lunes 03.10.2022

REGULACIÓN MÚSICOS CALLEJEROS

El Puente Romano se queda sin su violinista

Klara Gomboc dice estar cansada de los despropósitos del actual Ayuntamiento de Córdoba, que en su intento por regularizar la situación de los "buskets", los músicos que ponen la banda sonora de la ciudad gracias sus interpretaciones a pie de calle, la han desplazado del lugar que lleva siendo su puesto de trabajo desde hace cinco años

violinista
Klara Gomboc Foto: Klara Gomboc
El Puente Romano se queda sin su violinista

En el Puente Romano de Córdoba ya no se escuchan los celestiales acordes de la violinista Klara Gomboc, música profesional eslovena que pese a su juventud lleva a sus espaldas cinco discos grabados. Ahora mismo, concretamente, porque se encuentra disfrutando de unas merecidas vacaciones, pero en septiembre ya no se la podrá ver en el escenario que la ha hecho conocida por todos como "La violinista del puente", teniendo hasta una página web en Facebook donde sus seguidores se deshacen en halagos para esta virtuosa.

Klara que visitó Córdoba y se quedó "deslumbrada" de la belleza de la ciudad, decidió abandonar su Ljubljana natal para afincarse en la capital cordobesa y desde hace cinco años pone la banda sonora bajo el arco de la Puerta del Puente Romano, un remanso para los sentidos tanto para quienes se ponen bajo la sombra en verano, como quienes buscan resguardarse de las gotas de la lluvia. "Como no existía normativa que regulara mi trabajo, solicité un decreto de Alcaldía que me concedió el anterior equipo de Gobierno de la ciudad", en la regencia de José Antonio Nieto (2011-2015). 

Sin embargo, el actual equipo, de PSOE en coalición con IU, en su intento por regular la actividad de los "buskets" o músicos que tocan en la calle, tal y como lo prometieron en campaña electoral, han establecido un procedimiento con el que "parece que lo que buscaban era perjudicarme", pues Klara está convencida de que es "una víctima del politiqueo porque los anteriores me habían dado el permiso para tocar".

Klara está dada de alta como trabajadora autónoma como intérprete de instrumentos musicales en la Seguridad Social, tiene en regla su seguro de Responsabilidad Civil paga el canon municipal establecido por ocupación de la vía pública "tal y como lo hacen los puestos de caracoles, por ejemplo" y renovaba cada seis meses su permiso que la autorizaba a tocar siempre bajo la Puerta del Puente. "Entonces no había nadie interesado pero al verme a mí miles de músicos se han interesado".

La violinista cuenta que la respuesta del anterior Ayuntamiento entonces fue requerirles el Alta en la Seguridad Social y elegir un lugar libre, solicitando las licencias oportunas, sin embargo, con el cambio de gobierno, hace un año, "y siempre utilizando mi foto" comienzo a leer en prensa que se va a regularizar la situación".

Sin embargo, a principios del mes de mayo, el primer teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Córdoba, Emilio Aumente, después de un anuncio de regular la actividad limitándola a un número de músicos tal Klara fue a Capitulares con su abogada "donde nos dijeron que no me preocupara, que la normativa no me iba a afectar". Incluso, el responsable municipal que la atendió "me dijo que era una barbaridad que tuviésemos que pagar la cuota de Seguridad Social, algo que yo llevaba pagando cinco años y con muchísimo esfuerzo".

Sin embargo, el pasado mes de mayo con la firma del decreto de Alcaldía queda establecido que los artistas deben, como antes, renovar sus permisos cada seis meses -hasta un máximo de cuatro años, cuando tienen que volver a solicitarlos-, pagar una tasa municipal simbólica, de un euro por metro de ocupación viaria, pero con la novedad de que no se podían instalar en un lugar, sino que deben rotar en tres circuitos establecidos por la zona centro de la capital tocando un máximo de 90 minutos en cada parada.

"A mí me parece bien que le deje incluso gratis el sitio a los demás músicos, pero que a mí me dejen en la Puerta del Puente, igual que todo este tiempo". Se quejó formalmente mediante un escrito hace ya casi un año, sin obtener respuesta alguna del Ayuntamiento, pero es que además, cuando el pasado mes de diciembre fue a renovar por otros seis meses su permiso para tocar en la calle, como venía haciendo habitualmente, cuál fue su sorpresa cuando "no he recibido ninguna respuesta".

Pero ahí no acaba la historia. Durante estos últimos seis meses Klara ha confesado a este periódico haber sufrido hasta "amenazas diciéndome que me iban a denunciar por parte de policías cuando a otros músicos que se colocaban a cien metros de mi no les decían nada". "Es una persecución personal lo que me está haciendo el Ayuntamiento de Córdoba". También ha padecido estos seis últimos meses críticas de tinte xenófobo instándola a volverse a su país por parte, dice, de otros músicos.

La música insiste en que los actuales criterios reguladores "son una chapuza", porque no tienen en cuenta ni la formación profesional, ni la trayectoria, en su caso, internacional, pues ha tocado en EEUU y en muchos países europeos, ni tampoco la aceptación por parte del público.

Contra estos criterios reguladores Klara acaba de interponer un recurso de alzada, instrumento formal de quejas contra una normativa municipal, "a pesar de no tener formalmente garantía legal pues no ha pasado por el Pleno" y ni siquiera establece la obligatoriedad de estar dado de alta como autónomo, suponiendo un agravio comparativo con desventajas para ella que asume su contribución a la Seguridad Social, su seguro pertinente y además, se quedaría sin su lugar de trabajo habitual.

Sin embargo, Klara, en su intento por mantener su trabajo, también ha solicitado la autorización mediante la nueva vía establecida desde el pasado mes de mayo. "No me ha quedado más remedio que presentar por enésima vez la solicitud porque hay gente que me odia, soy extranjera, les molesto" aunque no ha recibido respuesta alguna.

Entonces, para rizar aún más el rizo, Klara recibe una llamada de una señora del Ayuntamiento "pidiéndome un enlace para valorar para ver si toco suficientemente bien para tocar en la calle de Córdoba"; ¿no ha pasado en cinco años por la Puerta del Puente?, pensó, pero accedió a mandarle enlaces donde suenan sus versiones de bandas sonoras de películas así como interpretaciones de piezas de música clásica. Tras ello, le asignan cada mes y medio una zona: Bulevard Gran Capitán, Judería, zona del conservatorio de música y parque Colón. "Esto es un perjuicio horrible después de cinco años tocando en la Puerta del Puente, estoy hecha polvo" confiesa, al tiempo que asegura que "estoy preparada para luchar": "si en tres meses no responden al recurso de alzada contra el procedimiento regulador actual, los demandaré por los perjuicios económicos que me han ocasionado y la situación de acoso que sufro".

Así es que, tras la vuelta de vacaciones, Klara acatará el recorrido que le han impuesto, pero "haré mucho jaleo, recogeré firmas, lo que haga falta hasta que me den una solución". Además, se plantea otro conflicto: ¿qué ocurre si  dos músicos quieren tocar en el mismo punto? pues se han establecido rutas no paradas concretas. Ella lo tiene claro, si se encuentra con otro músico exigiré que me demuestre que tienen su autorización y su situación en regla porque "he llegado a una situación límite", "estoy desbordada".

Así, a partir de septiembre el futuro de Klara, esta virtuosa que ha recorrido el mundo con su violín eligiendo Córdoba como lugar de destino, se plantea un futuro incierto. 

Mientras tanto, se apagará la música de la Puerta del Puente.

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