lunes 27.06.2022
Cordoba Hoy

ROCÍO SÁNCHEZ. INSTAGRAMER E INFLUENCER

"A día de hoy puedo decir sin miedo que me sigo viendo dentro de 20 años en el mundo digital"

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy
"A día de hoy puedo decir sin miedo que me sigo viendo dentro de 20 años en el mundo digital"

Notas con estilo es más que un blog, una cuenta de Twitter, una entrada de Facebook o todo un referente en Instagram. Es más bien una declaración de intenciones sobre lo que la cordobesa Rocío Sánchez puede aportar a su legión de seguidores, que no es otra cosa que una completa life style, donde incluye sus temas más potentes (retail, belleza y moda), pero también gastronomía, deportes, lugares de ocio y unas gotitas de su maternidad.

Puso en marcha el proyecto de un blog pocos meses antes de la pandemia, pero lejos de amilanarse la Covid la obligó a reconvertirse y hacer suyas las redes sociales, obligándola a convertirse en una auténtica camaleona de la nueva situación adaptándose como un guante a ella, y, sobre todo, aportando una parte de su personalidad que acabó agradando a las marcas y empresas cordobesas, pero también andaluzas y algunas de Madrid, convirtiéndola en su asesora y dando un paso cuantitativo y cualitativo a su negocio.

Hoy en día, asegura que hay unas 120.000 cuentas que la pueden estar siguiendo y tiene post que han sido vistos por 20.000 personas, y aun así se autodenomina 'microinfluencer' en una ciudad, Córdoba, que por su tamaño limita bastante su trabajo pero también le permite aportar eso que tanto la diferencia: "un trato cercano y personal con quienes me buscan".

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

¿Cómo comenzó con esta aventura suya?

Todo empieza con un blog. Notas de estilo. Decido abrirlo para hablar de moda y escribir sobre belleza y todo lo relacionado con mi trabajo, que es el ámbito retail, llevando la imagen de varias firmas a nivel de merchandising. Yo estaba muy vinculada a la vida de la moda, por profesión y por pasión, y un día tomando un café con mi hermana me planteó que abriera un blog para que todo lo que compartía con mis amigas y con la familia pudiera compartirse mejor a base de recomendaciones al tiempo que la gente podría preguntarme sobre moda, dudas acerca de estilismo personal y demás. Me animé con el consejo de mi hermana, al principio por puro hobby y comencé a escribir y compartir artículos sobre moda y belleza.

Es de suponer que teniendo a Córdoba como marco idóneo.

Todo estaba muy vinculado a esta ciudad, que es donde más me movía. Por entonces el mundo de los blogs estaba en pleno auge. Las redes sociales aún no habían explotado, por lo que empecé a formarme más en todo lo referente al mundo digital, para poder expresarme mejor, para comunicar de forma más fluida y para usar correctamente las fotografías y la imagen. Todo era por pura pasión.

¿Y qué pasó cuando las redes sociales empezaron a cobrar el protagonismo que ahora tienen?

La verdad es que me gustó el camino que llevaban y hacia dónde se encaminaban, así que decidí adaptarme a la nueva situación con más formación. No dejaba de trabajar en lo mío pero se estaba produciendo un 'boom' de eventos en los que colaborar con ciertas marcas para dar difusión a productos y servicios, y con esas sinergias es cuando se pasa de ser mera blogger a protagonizar una auténtica creación de contenidos. Son cuestiones muy diferentes.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

¿De qué modo cambió su forma de trabajar?

Empecé a moverme más, a tener muchos contactos y a hacer muchos contenidos. Eso hizo que las marcas contactaran conmigo, no sólo ya para escribir sobre ellas, sino para probar su producto, testarlo, darlo a conocer una vez que los has conocido, y vivir ese producto o esa experiencia de otra manera para compartirla de una manera más genuina. Y sí, seguí formándome más, porque me enganché y me encantaba. Empecé a tener proyectos profesionales y remunerados dentro de este ámbito, hasta el punto de que muchas marcas me empiezan a pedir más en creación de contenidos, consejos, asesoramiento sobre cómo comunicar y cómo plasmar su imagen en redes sociales.

Está claro que algo la estaba llevando de forma natural por ese camino.

Sí, pero llega un momento en que tengo que decidir por un camino u otro. También influye mi vida personal en esa decisión y finalmente me decanté por el mundo de las redes sociales y el mundo digital.

