domingo 04.12.2022
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Lo normal en La Medina: "Por favor, bajad la voz que estoy enferma", "¡Pues muérase ya, señora!"

La proliferación de negocios de hotelería, legales e ilegales, en ese espacio del Casco atrae a un tipo de visitante que celebra cumpleaños, despedidas de soltero y puestas de largo e impide el descanso a vecinos y otros visitantes
Apartamentos turísticos en La Medinaq
Apartamentos turísticos en La Medina
Lo normal en La Medina: "Por favor, bajad la voz que estoy enferma", "¡Pues muérase ya, señora!"

"Tengo una vecina en la calle Amparo que está tomando medicación, que ha sido operada de cáncer, y vive al lado de la zona donde tenemos los follones de fin de semana", señala la presidenta de la Asociación de Vecinos La Medina, Lourdes Martínez. Su habitación da a un rinconcito apartado donde la chavalería acude a defecar y orinar y como esas cuestiones parece que hacen mucha gracia, bromean y gritan al respecto en voz alta. "Por favor, dejad de hacer ruido que estoy enferma, les dice y la respuesta es pues muérete ya, que la calle es mía".

Es sólo uno de los ejemplos de las 'lindezas' que chicos y chicas escupen contra la vecindad del barrio de La Medina los fines de semana cuando alguno o alguna estalla por el ruido que hay en la calle y se queja. "No son hechos esporádicos, como dice el alcalde, son muchos fines de semana de descontrol en la calle que tenemos que padecer vecinos y vecinas y ahora también negocios de la zona", ha señalado Martínez.

Se refiere al 'noble arte' de arrancar mobiliario urbano, carteles, macetas o flores y cambiarlo de lado, como si fuera una gincana para demostrar quien hace la burrada mayor y demostrar que son muy machos, ellos, o muy echadas para adelante, ellas. "A mí me han arrancado el cartel de mi negocio, lo mismo al del restaurante La Nena... Llevamos dos fines de semana de esa manera".

La letra 'E' del restaurante La Nena arrancada
La letra 'E' del restaurante La Nena arrancada el fin de semana

La Medina es un espacio pequeño del Casco Histórico limitado por las calles Tomás Conde, Cardenal González, la Ribera y los Altos de Santa Ana. En ese reducido rectángulo con la Mezquita-Catedral de corazón, se concentran la friolera de entre 80 y 100 locales de alojamientos para turistas (hoteles, hostales o apartamentos turísticos), "aunque si se contabilizan los ilegales sobrepasan con creces el centenar", señala. ¿Que qué son ilegales? Pues, por ejemplo, los que tienen licencia para uno y tiene en realidad tres. "Como ese ejemplo, aquí los hay a patadas", explica Martínez.

De igual modo, durante la pandemia, y ya que no se celebró la Semana Santa en la calle, se colocaron en fachadas del barrio imágenes de nazarenos para que hubiera algo de ambiente festivo. "Tuvimos que reponer el 99,9%, y eso que se supone que no había fiestas; pero las había, porque había muchos apartamentos turísticos ilegales que permitían que se celebrará en su interior. Tenemos vídeos y hasta tuvo que acudir la Policía a llamadas de los vecinos".

¿Y qué tiene que ver la cantidad de alojamientos que hay con los problemas de vandalismo? "Todo". La representante vecinal explica que en ese "abuso" de locales de hotelería los hay de calidad y los hay "pensados única y exclusivamente para alojar a quienes vienen a Córdoba a celebrar despedidas de soltero, cumpleaños y ahora se ha puesto de moda también las puestas de largo, y eso son fines de semana sí y fines de semana también", con las correspondientes molestias por ruido, suciedades humanas diversas y el vandalismo por pura diversión.

Aparcabicis arrancado de cuajo hace un mes
Aparcabicis arrancado de cuajo hace un mes

"¡Ojo! Que no estamos en contra de un turismo de calidad ni mucho menos, pero el problema es que estos pequeños apartamentos turísticos que se hacen ilegales la mayoría son para lo que son", y el pasado fin de semana ha sido especialmente burro. Una situación que no es mala únicamente para los vecinos y vecinas.

"Céntrico mucho ruido, pero es normal sobre todo en fin de semana", señala Sylvere, una turista francesa que el pasado mes de marzo se alojó en un hotel de La Medina. El comentario viene acompañado de un emoticono con la cara de fastidio. Alicia, española, indica de ese mismo establecimiento que "el personal es fantástico, muy amable y servicial" (emoticono feliz), pero también "por la noche hay bastante ruido porque hay varios pubs alrededor y se escucha demasiado" (emoticono de fastidio. Este comentario es de octubre de 2020. François, también francés, señala en septiembre de 2021 que "el personal es excelente y en general el hotel es muy bonito" (emoticono feliz), y añade "El hostal está situado al lado de una discoteca, lo que significa música alta y gente al lado de las ventanas hasta las dos de la madrugada. Si no tienes pensado salir de fiesta todas las noches, puede ser un problema para ti".

