"Creo que es un paso importante para lograr uno de los objetivos que nos fijamos en septiembre pasado en Córdoba, en la Organización de Ciudades de Patrimonio Mundial, porque es un objetivo mundial, que es no convertir nuestros cascos históricos en escaparates llenos sólo de ofertas de empresas que se dedican, a través de aplicaciones móviles, a ofertar estos pisos turísticos", ha señalado el regidor, quien ha aclarado que desde el Ayuntamiento "no rechazamos de plano" las VUT, que, en su opinión "han venido para quedarse".
Según Bellido, suponen para muchas personas la posibilidad de viajar para conocer lugares y a la capital cordobesa "nos permite complementar la oferta hotelera". No obstante, aunque se acepten en Córdoba, "sí hay que ordenarlas para que no alteren la convivencia ni el mercado de la vivienda en determinadas zonas donde pueden llegar a pasar estos casos".
El alcalde ha realizado un recorrido hasta el momento actual de la situación de las VUT y del motivo de la moratoria. Así, ha explicado que nace de la sensación ciudadana, política y social de estaban proliferando en exceso. Así, tras un primer cambio legislativo por parte de la Junta, el Ayuntamiento encargó la elaboración de un estudio serio de la situación a cargo de una consultora.
De ahí sale que en el entorno de la Mezquita-Catedral, "casi en círculos concéntricos", hay casi un 40% de viviendas destinadas a uso turístico. En el resto de capas a medida que se alejan del monumento la presión va bajando, "pero seguían siendo cifras muy elevadas". Una situación que había traspasado el río Guadalquivir y también se estaba dando en Miraflores.
Con el estudio en la mano, el Consistorio opta por limitar las VUT en el Distrito Centro y Sur, fijando un 5% como el límite máximo deseable de viviendas de uso turístico en un barrio. En el momento que se alcance ese porcentaje, "vamos a ampliar esa limitación a todo el Distrito, para evitar el efecto fuga de un barrio a otro". Esa limitación iba a cobrar en su día forma de ordenanza. Pero un nuevo cambio legislativo andaluz permite no tener que recurrir a una ordenanza, como sí han hecho en Cádiz, Barcelona y otras muchas ciudades del país, y que, además, han recibido el apoyo de los tribunales cuando fueron recurridas.
Ahora en Córdoba, en lugar de ordenanza, se va a aplicar una innovación, que, como ha expuesto Bellido, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Empezando por lo negativo, "la solución definitiva a la aprobación se va a retrasar algo más, porque ahora es cuando tenemos que empezar la innovación" y hoy mismo "ha empezado su formulación para alcanzar el mismo objetivo que teníamos mediante una ordenanza".
Por contra, la ventaja, era la posibilidad de aprobar una moratoria en tanto en cuanto ella innovación saliera adelante. En el caso cordobés es de tres años.
Con todo esto en marcha el Ayuntamiento de Córdoba ya podrá controlar el número máximo de VUT en cada zona de la ciudad. En ningún barrio serían un problema hasta no alcanzar ese 5% máximo de las viviendas existentes, que en el total de la capital son a día de hoy 150.000, frente a las cuales las de uso turístico suponen "una cifra pequeña". En la actualidad hay barrios sin ninguna VUT o con muy pocas y otros donde ya suponen un impacto importante, especialmente en el precio de las viviendas, y por eso se ha decidido actuar allí.
En paralelo el alcalde ha querido destacar el papel de la Junta para controlar la calidad mínima que deben ofrecer esas viviendas, del mismo modo que existe una norma en ese sentido para los hoteles. La Administración autonómica está ya examinando si se está cumpliendo o no, y en caso negativo retirar las licencias. "En los últimos meses se han retirado algo más de 350 licencias sólo en la Ciudad de Córdoba y se ha ampliado en la provincia y en toda Andalucía". A ese filtro comunitario se le une, además, un mecanismo de coordinación entre Junta y Ayuntamiento, por el que previamente a la obtención de una licencia, se informa desde la GMU si se cumplen los requisitos necesarios de normativa urbanística.
Eso significa que las VUT han de cumplir con accesos independientes y tener la posibilidad de establecer un servicio independiente. "Es decir, que no interfieran con la comunidad de vecinos, al igual que pasaría con una clínica dental o cualquier otro tipo de negocio, porque esto es para todas las actividades mercantiles".