Por primera vez en mi vida he tenido que pasar unos días ingresado en un hospital, en concreto en nuestro Hospital Reina Sofía de Córdoba. La causa de ese ingreso, el que mi cuerpo se tiñera de amarillo debido a unos niveles de bilirrubina enormemente altos en comparación con lo normal. Y no, no se debía a que 'te miro y no me miras', como dice la famosa canción de Juan Luis Guerra. Esa ictericia considerable indicaba que el hígado estaba fallando y comprenderán que eso no es nada bueno.
Y como ésta es una columna, algo olvidada, sobre ciencia, vamos por partes.
¿Qué es la bilirrubina?
La bilirrubina es una sustancia natural que se forma tras la descomposición de los glóbulos rojos en el organismo. Cuando los glóbulos rojos son viejos (a los 120 días de vida) son eliminados en el bazo y en el hígado principalmente. Los glóbulos rojos están llenos de hemoglobina que es la molécula que transporta el oxígeno en la sangre gracias a la actividad de un átomo de hierro que contiene. Cuando se descompone, la hemoglobina da lugar a una proteína, la globina que se recicla y al grupo hemo que se rompe dando lugar a hierro (que se recicla uniéndose a la ferritina) y la biliverdina.
La biliverdina es rápidamente modificada mediante reducción dando lugar a la bilirrubina. En la sangre, la bilirrubina la encontramos en dos formas, la indirecta o no conjugada y la directa o conjugada. La indirecta es más insoluble y se une a la albúmina del plasma o puede estar libre y ser un problema relacionándose con daño cerebral. La bilirrubina directa o conjugada está unida a un glúcido (azúcar) llamado ácido glucurónico y de esta forma es más soluble y puede ser más fácilmente eliminada a través de la bilis en el hígado o por el riñón en la orina.
Algunas personas presentan una mutación que afecta a la actividad de la enzima que une el ácido glucurónico a la bilirrubina por lo que su eliminación en la sangre es más lenta; esas personas sufren el síndrome de Gilbert que afecta a entre el 5 y el 7% de la población. Así que, si el lector o lectora sufre de ictericia tras una gripe, un ayuno, la menstruación, el estrés o una actividad física extenuante, posiblemente tengan esa mutación. Y tener la bilirrubina alta en la sangre no es bueno por lo que deben consultar con su médico de familia al respecto.
¿Qué tiene que ver con el hígado la aparición de la ictericia?
La mayor parte de la bilirrubina es eliminada a través del hígado. Los hepatocitos o células principales del hígado transfieren la bilirrubina hacia los conductos biliares que, como si fueran afluentes de un río, van desembocando en conductos cada vez más gruesos como los conductos hepáticos que llevan a la vesícula biliar o al conducto colédoco que lleva la bilis al interior del intestino.
La bilirrubina es parte de la bilis y ésta es esencial para poder digerir bien las grasas en el intestino ya que permite que éstas se disgreguen en pequeñas estructuras fáciles de incorporar por las células del intestino.
Si alguno de los conductos que llevan la bilirrubina hacia la vesícula o el que la lleva desde ésta al intestino se obstruyen, esta sustancia se acumula en el hígado al no poder ser expulsada y de ahí a la sangre produciendo la ictericia. Normalmente este fenómeno está asociado a la liberación de piedras o litiasis que se forman en la vesícula biliar y que pueden obstruir los conductos. Esta litiasis generalmente aparece asociada a un fuerte dolor, inflamación en los conductos y a fiebre. Así que, si un día se ponen amarillos, les duele mucho y tienen algo de fiebre, lo más seguro es que tengan una piedra bloqueando la salida de la bilis al intestino. Vayan a urgencias si es así.
Pero también puede ocurrir que se haya producido una inflamación en el hígado, o hepatitis, por una infección vírica (hepatitis A, B, C, citomegalovirus u otros virus) o una bacteriana o por algún tóxico. En este caso la inflamación hace que el hígado deje de funcionar acumulando bilirrubina en la sangre como principal síntoma. Además, la ictericia normalmente va asociada con picores en todo el cuerpo y puede que fiebre. En ese caso, vayan también a urgencias porque el que el hígado se bloquee y no filtre bien supone un desequilibrio importante para todo el organismo.
Un fallo hepático llenará la sangre de sustancias que deberían eliminarse con factores inflamatorios que pueden provocar daño en el riñón, que se ve sobrecargado, y problemas cardiovasculares por daño en venas y arterias e incluso cerebrales. Así que, recuerden, todo lo que comemos pasa por el hígado por lo que conviene cuidarlo para que no falle.