inquietud por aprender, lo que le llevó a formarse con los mejores barberos de Europa y España, incluido en The New York Barbershop, de Rotterdam, considerada la Mejor Barbería Internacional.

En su caso, es la tercera generación de peluqueros de caballeros, tras su tío y su abuelo, y él mismo ha formado personalmente a su propio equipo, así como a profesionales que en la actualidad regentan sus propias barberías con éxito.

Cuando fundó La Barbería de Córdoba se presentó como un proyecto único en la provincia cordobesa, por sus iniciativas innovadoras que han logrado revolucionar un sector ahora pujante. Tiene 38 años (a puntito de los 39), esta casado y tiene un niño de seis años y una niña de tres, con los que gracias a la pandemia ahora dedica mucho más tiempo. Empezé a estudiar peluquería con 14 años y dos años después ya estaba trabajando con tesón hasta llegar donde está ahora.

La Barbería no es un mero local de estética capilar. Es un auténtico centro cultural, por donde han pasado todo tipo de clientes. Descúbrelo en esta particular entrevista.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

No es lo mismo un peluquero que lo que usted hace, ¿no?

A ver, ahí está el quid de la cuestión. Muchas veces nosotros, a los que tenemos barberías nos preguntan si también cortamos el pelo, si lo sabemos hacer. Es una confusión que viene arrastrándose desde que empezó todo lo relacionado con las barbas. La definición de la barbería como tal desapareció hace ya muchos años. Estaban estigmatizadas a nivel social y profesional y el barbero no estaba bien valorado. Desapareció la definición de barbería y aparecieron las peluquerías de caballeros. Cuando vilvimos otra vez las barberías usando esa palabra y con el concepto inicial había personas que lo dudaban.

Para que nos entendamos, el peluquero puede ser barbero también, pero el barbero es siempre peluquero. Nunca ha habido un barbero que expresamente se dedique a la barba; hace los rituales del afeitado y se dedica perfectamente al corte de pelo de toda la vida.

Por cierto, ¿es afeitado con navaja a la antigua?

Claro, pero no con la navaja que todos pensamos de las imágenes antiguas y las películas. Eso ya desapareció. Los afeitados que se hacen a día de hoy tienen que ser con cuchillas desechables. Cuando empezamos a emerger las barberías mucha gente venía buscando el ritual de afetitado y los hacemos, de hecho. Mejor dicho, antes de la Covid lo hacíamos, ahora, con el tema de la pandemia, como tiene que estar expuestos mucho tiempo sin las mascarillas, a escasa distancia y en un lugar cerrado, yo personalmente he decidido retirarlo. Pero es verdad que cuando enían buscando el ritual es verdad que venían buscando la esencia ésa de la navaja, el suavizador, la toalla caliente... Pero de eso, cuando se hacen trabajos de rasurado, que tienen riesgos de corte directos sobre la piel, por sanidad es obligatorio hacerlo con cuchilla de un uso.

Pero usted la practica. ¿La va a recuperar?

Después de la Covid, por supuesto. Es un trabajo que a mí me gusta. Cuando comencé a formarme de adolescente, eso ya no se hacía en las peluquerías, porque ya no existía el concepto de las baberías como tales. En toda España había poquísimas, contadas literalmente con los dedos de la mano.

Pero cuando decidí abrir mi barbería, me formé para aprender el ritual real de afeitado y a mí me encanta hacerlo y disfruto muchísimo poniéndolo en práctica.

"Cuando acabo con el ritual clásico del afeitado con un cliente, sueltan un suspiro; es como si se vaciaran"

¿Es algo demandado?

Sí. Muy poco. Es un servicio muy exclusivo y no es económico. Dura unos 40 minutos. Y es más el momento, el disfrutarlo, notar la sensación de una toalla caliente en el rostro, un masaje facial con aceite de preafeitado. También puede llevar vapor de ozono para eliminar las toxinas de la piel y reblendece el vello. El jabón se realiza de forma manual como se hacía antiguamente. Las cuchillas son especiales y no tienen que ver con las que utilizamos para un perfilado de cuello normal. Tienen un filo muy, muy parecido a las navajas clásicas. Y la que yo utilizo, por ejemplo, tienen un valor elevado. Su mango puede costar unos 160 euros. Por tanto, es un servicio caro.

