viernes 30.10.2020
Cordoba Hoy

Efectos de la pandemia la economía

Los caracoles evolucionan hacia la venta on-line para resistir la debacle del virus

Las ventas han caído entre un 50 y 70 por ciento, pero al menos se está haciendo algo de caja con esta modalidad
La furgoneta de reparto de Caracolexpress
La furgoneta de reparto de Caracolexpress
Los caracoles evolucionan hacia la venta on-line para resistir la debacle del virus

Si Mahoma no va a la montaña, tendrá que ser la montaña la que se mueva hacia el profeta. Eso es lo que han hecho los caracoleros andaluces ante la auténtica debacle para sus negocios provocada por el coronavirus. Así, los más avispados han visto una oportunidad para salvar en parte sus negocios a través de la venta on-line.

Pero no va a ser la panacea. En Córdoba, donde la temporada es muy anterior a la de Sevilla, por ejemplo, las pérdidas están siendo cuantiosas. Algunos, como Maricruz Pérez Nevado, de Caracolexpress, que realiza venta a toda España, calcula una bajada en las ventas del 70% por la imposibilidad de que la clientela acuda a los 40 puestos repartidos por toda la ciudad y a día de hoy cerrados a cal y canto.

Trabajadores de Caracolexpress

Otros, como ese caso de Rafael Muñoz Soro, de Caracoles Cruz de Juárez, estiman un descenso en las ventas de más del 50 por ciento, la misma cantidad que ha calculado que perderá Manuel García Morales 'Lolo' en su establecimiento de Sevilla a partir de la semana que viene cuando ponga en marcha su negocio.

Al menos todos ellos tienen en común que han iniciado la línea de venta on-line, que, al menos, aliviará en parte su situación. Así, por ejemplo, en Caracolexpress, pioneros en España en la venta de caracoles a través de Internet, es la primera vez que lo ponen en práctica en Córdoba, a los pocos días de iniciarse el confinamiento, porque hasta la fecha no les había hecho mucha falta, ya que en esta ciudad la tradición es acudir en masa a los quioscos a saborearlos in situ.

Uno de los platos de Caracolexpress

"A los cordobeses no cobramos los gastos de envío, pero sí necesitamos un pedido mínimo de 15 euros", que equivale a dos tarrinas de diferentes clases de caracol, además del pan. Y ya están pensando también en incluir en los pedidos la tradicional cerveza que acompaña a estos nutritivos moluscos. En su carta, además, se incluyen una veintena de platos que también se estaban vendiendo en su quiosco de Córdoba y que ahora pueden llegar, incluso, a las parcelaciones del extrarradio.

Esta necesidad de renovación no les ha venido tampoco tan mal, hasta el punto de que han aumentado la contratación en cuatro personas para trabajar a destajo desde su nave, donde los preparan , cocinan y envasan en frío para el reparto, y ya están pensando en prepararlos también y en breve para intolerantes a la lactosa.

En ninguno de los casos se van a aprovechar de la situación para subir los precios. "Van a ser los mismos, aunque habrá que añadir un euros de gasto de envío, en caso de que los clientes no puedan desplazarse a recoger sus pedidos", en palabras de Manuel García. Y es que esta misma semana le ha llegado la informción, que aún tendrá que confirmar, de que "va a estar permitido que abramos para que puedan venir a recogerlos al bar en persona, como un establecimiento más de alimentación".

Caracoles Cruz de Juárez ya preparados

En Sevilla también hay gran tradición de consumo de caracoles. "El móvil me va a echar humo de la cantidad de personas que me preguntan cuando voy a abrir", señala 'Lolo'. Es de los más tardíos en hacerlo, porque "prefiero esperar a que mis caracoles sean excelentes y estén secos y limpios por completo de tierra". Los trae de Marruecos, en un 90% de lo que vende, porque "son, para mi gusto los mejores del mundo, por el mimo con que los cuidan y alimentan y por el tratamiento que tienen". De hecho la lluvia de la semana pasada "les va a ver¡unir muy bien para mis caracoles".

Evidentemente, a eso se añade la venta on-line que va a iniciar este año para repartir a domicilio a través de empresa Globo, con quien tiene contrato., y también a través de sus propios trabajadores. "Si se confirma la noticia de que podremos actuar como tienda de comestibles, me podría salvar la temporada", asegura, aunque ya ha dado por perdido el 50% de las ventas habituales, entre otras cuestiones porque al estar muy cerca de Santa Justa "los clientes que venían de Valencia, Madrid o Barcelona a diario para llevarse sus tarrinas, no van a estar, ni tampoco el negocio que sacaba directamente en los veladores".

Otros que se estrenan en la venta a través de una página web en su ciudad, Córdoba, es Caracoles Cruz de Juárez. Eso significa la venta directa a sus clientes cordobeses, porque ya enviaban material en años anteriores fuera de la ciudad. En cualquier caso, a graves de esa fórmula, se ha incrementado el pedido, pasando de los 4 o 5 del pasado año a los 20 pedidos de este año.

Caracoles Cruz de Juárez

En Córdoba igualmente se han disparado las llamadas para adquirir caracoles en la distancia. Aproximadamente recibe unas 100 pedidos diarios, nada comparado al millar de personas que acudían a diario a comer caracoles a su quiosco. "Ahora las ventas de todo un día es algo inferior a lo que hacíamos normalmente en una mañana", se lamenta, pero "es eso o nada". de hecho, de los 40 quioscos que funcionan en Córdoba, únicamente se han adaptado a la venta on-line tres o cuatro; los demás están cerrados. Eso ha implicado una reducción drástica de personas de los 15 o 20 personas habituales para atender frenéticamente la barra del quiosco a los cinco actuales.

Todos ellos están en la fábrica que Caracoles Cruz de Juárez tiene en la calle Letonia, del polígono de Las Quemadas. Allí cocinan y envasan también en frío el producto para repartirlos ellos mismos con su furgoneta. Luego el consumidor lo calienta en casa y puede mantenerlo en la nevera, además, "unos 10 días, que es el tiempo que aguanta bien el caracol cocinado".

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