La Inaudita de Córdoba acogerá el próximo 20 de febrero, viernes, a partir de las 20.00 horas, la representación de la obra El Bataraz, en una adaptación de la novela homónima escrita por el autor uruguayo Mauricio Rosencof elaborada por Joaquín Doldán y el propio Rosencof
Está dirigida por J. Doldán e interpretado por Agustín Camacho, creando un clima intimista que coloca al espectador en el lugar de uno de los rehenes de la dictadura militar uruguaya, integrante del MLN Tupamaros. Una historia que nos sumerge en los rincones más sordidos e inhumanos a los que se sometía a estos detenidos.
En el transcurso de esta hora y pico que dura la obra el protagonista nos sumerge en una montaña rusa de emociones, haciendo que seamos testigos presenciales de un teatro testimonial, tan necesario para recobrar está memoria que es la misma memoria para las generaciones que no vivieron estos años oscuros de aquel país.
De acuerdo al nombre de esta obra, hay un elemento que irrumpe en la verdad o en la ficción y es el gallo Bataraz. ¿Cual es el sentido de esta ave en una reducida y sucia celda? ¿Es para dignificar o para humillar al reo? Y así se pueden hacer varias interpretaciones.
Lo cierto es que Rosencof hermana con mucha poesía a estos dos seres que logran tener un contacto muy cercano, al punto que por momentos se sobreponen sus "personalidades" creando una suerte de calco.
Agustín Camacho logra ponerse en la piel de esa persona-personaje, trasmitir lo aberrante y también una cuota de esperanza desde el lugar más cruel y solitario. Se crea un casi diálogo real entre el detenido, torturado y depresivo "pichi" y un ser también " enjaulado", herido y sometido en una dualidad humano-animal. Está comunicación crea ese vínculo y nos remitiremos al final sin nombrarlo.
El director Joaquín Doldán dirige con gran destreza este trabajo, consiguiendo que Camacho cree y sostenga este encuentro entre el dolor y la poética salvadora. Un gran trabajo en este espacio donde Camacho nos trasmite todo en firma muy limpia y solvente.
Nos interesa poner el foco no sólo en el texto que tiene un peso muy contundente para entender el recorrido de esos años desde la mirada despiadada de un rehén-escritor que sabe mirar desde el afuera, si no también desde la interpretación sobresaliente y todos los elementos que hacen del soporte de esta obra. Y así destacamos ese "entorno" real como son las luces de J. Ernesto Perazza y Joaquín Doldán que crean un clima de encierro y sofoco.