viernes 03.02.2023

CULTURA

Los Patios del Palacio de los Páez estarán abiertos durante todo el mes de junio

Durante los días de apertura extraordinario recibieron la visita de casi 40.000 personas, lo que indica el interés que suscitan entre visitantes y nativos

Melkart Arqueológico
El delegado de Cultura, Francisco Alcalde contempla la figura de Melkart en el Arqueológico
Los Patios del Palacio de los Páez estarán abiertos durante todo el mes de junio

El delegado de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Alcalde, ha informado, a través de un comunicado, de que durante el próximo mes de junio permanecerán abiertos para su visita los patios del Palacio de los Páez de Castillejo, una parte de la sede del  Museo Arqueológico. Esta oferta forma parte del programa 'Patios de Cultura', que la Junta aporta a la fiestas del Mayo cordobés.

Alcalde ha indicado que la decisión de prolongar la apertura de este recinto obedece a la gran afluencia de público que ha visitado los patios durante los días de apertura extraordinaria, con cerca de 40.000 personas, y el interés suscitado ente la ciudadanía. La apertura de dos patios en lugar de uno, como en años anteriores, se debe a la celebración del 150 aniversario de este Museo.

"Con esta ampliación -añade el delegado de Cultura- la Junta contribuye a la difusión de  un edificio cargado de historia. Precisamente, quienes visiten estos patios podrán conocer piezas arqueológicas de gran interés, como es la majestuosa Thoracata, de época augustea, los bustos, las esculturas femeninas, las aras, las basas, los capiteles o los togados y retratos romanos. Se trata de un repertorio que testimonia una de las culturas de nuestro pasado, que fundamentan nuestro presente y alimentan nuestro futuro".

Finalmente, el delegado ha agradecido su colaboración a la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Córdoba, y ha invitado a la ciudadanía cordobesa a visitar estos patios, "que siempre son fuente de conocimiento y disfrute", ha dicho Francisco Alcalde.

El horario de apertura de los patios será el del Museo, es decir hasta el día 15 de junio: los lunes cerrado; de martes a sábados, de 09.00 a 20.00 horas; domingos y festivos, de 09.00 a 15.00 horas. A partir del 16 de junio: De 09.00 a 15.00 horas todos los días, excepto los lunes, que permanece cerrado.

Historia del Arqueológico

Según el académico Muñoz Vázquez, en este solar se encontraba el palacio del alfaquí Ybrahim Ben Nacer, con dos puertas: una a la plaza de los Paraísos y otra a la Costanilla de Baena. Tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236, esta plaza se conoce con el nombre de Plaza de los Paraísos (siglo XIII) (a partir de 1540 como Plaza de Luis Paéz de Castillejo y ya en 1680 como Plaza de Jerónimo Paéz de Castillejo). Se comprueba que a lo largo de los años, como ocurre en otras muchas vías cordobesas, la plaza va tomando el nombre de los personajes más distinguidos que la habitan, en este caso los dueños del palacio de los Páez de Castillejo, actual sede del Maeco.

El antiguo palacio de Ybrahim Ben Nasçer fue otorgado por Fernando III, tras la conquista a Martín Ruiz de la Cerca (probablemente la casa que hace esquina con la Plaza de Jerónimo Paéz con la calle Marqués del Villar. De éste pasa a su hijo, llamado también Martín Ruiz de la Cerca y de éste a su hija Toda Martínez, que llegó a tener una propiedad extensa al unir las casas donde residía con otras pequeñas contiguas. En el testamento de Doña Toda, fechado en 1343, se indica que sus casas principales pasaban al canónigo Francisco Pablo, quien cinco años más tarde las otorga al Cabildo. A finales del siglo XIV el cabildo las vende a Don Francisco Paéz de Castillejo. Otras propiedades adyacentes van pasando en la transición entre el siglo XIV al XV a otros miembros de esta familia. Ya durante el siglo XV se observa el fulgurante ascenso social de esta familia gracias a concesiones reales y cargos a favor de algunos de sus miembros, que acceden a ser regidores, caballeros veinticuatro o maestresala del rey.

arqueologico

Como ocurre en otras importantes familias cordobesas se garantiza la continuidad de un linaje y las propiedades adquiridas a lo largo de los años merced a la creación de un mayorazgo. Es así como el 25 de enero de 1496 Do. Fernando Páez de Castillejo y su esposa Doña Leonor de Angulo fundan un mayorazgo en su hijo Francisco Páez de Castillejo. Este último contrajo nupcias con doña María de Valenzuela, siendo su sucesor en el mayorazgo Don Luis Páez de Castillejo y Valenzuela, veinticuatro de Córdoba y gentilhombre del emperador Carlos V.