Pero, por lo que ha comentado, hay gente que bien le merece la pena.

Sí. Se suelen utilizar como regalos para la pareja o por el Día del Padre, que quiere volver a notar esa sensación de cuando le afeitaban en la barbería. Es un momento único. Es un momento entre el barbero y el cliente. Se reclina hacia atrás, se le cubren los ojos. Cambio, incluso, la música del establecimiento.

La música que suena en La Barbería está muy ligada a nuestra forma de ser, pero cuando llega el ritual de afeitado es un momento único para el cliente, con lo cual es algo exclusivo para esa persona que está sentada. Ese ritual, además, lo hago yo solo en el salón; el resto de mis compañeros no lo hacen, porque soy yo el que esta especializado en esa faceta y mis compañeros saben que cuando estoy con ese servicio entre manos no me pueden hablar porque necesita absoluta concentración.

Me han llegado a definir ese instante como un momento 'spa' entre el cliente y yo. Lo disfruto enormemente.

¿Qué suele decir un cliente tras recibir una de estas experiencias completa de rasurado de barba?

Normalmente sueltan un suspiro, como si se vaciaran. Es 'el momento'. Han sido unos 40 minutos de evasión completa. Se relajan, no piensan en nada, se dejan llevar por completo con la mente en blanco y eso descansa mucho.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

Yo soy de los que creo que la música confiere carácter a un local, sea del tipo que sea, y no quiero dejar pasar la oportunidad de preguntarte qué es lo que habitualmente suena en La Barbería?

Suena música Rock, Rock clásico, también Blues. En alguna ocasión que, según sea el día y el ambiente que haya o los sericios que tengamos, también puede sonar un poquito de Jazz. Pero sobre todo Rock de los 70, 80 y 90 del siglo pasado. De cuando en cuando ponemos un poco de Rock español, pero sobre todo es de origen anglosajón.

Música de coger la moto, ¿no?

Pues sí (se ríe). Sobre todo por todo lo que tenemos del movimiento motero dentro de nuestra barbería, es lógico que creamos ese tipo de ambiente.

"En este sitio suena Rock clásico de los 70, 80 y 90 del siglo pasado, Blues, un poquito de Jazz y un poco de Rock español"

¿Y cuando, por ejemplo, me habla de un afeitado como el de antes, qué tipo de música elige para trabajar?

En un ritual de afeitado le pongo al cliente Jazz. O un poquito de Blues suave y algo que sea muy tranquilo. Sobre todo en plan instrumental para que no nos distraigamos.

¿La música forma parte del ritual también, por tanto?

Claramente. Hay veces que estamos con arreglos y los diseños de barbas, que también le damos mucha importancia porque les cubrimos los ojos, aunque no es tan profundo como un ritual de afeitado clásico, pero los pasos sí son muy parecidos. Ahí la verdad es que vuelve a sonar más el Rock, pero como el que ponemos es una mezcla de todo hay ahí un momento entre relajación y de 'quiero ponerme a bailar'.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

Precisamente, ¿ha tenido que decirle alguna vez a un cliente que dejara de menear la cabeza al ritmo de la música?

Alguna que otra vez. Se ha empezado a mover el sillón y me han llegado a comentar: "Es que esto no es para estar aquí sentado" (se ríe). Pero luego también es verdad que hay veces que está la música más tranquila y hay un poquito más de silencio en La Barbería.

Nosotros, aparte de los servicios de peluquería, tenemos mucha relación con el mundo de la música cordobesa y han hecho espectáculos dentro del local. Han ido a tocar en directo. Hemos tenido mucha relación con músicos como Paco Marín, Gladys Rocking, Faly El Caballero...

De hecho, el batería de Embusteros lleva una estética muy próxima a la vuestra.

