martes 25.01.2022
Opinión

Estreno de la nueva temporada de Ciudadanos en Córdoba

Estreno de la nueva temporada de Ciudadanos en Córdoba

Ciudadanos Córdoba parece haber dado salto a una nueva temporada. Tras darse a conocer que comenzarán a negociar los presupuestos municipales por su cuenta con el resto de grupos de la oposición, sin consenso previo con su socio de gobierno, ha creado cierto revuelo en Capitulares. Estos, quizás, sean efectos de la nueva dirección que está tomando el partido naranja a nivel estatal, aunque quizás sea insuficiente para hacer un reboot de la propia formación naranja. El cogobierno municipal de Córdoba PP-Cs se encuentra en un momento delicado interno, no podemos llamarlo crisis, pero sí de desgaste notorio. Para analizar la situación de Ciudadanos como actor protagonista, debemos hacer una breve mirada hacia atrás que nos cree un marco de referencia.

En capítulos anteriores…

Hace justo un año Ciudadanos, como partido, sí caía en una crisis profunda ideológica, estratégica y orgánica tras la debacle en las elecciones generales del 10 de noviembre donde la estrategia de 'sorpasso' al PP, encabezada por Rivera era derrotada, y como consecuencia, la dimisión de Albert Rivera y toda su dirección. El cisma se produjo tras un encoramiento hacia la derecha. La conformación de cogobiernos subalternos con el PP en comunidades autónomas y capitales, como el caso de Córdoba, y en todos ellos sustentados por la extrema derecha representada en Vox, es prueba del nuevo rumbo que tomó en todos los espacios institucionales. La fórmula centrista y bisagra del bipartidismo que le hizo emerger como fuerza política estatal, capaz de configurar pactos, tanto con PP como con PSOE, se dilapidó con una estrategia que tenía como objetivo convertirse en la nueva fuerza referente del centro-derecha.

Ciudadanos se acercó a los posicionamientos del PP, compitiendo de forma virtuosa con él, un equilibrio entre la disputa y la colaboración, confrontando con el PSOE como enemigo íntimo. La polarización del tablero político dio lugar a un nuevo panorama de bipartidismo de bloques donde las fuerzas políticas se deben recolocar. Por un lado, el bloque de la derecha (PP-Cs-Vox), y por otro, el de la izquierda (PSOE-UP). El Partido Popular, capaz de albergar en su seno conservadores y liberales, vio como Casado ganaba un Congreso apostando por las tesis 'neocon' para competir con Vox, por momentos vio como Ciudadanos descuartizaba el votante liberal de su partido. La segunda vuelta de las elecciones generales fueron, para Ciudadanos, la prueba de fuego con la que se acabó quemando. Quizá, no cumplió las expectativas de partido bisagra llegando a un acuerdo con el PSOE. Las segundas vueltas tampoco ayudaron a ninguno de los partidos subalternos de los recién conformados gobiernos autonómico, por la lógica del reagrupamiento de voto en los partidos mayoritarios y la abstención. Esta estrategia encabezada por Rivera convirtió a Ciudadanos en un partido subalterno del Partido Popular, y derrotado. Hay que insistir que dicha derrota es un hito aún más significativo, el fracaso de toda una estrategia. Como toda etapa que acaba, empieza una nueva 'por la mitad', esta vez en forma de reboot.

Tras todos estos acontecimientos relatados, la nueva dirección de Ciudadanos, encabezada por Inés Arrimadas, abre una nueva etapa del partido apostando por un reboot. Para los que desconozcan este anglicismo, un reboot es el relanzamiento-reinicio de una serie o película, conservando elementos originales y distintivos de ella, pero que reescribe su historia intentando aportar nuevas ideas o actualizando éstas. Pues bien, Arimmadas ha aprovechado la situación de pandemia para intentar enmendar los errores del pasado, volviendo a los planteamientos centrista de la mal llamada 'política útil' (útil sólo si se está en su marco ideológico) queriendo resituar a Ciudadanos, otra vez, como partido bisagra entre PP y PSOE para recuperar un electorado que perdió entre mayo y noviembre de 2019. Para ello, las directrices son claras, tras todo un despliegue de concejales y diputados de Ciudadanos que comparten gobierno con el PP, buscan resaltar perfil propio en torno a políticas diferenciadoras con el Partido Popular. Si de algo somos consciente en los funcionamientos internos de los cargos públicos de los partidos de la derecha es la disciplina y el control jerárquico. Sus campañas partidistas suelen ser de ámbito estatal o autonómico, muy coordinadas y con líneas discursivas muy definidas.