Fue D. Luis quien emprendió la tarea de reformar las casas mudéjares heredadas de su familia, encargando la obra a Hernán Ruiz II. El actual palacio sede del Maeco conserva aún algunas piezas mudéjares que evidencian el carácter de la intervención de Hernán Ruiz II. Ésta se ciñó al patio principal, escalera y portada, teniendo lugar el desarrollo de las obras entre finales de la década de los treinta y principios de los cuarenta del siglo XVI. De hecho, el contrato del patio es de 1538, mientras que la portada se hizo en 1540. En estos momentos el acceso se realizaba a través de la portada principal al patio de recibo (conservado en buena medida por Hernán Ruiz II). Tras él y separado otrora por un muro continuo, se disponía el patio principal y la escalera en el extremo opuesto de la casa, articulándose así los diferentes sectores de la vivienda con un marcado carácter de privacidad paulatina. 

 Don Luis Páez de Castillejo, comitente de las obras renacentistas del palacio y procurador mayor del rey en 1561, estaba casado con Doña Beatriz de Guzmán. Tuvieron por hijos a Don Juan Páez de Castillejo y a Don Fernando Páez de Castillejo y Valenzuela, que se casó con Margarita de Córdoba y Mendoza con la que tuvo a Diego Páez de Castillejo y Valenzuela. Este último, heredero de las casas principales, murió sin sucesión, comenzando así una larga serie de heredades del mayorazgo en líneas sucesorias colaterales por la falta de descendencia directa. Así, el mayorazgo pasó a Don Jerónimo Páez de Castillejo y Valenzuela y Carrasco (otra línea sucesoria), que nuevamente queda sin sucesión, de manera que lo hereda Don Diego Luis de Bañuelos Páez de Castillejo Valenzuela y Córdoba que casó con Doña. Francisca de Cárdenas y Herrera.

Don Diego amplió el palacio comprando una casa al cabildo en 1616, situada a la espalda de sus casas principales. El cabildo le dio una barrera que separaba ambas casas y que durante un tiempo se llamó Costanilla de Baena. Murió Don Diego sin descendencia y el mayorazgo pasó a Don Andrés de Bañuelos Fernández de Mesa Páez de Valenzuela, que igualmente no tuvo descendientes, por lo que le sucedió su hermana Doña Paula de Bañuelos Fernández de Mesa, casada con Don Francisco Mesía de la Cerda.

Pasa a manos del Marqués de El Carpio

Aquí concluye la posesión del palacio por parte del linaje de los Páez de Castillejo pues al no haber descendencia y tras un pleito entre Don José Páez de Castillejo y el duque de Alba Don Jacobo Fitz James Stuart, marqués del Carpio, éste se convirtió en su nuevo propietario (primera mitad del siglo XIX), tras demostrar que era descendiente legítimo de don Luis Páez de Castillejo por su matrimonio con Doña María de Guzmán, su hija.

A finales del siglo XIX  se convierte casas En mal estado llegó a convertirse en la Academia Espinar en los años 30 del siglo XX Espinar. Antes de ser academia, albergó la primera central de teléfonos de Córdoba. En 1943 el estado compra el Palacio para sede del Maco y en 1945 dan comienzos las obras. Samuel de los Santos, director del Museo  hace alusión ya a importantes ruinas romanas en el patio Norte. Y se incorpora el graderío romano  del actual Patio III.

Museo Arqueológico 1

El Museo se inaugura en 1962 y es declarado el edificio y sus colecciones Monumento Histórico-artistico. Ya se preveía desde  finales de los años 70 una posible ampliación. Para  ello se contaba con  solares adyacentes al palacio por su lado occidental que  fueron adquiridos siendo directora Ana maría Vicent, y en este lugar se levanta hoy el edificio de ampliación

La ampliación

El Museo Arqueológico de Córdoba inauguró  su edificio de ampliación tras un largo periodo de obras y de planificación museística, el 31 de Enero de 2011. La ampliación, de un lenguaje arquitectónico contemporáneo, acompañará al Palacio renacentista de Jerónimo Páez como sede del Museo Arqueológico de Córdoba, cuando éste sea restaurado.

El nuevo edificio ofrece unos espacios museísticos modernos, atractivos y funcionales, que dotan al Museo Arqueológico de Córdoba de los crecientes espacios y servicios que demanda su proyección en la sociedad actual. El nuevo espacio abrió sus puertas con una exposición que, bajo el lema Córdoba, encuentro de culturas,ofrece al visitante un recorrido por las piezas más significativas de la extraordinaria colección del museo. La selección que ofrece, refleja la composición de las colecciones del museo, con piezas que abarcan desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media, y desde los fondos fundacionales hasta los que se han incorporado a la colección como últimos ingresos.

Además, el Museo Arqueológico de Córdoba presenta una pieza excepcional, el yacimiento arqueológico del teatro romano de la ciudad, que fue hallado en el solar del edificio y que desde hoy se encuentra abierto al público en su planta sótano, restaurado, musealizado y accesible.

Se trata, por lo tanto de una intervención en la que el Museo Arqueológico de Córdoba se adecua a las necesidades de sus colecciones, a las expectativas del público y a las premisas de preservación y puesta en valor del yacimiento arqueológico que alberga.

El nuevo edificio

El edificio de ampliación es una construcción de nueva planta que se encuentra anexa a la sede histórica; completa los espacios de la sede actual dotando al museo de nuevas salas destinadas a exposiciones temporales, y espacios de investigación, conservación y estudio: una biblioteca especializada, una sala de investigadores, talleres de restauración de las colecciones y espacios para el área administrativa del museo.

Pieza del mes de enero Museo Arqueológico III

La etapa de ampliación del museo comenzó en 1998, cuando el Ministerio de Cultura convocó un concurso internacional de ideas para la construcción de un edificio de nueva planta destinado a la ampliación del Museo, en los solares contiguos al palacio renacentista, sobre una superficie de cerca de 900 metros cuadrados.

Resultó adjudicataria la empresa Idom, cuyos arquitectos Pau Soler, Joaquín Lizasoain, Jesús María Susperregui, redactaron el proyecto arquitectónico para la ampliación y lo entregaron en el año 2000. Este proyecto dio respuesta a las necesidades que planteaba el edificio antiguo, permitiendo que se pueda dedicar en el futuro la totalidad del Palacio de Jerónimo Páez, a la exposición de la colección permanente.

La construcción del edificio fue adjudicada a la empresa Isolux Watt (luego Isolux Corsá), quien empezó la ejecución en el año 2000. Sin embargo, al comenzar las obras y excavar la finca, ampliando los resultados de los sondeos previos realizados a la fase de redacción del proyecto, se descubrieron los restos del teatro romano de la Colonia Patricia. Este hallazgo provocó que se replantease el proyecto para dar cabida en el mismo a este importantísimo yacimiento arqueológico. Se redactó, por lo tanto, un proyecto reformado, y fue necesaria la paralización temporal de las obras para acometer los trabajos de identificación de los restos.

Posteriormente, se realizó un segundo proyecto reformado en 2004 debido a las necesidades de cimentación del edificio, situado en un solar con un subsuelo de alto contenido de agua, este proyecto fue posteriormente modificado a raíz de nuevas necesidades del edificio y la integración de los proyectos de seguridad. Las obras de este tercer reformado comenzaron a finales de 2006. El edificio se recibió en septiembre de 2008.

Superficie total

En total, la ampliación cuenta con una superficie construida de entorno a 3.800 metros cuadrados, de los cuales 837 metros cuadrados están destinados a exposición.

El edificio de ampliación cuenta con un diseño de líneas claras y equilibradas basadas en el lenguaje de la arquitectura racionalista de principios del siglo XX. Es una obra por lo tanto, singular y particular en el casco urbano de Córdoba, que es respetuosa con su entorno circundante y con las ruinas romanas existentes en el terreno en el que se levanta. Así, el nuevo edificio no quita visibilidad al Palacio de Jerónimo Páez, dejando que la portada renacentista sea la auténtica protagonista.

El edificio se adapta a la geometría del solar, definiendo un primer ámbito en forma coincidente con las trazas del teatro, que contiene los usos públicos y semipúblicos, y se conecta al Palacio mediante la torre de acceso. El resto del edificio se desarrolla en una planta de geometría sensiblemente rectangular que acoge los usos restringidos, restauración y conservación en planta primera, y administración y dirección en planta segunda.

Los fuertes desniveles existentes entre la plaza y la Cuesta de Pero Mato, que queda detrás del edificio, sugieren una sección escalonada en la que se sitúan los distintos usos. En el último nivel, la biblioteca crece hasta alcanzar la cornisa de las edificaciones colindantes.

La disposición de lucernarios y de huecos en forjados y fachadas, permite la iluminación natural de las ruinas del teatro romano albergadas en su sótano, así como su contemplación desde distintos puntos del interior del edificio y desde la Plaza de Jerónimo Páez.