¿Pero qué le hizo pensar en eso de forma definitiva?

Primero, por mi vida personal. Me apasionaba más y también necesitaba más tiempo que dedicarle a este segundo proyecto, que en un principio era secundario. El cambio me llegó con la maternidad. Preferí meterme de lleno por ese camino hacia el que todo estaba derivando casi de forma natural, y esas colaboraciones y esos proyectos empezaron a coger un ritmo, a ser más serio, más formal y profesional. Como te puedes imaginar no me quedé ahí y me seguí formando, aprendiendo más para ver cómo darle forma profesionalmente a todo esto que se estaba formando en mis manos. A raíz de ahí hay un cambio en mi vida profesional importante y paso de ser creadora de contenido para empresas como influencer a estar en el otro lado. Es decir crear mi nueva agencia de comunicación digital sólo y exclusivamente para redes sociales.

¿Eso qué implica?

Busqué la colaboración de ciertas personas. Yo presto todo tipo de servicios que tengan que ver con redes sociales, desde gestión de cuentas, creación de contenidos, asesoramientos... En definitiva, todo lo que conforma la identidad visual de una marca en redes sociales. Les ayudo a conectar emocionalmente con su comunidad y su audiencia a través de la imagen. Es lo que, al fin y al cabo, había hecho siempre porque trabajaba en el mundo retail, pero yo comunicaba a través de un escaparate, un anuncio o un desfile. He trabajado mucho con ese producto y venderlo me hizo ganar cierta experiencia para comunicar bien en el ámbito retail y de belleza.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

¿Usted se mueve también en otros ámbitos, verdad?

Bueno, tengo clientes de todo tipo de negocios: Ocio, gastronomía, deportes... Al final he ido haciéndome com una cartera de clientes muy variados, pero mi fuerte es el ocio, belleza y moda. Poco a poco fui creciendo en ese aspecto y hoy por hoy estoy un tanto dividida. Por una parte está el trabajo con mi imagen como influencer o creadora de contenido y, por otro lado, trabajo la gestión de redes sociales como 'social media' para pequeñas marcas autónomas, que son el grueso de mi clientela. Especialmente mujeres. Mis clientes en un 90% son mujeres emprendedoras y pequeños autónomos, con marcas muy personales, con mucho encanto, con mucha dedicación y sobre todo cien por cien locales.

Precisamente por haber ido ampliando mi cartera de clientes y ampliar, así, mis servicios, he tenido que contar con ciertos colaboradores para llegar a espacios que no están en mi mano o no tengo el cien por cien de las herramientas adecuadas. Las cosas hay que hacerlas bien.

Una curiosidad. ¿Cuántos seguidores tiene?

Más de 17.000. Nos encaminamos hacia los 18.000.

Antes comentaba la diferencia existente entre la creación de contenido y hacer un blog. ¿Dónde está esa diferencia?

Al final una blogger, sobre todo por aquel entonces, compartía contenidos, looks... Simplemente compartía; sin ir más allá de la comunicación y sin ir más allá de un mensaje. Digamos que inspiraba, sobre todo. Hoy en día, el influencer sigue inspirando e influyendo, y todavía me siento hasta cierto punto identificada con esa palabra. En un 50% sí soy influencer, porque al final tengo una cierta influencia sobre una comunidad que me sigue y por suerte es muy real, muy bonita y ahí está. Pero al otro 50% de mi persona le consta que soy mucho más que una mera influencer. Se trata de crear contenido con un mensaje. Más allá de querer influir, me meto más en el alma o en el corazón de una marca, en lo que hay detrás. No sólo inspiro, hablo de esa experiencia que yo vivo o yo siento con una marca. Ya sea en una colaboración pagada o colaborativa.

Da la sensación que habla de un auténtico salto cualitativo.

Es que al final siempre intento crear un contenido de valor. A diferencia de ser influencer, cuando difundimos, a veces el valor se pierde, se diluye o no le damos la importancia que tiene. Pero cuando creas ese contenido su base es precisamente el valor; es la marca. Además de inspirar, estoy mostrando algo que, en primer lugar, me tiene que gustar a mí. Yo tengo que creer en ese producto o servicio, y luego, por supuesto, saber que eso va a congeniar con mi comunidad.

No parece tan sencillo como lo expresa...