¿Cómo se ha reflejado todo este proceso en Córdoba?

Ciudadanos en Córdoba, durante dicho período de competencia virtuosa con el PP compartiendo vara de mando, ha sido completamente subalterno en las decisiones de gobierno, llevando la batuta de éstas el Partido Popular. Bellido es la cara visible, una imagen sosegada manejando el consistorio con tranquilidad y sin que salpique ningún escándalo alrededor. De hecho, todo lo que haga ruido es cortado inmediatamente. Su guardia pretoriana, encabezada por Miguel Ángel Torrico y Salvador Fuentes, han dirigido los proyectos fiscales y presupuestarios, así como la 'fontanería' interna de Capitulares y la confrontación partidaria.

Hasta el momento, Ciudadanos en Córdoba no ha dudado en seguir la línea política que ha marcado el PP para no desagradar a dicha base de votantes, víctima de la propia estrategia fallida que marcó su partido con Albert Rivera en frente, porque se les olvida las enormes contradicciones que eso conlleva en esta ciudad. No puedes considerarte un partido laico, feminista, liberal, y subvencionar a dedo a asociaciones anti-abortistas y católicas de la ciudad, subvenciones municipales de las que ha hecho trinchera y guerra el PP desde hace años, y donde tradicionalmente los populares han construido su base militante en Córdoba. Ciudadanos ha renunciado a tener perfil propio en materia presupuestaria y fiscal. Comparten un modelo productivo cordobés centrado en el turismo masivo, insostenible para la vida y para la economía de la ciudad. No ha habido ninguna votación de calado donde hayan marcado diferencias en sentido de voto. Aceptaron una delegación de gran protagonismo para la ciudad, como es la de Turismo, descuartizada por otra delegación en manos del PP llamada 'Promoción de la ciudad'. Ciudadanos, que desembarcó a nivel estatal denunciando los privilegios de la clase política, en su primer trimestre de gobierno municipal recuperó las mal llamadas 'dietas' sin justificar (sobresueldos) en las empresas públicas.

Si echamos la vista atrás, las delegaciones de Ciudadanos han sido las que han generado ruido y niebla alrededor del cogobierno municipal. El caso Torrejimeno, donde su propia gerente de Imdeco lo acusaba de prevaricación, ha tenido como respuesta la expulsión de la gerente de la militancia del partido y sin costes políticos para el propio Torrejimeno. Fue la primera oportunidad de Bellido para intervenir en las delegaciones de Ciudadanos, colocando un gerente de sus filas para tapar el ruido, la pandemia hizo el resto. La gestión del comercio, la nefasta dirección de Cecosam que casi acaba en huelga laboral días previos al Día de los Santos, y como no, la polémica creada campaña contra las violencias machistas, donde el Partido Popular no ha dudado en exigir responsabilidades en forma de dimisión a Ciudadanos. De hecho, Bellido hizo pública esta exigencia de 'profunda reflexión' a sus socios de gobierno por esta campaña, palabras que nunca dijeron los populares ante las graves acusaciones de la gerente de Imdeco a Torrejimeno por supuesta prevaricación.

¿Qué diferencias hay entre marzo y noviembre? Que al igual que los de Albás siguen la línea marcada por Madrid, los de Bellido hacen lo suyo. El PP da por amortizada las alianzas con Ciudadanos, con una situación hegemónica en el bloque de la derecha, como apuntan todas las encuestas. El próximo ciclo electoral prevé una reconfiguración de los partidos del bloque de la derecha, donde Ciudadanos perderá su puesto de socio subalterno, pasando posiblemente a la irrelevancia. Hasta entonces, en Córdoba, Partido Popular seguirá con su estrategia de visibilidad, calma y tranquilidad, en disputa constante con su principal adversario electoral, Vox. Espectáculo dantesco por otra parte si esto se traduce en una competición de quien es más 'facha'.

Los naranjas en Córdoba necesitarán algo más que oxígeno si quieren sobrevivir en la política municipal. Aún no se ha visto ese cambio de estrategia que intenta llevar a cabo Arrimadas en Isabel Albás. Los presupuestos municipales será el próximo capítulo de esta serie que aún no ha visto acabada su temporada, pero que tampoco tiene pinta de sorprender con su final.

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