Nodo Corduba, a través de su portavoz, Manuel Ortega, ha acusado al alcalde, José María Bellido, y a los dos últimos concejales de Urbanismo, Salvador Fuentes y Miguel Ángel Torrico, de "mentir", "ocultar información a la ciudadanía" y de "inacción política voluntaria", en materia de viviendas turísticas, tras el último informe que se debate hoy en el consejo de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU).
Y es que en 2019 ya hubo un informe sobre Potencialidades Turísticas e Influencias del Espacio Consolidado, elaborado por la misma empresa que ha hecho el último en 2024, Espacio Común, donde "ya se hablaba de amenazas como la pérdida de población y la sustitución del uso residencial por otros, que ha sido negado sistemáticamente por el gobierno municipal".
Eso significa, según Nodo Corduba, que llevan prácticamente seis años sin actuar ni hacer nada, a sabiendas de lo que ya se advertía en 2019 sobre las viviendas de uso turístico (VUT), y la ordenanza anunciada para mediados de 2025 podría llevar en funcionamiento años, evitando el enquistamiento y el agravamiento de un fenómeno que en aquel primer informe era visto como una amenaza para el Casco Histórico y, a día de hoy, la saturación es ya una realidad.
Entre medias, se ha ido produciendo una auténtica sangría vecinal hasta quedarse en el último censo en 29.400 habitantes, teniendo en cuenta que hace seis años el registro de la Junta hablaba de 1.700 VUT y en 2024 son ya 3.100, "algo demencial".
Aquel informe de 2019, elaborado también por Espacio Común a demanda del Imtur, planteaba medidas de acción ante amenazas como el debilitamiento del comercio tradicional, la saturación del espacio público, el deterioro de la convivencia, la subida de los precios, la degradación del parque de viviendas en alquiler o el deterioro del turismo cultural "del que se hace gala en esta ciudad". Sin embargo, "el alcalde y sus concejales de Urbanismo optaron por ponerse una venda en los ojos y negar abiertamente la evidencia", no sólo con estas viviendas y las repercusiones de la turistificación, sino también con otras realidades del Casco igual de graves y degradantes".
Es el caso del deterioro del espacio natural, que tiene su reflejo en la cantidad de eventos de calle que se celebran, en su mayor parte protagonizados por hermandades y cofradías, tales como las barras de Navidad, que nunca han existido y que "el concejal fiestero ha puesto en marcha, con un dispositivo de seguridad para que cierren de forma efectiva a las ocho de la noche, pero es triste guasa que las cofradías promocionen el consumo de alcohol con el visto bueno municipal".
Igualmente, "mienten y ocultan información" con el serio problema de los carteristas, que llega a ser tan profundo que "ha pasado factura al turismo de poderío económico, con el se cebaban los y las carteristas".
Todo eso se ha notado en su constante interés en negarse a tener un registro municipal de solares o a promover un plan de vivienda asequible, así como un planteamiento cultural 'no fiestero' (lo último es el convenio con los cines de verano para celebrar eventos, como conciertos) y que ha derivado en la expulsión de los vecinos y vecinas.
