La CIAF afirma que el accidente de tren de Adamuz se produjo en 15 segundos
La investigación sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz sigue aportando nuevos datos sobre lo sucedido en los instantes previos al choque entre dos trenes de alta velocidad. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha comunicado los primeros resultados del análisis de los registradores de los trenes implicados, que permiten reconstruir con bastante precisión la secuencia de los hechos.
Los datos proceden de las denominadas cajas negras ferroviarias —registradores jurídicos de eventos— y de los sistemas de diagnóstico de los trenes, así como de la información del sistema de control de tráfico de ADIF.
Extracción de los registradores bajo supervisión judicial
La descarga de los datos se realizó el pasado 5 de marzo en las instalaciones de la CIAF, en presencia del Letrado de la Administración de Justicia y con la participación de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, investigadores técnicos y representantes de las empresas ferroviarias implicadas.
Entre ellas se encontraban técnicos de Iryo, Renfe, Hitachi Rail, Actren y HaslerRail, encargados de colaborar en la interpretación técnica de los registros de los trenes.
De los datos descargados se realizaron tres copias: dos fueron entregadas a la Policía Judicial para la investigación judicial y una tercera quedó bajo custodia de la CIAF para su análisis técnico.
Un descarrilamiento a más de 200 km/h
Según la reconstrucción preliminar, el tren Iryo 6189, que realizaba el trayecto Málaga–Madrid, circulaba a gran velocidad cuando comenzó el incidente.
A las 19:43:29, mientras el convoy circulaba aproximadamente a 205 kilómetros por hora, se registró una apertura del disyuntor eléctrico, una desconexión del sistema de tracción que suele producirse cuando se detectan anomalías en la alimentación eléctrica o en el contacto del pantógrafo con la catenaria. Para los investigadores, este evento es el primer síntoma técnico del descarrilamiento.
Pocos segundos después, los sistemas del tren detectaron una alarma de temperatura en las cajas de grasa de uno de los coches, lo que refuerza la hipótesis de que el tren ya circulaba parcialmente descarrilado en ese momento. Esta alerta activó automáticamente el sistema de frenado del convoy.
Solo 15 segundos hasta el impacto
La investigación destaca un dato especialmente relevante: transcurrieron aproximadamente 15 segundos desde los primeros indicios del descarrilamiento hasta la colisión final.
Durante ese breve intervalo se produjeron varios eventos encadenados. A las 19:43:37, una aguja ferroviaria quedó sin comprobación tras recibir, presumiblemente, el impacto de los coches descarrilados. Este fallo provocó que el sistema de señalización activara automáticamente un mecanismo de protección.
Un segundo después, una señal que se encontraba abierta para el paso del tren Alvia 2384, que realizaba la ruta Madrid–Huelva, cambió bruscamente a rojo, lo que obligó al sistema de seguridad ferroviario LZB a ordenar una frenada de emergencia automática.
En ese momento el Alvia circulaba a 216 kilómetros por hora.
A las 19:43:43, el maquinista del tren Iryo activó manualmente el freno de emergencia, cuando el tren ya había reducido su velocidad hasta unos 141 kilómetros por hora.
Sin embargo, el margen de reacción era mínimo. Apenas un segundo después, a las 19:43:44, el registrador del tren Alvia dejó de almacenar datos, un momento que los investigadores sitúan como el instante probable de la colisión entre ambos trenes.
Los registros no muestran ninguna acción del maquinista del Alvia antes del impacto, lo que sugiere que el sistema automático de seguridad fue el que actuó en ese momento.
Análisis en curso
El tren Iryo no se detuvo completamente hasta las 19:44:03, casi veinte segundos después del inicio del incidente.
Además de los registradores técnicos, los investigadores están analizando también las imágenes de las cámaras interiores del convoy de Iryo, que recogen los primeros momentos del descarrilamiento y podrían ayudar a confirmar con mayor detalle la secuencia del accidente.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios continúa trabajando para esclarecer las causas del siniestro y determinar con precisión todos los factores que desencadenaron el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz.