viernes 12.08.2022
Relatos

Piscinas públicas: una lucha en Córdoba desde el año 1932

Nota de la redacción: pueden consultar cada recorte mencionado en la fotogalería.

 

Si ayer daba cuenta este periódico sobre que hay casi 400 piscinas entre públicas y privadas en la provincia, y a mucha gente en la discusión de Facebook les parecían pocas...si encima algunas piscinas como las de la Fuensanta o la calle Marbella tienen dificultades este año para abrir pronto en la capital... pues...privilegiados somos al tener en cuenta la perspectiva histórica, que transforma las carencias en abundancia con el sencillo gesto de mirar atrás. ¿Qué pasaba en Córdoba hace décadas? Nos lo hemos preguntado y resulta siempre interesante la consulta a los archivos y prensa histórica. 

Nos montamos en la máquina del tiempo del Cordobahoy, quizá no tan vistosa como el DeLorean de 'Regreso al futuro' pero desde luego más efectiva y precisa. Y ¿qué vemos? Que nuestras quejas de hoy languidecen ante las de antaño, cuando los cordobeses tan sólo pedían...una piscina pública. Porque no había ni una.

Este asunto se trató en la sesión de la corporación municipal de la noche del 18 de abril, con el malogrado alcalde Cruz Ceballos, que sería años después encarcelado nada más producirse el levantamiento militar del 18 de julio de 1936. Tras un año preso volvió muy enfermo a su casa, muriendo en septiembre de 1930. Fue alcalde de la ciudad entre julio de 1931 y septiembre de 1933.

En aquella sesión de aquella noche, con la guerra civil aún suficientemente lejos, se trataron muchos asuntos, como se puede ver en el recorte del diario La Voz. También el de una posibilidad entonces difusa: construir una gran piscina en el estadio municipal. Y es que se había pensado poner en marcha allí un jardín para niños...pero era demasiado caro. Sin embargo el dinero sí que daba para una piscina.

En 1932 sí que se pone en marcha una piscina de otras características que más tarde veremos que cobrará importancia. Lo vemos  en el recorte del Diario Córdoba de Comercio e Industria del 28 de julio de 1932. Allí se anunciaba la inauguración de la piscina del grupo escolar Colón. Parece que tal inauguración tenía una controversia previa, y es que alguien decía que no tenía agua. El periódico aclara que eso no es cierto. Es Francisco de la Cruz Ceballos quien impulsa su uso, sólo para el ejercicio de los niños. Hay dos turnos, de 9 a 12 para niños y de 5 a 7 para niñas. Y es para los alumnos de cualquier escuela de la capital. Tuvo que ser una piscina concurrida. Se preveían turnos de 50 cada media hora. No sabemos que tipo de ejercicio harían, salvo saltar sobre el mismo sitio todos apiñados. Lo curioso es que se indica que el nivel del agua se regula según la talla de los niños, o sea, que se iría vaciando y llenando mediante algún sistema no especificado. Los mayores de 14 años  ya no podían entrar, ni quien tuviese erupciones contagiosas.

Saltamos a 1934. Diario La Voz. 25 de mayo. Recoge una carta de tres aficionados al deporte: Ramón García, Elías Trujillo y Miguel Ruiz. Su queja es verdaderamente modesta, pues indican que en cualquier ciudad civilizada hay piscinas privadas y públicas, y que en Córdoba ni siquiera hay playa artificial. No quieren volver a nadar en el río en el inminente verano que se les venía encima porque lo consideran insalubre y peligroso. Piden algo que hoy nos puede parecer lejano: una piscina pública. Al menos una. 

También el diario La Voz, pero el 26 de junio de 1934, recordaba la anterior petición de los deportistas García, Trujillo y Ruiz. A modo de editorial es el propio periódico el que recoge el ruego de este trío de amigos (que pedían intercediese el director de La Voz) y, haciéndolo suyo, lo trasladan en sus páginas al alcalde y al arquitecto municipal. Vemos que tanto este editorial como la carta de los aficionados a la natación solicitan una piscina municipal o playa artificial. Leído hoy día parece que entonces hay una cierta equiparación entre los términos o que al menos se considera que una gran piscina sólo tiene cabida como artificial en el río. Con el lenguaje más rimbombante de entonces llaman Betis al Guadalquivir. Y aquí volvemos, como indicamos, a la que fuera piscina escolar de Colón. El editorial de la Voz, comprensible con las autoridades, concluye solicitando que si no da tiempo a terminar la obra al menos se abra la piscina de Colón para todos los públicos. Pagando, como es lógico y bien señala el antiguo diario cordobés. Eso sí, que este hecho, y así queda reflejado, no signifique que no se empiece a trabajar en la playa artificial. 

Y seguimos este repaso en aquel año de 1934. 27 de junio según indica el recorte del Diario El Sur. Una nueva petición a Don Fernando Vázquez Ocaña, director del periódico, en la sección "Ruegos del vecindario". Parece por la redacción y las palabras escogidas amigo de nuestro trío anterior. Firma con una abreviatura epistolar en desuso desde hace mucho s.s.q.e.s.m (su seguro servidor que estrecha su mano) F. Porcel. Entonces parecía que un grupo de nadadores aficionados estaba ya bastante harto de no tener instalaciones de ningún tipo. Un mini-lobby cuando no existían los lobbys que aquí ya pide una auténtica campaña periodística. 

No podemos decir que fuese un clamor popular, pero desde luego esa década de los 30 es la que empieza a querer piscinas públicas y municipales. Lamentablemente todo quedaría estancado con la guerra civil y la posguerra. La "explosión" de las piscinas llegaría tardíamente a Córdoba ya en los años 60. El Diario Córdoba recoge el 24 de julio de 1934 la sesión municipal de la noche anterior, con el alcalde interino Bernardo Garrido de los Reyes. Se tratan muchos asuntos, pero uno de ellos es otra petición de piscina. Se desestima una instancia de Ángel Alonso para construir una piscina en terrenos de la Huerta del Rey, huerta ya desaparecida entre las puertas de Sevilla y Almodóvar. Tras la guerra civil sería lugar habitual para ejercer la prostitución callejera.

Y no podemos dejar de hacer mención en ese mismo recorte a la conversión de unos chozos destinados a baños y cerca del río en...cabaret. Si la gente se bañaba en el río, pequeños empresarios astutos ideaban el negocio el cualquier sitio.

Tras un repaso a la prensa histórica de ese verano no hay nada sobre la construcción de una piscina o playa artificial. Pero al menos se intentó.

 

 

 

 

Piscinas públicas: una lucha en Córdoba desde el año 1932