Esta puerta marca el arranque del recorrido, pasamos al Patio del León y, en cuanto avanzas, todo se organiza hacia el Patio de la Montería, que es el gran patio previo al Palacio Mudéjar de Pedro I.
Por qué se llama Puerta del León y también de la Montería
La confusión es normal porque en la zona vas a ver los dos nombres, pero se refieren a cosas distintas dentro del Real Alcázar de Sevilla. Puerta del León es la entrada principal actual y recibe ese nombre por el azulejo del león con la inscripción Ad Utrumque que ves justo arriba al cruzar.
Puerta de la Montería no es otra puerta diferente para entrar como tal, sino el nombre histórico ligado a la zona y al acceso hacia el Patio de la Montería, que es el gran patio al que te dirige el recorrido nada más pasar el Patio del León. Te cuento realmente entras por la Puerta del León, atraviesas el Patio del León y en dos pasos estás en el Patio de la Montería.
Cómo cambió la entrada principal del Real Alcázar
La entrada del Real Alcázar de Sevilla no siempre estuvo donde la ves hoy. El recinto fue creciendo por fases, cambiando murallas y reorganizando accesos, y por eso en la historia del Alcázar aparecen puertas antiguas que se usaron como entrada principal y luego quedaron en segundo plano o directamente cegadas.
La Puerta del León se impuso cuando se buscó un acceso más lógico y más ceremonial, porque al cruzarla el recorrido te conduce de forma natural hacia el Patio de la Montería y, al fondo, hacia el Palacio Mudéjar de Pedro I.
● Antes, el acceso principal estuvo ligado a otras entradas del entorno, como la zona de Miguel de Mañara y accesos históricos como el Arquillo de la Plata
- Con el tiempo, se consolida la Puerta del León como entrada más reconocible y directa hacia los patios principales
● En épocas posteriores hubo momentos en los que ganó protagonismo la salida por el Patio de Banderas y el Apeadero, pero hoy la experiencia de visita arranca donde empieza todo para el viajero: la Puerta del León
Qué ver en la Puerta del León del Alcázar
Fíjate en el azulejo del león. Es el detalle que le da nombre a la puerta y el que te confirma que estás en la entrada principal. Justo ahí aparece también Ad Utrumque, la inscripción que verás citada una y otra vez cuando leas sobre el Alcázar.
Ahora levanta la vista y mira el conjunto como si fuera una escena. La puerta está encajada en la muralla y flanqueada por dos torres que no se ven iguales si te paras un segundo. Esa diferencia es una pista clara de lo más importante aquí el Alcázar no se hizo de una sola vez, se fue construyendo por etapas.
Y lo más útil para orientarte en el minuto uno en cuanto la cruzas, entras al Patio del León y el recorrido te empuja de forma natural hacia el Patio de la Montería, que es el gran patio de distribución y la antesala del Palacio Mudéjar de Pedro I.
Patio del León, el primer espacio tras la entrada
Nada más cruzar la Puerta del León del Real Alcázar de Sevilla entras en el Patio del León, el primer patio que pisa todo el mundo después del control. Es un espacio abierto y tranquilo que sirve de antesala para que tu guía en el Alcázar empiece a situarte sin prisa antes de entrar en las zonas más monumentales.
Si te fijas, el Patio del León está separado del Patio de la Montería por un lienzo de muralla de época almohade. En esa pared se abren los arcos por los que se pasa al gran patio principal y, justo al cruzarlos, es cuando se te queda enfrente la fachada del Palacio Mudéjar de Pedro I, que es uno de los momentos más importantes de la visita. Además, en esta primera estancia ya aparecen dos accesos que mucha gente pasa de largo: a un lado se entra hacia la Sala de la Justicia y el Patio del Yeso, y al otro se encuentra el Cuarto de Guardia, que te ayudan a entender que el Alcázar es un palacio y un conjunto construido por etapas.
Entras por la Puerta del León, atraviesas este primer patio y en pocos pasos estás en el Patio de la Montería, que es donde empieza el recorrido por el Alcázar grande por patios, palacios y jardines.
Patio de la Montería y el paso hacia Pedro I
Entras al Patio de la Montería nada más cruzar los arcos desde el Patio del León. Y aquí no hay pérdida de frente, te encuentras la fachada del Palacio Mudéjar de Pedro I, que es el punto donde ya se ordena la visita del Real Alcázar.
Antes de seguir, compensa pararte un instante y mirarla con calma, porque desde este patio accedes directamente al Palacio de Pedro I y, según el lado por el que continúes, enlazas también con espacios vinculados a la Casa de Contratación. A partir de aquí empieza la visita primero palacios y estancias interiores, y después la parte más larga para mucha gente, los jardines.
Entradas y horarios para entrar por la Puerta del León
La entrada de visitantes al Real Alcázar se hace por la Puerta del León, con acceso por Patio de Banderas. Puedes comprar online o en taquilla, que abre a las 09:00 y funciona solo con tarjeta.
En horario general, el Alcázar abre de 09:30 a 19:00 del 1 de abril al 30 de septiembre, y de 09:30 a 17:00 del 1 de octubre al 31 de marzo. Ten en cuenta un detalle importante: el desalojo empieza 15 minutos antes del cierre, así que no apures la entrada si quieres verlo con calma.
La entrada general cuesta 15,50 €, con reducida de 8,00 € para carné joven o estudiante (13 a 30 años) y para mayores de 65. Si quieres subir al Cuarto Real Alto, es una entrada aparte de 5,50 €. Y hay gratuitidad para perfiles concretos como nacidos o residentes en Sevilla, menores hasta 13 años acompañados, y otros casos recogidos en la normativa.
Si quieres hacer una visita guiada al Alcázar de Sevilla, lo más recomendable es reservar con antelación, porque los grupos tienen plazas limitadas y en fechas fuertes se agotan. Te incluye la entrada y acceso con guía oficial al Real Alcázar de Sevilla para recorrer palacios y jardines con paradas concretas: bajada a los Baños de María Padilla, pasó por el Patio de las Muñecas para localizar las caritas talladas, lectura de inscripciones árabes en el Palacio de Pedro I, explicación del episodio de Don Fadrique en el punto del recinto asociado a ese hecho y cierre en el Salón de Embajadores identificando el balcón funcional. La visita termina en los jardines, donde puedes quedarte por tu cuenta después del recorrido.