sábado 16.10.2021
Opinión

Con las botitas puestas

aylan
La imagen de Aylan Kurdi ha dado la vuelta al mundo, golpeando la conciencia del mundo occidental
Con las botitas puestas

Se ha marchado en silencio, con las botitas puestas. En plena madrugada, sin mochila ni abrigo. Sólo lleva encima su vaquero azulado y aquel polo tan rojo que heredó de su hermano.

Nunca tuvo este niño juguetes ni caprichos, sólo besos de madre y miradas paternas, lamentando entre ellos no encontrar el camino que a diario buscaban para huir de la guerra.

Sin ningún equipaje subieron a la lancha, despojados de todo para no pesar mucho. Sin nada de dinero, pues todo lo entregaron a la mano diabólica que vendía falsedades.

Su madre, como siempre, lo acunó en su regazo y él refugió sus manos en el pecho materno. Partieron de una orilla para alcanzar la otra, donde pensaban ellos divisar una estrella.

Mas de pronto las olas se crecieron sombrías. La barca fluctuaba y comenzaba a hundirse. Ni siquiera llevaban un rudo salvavidas y se dieron la vuelta otra vez al infierno.

Pero no les dio tiempo ni a lanzar un suspiro. El mar se fue encrespando y les tragó furioso. Aylán, el niño sirio, y su hermano y su madre, se hundieron en la sombra y murieron ahogados.

¿Ahogados? ¿O cayeron abatidos por todos? Que cada cual deduzca lo que crea verdadero. Yo pienso que murieron por manos homicidas, aunque el mar los lanzara a una playa siniestra.

Tenía su boquita taponada de arena y besaba la tierra que no quiso acogerlo. Le hicieron una foto letal, espeluznante, que ha recorrido el mundo electrizando a todos.

Nadie vino a salvarlo de su trágica muerte. Ni los ángeles suyos ni los ángeles nuestros. Muy pronto olvidaremos su final lacerante y será sepultado su recuerdo por siempre.

Pero nunca pensamos que son muertes diarias, que cada noche caen personas inocentes, que cada tarde vuelan infantes por el cosmos, en busca de otra tierra que sea algo más justa.

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