Sí, sí. Es más, nosotros tenemos una guitarra una Dobro de la marca Gibson, de corte clásico-antiguo que me la regaló Faly con una condición muy clara: "Te la doy, pero la pones a disposición de que los clientes la toquen si quieren, y como te la vea colgada en la pared, vengo, la descuelgo y me la llevo".

"Faly Caballero, de Embusteros, me regaló una guitarra Dobro para que la tocaran los clientes y me amenazó con llevársela si la veía colgada en la pared"

¿Y la usan?

Ahoran con la Covid, no. Es que la tocaría uno, la suelta y otro la cogería después desinfectándola. Así que he dedicido que ahora mejor no. Pero sí, hasta que saltó la pandemia había gente que cogía la guitarra y te decía "¿te importa que la afine?". Otros decían "¿te importa que toque unos solos?". Yo quitaba la música y se ponían a tocar. Tenemos una serie de vídeos con unos cameos que se han hecho un par de músicos que se han encontrado de casualidad y se han puesto a tocar entre ellos en plan jam-session. La guitarra, todo hay que decirlo, es muy golosa.

Me está usted diciendo que había días en los que aquello se transformaba en una fiesta en cualquier momento.

Ha habido veces que se ha transformado en una cita de músicos llamándose unos a otros diciéndose que estaban en La Barbería con la guitarra y se han juntado para tocar. Teníamos varios clientes que venían antes de su cita para tocarla y recuerdo que uno de ellos llamó a otro y ss sacaron algunos temillas de Extremoduro. Allí han tocado La Pana Brother y Gato Ventura una vez.

Lo que me obliga a preguntarle qué tipo de clientela tiene.

Es muy variada. Mi clientela no se adapta a un estereotipo fijo de persona. Atraemos a muchos amigos y amigas de fuera de Córdoba. Vienen muchos de los pueblos y también de los municipios más cercanos de la provincia de Sevilla han venido a solicitarnos nuestros servicios. Tenemos clientes desde más clásicos, más atrevidos, gente muy joven, hasta personas de mediana edad entre los 30 y los 40 años y por encima de esa edad también, de 50 o 60 años. Mucho cliente amantes de las motos y del mundo de la cultura y escritores.

"Mi clientela no se adapta a un estereotipo fijo de persona; tenemos desde los más clásicos a los más atrevidos; gente muy joven y también de 50 o 60 años"

No me gusta dar nombres para no dejar fuera a nadie, pero uno de los clientes que más cariño le tengo es Octavio Salazar, que para mí es un referente de la literatura en defensa de las mujeres, y que me ha dedicado una publicación.

 También Desiderio Vaquerizo. Ha venido Pepe Reina... Son una serie de personalidades que han pasado por aquí.

Se pasan por aquí muchas barbas y mucho turista, además, que vienen buscándonos.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

Lo de los turistas, ¿es porque saben de vuestra existencia?

Bueno, es que una de las cuestiones que tenemos en materia turística es que en su momento había muchos amantes de la barbería, y recibíamos numerosas llamadas de hoteles, porque clientes suyos de fuera habían visto nuestras referencias y querían por activa y por pasiva ir a La Barbería, y venían expresamente cuando estaban de visita en la ciudad para probar los servicios de barbería.

¿Cómo definiría usted su don? Lo digo, porque alguien reconocido como usted, con premios y demás, se puede hablar de don.

No sé. Yo no creo que tenga un don. La verdad es que me gusta mucho lo que hago. No voy a decirte que es lo que más me gusta del mundo, porque eso es estar con mis hijos, con mi familia, con mi gente e irme ahora mismo a tomarme una cerveza. Pero a toda la gente que he tenido contratada, a los que les doy formación y a los que he tenido en prácticas conmigo, a todos y todas les digo que o te gusta o no aguantas toda tu vida trabajando en esto.