Efectivamente, ahí tengo que buscar ese equilibrio de lo que me gusta a mí y de lo que le gusta a quien me sigue y acude a mi cuenta para encontrar ese contenido, no sólo para inspirarse en un look, sino también buscar una referencia gastronómica o de un espacio de ocio. Mi contenido empezó como retail puro y duro, y hoy en día es un verdadero life style con gastronomía, ocio, día a día, una pequeña parte de mi maternidad y moda y belleza. Como ves, no estoy centrada en una temática.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

Pero volviendo a lo que estábamos hablando, hay una gran diferencia, porque crear contenido es mucho más que hacerte una foto y subirla. Me gusta hablar de todo. Yo Me pongo una chaqueta y explico desde cómo se ha fabricado, cuál es el inicio y el fin, hasta cómo me queda, cómo la puedes llevar tú, y eso mismo lo trasladó a un espacio de ocio o a algo que me gusta y que a veces comparto sencillamente porque me va sin un fin lucrativo.

¿Hace usted trabajos sin cobrarlos?

Intento tener ese equilibrio, sí. No me gusta verme como si fuera una mera cuenta tele-venta. Mi idea es tratar de comunicar productos, y detrás de eso no deja de haber un claro origen de venta de la marca o de atraer gente o atraer a mi comunidad hacia esa marca o hacer que conecte, y también está la parte de valor que yo ofrezco. Hay cosas que me gustan porque sí, que me apetece compartirlas o ayudar en mi plataforma a otras cuentas, que es, de hecho, como yo di el pasito adelante.

De todos modos, hay un momento en que da más la sensación de que su hobbie se transforma en una profesión.

Pues cuando decidí ponerme en serio con esto fue unos meses antes de la pandemia. al final llegó la pandemia y me vi con mis primeros clientes cerrando sus puertas al público y los eventos a los que iba a ir cancelados todos. Me vi en un mar de dudas y sin rumbo. El caso es que me había decidido por este camino y estaba emprendiéndolo aquí en Córdoba, que no es nada, nada fácil, porque es una ciudad pequeña y en la que hasta hace muy poco no se ha valorado como tal el trabajo que hay detrás de un creador de contenido y de una persona que te gestiona tus cuentas de redes sociales.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

Tras la pandemia llegó ese cambio en muchas personas y en muchas marcas. Me acabó afectando en positivo, aunque al principio pensé iba a ser negativo para mí. Yo seguí con mi plataforma y mi comunidad. Pero en materia de contenido pensé en lo que podía ofrecer tanto a las marcas amigas con las que había colaborado hasta entonces como a los clientes nuevos. Me dije 'voy a hacer directos con ellos, voy a darle visibilidad desde mi cuenta, a entretener, a aportar otro tipo de contenido, a contactar con diseñadores de Córdoba, con chefs, con mucha gente'. Y funcionó, porque luego marcas y personas relevantes de córdoba empezaron a contactar conmigo y se inició una cadena de directos, sorteos con productos y servicios de marcas con diseñadores de Córdoba.

Empecé a crear una serie de contactos que nunca me hubiese imaginado tener. Empecé a entablar esa relación incluso con muchas marcas que desconocía de mi ciudad. Me sorprendió muchísimo y me dije que por ahí era por donde teníamos que ir. Es decir, vamos a hacer estos eventos y estas sinergias, pero on line, de manera digital, ya que no podemos hacer que sea presencial.

Es de suponer que cuando la pandemia de Covid aflojó la tenaza el negocio cobró otro rumbo.

Pues fue salir de la pandemia con cierta normalidad y empezar a venir proyectos de marcas a las que había ayudado o a las que había dado visibilidad en directo con una campaña que hice de Marca Córdoba durante la pandemia. Y, además, lo tuve que hacer sola, pero salió adelante porque muchas marcas estaban dispuestas a que las entrevistase y le diese un lugar en mi espacio sin ser una profesional de la comunicación.

Así que lo que hacía fuera del mundo digital lo acabé trasladando a ese mundo y la verdad es que creé ese círculo que luego fue muy positivo para mí. Tanto que consiguió posicionarme en mi trabajo y en una ciudad que no era fácil y sobre todo como autónoma.

Para quienes vemos ese mundo digital en el que se mueve desde fuera nos puede parecer algo frío por la falta de contacto directo. Pero también es verdad que teniendo que desarrollar su proyecto en una ciudad como Córdoba, que no es un Madrid o un Barcelona, al final seguro que acaba conociendo a sus clientes directamente y de forma personal.

