El próximo lunes la Junta de Gobierno local del Ayuntamiento de Córdoba aprobará un protocolo de actuaciones que, en palabras del concejal de Seguridad, Jesús Coca, "da respuesta a las necesidades actuales de que sea el Ayuntamiento la Administración que se ponga al frente para actuar ante adversidades causadas por fenómenos meteorológicos adversos".
Según ha indicado Coca, quien ha estado acompañado en la presentación por el jefe de Policía Local, Juan Díaz, y el jefe del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS), Daniel Muñoz, es un protocolo que nace con vocación de permanencia, es decir que trascienda gobiernos locales y pueda ser utilizado en el futuro por cualquiera que gobierne, "porque, como decía Winston Churchill, hay políticos que trabajan para las siguientes elecciones y otros que trabajan para las siguientes generaciones".
Así, por primera vez se establecen protocolos objetivos de cierre de parques y suspensión de actividades al aire libre. Además, se reflejan los fenómenos meteorológicos propios de esta tierra como son las olas de calor decretadas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Junto a ello se regulan otros dos fenómenos en este protocolo para lluvias intensas y para viento fuerte.
Coca ha explicado que con el protocolo lo que se pretende es actualizar y adaptar a las nuevas circunstancias el Plan Local de Emergencia existente, de modo que se establece un modelo de comunicación pública estructurado desde el nivel cero hasta el nivel dos, con una serie de mensajes a la población para que, de forma inmediata, sepa lo que tiene que hacer.
El Ayuntamiento actuará con los modelos de la Aemet y coordinados con la Junta de Andalucía –112–, en primer lugar con situaciones operativas de preemergencia y situaciones operacionales cero, uno y dos. "Esto nos permite estar en prealerta operativa desde 72 horas antes a la posible llegada del fenómeno adverso".
Las alertas se van a dividir en amarillo, naranja y rojo, para lluvia, viento y calor, y cada una de ellas establece una serie de actuaciones: Para fenómenos de lluvia amarillo, por ejemplo, estaríamos hablando de refuerzos de imbornales y de bombeo de agua, para evitar que se acumule. Para viento, sería la inspección de arbolado y obras, En caso de subir a naranja se decretaría el cierre del parque, la detección de viales sensibles o la suspensión de actividades que pudieran ser al aire libre. Ya con nivel rojo se activaría el Comité de Alerta y de Respuesta Frente a la Emergencia.
El protocolo, en el que se lleva trabajando más de un año, además, establece una dirección operativa y un comité asesor, así como un gabinete de información, que se convertiría, en caso necesario, en el Centro de Coordenación Operativa Local, y en él estarían representados la Jefatura de Policía Local, Protección Civil, el SPEIS, la Delegación de Infraestructuras, Emacsa, Medio Ambiente, Sadeco, Aucorsa, Servicios Sociales, Comunicación, el Gabinete de Alcaldía, la Asesoría Jurídica Municipal e Intervención.
Por su parte, Juan Díaz ha indicado que se establecen tres situaciones diferentes: 72 horas, 48 horas o 24 horas, en las que se establecerá un análisis de la evolución de la emergencia y actuar en consecuencia. Por ejemplo, en los últimos años se han experimentado olas de calor de hasta 60 días continuos, lo que ha obligado a crear islas refugio para las personas más vulnerables.
En caso de lluvia, con predicciones de 40 litros o más por metro cuadrado, hay que tener muy claro qué carreteras se van a quedas cortadas, por patios de años anteriores, y qué túneles habrá que tener previstos. Es el caso de Carlos III, que es zona inundable, y que habría que cerrar.
Para viento lo mismo, después de las experiencias con tormentas tropicales y huracanes, que hicieron que se volviera a la normalidad tres días después.
En todos los casos habría una dirección técnica para determinar los pasos a dar, siempre en contacto con el cuadro político que va a decretar la situación de emergencia.
También Daniel Muñoz ha querido dejar claro que cualquier protocolo de este tipo son "planes vivos", porque son la base de la actuación, que se adaptará a las circunstancias. Pero la idea es siempre "establecer un orden en una situación de emergencia" para evitar el caos operativo.
Para ello, habrá un trabajo previo, un trabajo durante la emergencia y un trabajo post-emergencia, según los datos que aporten tanto la Aemet como el 112 de la emergencia, que incluyen actuaciones "procedimentadas desde todos los servicios municipales implicados" y una posterior capacidad de respuesta por parte de los servicios operativos. Y cuando acabe la emergencia, los trabajos pertinentes para volver a la normalidad.
A pesar de todo, el jefe de bomberos ha considerado fundamental el uso de la lógica para la autoprotección, por lo que en caso de alertas, aunque luego no acaben siendo tan terribles como se pintaban en un principio, hay que hacerles caso y ser siempre prudentes y no correr riesgos innecesarios.
Aún así, en los niveles de emergencia 1 y 2, se va a recomendar a la población que permanezca en sus domicilios si no hay necesidad estricta y necesaria de salir a la calle. Pero en alertas rojas es preferible el teletrabajo preventivo. Y sería el propio Ayuntamiento quien lanzar los mensajes de alerta a través de sus canales y de los medios de comunicación.
De igual modo, como ha avanzado hoy Coca, el Ayuntamiento está trabajando en un documento para el caso de inundaciones, también con vocación de duración en el tiempo, y que se basará, igualmente, en experiencias previas. A eso se unirá una actualización del Plan Local Frente a Incendios Forestales.