No es por nada, pero tienes que estar muy de cara al público, atender a muchos tipos de clientes y resistir también muchas veces los envites que te dan tus errores o estar un día entero de capa caída porque te has peleado con tu pareja o que la niña no ha dormido por la noche o porque has tenido un problema en el trabajo y tener que estar ocho horas con la cabeza como un bombo y mientras tanto atender a un cliente con una sonrisa de oreja a oreja porque lo que viene buscando es un momento contigo y le tienes que ofrecer un buen servicio al margen de cómo te encuentres tú.

Te tiene que gustar mucho. A mí me encanta.

"Uno de los clientes que más cariño le tengo es Octavio Salazar, que para mí es un referente de la literatura en defensa de las mujeres"

Una cuestión importante que usted acaba de nombrar. Yo no les voy a llamar fracasos, pero sí errores. ¿Sabe usted asumirlos cuando los comete o, por el contrario, es de los que estalla y ya no hay quien le hable?

No, no... Bueno, a ver (se ríe). Cuando me equivoco me cabreo, pero lo hago conmigo mismo. y mucho. Pero necesito, y eso es verdad, que me dejen un momento tranquilo. Eso, por ejemplo, Rocío (Alberola), que ha sido la gerente de La Barbería y es la mejor gerente que pueda tener una empresa, lo sabía y actuaba en consecuencia. Era una 'crac', porque cuando uno de mis trabajadores o trabajadoras me veían así les decía ella "dadle cinco minutos" (se ríe).

Pero sí, es verdad que los asumo. Y se lo he dicho a todos y todas que han entrado a trabajar conmigo; yo pido que la gente asuma su responsabilidad y sus errores, del mismo modo que yo lo hago y cuando cometo errores, bajo la cabeza y soy capaz de pedirle disculpas a quien haga falta.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

La verdad es que me estaba refiriendo a errores o fracasos propios de su trabajo.

¡Ah! ¡Buffff! Sí. Eso con las colecciones, ahora que estoy precisamente con una de ellas para la final, el día 25 en Granada, de los Premios de Peluquería Creativa de Andalucía 'Trend Hair', sí me pasa. Ha habido momentos en los que en mitad de la colección me han dado ganas de tirar la toalla y mandarlo todo a la mierda y decirles a los modelos muchas gracias por haber venido y disculpad que os haya echo perder el tiempo.

Es que a lo mejor tú tienes una idea y hay que tener en cuenta que yo trabajo en colecciones que se hacen sobre clientes o sobre amigos, con lo que tengo que jugar con que no son modelos profesionales, que tiene que hacer sus vidas al día siguiente, que son favores que me están haciendo y es algo que les reconozco y les agradezco públicamente su oferta de cuando me dicen "todo lo que tú quieres y todo lo que necesites". Eso te tensa, porque ellos confían en ti y cuando ves que algo no te sale, que el pelo no queda como uno quiere... Llega un momento que dices "dejadme en paz que piense, que hable y me pelee con el pelo y ya veré cómo salgo de ésta".

Hablemos de su forma de trabajar. ¿Le va dando forma a medida que avanza o lo hace en plan Miguel Ángel, que veía la forma oculta en la piedra y sólo debía de sacarla a la luz?

No. Yo primero diseño el corte y estudio en mi cabeza lo que voy a hacer. Es que eso me lo enseñaron cuando estaba de aprendiz en la Academia y luego mi tío y mi abuelo me lo dijeron claramente: "Primero yo tenía que saber lo que iba a hacer antes de dar el primer tijeretazo". Eso era esencial. Pero incluso en la Academia, que aprendí peluquería femenina, lo declina también. No puedes dejar mucho margen a la improvisación.

Es verdad que luego el pelo puede reaccionar de un forma distinta a la que pensabas, pero tú antes tienes que analizar mucho el pelo, la estructura del cráneo, cómo son las facciones de esa persona y una vez que te deciden que quieren tal o cual cosa tienes que saber, en primer lugar, por dónde  empiezas y, segundo, por dónde vas a terminar.