Es verdad que principalmente el 90% de mis clientes son de Córdoba. Pero también los tengo por Andalucía y en Madrid. En cualquier caso, los he llegado a conocer personalmente, porque han llegado hasta mí por las redes sociales. Han contactado por ver mi trabajo, por seguir mi cuenta, por conocer a la persona que hay detrás de esos servicios que ofrezco desde mi proyecto, con el que gestiono todo esto. La verdad es que muchos de mis clientes han contactado en primer lugar para crear contenido, para hacer alguna colaboración o algún proyecto como imagen de su marca. Pero Luego me han conocido, han visto lo que hacía para marcas, cómo trabajo y se ha abierto ahí la puerta a decir que no se quieren quedar en eso sólo, sino que puedas gestionar su cuenta, asesorar o ayudarles en este ámbito en el que muchas marcas se han visto perdidas en la pandemia.

Eran marcas que no estaban digitalizadas, que no tenían esa ventana digital y se veían en ese punto de no saber qué hacer y necesitar a alguien que les asesorara o les ayudara a gestionar o que les enseñara. Esas diferentes necesidades son las que yo he ido cubriendo y al final un cliente me viene diciéndo que llega de la agencia tal y que no le satisface, que no quiere decir que las agencias no trabajen bien, porque dan unos servicios increíbles, pero muchas marcas o proyectos vienen a mí porque necesitan más tiempo de dedicación, un contacto más diario, más continuo, más personal, que creo que es lo que me diferencia de verdad. Yo soy de las que va personalmente a su punto de venta o a su fábrica o a su taller para crear yo su contenido.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

Y eso se lo facilita precisamente estar en una ciudad como Córdoba. ¿Cuántas horas calcula usted que pasa colgada al teléfono, con la tablet o con el ordenador?

Le dedico muchas horas. Ahora mismo estoy en el punto de tener que organizarme mejor, no de quitar horas, pero sí de concentrarlas, porque llegó un momento en el que estaba a jornada completa siete días a la semana. Ahora estoy en el punto de concentrar más mi horario. Pero es complicado, porque, al fin y al cabo, es un poco lo que me diferencia: Poder dar esas disponibilidad a mi cliente, por supuesto hasta cierto límite, pero al final vivo un gran porcentaje de mi vida conectada. No lo hago sólo por trabajo, sino también por ocio. Me encanta informarme, soy consumidora de redes sociales, porque es mi medio de comunicarme, ver, explorar y es mi forma para compartir e inspirarme. No es sólo trabajo, es que me gusta, forma parte de algo que me apasiona.

Ahí es difícil desvincularse y saber separar. Pero detrás hay muchas horas y mucho tiempo que no se valora. Ten en cuenta que muchas veces estoy fuera disfrutando de un espacio o de un servicio, pero a la vez estoy trabajando. La gente considera que es un trabajo muy bonito, y lo es, me encanta. Es más, gracias a él tengo acceso y disfruto de muchísimas cosas y he conocido a muchísimas personas, pero no deja de ser parte de mi trabajo. Si realizo un viaje de trabajo, lo estoy disfrutando y viviendo, y creando a la vez contenido con planificación sobre qué puedo sacar y cómo lo quiero sacar. En el fondo me gusta dedicar el cien por cien de mí para que lo que yo comunique sea con pasión y sea algo que vaya más allá de una foto. Intento que sea muy verdad.

¿Y lo que fluye por redes sociales es tan de verdad como eso que dice?

Bueno, hay gente que opina que las redes sociales no son verdad ni real. Y hay una cierta parte en la que eso es así, pero es como en todo. En la mayoría de trabajos hay una gran parte que no se ve o que no es real. En redes sociales yo nunca comparto el cien por cien de mí. Yo soy mucho más que lo que comparto, pero lo que comparto sí es de verdad. Es más, si tengo que rechazar una colaboración o un proyecto pagado por una marca, lo he hecho y lo seguiré haciendo.

Precisamente, ésa era otra de las preguntas que le quería hacer: Si había rechazado productos por no tener la suficiente calidad o por no entrar en su estilo de vida y de trabajo.

