jueves 02.12.2021
Opinión

El paseíllo de Trujillo

El paseíllo de Trujillo

No hace tantos días que se celebró la XXXII cumbre entre España y Portugal. La de Trujillo (provincia de Cáceres). Se desplazaron por el lado español nueve ministros y todas las vicepresidencias que tenemos. Por el lado de Portugal se le dio también máxima importancia (al menos en lo formal). Como digo, hace pocos días de la cumbre, pero ya prácticamente ha desaparecido de la memoria de todos, engullida por la frenética actualidad.

Al que escribe le llamó la atención, ya para empezar, el lema: 'Por una movilidad sostenible'. Discúlpenme, pero no sé qué sostenibilidad hace falta cuando lo que de verdad habría que impulsar es la movilidad entre estos dos países. Y cuando haya mucha movilidad pues ya hablamos de la sostenibilidad. Todavía hoy para muchos españoles y portugueses cruzar la 'raya' es un viaje que tiene un poquito de exótico. Es un hecho que Portugal está mucho más cerca que otros sitios a los que nos desplazamos los españoles para pasar un puente, pero aún así parece que Portugal está 'allá' y no 'ahí'.

Estos encuentros son, cada vez más, de una importancia estratégica para los dos países y si se pudiera llegar a un verdadero apoyo mutuo, tendría efecto positivo en las economías respectivas. Además, nos daría un mayor peso con vecinos del Norte o en las relaciones con Brasil, el verdadero gigante de América Latina y en donde hay tanto negocio por hacer. No es casualidad que toda la zona fronteriza española con Portugal, aún hoy, no sea la zona más prospera de ninguno de los dos países, ya que la frontera actúa como de muro. 

Yendo a los detalles de la reunión se observa que quizá no se le dio contenido suficiente o se fue pensando en otra cosa. Para empezar, la reunión comenzó a las 12.00 seguida de honores militares. Que no madrugaron, vamos. A esa hora anda que no se ha vendido pescado, han empezado y acabado vistas en los juzgados, se han puesto cafés en los bares y hasta los muchachos ya han acabado el recreo del colegio. Si se trataba de una reunión más técnica que protocolaria, ya que llevan 32 o XXXII, quizá se podía haber madrugado algo.

Y las 16.00 fue la comparecencia de los dos primeros ministros comentando conclusiones. A esa hora todavía le quedan muchas carreras a los taxistas que hacer y a las tiendas de ropa muchas horas de atender e intentar vender el género. Y los muchachos, regresando de los colegios, merienda y a hacer deberes. Poco tiempo parece para la importancia y el contenido del evento y para ser sólo una vez al año.

Al respecto, me tomé la libertad de leer las conclusiones de la reunión que ha publicado el Ministerio de Exteriores. Se felicitan por el aniversario de  la circunnavegación de Magallanes y Elcano hace 500 años, parece ser que va a haber 'cooperación transfronteriza', cooperación universitaria y que se va a luchar contra el cambio climático (eso por supuesto). Y poco más. Ni una fecha para conseguir los objetivos, ni cifras de inversión, ni cuántos kilómetros de vía férrea o de autopista se van a construir, salvo una mención a que ha habido "algunos avances en conexiones". Se hubiera esperado algo más de concreción. 

No obstante, no hubiera sido mala cosa que en algún momento de las reuniones algunos ministros, con nuestro primer ministro al frente, le hubieran preguntado a los portugueses qué han hecho para poder ofrecer al mundo unos números tan buenos después de haber tenido que ser rescatados financieramente en 2011.

Me refiero a que el paro ha pasado del 16% en 2013 hasta el 7% (y bajando) que tiene actualmente. A su vez, han sabido mantener una economía competitiva, cierto que con salarios contenidos, lo que ha hecho que se disparen las exportaciones, han entendido bien la importancia de facilitar la concesión de visados de residencia, están creando un país, en toda su extensión, atractivo para el turismo y en lugar de subir impuestos los están bajando, al menos para extranjeros, lo que está produciendo un 'empadronamiento' de españoles y otros europeos, ya que se vive bien. Te agobian menos y se pagan menos impuestos.

Y hay un inexorable acercamiento en renta per capita entre los dos países, que es el verdadero índice de prosperidad de un país.

Quizá no hubo tiempo para dedicarlo a estas cuestiones, pero sí para intentar escenificar cierta armonía entre las facciones de nuestro gobierno y, por supuesto, para el paseíllo que se dieron las vicepresidentas en el que no pareció haber gran complicidad entre ellas.

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