martes 26.01.2021

HOSPITAL UNIVERSITARIO REINA SOFÍA DE CÓRDOBA

Nuevas técnicas contra el dolor infantil

El control ecográfico intraoperatorio, con un aparato de ultrasonografía adquirido por el grupo de anestesia infantil, aporta más seguridad al paciente y disminuye el estrés postquirúrgico y el dolor postoperatorio

Urgencias de Maternidad en el Materno-Infantil del Reina Sofía
Urgencias de Maternidad en el Materno-Infantil del Reina Sofía
Nuevas técnicas contra el dolor infantil

Las Unidades de Cirugía Pediátrica y Anestesia Infantil del Hospital Universitario Reina Sofía incorporan nuevas técnicas en el manejo del dolor del paciente pediátrico. Los profesionales de estas unidades vienen realizando desde hace años técnicas de anestesia locorregional que, desde 2013, han comenzado a combinar bajo control ecográfico intraoperatorio. Esta incorporación se ha realizado de forma progresiva y actualmente el 50% de los pacientes que son intervenidos en la Unidad de Cirugía Pediátrica se benefician de estas técnicas.

Esta novedad (utilización de la ecografía intraoperatoria) ha sido posible gracias a la formación y adquisición de un aparato de ultrasonografía por el grupo de anestesia infantil, que permite una mayor precisión en el desarrollo de las técnicas, ya que posibilita la visualización directa de estructuras  nerviosas, tejidos, detección de posibles riesgos (por ejemplo, variantes anatómicas que presente el paciente) con el consiguiente incremento de la seguridad del paciente.

Según explica la directora de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía Pediátrica del Hospital, Rosa María Paredes, "el objetivo fundamental del empleo de anestésicos locales en pediatría es la analgesia, tanto para procedimientos quirúrgicos como para control de dolor".

La incorporación de estas técnicas ecoguiadas en el manejo del dolor, aporta importantes ventajas para el paciente pediátrico como la disminución del estrés postquirúrgico y del dolor postoperatorio así como permitir determinar la dosis de anestésico local individualizada para cada paciente (ya que se conoce mejor la anatomía del paciente, los tejidos y estructuras nerviosas gracias a la ecografía), mejorar la calidad del bloqueo, menor necesidad de fármacos analgésicos intravenosos, ausencia de efectos adversos como náuseas y vómitos y, en general, una disminución de la morbilidad postoperatoria.

Por el momento, estas técnicas de bloqueo periférico o centrales se emplean en las cirugías más prevalentes. Concretamente, se están aplicando en pacientes pediátricos con necesidad de cirugía abdominal (como alternativa a la epidural); pacientes de cirugía mayor ambulatoria (hernia umbilical o hernia inguinal, por ejemplo) y también en pacientes que presentan dolor severo postoperatorio (cirugía urológica, torácica, intestinal, oncológica o de malformaciones anorectales).

En estos últimos casos, los anestesistas pediátricos, colocan bombas de analgesia epidural continua que facilitan el manejo del dolor durante los primeros días del postoperatorio en la planta de hospitalización. Esta técnica facilita que el paciente (en el caso en el que la edad lo permita) o familiares puedan implicarse en el control del dolor, con un mayor grado de satisfacción de los pacientes y de los familiares.

Según explica directora de la UGC, "la introducción de estas técnicas forma parte del abordaje integral del dolor en el paciente quirúrgico pediátrico, cumpliendo los criterios y estándares de calidad, que nos permitan lograr el distintivo de centro sin dolor". Es importante, añade, "seguir avanzando en la disminución del dolor en la población infantil con incorporación de nuevas técnicas tanto en su valoración como en su tratamiento y seguimiento, así como en la concienciación e implantación de una cultura de hospital sin dolor".

En esta línea, Paredes explica que "para ello es fundamental el trabajo en equipo de anestesiólogos, cirujanos pediátricos o enfermería, es decir de todos los profesionales implicados en el proceso quirúrgico, siendo muy importante la incorporación en el equipo de los padres".

El dolor supone un problema de alta prevalencia e impacto, no sólo sobre los individuos que lo padecen, sino también sobre la sociedad y el sistema sanitario. Pese a existir medios técnicos suficientes para minimizarlo o solucionarlo, a menudo es un problema infraevaluado e infratratado. En este sentido, el plan andaluz de atención a las personas con dolor intenta abordar de manera integral este problema y ha desarrollado, entre otras iniciativas, el distintivo de centros contra el dolor, que permite a centros sanitarios y unidades tener unos criterios y estándares de calidad con los que guiarse para mejorar la atención sanitaria a las personas con dolor.