Sí. Me ha costado llegar a ese punto porque decir no, especialmente a marcas que acuden a ti para que las ayudes. A todas las que he podido ayudar, lo he hecho. Intento siempre aportarles algo, en la medida de lo posible, porque sé lo que significa y sé que lo valoran. Pero es cierto que en algunas ocasiones me he visto obligada a decir que no, porque no me ha representado la marca y he tenido que ser franca con ellos afirmando que no iba a impactar en mi comunidad. Yo intento que en cierto modo de lo que hablo me represente. No podría hablar, mostrar una marca, un espacio, un proyecto, que no conectara con algo mío. Al fin y al cabo, lo que yo comparto lo hago a una comunidad y si no le interesa, por mucho que a mí me guste y a veces ha pasado que he compartido contenidos que me encantan y a mi comunidad no tanto. Tengo que pensar en la gente que interactúa y que hace que mi cuenta esté ahí y siga creciendo, porque es la gente que tiene tiempo de escribirme un mensaje directo, de contarme cosas, de preguntarme y de interactuar con el contenido que le ofrezco.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

Por cierto, ¿la reconocen por la calle?

Al estar en Córdoba y tener un porcentaje muy alto de audiencia cordobesa y andaluza me pasa que cada vez más de repente estoy en un sitio y se me acerca alguien y me habla de mi cuenta o me felicita. Es un trato que antes no tenía y ahora ya no es sólo con los clientes, sino también en el día a día: Me ha pasado en el médico, cogiendo un autobús, en el cole de mis hijos. De primeras te choca, pero al final es la gente que está ahí y te dice cosas muy bonitas y que te asombra, como que la gente que está fuera de Córdoba ve mi cuenta y le hace sentir cerca de Córdoba y de lo que hay aquí. Son cosas que me llenan.

Resulta finalmente que ese punto negativo que al principio te decía de Córdoba por ser una ciudad pequeña y limitada en mi ámbito profesional, de repente se hace muy grande cuando hay que apoyar, cuando la gente te tiene cariño, sigue tu cuenta, comparte contenidos. Ese lado es muy positivo.

Vamos a hacer un poco de memoria. ¿Recuerda cuántos likes tuvo en su primera foto que subió? 

Poquitos. Tenía una audiencia más bajita. Pueden ser unos 70 o quizá 80. Mi audiencia al principio era muy chiquitita. Un poco mezcla de todo, entre familias y amigos.

¿Y ahora? ¿Cuál es la diferencia con la actualidad, por ejemplo?

Ahora mismo la diferencia se la da el algoritmo de Instagram. Antes tú crecías y te posicionabas y tenías mucha más visibilidad que ahora. Y ahora todo se mueve de manera más fría. Hay que ser sincera y tengo que decir que ese lado no me gusta. Puedes crear un contenido con muchísimo valor, y eso es algo que pensamos desde los microinfluencers como yo hasta los maxiinfluencers que crean contenido de mucho valor, e Instagram y otras plataformas no le dan la visibilidad que requiere. Incluso no se lo enseña tu comunidad.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

No entiendo.

Me han llegado a escribir muchas chicas diciéndome que no le llega mi contenido, que han dejado de seguirme y no de forma voluntaria. Eso pasa. Eso es el algoritmo y es esa parte de Instagram que exige unos ciertos puntos que tienes que llevar a cabo, unas maneras de trabajar que a veces no se pueden cumplir y que tampoco podemos estar al cien por cien pendientes de ellas. Yo, por lo menos, sí puedo dedicar más horas a mi trabajo o a lo que me gustas, pero que sea una red social la que marque cuándo y cómo debo de publicar, cuando debo de comentar, el qué, intento adaptarme a eso, pero no permito que eso sea el fin de mi cuenta.

Ahora sí que la interacción en ese sentido ha bajado. Porque Instagram está haciendo un trabajo de reforma, de modo que los likes y los comentarios bajen porque le está dando más importancia al alcance de la cuenta. Mi cuenta mensualmente puede tener un alcance de unas 120.000 cuentas que me visitan. Un post que yo suba puedo estar en una media a veces de 4.000, 10.000, 12.000. He llegado a un alcance de 20.000 con un post. Pero para hacerte más o menos una idea de cómo ha cambiado la situación, por ejemplo a mí me comentan mucho más por privado que en público. No sé por qué es, quizá porque intento dedicarle  tiempo para responder siempre que puedo para no quedarte en un simple 'ok' o con un emoticono de corazón. Me gusta poder dar las gracias o poder ir más allá de respuestas mecánicas.

