El Consejo del Movimiento Ciudadano (CMC) ha presentado sus propuestas al anteproyecto de Ordenanza de Convivencia Ciudadana del Ayuntamiento, para el que como medida primordial solicita que vaya acompañada de la disposición de medios personales y técnicos que permitan su aplicación. En este sentido, ante cualquier infracción se ha de actuar de oficio, empezando por la búsqueda de la autorregulación por parte de bares y restaurantes, hasta llegar a la sanción o el impedimento de la actividad o hecho. Así, el CMC pide que la Policía Local, Sadeco y la Inspección Urbanística deben actuar coordinadamente y "con decisión".
Según ha expuesto el CMC, la ordenanza no deja de ser, en esencia, una recopilación de normas que ya estaban en otras normativas, municipales o autonómicas, y se centra más en un "modelo de comportamiento en público" que en una organización del uso de la vía pública, como ha venido solicitando el Consejo. Por ello, estiman que "se necesitará determinar cómo se relaciona esta ordenanza con otras, como la de Veladores o la de Movilidad, que también actúan sobre vía pública y la convivencia ciudadana.
En el texto del anteproyecto hay, además, medidas que tienen más que ver con el buen y mal gusto (en alusión a artilugios sexuales por la vía pública), con conceptos indeterminados (como la desnudez o la ropa interior), que "nos podrían llevar a una policía de las 'buenas costumbres', que afectan a la libertad individual o al concepto de la moral individual, y que no deberían regularse en una norma sobre convivencia". Y pone el CMC un ejemplo de esa ambigüedad: "Las tiendas de recuerdos de la ciudad están llenas de artilugios de dudoso gusto, pero nadie entra a cuestionar su venta".
El Consejo teme que las medidas ambiguas o indeterminadas lleven a una 'policía de buenas costumbres' que afectan a la libertad individual o al concepto de la moral individual
Asimismo, en una ciudad que en verano supera con asiduidad a los 40 grados, "el concepto de cuánta ropa es la adecuada para ir por la vía pública nos introduce en un debate sobre la longitud de una falda, de un pantalón o las transparencias", señalan, para añadir que "igualmente pasaría con el consumo de bebidas en la vía pública, donde el problema se genera por el ruido y la suciedad y no en sí por el consumo de una cerveza con alcohol o sin alcohol".
La apuesta concreta del Consejo pasa por un control de ruidos, incluso los permitidos por actividades tradicionales. Para ello hay que evitar la concentración de actividades ruidosas en barrios de la ciudad, en especial, en el Centro y el Casco Histórico.
También se pide la no ocupación de plazas y calles de forma desmesurada, de modo que hay que respetar la prioridad del peatón y del vecindario. "Los veladores de las terrazas, toldos o materiales de comercios que se sacan al exterior, deben regularse partiendo de la preferencia del uso de la vía pública por el peatón", inciden.
Igualmente, hay que hacer hincapié sobre el respeto al mobiliario público, como son las papeleras o los bancos, y a la propiedad privada, como son loas puertas o los negocios. Ese respeto debe ampliarse a los carriles-bici, a los espacios verdes, las fuentes o las farolas, y fomentar un uso correcto de los contenedores de basura, así como evitar el abandono de residuos de todo tipo en la vía pública.
El CMC habla, además, de evitar los aparcamientos desordenados o fuera de norma en solares, aceras y espacios públicos, y respetar los aparcamientos para personas con discapacidad y los pasos de peatones o las líneas de fachada. También hay que evitar ensuciar de forma irracional o intencionada la vía pública cuando se use, y exigir "de forma efectiva" que se deje en buen estado. Con una especial atención a las micciones en la calle o en espacios privados que dan a la vía pública.
Se exige respeto al patrimonio arquitectónico, escultural o medioambiental, como elementos de identidad de la ciudad, y eso incluye de manera especial controlar la publicidad exterior y los graffitis, y se pide "defender la dignidad de las personas de toda condición personal o colectiva, evitando la ofensa, el odio, el menosprecio".
Para el Consejo es necesario regular consensuadamente el uso de la vía pública, evitando la masificación o la creación de hecho de 'parques temáticos' en zonas de la ciudad como el Vial, el Bulevar o Las Tendillas, y se debe imponer un control de la suciedad generada por animales domésticos en la vía pública, así como el control de la venta de cualquier producto sin regulación en la vía pública o evitar "la coacción para acceder a algún bien o servicio", como ocurre con los aparcacoches.
