El comité de empresa de Hitachi Energy en Córdoba -que preside CCOO- denuncia el chantaje laboral que está ejerciendo la compañía, que pretende pagar con recortes laborales las inversiones prometidas a la Junta de Andalucía.
La representación sindical en Hitachi, conformada por CCOO, con 10 delegados y delegadas, UGT, con 6, y USO, con 2, acusa a la dirección de la empresa y a sus responsables de Recursos Humanos de llevar a cabo prácticas intimidatorias y abusivas para forzar a los sindicatos a aceptar una precarización de las condiciones laborales.
Según el comité de empresa, los directivos de Hitachi utilizan el miedo y la desinformación para erosionar los derechos laborales de la plantilla. Así, la empresa insiste en vincular la ejecución de sus proyectos de expansión -beneficiados por convenios y permisos públicos- a la aceptación de condiciones laborales precarias.
En este sentido, los sindicatos afirman que la firma exige la flexibilización forzosa de las jornadas laborales y la pérdida de derechos adquiridos, amenazando con recortar puestos de trabajo si no se aceptan sus condiciones. Además, culpa a los trabajadores y trabajadoras de su decisión ya planificada de externalizar la calderería, una parte clave de la producción. De hecho, recuerda el comité, los sindicatos pidieron a la dirección de la empresa que la calderería se siguiera realizando por personal de Hitachi y no se externalizara, pero no hizo nada, porque ya tenía una decisión tomado y ahora se permite el lujo de utilizar su decisión como arma arrojadiza para dividir a la plantilla y debilitar al comité de empresa.
El comité de empresa advierte que no va a tolerar que se manipule la realidad para justificar la precarización, ni que se responsabilice a la plantilla de los recortes que está llevando a cabo mientras la empresa obtiene beneficios fiscales y apoyos institucionales.
De esta forma, la representación legal de los trabajadores y trabajadoras de Hitachi deja claro que el personal no es el problema y que no va a permitir que su futuro se negocie a costa de perder derechos fundamentales.
Por ello, exige a la dirección de la empresa y a sus responsables de Recursos Humanos que abandonen la política de acoso y manipulación que vienen practicando, respeten los derechos laborales consolidados y se sienten a negociar desde el respeto a la parte social y a los trabajadores y trabajadoras, que son la solución y no el problema.