El acceso se realiza a través de la torre que hace de elemento bisagra. Una vez que el visitante ha traspasado la puerta, la presencia e importancia de los restos arqueológicos se hace patente desde el vestíbulo, ya que, además de desempeñar las funciones de admisión, control y guardarropa, el forjado de esta planta se interrumpe dejando al descubierto parte del teatro.

Teatro Romano

Desde los años 40 del siglo XX se vienen excavando estructuras arqueológicas en el solar que ocupa el Museo Arqueológico de Córdoba, primero en el interior del Palacio de los Páez de Castillejo, después en el gran patio interior de este palacio (solar norte) entre los años 70 y 90, y posteriormente en el solar donde hoy se levanta la ampliación.

Pieza del mes de enero Museo Arqueológico II

El teatro de la Córdoba romana se ubica en el propio solar del Museo y sus restos se conservan en la planta sótano del edificio de ampliación, permitiéndose la circulación del público.

En el solar sobre el que se levanta el edificio de ampliación se realizaron excavaciones arqueológicas desde 1987, y después a partir de 1999, lo que permitió documentar importantes estructuras del antiguo teatro de Colonia Patricia Corduba, así como de talleres artesanales tardorromanos y casas medievales andalusíes.

El teatro formaba parte de un espacio urbanístico monumental de época romana, del que se han hallado también estructuras de plazas laterales anexas a éste, situadas en el denominado Patio Norte, espacio que se ubica entre los dos edificios del Museo.

El yacimiento arqueológico se extiende por el interior del Palacio de Jerónimo Páez (Patio III,140 metros cuadrados), el patio interior del museo (denominado Patio Norte, 800 metros cuadrados) y toda la planta sótano del edificio de ampliación (949,75 metros cuadrados).

Este yacimiento presenta restos de una secuencia temporal que se extiende desde el siglo I a.C. hasta las épocas visigoda, islámica y bajomedieval cristiana. Los restos de mayor relevancia corresponden con el teatro romano de la Colonia Patricia Corduba, que por sus dimensiones estimadas se ha comparado con el teatro romano de Mérida, del que sería coetáneo.

La secuencia histórica de este espacio urbano comienza con la línea de muralla que limitaba por el sur la ciudad republicana romana (siglos I-II a.C). Entre los años 15 a.C. y 5 d.C, la ciudad se amplió hacia el sur, realizándose una actuación urbanística que englobó teatro y plazas laterales, en el marco del proceso de monumentalización de la ciudad de época del emperador Augusto.

A lo largo de los siglos I y II, el teatro sufrió varias reformas; entre los años 270 y 280 un terremoto provocó su ruina y abandono, lo que propició que desde comienzos del siglo IV hasta el siglo VI se generalizase el empleo del material de construcción del teatro para su uso en otros edificios de la ciudad, produciéndose además una acumulación de rellenos. Además se situaron en ese espacio talleres de reelaboración del material decorativo de mármol y un calerín. En época visigoda se levantaron las primeras viviendas sobre los restos del antiguo teatro.

Entre las dos terrazas generadas al utilizar el teatro como cantera se salvó el desnivel con un muro de 16 metros de longitud levantado sobre una de las galerías anulares del teatro, que forma la actual calle Cuesta de Pero Mato. Durante el periodo islámico se consolida el uso doméstico de la zona, quedando restos de una alberca; la calle se pavimenta y se dota de alcantarillado durante el periodo almohade, en el siglo XII. La disposición de las casas en la terraza superior coincide con la documentada en época visigoda y emiral.

Francisco Alcalde, delegado de Cultura de la Junta en la exposición del Museo Arqueológico

En la Edad Media, las casas construidas sobre el solar del antiguo teatro romano pertenecían al alfaquí Ibrahim Ben Nasçer, siendo ya a comienzos del siglo XV de la familia de los Páez. En el siglo XVI Luís Páez de Castillejo realiza importantes reformas en las casas, convirtiéndolas el arquitecto Hernán Ruiz en el palacio renacentista que hoy conocemos.

El teatro romano se asienta sobre un desnivel natural, que corresponde con la terraza del río Guadalquivir, sin embargo no presenta gradas labradas en el terreno al ser éste de naturaleza arcillosa; únicamente la imma cavea se apoya sobre el terreno.

Consta de una galería anular de circulación que articula todo el conjunto, de la que parten vomitoria radiales hacia la orchestra, dividiendo el graderío en seis cunei. El terreno fue forrado con paramentos de opus quadratum coronados por opus caementicium en forma de planos inclinados, sobre los que se asientan las gradas. Éstas son de mármol blanco labradas en forma de cuña.

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