Una vez superada la etapa más dura y "cruel" de la emergencia por el accidente ferroviario de Adamuz (Alto Guadalquivir), que era la localización y retirada de los 45 cadáveres de la zona cero y el luto oficial, el alcalde de Córdoba, José María Bellido (PP), ha hecho balance de la actuación de la ciudad de Córdoba en las labores de rescate y recepción de las familias y heridos, en la que ha destacado, sobre todo, la solidaridad y la rapidez en la respuesta.
Así, desde el Ayuntamiento han estado trabajando más de 300 personas –tanto en Adamuz como en la capital– entre Policía Local, bomberos, Protección Civil, Servicios Sociales, Participación Ciudadana, Emacsa, Aucorsa, Sadeco, concejales, directivos municipales y personal del Gabinete de Alcaldía, más otras 260 personas del operativo desplegado por Cruz Roja en el global de la emergencia e incluye Adamuz, Huelva, Málaga, Sevilla y Córdoba, y de ellos, más de 70 efectivos "nos han acompañado estos días para atender a todas las necesidades de las familias en el Centro Cívico de Poniente Sur".
El alcalde ha recordado que ya en la primera noche, coincidiendo con el encuentro entre el Córdoba CF y el Málaga CF, se movilizaron hasta la zona de forma inmediata 60 efectivos de Policía Local (una treintena de agentes), bomberos del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamentos (Speis) –concretamente, la dotación completa del Parque Granadal– y Protección Civil, que fueron de los primeros en llegar al tren Alvia accidentado y que han permanecido allí trabajando por turnos en las últimas 100 horas.
Centro de Educación Ambiental
Aparte de esa labor sobre el terreno, desde el Ayuntamiento se abrió el Centro de Educación Ambiental (CEA) para acoger la primera noche a los primeros ocho heridos dados de alta en el Hospital Universitario Reina Sofia (HURS), y se adaptó el Centro Cívico Poniente Sur como espacio para centralizar la atención a los familiares de las víctimas.
Al mismo tiempo, Bellido ha recordado que el Ayuntamiento procuró que la Ciudad de la Justicia, donde se encuentra el Instituto de Medicina Legal, fuera un auténtico espacio de intimidad para los familiares de las víctimas mortales que estaban siendo analizadas allí, entre las que hay dos cordobeses, Samuel Ramos Sánchez, que vivía en la capital, y Mario Jara, que desde hacía tiempo se había trasladado fuera.
El alcalde ha querido mostrar su orgullo por la "extraordinaria labor" que han desarrollado todas las personas que han participado en el operativo, y también por la respuesta que ha dado toda la sociedad cordobesa en esta tragedia. "De verdad que es un orgullo sano como alcalde y como ciudadano de saber que tenemos grandísimos profesionales, grandísimas personas, también grandísimos responsables públicos que han sabido estar a la altura en el momento más difícil que nos ha tocado vivir, con diferencia en las últimas décadas", ha puntualizado.
Momentos especialmente duros
Bellido ha recordado que se han producido momentos especialmente duros a lo largo de estos últimos días, como fueron los momentos a la hora de notificar a las familias la aparición de los cadáveres una vez identificados, labor que contó con el trabajo de un equipo de la Guardia Civil exclusivamente para ello, y también las dos reuniones diarias celebradas en el salón de actos del centro cívico, presididlas por el consejero de Justicia, el cordobés Jose Antonio Nieto, para tratar de dar respuesta a todas las dudas que iban surgiendo. A ellas se incorporaron también personal de Iryo y de Renfe, ya que "había cuestiones muy complicadas que sólo podían responder ellos".
Fueron encuentros "muy difíciles y muy duros, con momentos lógicos de tensión, aunque tengo que destacar la entereza, la dignidad y la humanidad de las familias de las víctimas para poder reclamar celeridad, verdad, información y poder empezar cuanto antes su duelo, en un momento tan difícil que no creo que muchos de los que estuviéramos aquí pudiéramos haber soportado", ha asegurado el regidor.
