Opinión

El Trastorno de la Personalidad Narcisista y la política

Según la prestigiosa Clínica Mayo de Estados Unidos, el Trastorno de la Personalidad Narcisista (TPN) es una enfermedad de salud mental en la cual las personas muestran una actitud irracional de superioridad. 

Este trastorno ya se clasifica en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales o MDE (o en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o DSM) en su cuarta edición de 1995-2013. Este manual es editado por la American Psychiatric Association. El manual clasifica los trastornos mentales proporcionando descripciones de las diferentes categorías diagnósticas de manera que sirve de herramienta a los facultativos e investigadores para diagnosticar y estudiar mejor los diferentes trastornos mentales.

El TPN afecta más a hombres un 75%) que a mujeres y sus primeros síntomas suelen comenzar tempranamente, en la adolescencia o al principio de la adultez. Las personas con TPN necesitan, y por eso buscan denodadamente, la atención de los demás. Necesitan que los demás las admiren e incluso idolatren. A eso podemos añadir que a estas personas les cuesta comprender o, simplemente les importa un bledo, los sentimientos de los demás; es decir, empatía, cero. Pero todo ello puede estar enmascarando una inseguridad también patológica y por ello reaccionan fácilmente a la más mínima crítica y de forma violenta. 

Las personas con TPN suelen sentirse infelices y decepcionadas cuando no les hacen favores especiales o no reciben la admiración que ellos consideran que merecen. Necesitan sobremanera el halago de los demás a su figura y bien hacer.

En el MDE-5, la última versión, las personas con TPN se caracterizan por: 

"1. Tener sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos). 

2. Está absortas en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado. 

3. Creer que se es 'especial' y único, y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto estatus. 

4. Tener una necesidad excesiva de admiración. 

5. Mostrar un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas). 

6. Explotar las relaciones interpersonales (es decir, aprovecharse de los demás para sus propios fines). 

7. Carecer de empatía: no están dispuestos a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás. 

8. Con frecuencia envidiar a los demás o creer que éstos sienten envidia de ellos. 

9. Mostrar comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad".

Causas desconocidas del TPN

Como en tantas enfermedades neuronales, se desconocen las causas de este trastorno. Por ello solo se puede llegar a la conclusión de que las causas son diversas, multifactoriales y, por tanto, complejas. 

Estas causas incluirían un entorno familiar en el que las relaciones paterno-filiares generarían entornos tóxicos ya fuera por exceso de devoción o atención o exceso de críticas frente a los errores de la tierna infancia. 

Tampoco se descarta una posible influencia genética en la que algunas características heredadas por determinadas mutaciones que afectan a factores que aún se desconocen pudieran explicar esta actitud. Estas mutaciones, obviamente, estarían relacionadas con la actividad cerebral y su efecto sobre la conducta y el pensamiento. Tal vez, circuitos neuronales configurados anómalamente durante el desarrollo pudieran explicar ciertas relaciones de activación o represión desplazadas del equilibrio respecto a las conductas que consideramos normales.

Parasitismo y cambio de personalidad

No podemos descartar que tras estos trastornos de la personalidad no estén también ciertas infecciones por parásitos que produzcan desequilibrios en la actividad del sistema nervioso. 

Este fenómeno no es extraño. El gran divulgador Carl Zimmer describe en su libro 'Parásitos, el extraño mundo de las criaturas más peligrosas de la naturaleza' como múltiples organismos parásitos secuestran la voluntad de sus víctimas para que éstas hagan lo que al parásito le interesa biológicamente hablando. Y lo que le interesa es que sus descendientes tengan asegurada la supervivencia mediante, por ejemplo, hacer que el huésped se exponga para ser comido por el siguiente eslabón en el ciclo vital del parásito. 

Toxoplasma gondii es un protozoo parásito intracelular obligado (es decir, que vive dentro de las células y no sale de ellas). Este protozoo causa la toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria, generalmente de progresión leve pero que puede ser fatal. Normalmente el ser humano se infecta por el contacto con portadores como nuestro gato o al comer carne cruda o poco procesada como el jamón. Por eso, la mayoría acabamos conociéndolo por la prohibición de comer jamón para las embarazadas ya que el parásito puede ser letal para el feto. 

Como ocurre con muchos parásitos de insectos el Toxoplasma modifica la actitud de sus hospedadores intermedios para que sean más vulnerables a sus depredadores u hospedadores finales. Por ejemplo, los roedores que presentan quistes de Toxoplasma muestran comportamientos temerarios, exponiéndose más abiertamente e incluso acudiendo al olor de heces u orina de gato. Pero no sólo les afecta a ellos, en las hienas provoca que se acerquen más a los leones, y en marsupiales de Tasmania que se acerquen más a las carreteras donde son atropellados.

¿Puede afectar el Toxoplasma también al ser humano? Pues sí, con aumento de la agresividad, impulsividad y tendencia a correr riesgos. Incluso en el campo de los negocios las personas infectadas pueden ser muy emprendedoras al disminuir su percepción del posible fracaso. Ahora imaginen lo que el Toxoplasma puede hacer en la política y más si se mezcla con una tendencia narcisista condicionada por una infancia, educación o simplemente por la genética. Y teniendo en cuenta que se calcula que un 30% de la población humana está infectada con ese bichito en su cerebro.

Narcisismo y política

A lo largo de la historia podríamos imaginarnos dirigentes con cierto trastorno narcisista de la personalidad a tenor de sus 'hazañas', generalmente bélicas y desastrosas. Por ejemplo, tenemos a Ramsés II que dejo para la posteridad una enorme cantidad de enormes estatuas con su efigie y frisos memorando sus victorias contra los hititas en la batalla de Qadesh. O los archiconocidos Nerón y Calígula con sus decisiones absurdas y estridentes. O ese Enrique VIII que no aceptaba un no por respuesta y que inventó el divorcio por decapitación, aunque con Catalina de Aragón no tuvo narices. Pero también me imagino a ese Napoleón, un personaje venido a más que incluso se autoproclamó emperador a costa de llenar los campos de Europa de sangre. Y haciendo la lista corta, el mismo Adolf Hitler, un salvapatrias que condenó a Europa a una guerra de la que aún pagamos las consecuencias.

Y en la actualidad, ¿les suena este comportamiento narcisista a alguien que conozcamos? A mí a un listado cada vez más largo de personajes de la política nacional e internacional pero con uno que sobrepasa los cánones, Donald Trump. Un personaje que no tiene ningún problema en demostrar su extremismo, prepotencia, superioridad e indolencia con los demás. Un personaje más preocupado por su persona y cómo se le ve en el exterior que por hacer política de verdad que sirva de algo. Como ejemplo, la campaña para obtener el premio Nobel de la Paz de 2025 pese a exigir que le compremos armas, bombardear a barcazas en el Caribe y apoyar a Israel en su genocidio en Gaza. La Paz para él es que se le reconozca, alabe y venere; como hemos visto en más de una foto. 

Pero no solo afecta a los dirigentes sino también a sus votantes ya que se ha publicado que la infección con Toxoplasma modifica las tendencias políticas haciendo que las personas infectadas tiendan más al tribalismo y a tener poca empatía y generosidad. 

Sea o no con Toxoplasma, los personajes con un alto grado de narcisismo, siempre aparecen como salvapatrias, quienes mejor saben lo que deben hacer, pensar y creer todos los ciudadanos de sus países, y que necesitan vehementemente ser halagados por muchas barbaridades que digan o cometan. A la par, ellos llevan al desastre a sus conciudadanos y a los de otros países. La historia así lo refleja.

#SinCienciaNoHayFuturo;