Concentración de apartamentos turísticos y hostales en la calle Osio
Concentración de apartamentos turísticos y hostales en la calle Osio

En mayo de 2021, otros visitante, Manuel, del país, vuelve a soltar alabanzas sobre el personal, la ubicación y la infraestructura, pero deja escrito como una losa: "Una pena que la estancia no fuera agradable porque en la azotea de al lado (a 10 metros) hay un pub con música alta y muy ruidosa hasta altas horas de la madrugada. No se podía descansar. Entendemos que no es culpa del hostal, pero no volveríamos, no lo aconsejamos".

Así hasta unas cuantas decenas más de opiniones puestas en TripAdvisor en el mismo sentido. Lourdes Martínez hace un repaso: Marzo de este año, septiembre de 2021, octubre de 2020... "¿A eso se le puede llamar esporádico? Es un problema constante y los negocios responsables y serios están pagando el pato de los locales de menor calidad", que, además, han iniciado la guerra de los precios para llevarse el gato al agua. "Hemos llegado a detectar una habitación para cuatro personas a 35 euros la noche; ¿ése es el turismo que realmente queremos y buscamos?", se pregunta la responsable vecinal.

Y para muestra, un botón. ¿Se acuerdan del chaval aquél que en la pasada Feria tuvo que ser rescatado del río porque se había quedado atrapado varias horas en el fango del Guadalquivir? "Pues de Segovia era y se alojaba junto a sus amigos en uno de los establecimientos de la calle Osio"

A ese centenar largo de establecimientos hay que sumarles todos los que se están construyendo en la actualidad: "Seis en Badanillas, seis más en la Plaza Abades con hotel incluido, otros seis en Cardenal González, entre ocho y 10 en Rey Heredia... Si hasta el Museo de las Cabezas es ahora un lugar de apartamentos turísticos de lujo", señala.

Hotel en ejecución en la Plaza Abades
Hotel en ejecución en la Plaza Abades

Lo mismo ocurre con la hostelería, aunque en menor grado. Hay un exceso de locales de restauración en ese mínimo espacio. "No creo exagerar si digo que sobrepasan el medio centenar", indica Martínez. En este caso, reconoce que el problema real no son estos establecimientos como tales, ya que la gente acude, cena con tranquilidad y la cocina cierra a medianoche, pero sí cuando cierran, que es cuando comienza el ruido en la calle. Pero "sí vemos que ya no es necesario que instalen más restaurantes, porque la gallina de los huevos de oro no dan para tanto", ha indicado.

Su idea es elaborar junto al arquitecto de la Asociación vecinal, Marco Peel, un listado de locales de alojamiento turístico y restauración real, al igual que en su día hicieron con viviendas vacías y solares abandonados, "para demostrar que no estamos exagerando".

En este sentido, como responsable vecinal va a solicitar formalmente una moratoria para hoteles, otra moratoria para apartamentos turísticos y una moratoria limitada para hostelería. Al mismo tiempo, ya ha señalado que va a llevar a todos los grupos políticos municipales a pasear por el Casco a plena luz del día "para que vean lo 'limpio' que está", comenzando mañana mismo por Podemos Córdoba, siendo los siguientes en la lista los de Vox.

Hotel en La Medina
Hotel en La Medina

"Quiero que vean cómo están los poyetes de la Mezquita-Catedral con aceite, cerveza, Coca-Cola o ketchup; los restos de las juergas de fin de semana; la ingente cantidad de alojamientos que hay, la inmensa cantidad de viviendas vacías o en mal estado que podrían convertirse en viviendas de precio asequible para que los jóvenes vuelvan al barrio; la escasa vida vecinal y económica de negocios que quedan, la falta de servicios y buscar una solución entre todos", ha explicado Martínez.

Y una de esas soluciones ya se ha puesto en marcha en Granada con buenos resultados. "Basta con que al cierre de los locales de ocio se vea presencia policial en la calle, de modo que esos gritos, actos vandálicos o cuando orinan en nuestras puertas desaparezcan o pasen a ser de verdad algo esporádico y no continuo como es ahora". La representante vecinal tiene familia en el Casco granadino, que en tiempos fue el reino de las despedidas de soltero, "y el problema ha desaparecido considerablemente".

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