En todo ese proceso te puedes encontrar sorpresas agradables, desagradables... Pero tú ya sabes  cómo va a quedar el corte, porque el cliente mientras me pide lo que quiere yo le escucho y le voy peinando y es el momento del análisis de su cabeza. Una vez que me voy a lanzar, ya sé cómo voy a hacerlo, cuáles son los remolinos que me van a complicar el trabajo y demás. Hay que planificarlo todo. No puedes lanzarte y luego lamentarte.

"Por ahora en las colecciones he intentado mucho no romper los esquemas de la personalidad del propio modelo"

A los que entran conmigo a trabajar o formarse y me dicen "yo es que pensaba..." les respondo "pues no pienses; primero crea, diseña en tu mente, dale mil vueltas a la cabeza y una vez que está todo eso estructurado, empieza".

Entonces la forma de trabajar diaria a cuando le vienen los clientes y lo de las colecciones no tienen nada que ver una con otra, ¿no? Imagino que con las colecciones usted elegirá a un determinado tipo de modelos a los que dar la forma deseada.

Sí. Ahí sí. Yo elijo la persona. La miro, le observo el pelo, cómo viste. Por ahora en las colecciones he intentado mucho no romper los esquemas de la personalidad del propio modelo. Tengo dos colecciones que son más fantasía, más creativas, que ahí sí se rompen un poco esos esquemas de la estética y de la propia persona. Tengo ya seis colecciones y en los otros cuatro sí he jugado mucho con la imagen que proyectan los modelos. Es que tengo que tener en cuenta que son personas que al día siguiente tienen sus vidas y tiene que ir a trabajar y no precisamente de modelos.

Con eso en mente se complica y se facilita la cosa. Y si se facilita es porque hay confianza y son ellos mismos quienes te lo ponen fácil, pero se complica porque no le puedo dejar de cualquier modo porque para eso ha venido aquí y ha cobrado. Es más, algunos se tienen que quedar como les dejo hasta el día del desfile, pero tengo que tenerle mucho respeto al modelo.

El caso es que cuando te ven nervioso y te ven tenso, te dicen "Juan, yo confío en ti; no te preocupes, lo que necesites y haz lo que tengas que hacer"... Pero cuando te dicen eso te pones más nervioso todavía (se ríe).

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

¿Hay clientes que le piden que les haga algo de las colecciones que tiene?

Sí. Sobre todo en los cortes y colecciones más comerciales, no tanto de fantasía. Las colecciones están todas decorando nuestra barbería y ahí están desde las artísticas más de fantasía a la puramente comercial. Las comerciales me las piden mucho.

Luego en materia de barbas  sí señalan a una imagen y dicen "como la barba ésa".

¿Y tiene a alguien que se haya atrevido con alguna fantasía suya para el día a día?

No (contundente).

¿Nadie?

Nadie (igual de contundente).

¿Es por alguna razón?

Es que son muy atrevidas. Tendrías que ser muy, muy, muy (y me quedo corto) atrevido para llevarlo. Quizá también entender el concepto de Córdoba, que es una ciudad con un pensamiento más clásico y aquí no hay un atrevimiento en la mayoría de la sociedad. La fantasía queda muy guapa y muy chula, pero cuando lo ven en sus cabezas ya no lo ven tanto (se ríe).

"Si hago colecciones de fantasía, que nadie luego se atreve a llevar por la calle, es para retarme a mí mismo"

Pero entonces, ¿cuál es el fin de elaborar una colección de fantasía? ¿Porque le satisface a nivel personal? ¿Le llena de alguna manera? ¿Por qué las hace?

(Lo piensa). Por retarme a mí mismo. Con toda la sinceridad del mundo, y por eso creo de verdad en el dicho de "no digas de este agua nunca beberé", en su momento dije que nunca iba a hacer una colección. No me veía capacitado. Contemplaba colecciones de compañeros y compañeras que se me caía la baba y me decía que no estaba en ese nivel. Pero luego una revista de peso que me nombró Barbería del mes, y me empezaron a pedir trabajos de salón aquel también publicaron en esa revista y ya me preguntaron cuando iba a hacer colecciones a lo que les rendía que no.

