martes 24.11.2020
Cordoba Hoy

EFEMÉRIDES

Tal día como hoy, pero de 1866, se inauguraba la Relojería Suiza

Este negocio tiene una estelar aparición en "La feria de los discretos" de Pío Baroja
Escaparate de la relojería Suiza, la foto es de su Facebook
Escaparate de la relojería Suiza, la foto es de su Facebook
Tal día como hoy, pero de 1866, se inauguraba la Relojería Suiza

El Diario Córdoba del 27 de julio de 1.941 daba cuenta de las bodas de diamante de la Relojería Suiza. Cumplía 75 años y daba una paga extra a sus empleados por ello, además de un donativo para auxilio social. Si esas eran las de diamante, ¿cómo calificamos a los 154 años que cumple hoy este negocio situado en el número 17 de Claudio Marcelo? Habría curiosamente que inventar una piedra preciosa para dar nombre al aniversario de una joyería. Aquí pueden ver el recorte del diario de entonces, procedente de Cordobapedia. 

Recorte del 75 aniversario de la relojería suiza

La relojería Suiza fue inaugurada en 1866 por Augusto Campicci en el número 1 de las Tendillas, cerca de la heladería David Rico, donde estuvo hasta mediados del siglo pasado. La siguiente foto data de aquella fecha y, aunque borrosa, se puede ver:

suiza 2

Al no tener hijos quiso que el negocio lo heredase su sobrino Herman Piaget Drox. Vino acompañado de esposa y tres hijos, pero finalmente la familia volvió a Suiza y se quedaron los dos Herman, padre e hijo. El hijo hizo amistad con Pío Baroja y es uno de los personajes de 'La feria de los discretos' con el nombre de Pablo Springer. En un pasaje de la célebre novela se va a producir una pelea. De pronto sucede esto:

Se acercó á él un hombre flaco, rubio, con los ojos azules y la barba dorada, pero no en ademán
de pelea, sino sonriendo. 

— ¿Usted qué quiere? — le preguntó rudamente Quintín.

— ¡Ah! ¿Pero no te acuerdas del hijo del relojero suizo? ¿De Pablo Springer? — ¿Eres tú, Pablo? — Sí. — Pues lo siento. — ¿Por qué? — Porque me hubiera alegrado que fuera el hombre gordo ó alguno de sus amigos, para re- ventarle de un puñetazo. 

— Veo que sigues tan loco como antes. — ¿Loco yo? ¿Uno de los pocos cuerdos de
este planeta? Además, estoy decidido á ser un hombre de acción. Créeme. 

— Ahora no se te puede creer nada, chico. Lo
que debes hacer es ponerte la chaqueta y marcharte á la cama. Vamos, te acompañaré.
Quintín accedió, y en compañía de su amigo
fué hasta su casa. 

— Ya nos veremos, ¿verdad? —le dijo el suizo. -Sí. 

— Entonces, hasta otro día. 
 

Esa es la primera aparición de muchas en el libro del que en la realidad era apodado precisamente... "El loco Dios".  Una vez fallecido el padre, el "loco" cedió el negocio a su hermano Máximo, que junto a su esposa lo regentó hasta los años 80. Fue entonces cuando se hicieron con la relojería los cordobeses de la familia Bonilla. Y hasta hoy. 

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