Tiene que ser complicado, porque cuanto tienes muchos mensajes a diario de gente, ya sea en público o en privado, gestionar una respuesta personalizada debe ser imposible.

Sí. Hay un ratito que intento organizarme todos los días para poder contestar. De hecho, hay veces que intento organizarme y dejar como no leídos mensajes que no puedo responder sólo con ese corazoncito que he mencionado antes. Me gusta contestar con algo más que un emoticono, sobre todo cuando hay personas que han dedicado más tiempo a hacer una consulta o a decirme simplemente algo bonito o algo que incluso no les ha parecido bien y me lo comentan. Acepto la crítica constructiva y respeto mucho eso. Muchas veces a lo mejor a la semana consigo ponerme al día y lo comparto con mi gente. Hay veces que he podido contestar alguno pasadas las tres semanas, pero intento hacerlo. Y hay día que no llego.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

¿Puede compaginar el blog con el nuevo proyecto?

Ahora dedico mucho más contenido a las redes sociales que al blog. Lo llevo ahora más pausado, porque no puedo ir al día con todo al cien por cien y al final me tengo que adaptar. La tendencia no es el blog, aunque es muy importante y voy a seguir con ese espacio y con mi web, pero la tendencia cada vez más son las redes sociales y mi contenido se ha adaptado a eso. Y ojo, que disfrutaba mucho escribiendo para el blog y me sigue haciendo disfrutar mucho y el formato realmente me gusta mucho más. Pero lo cierto es que las redes sociales en mi caso no son frías, sino que son muy cercanas y recibo mucho cariño. Me he movido en un mundo que tiene un lado mucho más frío, más superficial, un lado muy competitivo y es algo que ya he conocido fuera del mundo on line. De hecho, he recibido más críticas, he recibido más zancadillas fuera del mundo on line que en digital.

Quizá una de las ventajas es la autonomía que le da este trabajo, que puedes decidir muchas veces qué hacer y cómo hacerlo, pero también tiene que tener una gran responsabilidad, porque lo que dice ahí acaba influyendo en personas de carne y hueso. ¿Nota usted ese peso?

Sí. Es más, no me ha pasado el tener que evitar un tema por miedo a posicionarme, pero sí me ha ocurrido exponer un tema o contenido y tener que tratarlo con una especial sensibilidad, porque sé que puedo ofender a alguien o puedo fallar en cómo lo comunico o cómo lo expongo. Me ha pasado, pero eso no lo considero una limitación. Sé cuándo puedo hablar de algo y cuándo no. Cuando estoy exponiendo algo o comentando algo en lo que yo sé que cien por cien no soy una profesional siempre indico que es una experiencia personal sobre algo, pero que para informarse más mejor siempre derivo al profesional o a la marca relacionada con ese contenido. Puedo hablar de belleza o de piel, pero ni soy profesional en estética ni dermatóloga. Siempre doy y cuento la experiencia desde mí. Intento decir siempre que algo no vale para todo el munido. Me puede gustar a mí o a mí me puede ir tremendamente bien pero a lo mejor a ti, no.

Al final creo que quien me sigue sabe bastante bien cómo soy, qué me gusta y qué no van a encontrar en mi cuenta. Eso lo tengo claro yo y quienes me siguen. Eso lo mismo me pasa a mí con las cuentas que yo sigo.

¿Cree que este trabajo tiene fecha de caducidad o se ve en el futuro siguiendo con esto? Lo digo porque parece un trabajo de gente joven.

Para mí no tiene fecha de caducidad. Se la pones tú. ¿Que a lo mejor no lo puedes hacer siempre de la misma manera? Es posible. Pero ¿lo puedo adaptar? Sí. Al igual que hay profesionales que ven su carrera limitada llegada una edad e intentan adaptarse o reinventarse en el mismo ámbito. Eso puede pasar. Pero siempre creo que con algo vinculado a lo que hago, porque al final al igual que yo sigo cuentas de personas gestionadas por personas de todas las edades, yo no miro los años, sino que miro el contenido, que me guste y después sí busco a la persona que está detrás. Pero sigo tanto cuentas de contenidos que crea una persona de 23 años a cuentas de una experta en migrañas con 52 años.

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Rocío Sánchez posa para Córdoba Hoy

Creo que el funcionamiento de las redes sociales permite precisamente esa variedad de contenidos y personas.