Por lo que comenta, básicamente le empujaron a ello.

Sí, porque Rocío y los propios medios profesionales me presionaban pidiendo colecciones propias. Y hasta los amigos y clientes me decían que sí estaba capacitado. Me seguía negando, y las dos primeras colecciones que hice eran precisamente de fantasía, las más atrevidas que he hecho. Y una de ellas llegó a la final de los premios nacionales, como una de las seis mejores colecciones de España.

¿Cree que en otras ciudades que no fueran Córdoba ni como Córdoba se atreverían a pedírselo?

No sabría decirlo tampoco. Cualquiera que vaya a ciudades más cosmopolitas, como Madrid, Barcelona o incluso Granada, podemos ver por la calle y en su caso por el metro gente con una vestimenta y una serie de peinados y maquillajes muchísimo más atrevidos de los que vemos en Córdoba.

Esos clientes que tengo que se han ido a estudiar fuera o a trabajar fuera me lo dicen. Hablan de peinados y cortes en el metro de Madrid o en la Rambla de Marcelo que en Córdoba serían imposible llevar nunca.

No sé si yo estando fuera me lo pedirían, porque también los compañeros y las compañeras que tengo en Madrid o Barcelona cuando te pones a hablar con ellos tampoco es que te digan que sus clientes piden mucho ese tipo de servicios. La ilusión es que cuando te las piden disfrutas mucho. Tengo un compañero en Barcelona, que se llama Macías, y él fue uno de los que me dijo en un curso "es que disfrutas" cuando te llega un cliente y te pide que le hagas tal cosa de esa colección. Es que ese trabajo no va a aparecer en una foto, sino que se va a estar paseando por las calles y la gente lo va a ver en vivo y en directo. Eso debe ser muy agradable.

Es de suponer que usted tendrá la ilusión de que alguien alguna vez se lo pida.

(Se ríe). Hombre, no sé si la ilusión o el miedo de que alguna vez me lo pidan. Tendría que coger y cerrado la barbería seguramente toda la tarde para poder hacer ese servicio. Luego se trata de volver a repetir un trabajo que has tenido que realizar y probar y volverlo a construir, y esos trabajos, al final, es como cuando vemos una Pasarela Cibeles se pueden ver trabajos artísticos que te preguntas si la gente en la calle lo va a llevar.

Lo que yo creo es que esos trabajos no son para ponérselos tal cual, sino para crear un tipo de tendencia. Por ejemplo, que el color naranja se va a llevar en otoño en vez del marrón, que es lo que prima. Si gana un premio esa colección significará de inmediato que la tendencia naranja es la que va llevar.

Y ocurre lo mismo en la tendencia de barbería y peluquería. No es que se vaya a llevar un tirabuzón en el flequillo dando tres vueltas en la nariz, pero sí a lo mejor crea la tendencia para llevar un tupé prominente en la zona frontal. Por tanto a lo mejor alguien no te viene pidiendo el trabajo de la colección, pero esa colección sí ha creado una tendencia de modo que los clientes te van pedir algo sugerido por esa pasarela. El mundo de la moda es similar, en plan primos o hermanos, a la de la peluquería.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

Van, de hecho, de la mano.

Claro. Cuando hacemos una pasarela, la vestimenta dice mucho. Se valora mucho los trajes que se usan.

¿Las barberías están de moda? ¿Sois muchos? ¿Demasiados, incluso?

No creo que sea una moda como han indicado muchas veces, pero sí hubo una proliferación de locales hace una década aproximadamente. En Córdoba vino un poco más tardía, unos tres años después, pero se puso muy de moda. Hubo ciudades como Málaga donde creció de una forma descomunal y se abrían barberías como si no hubiera un mañana. Córdoba ha ido un poquito más despacio en ese sentido y, por ejemplo, en Madrid pasó lo mismo, como también ocurrió en la zona del Levante.

