Opinión

Artículo Periodístico 4.289º: 'Sobre Praga y Alfredo Bryce Echenique'

Humor 1.897 de JMM Caminero
Humor 1.897 de JMM Caminero

Creo que para cada persona, según su oficio y vocación y circunstancias, cada ciudad presenta y representa una realidad diversa. No todas las ciudades son lo mismo para todos.

Para los escritores y pensadores y filósofos, Praga, es la ciudad de Kafka, por tanto, cuando yo era joven, no sé si todavía se sigue haciendo, muchos llamados a estas vocaciones se tomaban unas vacaciones en Praga, quizá para descifrar el misterio de la literatura y de las palabras y del ensayo y de la filosofía. Muchos, y recuerdo, que muchos de todos ellos, en aquellos tiempos, hace décadas, después, si tenían ocasión, en algún lugar exponían donde una fotografía documental y de archivo tuviese sentido, se exponían al lado de la casa del incomprendido Kafka –que por cierto reitero, que algunas de sus  metáforas cuentos, no eran imaginarios, eran copiados de situaciones que sucedían ya en Eurasia–.

Por eso, muchos caminos van a Praga, Londres, Berlín, Paris, Madrid, Barcelona, todas las ciudades tienen un lugar para cada oficio, supongo que en otras profesiones, liberales o no, les sucede lo mismo. A millones de personas, también tienen un lugar o una función o una finalidad, porque tuvieron que llegar a ellas, con sus huesos y carnes y almas, migrando, para vivir y sobrevivir. Ciertamente, se puede intentar sobrevivir con la cabeza, pongamos la escritura, o con las manos, para los trabajos de la vida diaria, aunque todos somos cabeza y manos y alma. Cuántos han arribado a Madrid, villa y corte, durante siglos, desde Quevedo y su generación, cada generación, unos cientos se han acercado a Madrid, para intentar hacer carrera en las letras o en las artes o en la política o en el diseño o en el teatro o en la vida...

La famosa Movida Madrileña, a mi entender, fue un sistema organizado por algún poder o poderes, para que la juventud no se echase a la calle, a exigir cambios sociopolíticos, que fuesen demasiado deprisa, la democracia tenía que venir poco a poco. Bastantes problemas existían con los aparatos del Estado para que pasasen de un régimen a otro. La Movida endulzada como fiesta y folklore es, opino y pienso, una de las operaciones más perfectas de gestión social, para pacificar los ánimos... Mientras la fiesta bullía y las artes, pues se dejaba a que los grandes poderes se pusiesen de acuerdo entre ellos.

Dentro de mi juventud y primera edad adulta, recuerdo a entrevistas a Bryce Echenique, recuerdo cuando nos narraba su vocación literaria, su vocación para ser sacerdote, los trucos de la familia que utilizó para que no lo fuese, sus viajes por Europa y sus instancias y estancias en Paris, Barcelona, Madrid y vuelta a Lima.

Me agrada mucho de Bryce Echenique sus ideas, que dejó escritas o dichas por su biografía y su vitagrafía, de que no estaba seguro de casi nada, y, que agradecía que alguien le demostrase que estaba equivocado en algo. Esa aptitud y actitud intelectual y moral, se ha terminado en demasiadas mentes y corazones... Es cierto, tenemos que tener convicciones, al menos mínimas, para vivir y sobrevivir, nuestras piernas no serán las más fuertes del mundo, pero son nuestras y las utilizamos en la medida que podemos. Y, que aceptes las opiniones de otros, si te demuestran que estás equivocado, pienso que todos tendríamos que aprender este mandato intelectual. Ahora en el periodismo, abajo, cualquier lector/a puede dar su interpretación y cosmovisión del micromundo y del macromundo. Los receptores de las palabras, también pueden ser autores, completar y complementar por ejemplo, este artículo.

Me he encontrado con un artículo, inserto en un libro A Trancas y Barrancas, de Bryce Echenique, titulado: No todos los caminos llegan a Praga, sin fecha de publicación, sin cabecera de publicación, que nos narra algo de su viaje a Praga, en definitiva, los viajes de los escritores es intentar descubrir su castillo interior de sí mismos, el castillo interior-exterior de los referentes-escritores del lugar, y, los castillos reales e irreales de dicho lugar.

Dicen que el articulista o columnista deja de ver y vivir la vida con toda la realidad posible, porque cuando ya está metido en el oficio va a cualquier sitio, y el interior-mente le dice, esto puede ser una columna periodística. Pero supongo que sucederá lo mismo con los empresarios, los psicólogos, los tenderos –sobretodo cuándo existían tenderos con sus familias, atendiendo a estos negocios, ahora, ahora son hipermercados, con docenas de personas contratadas, ha cambiado la fisonomía geográfica laboral, en este sector–.

Me gustaría que los del ramo, los que se dedican a la actividad cultural, en algunas de sus maneras y de sus formas, autores y autoras, críticos y críticas, receptores, empezasen a valorar las ciudades pequeñas y sus escritores y pensadores y filósofos y matemáticos y pintores y artistas y... que han pasado por ellas.

El relato no sólo de Praga, París, Berlín, Madrid, Sevilla, Barcelona, Londres, Roma, Dublín y sus escritores que la hicieron grande, sino también de capitales de provincia o capitales regionales o pueblos o aldeas. Me gustaría que empezásemos a valorar lo mediano y lo pequeño, también en la geografía, en la geoliteratura de tantos autores y autoras que están en sus lagares medianos o pequeños, intentando interpretar el mundo. Porque somos y estamos en el mundo, y, necesitamos interpretarlo, para poder vivir y sobrevivir. Aquí, mi homenaje a Bryce Echenique y al columnismo de Bryce Echenique.