Sí. Yo pienso que hay espacio para todo. Tanto para una chica de 18 años como para una persona de 65 años o de más. Mi madre ya vive en modo red social y se ha adaptado por completo. Es ya su manera de informarse y de comunicarse. Por supuesto que tengo un público muy afín a mi edad, que esta en una media de 28 a 43 años, pero me sigue gente más adulta. Por tanto, adaptándome y también mi contenido veo factible seguir con esto en el futuro. Lo haré hasta que yo ponga unos límites. Por eso decidí tener el proyecto de forma ampliada contando con otras personas, porque el trabajo en mi caso ha ido a más y me he visto en un momento de tener que ampliar equipo. Llegado el momento tal vez me establezca ahí. No sé si seguiré compartiendo contenido como lo hago ahora o no sé si seguiré en este ámbito de influencer, pero es que me encanta. Es como si yo te preguntara a ti si te ves en el futuro escribiendo, que también te gusta.

A lo mejor dentro de cinco años cambia todo muchísimos.

Por eso para mí la clave es adaptarse. Si tú no te quieres adaptar tienes fecha de caducidad, por supuesto, pero al igual que las empresas que no se han querido adaptar al mundo digital y reinventar su negocio tras la pandemia y han tenido que cerrar o han tenido unas pérdidas mayores. Tengo a muchas personas así alrededor y al final es eso: O te subes a ese tren y te adaptas al cambio o al final te quedas atrás, pero porque tu decides quedarte atrás. No creo que aquí nadie me vaya a empujar a salirme.

En el mundo digital y de redes sociales estás en constante adaptación y como yo estoy formándome continuamente por el cambio tan rápido que hay, algo que me apasiona, nunca estás aburrido. A mí me gusta ese ritmo frenético. Entiendo que haya gente que no le guste y, por supuesto, lo respeto, pero a mí eso me ayuda incluso a seguir avanzando, a mejorar y a no quedarme atascada. Por eso creo que con adaptación y con reinvención puedes hacer siempre lo que te gusta y lo que te apasiona. Insisto en que eso es más fácil en una capital más grande, como Madrid que en Córdoba, pero es lo que voy a seguir haciendo aunque me cueste un poco más.

¿Cuál cree que es el éxito en este mundo tan cambiante, entonces?

No es una cuestión de suerte, de eso estoy más que segura. Pienso que al final es trabajo puro y duro, ser muy constante. Es ir a un sitio, moverte, presentarte, conocer para que todo vaya creciendo y llegue, atender la gente cuando me escribe para pedirme consejo y a chicas de Córdoba que quieren formarse con esto.

¿Formación?

Sí, ojalá yo la hubiera tenido yo en su momento. Ahora hay un montón de salidas. Y haciendo bien las cosas y siendo un buen profesional yo creo que hay espacio para todos, al igual que hay espacio para grandes chefs y chef más locales. Lo mismo pasa en todos los trabajos. Pero yo sí me limité mucho y me puse la etiqueta de que estoy en Córdoba y me iba a costar todo más. Luego llegó un momento que me dije que tenía que dar el doble, porque es lo que me ha tocado. De hecho, creo que haberme equivocado tantas veces y haberlo tenido más difícil me ha hecho que hoy te pueda contestar estas cuestiones en esta entrevista, y que ya no me dé miedo decir claro que me seguiré viendo dentro de 20 años en el mundo digital.

Ya por último, ¿qué recomendaciones da para esta Feria?

Tranquilidad, porque este mes está siendo un mes de locos. Hacía tiempo que no tenía tanta presión y tanta invitación de eventos a nivel profesional. Son muchas invitaciones y muchos proyectos lanzándose a la vez, en el mismo mes como si no hubiera más año. Eso es muy intenso, y yo creo que hay que disfrutar con calma y siendo muy conscientes y al final apostar por todo lo local, porque es lo hace hace que se mueva nuestra economía.

La Feria es un escaparate para diseñadores de flamenca, de restaurantes y fotógrafos; se ha convertido no sólo en un espacio de diversión, ocio y disfrute, sino también algo que impulsa a muchas marcas. Lo hemos visto en la Feria de Sevilla, que ha sido brutal, y yo también espero verlo aquí, en Córdoba. Que se le dé esa visibilidad también a todo esto y que se comparta mucho contenido desde cualquier plataforma, que es lo que hace que la Feria se haga grande y llegue a más personas. Eso suma para que la ciudad tenga más visibilidad fuera de Córdoba.