"Hubo ciudades como Málaga, Madrid o la zona del Levante, donde la moda de la barbería creció de una forma descomunal y se abrían barberías como si no hubiera un mañana"

Ahora estamos un poco más en aguas mansas. Mas ajustado a la realidad. Es decir, sigue habiendo una tendencia a ir a la barbería, porque es un negocio que funciona. Hemos sorteado muy bien la pandemia y la crisis de la Covid. Y quien tiene ganas e ilusión y se lo trabaja, sabe que aquí hay un sueldo que se puede llevar a casa.

Tiene toda la razón, pero cuando hace algo menos de 10 años empezaron a proliferar las barberías, que eran todas iguales, con el toquecito Jack Daniel's o en plan Tex-Mex y toda esa parafernalia, sólo se podía hablar de moda.

Claro. Eso es cierto. Cuando algo emerge tan rápido, es como cuando a la gente le dio por montar bares o cualquier otra cosa. Es verdad que están ahí las modas, pero luego cuando pasan unos años se quedan sólo los que de verdad creen en ello. Es decir los que han hecho una buena previsión de empresa, un buen plan empresarial, un buen plan de marketing, una estrategia empresarial. Son cuestiones serias que van más allá de una mera moda. Yo, por ejemplo, a la hora de montar mi pequeña barbería primera, hice todo eso y hasta un plan de publicidad antes de montar el propio negocia, con lo cual yo sabía más o menos a dos años vista por donde quería que fueran los tiros.

Se pueden abrir muchos negocios por estar algo concreto de moda, pero con el paso de los años la realidad devuelve cada uno a su sitio. Par ello hay que echarle muchas, muchas ganas. Es un trabajo que tienes que estar muchas horas de pie y es muy sacrificado, porque entre semana estoy con mi equipo más horas que con mi propia pareja o mismo hijos. Yo calculo las horas que estoy con mi equipo y las horas que estoy con mi pareja y mis hijos durmiendo y en las horas de sueño es al revés, pero las de estar despierto no. Al final tienes que ser consciente de eso

Eso, con la pandemia, lo he cambiado por completo. La crisis sanitaria la valoro para mí de manera muy positiva en el hecho de que me ha ayudado a mejor. He mejorado muchísimo a nivel personal con la pandemia. Ahora tengo mucha más conciliación laboral y familiar. Estoy menos horas en la barbería y veo más a mi familia.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

Ha sabido, por tanto, gestionarse la vida mejor.

Muchísimo mejor. Y hasta hemos crecido. En trabajadores, en servicios. Hemos modificado horarios, hemos buscado mayor conciliación. Hemos ampliado el horario de la barbería. Tenemos más clientes. Hemos ido, por tanto, a más, pasito a paso.

¿Se ve siempre barbero?

(Lo duda mucho). No te sé responder, porque tuve un paréntesis de varios años en mi vida que no lo fui justo antes de abrir mi barbería. Siempre tuve en mente abrir mi propio negocio, pero he estado ligado a otras cuestiones no ligadas a la peluquería y disfruté un montón con ello. Luego regresé a esto porque cada vez que iba a una peluquería me lo pedía el cuerpo y lo echaba de menos. La nostalgia tiraba de mí.

"¿Me veo siempre barbero o peluquero? Por ahora sí. Y dentro de cinco años, también. Y dentro de 10 años, sí. Pero si me toca El Gordo de La Primitiva, ya veremos"

Entonces, ¿me veo siempre barbero o peluquero? Por ahora sí. Y dentro de cinco años, también. Y dentro de 10 años, sí. Pero si me toca El Gordo de La Primitiva, ya veremos (se ríe). Es que el 1 de octubre llevará 23 años trabajando, que se dicen pronto teniendo 39 años que voy a cumplir en breve, así que me pensaría eso de seguir trabajando si me toca algo.

Ya para terminar: ¿Los 'hipsters' siguen estando por ahí o ya han desaparecido?

El ambiente 'hipster' como se conocía en su momento, no. Desapareció en su momento o se transformó y ahora mismo no hay un movimiento como cuando surgió y que influyó en la reaparición de las barberías. Eso se ha acabado.

Juan Aguilar posa para Córdoba Hoy

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