Jueves 16.08.2018
CULTURA

Ellos sí que lo valen

Ellos sí que lo valen, pero ni más ni menos que cualquier otra persona, simplemente, igual, de una forma normal, sin caer en estereotipos que, desgraciadamente abundan en esta sociedad. Así es, son trabajadores que quieren hacerse con un hueco en el mundo laboral, que si complicado está, aún más lo es para aquellos que sufren las trabas de empresarios que no los tienen en cuenta y que simplemente, por ser distintos, en alguna forma, se ven alejados de la posibilidad de realizar una vida plena. De ahí que su esfuerzo valga más que el de muchos de otros, que su trabajo se valore más y que su adaptación sea todavía más valiosa. De todo esto, sin duda, se descifra que ellos sí que lo valen. 

Así lo piensa Aprosub, la asociación que trabaja en favor de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. En este caso, concretamente, en el apartado de Servicio de Empleo y Apoyo, en el que participa Álvaro Castellanos Andújar. Según ha explicado a Córdoba Hoy, el objetivo de este proyecto se centra en la creación de un sistema de apoyo para que las personas con discapacidad consigan y mantengan un puesto de trabajo en el mercado laboral ordinario. Así, a través del preparador laboral el usuario podrá ampliar su campo de trabajo, desarrollar capacidades de responsabilidad y autonomía y, sobretodo, aumentar su propia autoestima. 

Córdoba Hoy ha visitado cinco empresas cordobesas que cuentan con usuarios de este servicio entre sus trabajadores. Beatriz, David, Francisco, David y Vicente son sólo algunos ejemplos de los más de 100 usuarios anuales con los que Aprosub realiza este proyecto, contando con la colaboración de unas 20 empresas. 

Vicente Pozo (23 años) 

Empresa de limpieza de Aprosub en Castro del Río.

Vicente se encarga de limpiar “la villa”. Se levanta temprano todos los días y queda con sus compañeros. Dice sentirse muy bien, "me gusta mantener mi pueblo limpio". Cada día hay un encargado de abrir y cerrar y "todos tenemos las llaves de las papeleras para mantener nuestra zona limpia". A su vez, Vicente anima a que las personas que están en su situación llamen al centro de su pueblo, "que tienen apoyo de los preparadores hasta que ya son capaces de hacer el trabajo por si solo, como yo, que ya soy completamente responsable de mi trabajo". Afirma que "desde que trabajo estoy mucho mejor, porque además fui yo el que decidí qué es lo que quería hacer, a que me quería dedicar".

Beatriz López (25 años)

Floristeria de Aprosub. 

Es dependienta, realiza el montaje de escaparates y la calle. Cada tres meses hace inventario y es la responsable y cerrar caja todos los días. Su parte favorita es la de "hablar con los clientes". Además, "como tengo la llave, abro y cierro el negocio. Hago los ramos de flores sola y los centros con el apoyo de mi preparadora laboral", sin contar con que los ramos los realiza ella misma, con ayuda de su monitor de apoyo. Beatriz, igualmente anima a todos aquellas personas que como ella no saben qué hacer a que se pongan en contacto con los centros de Aprosub que haya en su localidad. 

Francisco Diéguez (19 años)

Bar Dechaché. 

Francisco está realizando prácticas en hostelería los lunes. Él se encarga de servir las mesas, atender a los clientes y tener el bar en perfectas condiciones. "Tomo de memoria todas las comandas y no se me olvida ni una", explica. Francisco todavía no sabe a lo que se quiere dedicar en la vida pero tiene claro que no quiere dejar de tener contacto con Aprosub, un lugar en el que se siente muy agusto. Sólo hace dos horas a la semana en el bar, sin embargo, es más que suficiente, por ahora, para desarrollar sus capacidades. 

David González (31 años)

Empresa Magtel. 

David se encarga de organizar el almacén de la empresa, es muy perfeccionista. Todos los días se desplaza desde Fernán Nuñez. "Me siento muy orgulloso y feliz de pertenecer a este equipo". Sus compañeros afirman que realiza su trabajo a la perfección y que interactúa mucho con el equipo. David, cada día, debe coger dos autobuses para trasladarse desde su pueblo hasta la capital cordobesa. De estos tiene aprendido el horario y se cuadra el día perfectamente para tenerlo todo organizado. Sobretodo, David pretendía salir de su pueblo y trasladarse a Córdoba donde sabe que tendrá su futuro laboral, de una forma u otra. 

David Leal (39 años)

Hospital Reina Sofía. 

Forma parte del personal de lavandería del Hospital Reina Sofía. Le encanta interactuar con la gente y cada vez tiene más responsabilidades dentro de su puesto. Durante la entrevista fueron muchos los trabajadores que saludaron a David al pasar por su lado, señal de la buena relación que mantiene con sus compañeros. Este trabajador "disfruta de su trabajo", según afirma y está totalmente seguro de que "valgo para esto". Intenta y logra hacer su trabajo de forma puntual y "si hay que quedarse algún rato más para mejorar en algo, no hay ningún problema". 

Ellos sí que lo valen