El chef cordobés Periko Ortega fue el pasado jueves padrino de la última promoción de Le Cordon Bleu Madrid, una de las instituciones gastronómicas más prestigiosas del mundo, en una ceremonia que marca el inicio profesional de una nueva generación de cocineros.
Un acto cargado de simbolismo, donde la figura del padrino representa mucho más que un acompañamiento: Es el reflejo de un camino recorrido, de una manera de entender la cocina y de una voz que inspira a quienes empiezan.
Durante la ceremonia, Periko no sólo estuvo presente como referente, sino como ejemplo de una trayectoria construida desde la identidad, el producto y la emoción. Desde Córdoba, su cocina ha sabido proyectarse con personalidad propia, conectando tradición y vanguardia en cada paso.
Ser elegido padrino en una institución como Le Cordon Bleu Madrid no es casualidad. Es el reconocimiento a una forma de hacer las cosas: Honesta, coherente y profundamente ligada al territorio. El jueves no sólo se celebraba una graduación; se celebraba el relevo.
Y en ese momento, Periko Ortega estuvo ahí... No sólo como chef, sino como guía de todo lo que está por venir. Con una generación que hoy sueña y mañana marcará el camino entre fogones. Porque esto no va solo de cocinar. Va de emocionar. De dejar huella. De contar recuerdos, y con este acto ese recuerdo empezó en la memoria de muchos más.