martes 25.01.2022
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Hospital Quirónsalud Córdoba

Experto destaca el papel de la microbiota intestinal en el desarrollo de la artritis reumatoide

Cuando se produce un desequilibrio que altera su proporción, conocido como disbiosis, pueden desencadenarse enfermedades reumáticas autoinmunes
Manuel Romero Jurado
Manuel Romero Jurado
Experto destaca el papel de la microbiota intestinal en el desarrollo de la artritis reumatoide

La población bacteriana de nuestro intestino, conocida como microbiota intestinal, puede ser determinante en el desarrollo de enfermedades como la artritis reumatoide, ya que cuando se produce un factor externo, capaz de producir un desequilibro que altere su proporción, conocido como disbiosis, pueden desencadenarse enfermedades reumáticas autoinmunes como la artritis reumatoide, según ha indicado el jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud CórdobaManuel Romero.

El doctor Romero ha señalado que la artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica sistémica y autoinmune, que afecta de forma destructiva a las articulaciones sinoviales, pudiendo presentar otras manifestaciones en otros órganos de nuestro cuerpo. Clásicamente, se trata de una enfermedad de origen desconocido, aunque se sabe que existe cierta predisposición genética a padecerla, sin ser esta causa suficiente para su desarrollo. Se considera además la aparición de factores ambientales desencadenantes y, dentro de estos, el tabaquismo y el papel de la microbiota.

El número de bacterias que forman parte de nuestra microbiota equivale al número total de células que componen nuestro organismo, aproximadamente 30 billones. Este conjunto de microorganismos desarrolla una intensa actividad metabólica, “considerándose como un órgano más de nuestro cuerpo, con capacidad para el desarrollo de determinadas funciones, pudiendo influir en el mantenimiento de la salud y en la aparición de distintas patologías”, según ha destacado el especialista.

La microbiota intestinal está formada por más de 500 especies bacterianas diferentes, constituyendo un verdadero ecosistema que permanece estable durante la mayor parte de la vida del ser humano. El problema surge si se produce un desequilibrio que altere sus funciones beneficiosas, disbiosis. El especialista ha insistido en que no se puede modificar la predisposición genética a sufrir artritis reumatoide, pero pueden realizarse algunas medidas preventivas como comer de manera sana y seguir una dieta mediterránea.

Por último, ha señalado que existen numerosos estudios que avalan los beneficios de la utilización de probióticos, prebióticos y simbióticos, por lo que el consumo de estos productos mejora tanto la respuesta clínica como la metabólica en los pacientes con artritis reumatoide.

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