En el marco de las reivindicaciones feministas del 8M, las 24 miembros de Revuelta de Mujeres en la Iglesia del Estado español, vuelven a las calles para reclamar una Iglesia en Igualdad.
Según un comunicado del colectivo, "todas trabajamos para que la iglesia sea verdaderamente la Asamblea del Pueblo de Dios, una asamblea que acoge, acompaña, que no discrimina a nadie, que cuida de los y las más pequeñas, las cansadas, las violentadas, las explotadas, la Iglesia que se pone junto a las víctimas y camina junto a ellas y lleva sus cargas".
Con la voluntad de permanecer luchando "hasta que la igualdad, la misericordia, la justicia y el cuidado de la Naturaleza, se haga costumbre en la Iglesia", hoy sábado han celaborado al mediodía una concentración bajo el lema 'Creyentes y feministas; Por una Iglesia en igualdad', en la puerta de la Parroquia de San Nicolás de la Villa, en el Bulevar del Gran Capitán (Distrito Centro), para seguir alzando la voz "contra la discriminación y el silencio al que la Iglesia católica nos tiene sometidas, en muchas partes del mundo, por el hecho de ser mujeres".
Durante el acto se leyó un manifiesto:
"Somos mujeres creyentes. Venimos de lejos, de las mujeres valientes y libres de las primeras comunidades cristianas y de todas las que han luchado a través de la historia para alcanzar la plena igualdad. Formamos parte de las parroquias, organizaciones, movimientos eclesiales y congregaciones. Vivimos con pasión el seguimiento de Jesús de Nazaret lo que nos lleva a luchar por la renovación de la Iglesia y la transformación social desde la perspectiva de las mujeres.
"Alzamos la voz y nos manifestamos porque vivimos una profunda discriminación en la Iglesia y ha llegado el momento de decir '¡Basta ya!'. Ni podemos ni queremos callarnos. Estamos cansadas de las incoherencias y autoritarismo que percibimos a diario, por eso:
- Queremos denunciar las múltiples formas de sufrir injusticias y de hacernos invisibles en la Iglesia. Reivindicamos la necesidad de un cambio que hoy día es imprescindible, el acceso al diaconado y al presbiterado femenino, para atender a las comunidades cristianas. Denunciamos la desproporción entre el número de teólogas preparadas y los puestos que ocupan como docentes en las facultades de Teología y en otros puestos de responsabilidad.
- Queremos hacer visible nuestro trabajo incansable y gratuito. Las mujeres somos mayoría aplastante en el voluntariado, en las celebraciones religiosas, en catequesis, en pastoral, en la acción social con las personas más empobrecidas, en los movimientos eclesiales, en la enseñanza, en la vida religiosa... Qué sería de la Iglesia si nosotras dejáramos de hacer esas tareas. Por eso apoyamos desde aquí la huelga de mujeres católicas, testimonio mundial por la igualdad que se llevará a cabo durante esta cuaresma. Somos las manos y el corazón de la Iglesia, pero en ocasiones, se nos niega la palabra, tener voz y voto, la toma de decisiones y el liderazgo en los ámbitos oportunos.
- Seguiremos trabajando en la Iglesia (nuestra comunidad de referencia para vivir el Evangelio) para recuperar la comunidad de iguales que trajo Jesús.
"No pararemos hasta que se reconozca y valore la riqueza de la teología feminista, como motor de cambio. Hasta que se elimine el lenguaje patriarcal y sexista en las homilías, textos litúrgicos y documentos. Hasta que la moral sexual de la Iglesia se preñe de ternura y misericordia y deje de culpabilizar a las mujeres.
- Seguiremos trabajando con empeño para que la Iglesia dialogue con los movimientos de liberación de las mujeres y reconozca la diversidad de familias, identidades y orientación sexual. La institución eclesial, con su estructura y organización, está quedando al margen de las conquistas sociales en igualdad y corresponsabilidad y está cometiendo un error.
- Trabajamos y trabajaremos con ahínco para que la Iglesia denuncie el sistema económico neoliberal que impide que las personas tengamos unas condiciones de vida acordes con nuestra dignidad, porque este sistema expolia la tierra, fomenta la feminización de la pobreza y favorece la explotación laboral y sexual de las mujeres.
- Trabajamos y trabajaremos para recuperar una Iglesia donde las mujeres seamos reconocidas como sujetos de pleno derecho, con voz y voto en todas partes y valoradas por nuestros talentos y carismas.
- No estamos solas, formamos parte de una red que crece cada día y se entrelaza con mujeres de iglesias de Europa y del mundo que también han dicho '¡Basta ya!'. Con nuestras manos y nuestros corazones sabremos forjar la dignidad que cada persona se merece, solo por el hecho de serlo.
Pero, cómo diría Gioconda Belli, "para esto de momento solo pedimos aire, aire para reír y suspirar, aire para que nuestras palabras no se estrellen en murallas...".
"No nos ponemos en marcha, estamos en marcha ya y seguiremos hasta que la igualdad se haga costumbre".