El regidor ha tenido palabras destacadas para el gremio de taxistas de la capital, que se prestaron a trasladar gratuitamente a las familias desde el Hospital Reina Sofía al Centro de Educación Ambiental, así como al más de medio centenar de hoteles y asociaciones de alojamientos turísticos, como Ecor y Abacor, y al Grupo Baring, "que se hicieron cargo de todos los alojamientos de las personas durante la noche del lunes y del martes, de esas familias, también de forma gratuita".
Una vez finalizada esa primera fase de la catástrofe el alcalde ha señalado que se está ya desactivando poco a poco el operativo desplegado en el Centro Cívico Poniente Sur "para tratar de volver a una normalidad que va a costar trabajo recuperarla".
Participación de los bomberos
Por su parte, el jefe de bomberos de Córdoba, Daniel Muñoz, ha incidido en el hecho de que los funcionarios cordobeses fueron de los primeros en llegar al lugar del accidente, tras la activación del servicio de emergencias 112 a las 20.40 horas. En total, distribuidos en todos los días de intervención, han participado 70 efectivos de Córdoba capital.
Un equipo de profesionales que tuvo una actuación "extremadamente ágil", ya que dos minutos después de la activación de la emergencia, a las 20.42, salía del parque del Granadal el primer dispositivo, que llegó al siniestro a las 21.21 horas, siendo, así, el primer equipo de bomberos en acceder al tren Alvia.
Muñoz ha indicado que ya a su llegada se sabía que había dos trenes en la zona implicados, un Alvia y un Iryo, por lo que los bomberos cordobeses trabajaron en dos sectores para coordinar las labores de rescate. Mientras el Parque de Montoro, dependiente del Consorcio Provincial de la Diputación, actuaba ya en el tren Iryo, los bomberos de Córdoba iniciaron la intervención en el Alvia.
Así, las primeras actuaciones se centraron en la atención a las víctimas y la evacuación de pasajeros, en estrecha colaboración con los servicios sanitarios del 061. Pero el operativo fue ampliándose conforme avanzaban las labores, trabajando simultáneamente en ambos trenes para liberar a los atrapados y trasladarlos hasta el apeadero, aprovechando los espacios generados por el propio siniestro. "Todos nuestros esfuerzos los volcamos en el Alvia", ha señalado Muñoz, para añadir que "las imágenes de los primeros intervinientes fueron muy duras; nuestro primer objetivo era atender a las víctimas, hacer evacuaciones en la medida de nuestras posibilidades, con los recursos y los medios que teníamos en coordinación directa con los compañeros del 061".
Durante la jornada del lunes, el operativo entró en una fase especialmente compleja, ya que los esfuerzos no se centraron ya en el rescate de personas con vida, sino en la recuperación de los cuerpos, principalmente en el tren Iryo, utilizando medios de excarcelamiento y enfrentándose a grandes dificultades técnicas, especialmente en el Alvia, donde el acceso de maquinaria pesada complicó las tareas de excarcelación.
En el Alvia, que fue quien se llevó la peor parte del impacto, los bomberos tuvieron la dificultad añadida del acceso de maquinaria pesada para poder extraer a estas víctimas de los vagones. "El personal ha dado el 200% para poder llegar y atender a estas víctimas", ha asegurado. Finalmente, las maniobras fueron a través del desguace de esos vagones.
Tras varios días de intensa intervención, los bomberos han comenzado ahora un proceso de recomposición emocional, contando para ello con apoyo psicológico y atención en salud mental, ofrecidos por la Junta de Andalucía a todos los efectivos que han participado en el dispositivo.
Además, se estudia la posibilidad de realizar reconocimientos oficiales a los intervinientes. Una intervención marcada por la rapidez, la coordinación entre cuerpos de emergencia y el compromiso absoluto de los bomberos de Córdoba ante una de las tragedias ferroviarias más graves registradas en el país.