ENTREVISTA. DANIEL GARCÍA-IBARROLA, PRESIDENTE DE EMACSA

"Se han retomado las obras del tanque de tormentas y esperamos que esté terminado antes de final de año"

Daniel García-Ibarrola, presidente de Emacsa FOTO EMACSA

Daniel García-Ibarrola es el auténtico 'Señor de las aguas' en Córdoba, no sólo porque las gestiona, sino porque es verdaderamente consciente del valor que tienen, especialmente en una tierra como la nuestra. Es natural de Ciudad Real, pero desde muy chico se vino a Córdoba a vivir. De hecho en otra entrevista a Álvaro Tarik se nos decía que ambos fueron compañeros de juegos en la zona de la Plaza de La Magdalena. Tanto es así, que lleva ya medio siglo viviendo en Córdoba. Por tanto, y evidentemente, "me considero cordobés".

Estudió en la Trinidad, luego pasó a la pública, en el IES Séneca, y luego hizo Económicas y Empresariales en ETEA, antes de irse a Madrid a hacer un máster. La mayoría de los que estamos en el mundillo periodístico le conocemos por su paso en El Corte Inglés, donde empezó a trabajar en 1995, "justo antes de que se inaugurara el primer Corte Inglés de la Ronda de Los Tejares", recuerda.

Pero antes de eso, trabajó en la Caja Provincial de Ahorros, y un tiempo, además, en el matadero de Iccosa cuando la empresa Industrias Cárnicas Cordobesas, SA desarrolló una red de supermercados de la familias Marco, de Ciudad Real. Y ya en El Corte Inglés estuvo durante 29 años como responsable de comunicación hasta que en 2023 José María Bellido le llamó para formar parte de su candidatura. Aceptó y en un principio se hizo cargo del Área de Turismo, con la Presidencia del Instituto Municipal de Turismo (Imtur), además de asumir Sostenibilidad y Medio Ambiente y presidir el Imgema. Así que no podemos decir de él que sea precisamente el típico político de carrera.

Tras la última remodelación del gobierno local, García-Ibarrola dejó Turismo, para centrarse en Sostenibilidad y Medio Ambiente y asumir la presidencia de la joya de la Corona del Ayuntamiento cordobés: Emacsa. Una labor con lo que se siente como pez en el agua –nunca mejor dicho– por su fuerte conciencia medioambiental y porque considera que el agua es un bien muy escaso que no se puede fabricar y que es la base de la vida.

Daniel García-Ibarrola, presidente de Emacsa FOTO EMACSA

El tren de borrascas acabó afectando por suciedad a bastante infraestructura hidráulica en la capital. ¿Es posible prevenir eso de cara al futuro?

Sí, hombre, evidentemente, claro que es importante prevenirlo de cara al futuro. Vamos a ver, desde Emacsa, y en esa preocupación que tenemos por cuidar el ciclo integral del agua y, sobre todo, con esa sensibilización que nosotros tenemos también hacia esos efectos que produce el cambio climático –igual que estamos sufriendo el calor desgraciadamente ese cambio climático nos ha hecho tener ese tren de borrascas–, fruto de las lluvias que habíamos tenido anteriormente, y fruto de nuestra participación en Valencia, con motivo de la DANA, a donde yo pude desplazarme personalmente, y por iniciativa también del Ayuntamiento, pusimos en marcha un plan de emergencias, que, fundamentalmente, lo que busca es evitar esas situaciones a las que nos hemos visto abocados cuando se producen estos episodios climáticos intensos.

En noviembre tuvimos unas lluvias intensas, que causaron una serie de problemas, no tantos como los que ha producido el tren de borrascas, pero sí algunos en los sitios especialmente sensibles de siempre, como la Avenida del Corregidor. Allí llevamos a cabo las acciones previstas dentro del plan de emergencias y durante el tren de borrasca no ha sufrido ningún problema.

Pero, por supuesto que es posible evitar esas situaciones, y eso se lleva a cabo primero anticipándonos y, segundo, previendo esas situaciones. Por eso, dentro de las ayudas europeas del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) ahora estamos en ese proceso de digitalización de la empresa, que nos permite tener datos con mayor rapidez y contar con esa capacidad de decisión para anticiparnos a determinadas situaciones.

Son más de 5 millones de euros, que nos han permitido digitalizar o mejorar la digitalización de la empresa. Y luego también se toman otro tipo de medidas para evitar esos problemas a través de un perfecto mantenimiento de nuestras redes, y una limpieza de los imbornales, algo que en Emacsa lo hemos incrementado en un 300%, que permite que esas redes de evacuación funcionen con mucha mayor eficiencia.

Cuando me refería a prevenir quería decir que la infraestructura afectada, como La Golondrina y varios colectores, quedara llena de barro y fango. Preguntaba si había alguna forma de evitar esa situación.

A ver, el problema no es que se quedaran sucios (se ríe). El problema fue que el aumento del nivel del cauce del río inundó prácticamente todas estas estaciones de bombeo de pluviales. La estructura de los sistemas tienen que ir más próximas al río y se inundaron y La Golondrina, además, está en plena zona inundable. Y esa agresividad del río hizo que todos esos lodos que arrastraba en esa crecida acabaran perjudicando a muchas de nuestras instalaciones. Nosotros sufrimos bastantes daños con este tren de tormentas, y eso nos ha llevado a seguir trabajando, dentro de ese plan de emergencias, sobre cómo solventar o qué medidas adoptar para minimizar los daños ante futuras situaciones parecidas.

Por tanto ya lo están estudiando.

No, no. Estudiando, no. Lo estamos trabajando ya. Estamos desarrollando proyectos que nos sirvan para seguir evitando que tengamos ese tipo de problemas. No sólo por la agresividad del Guadalquivir, sino porque otro de los problemas que se dio fue que todos los arroyos se desbordaron, y eso causó bastantes problemas. Así que también estamos trabajando con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para el encauzamiento de arroyos y para conseguir esa mejora que nos permita velar tanto por el mantenimiento de las instalaciones, que asegure la prestación del servicio, como por la seguridad de la ciudadanía cordobesa.

¿Y esas actuaciones en qué consisten? ¿Son de protección de esas infraestructuras?

Sí. Son de protección y de mejora de las infraestructuras. Ten en cuenta que nuestra estación de La Golondrina es la que trabaja todo el tema de las aguas residuales. En el ciclo integral se está prestando especial atención a las aguas residuales para darles un uso terciario. Es decir, ya no es sólo una cuestión de protección, sino que muchas actuaciones también van en función de la mejora de esas instalaciones en ese plan del ciclo integral del agua que llevamos a cabo en la casa.

Y hablando del ciclo integral del agua, que yo recuerde el primero que habló de aguas regeneradas creo que fue el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, pero es de suponer el Ayuntamiento se habrá subido al carro de las regeneradas.

Bueno, en aguas regeneradas La Golondrina lleva trabajando mucho tiempo.

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¡Ah!, ¿sí?

Vamos a ver, depurar esas aguas para devolverlas al medio ambiente forma parte del ciclo integral del agua. El seguir potenciando el uso de esas aguas regeneradas en mi opinión creo que es una obligación. Yo siempre digo lo mismo y tengo una frase muy clara: El agua es vida, y sin agua no hay absolutamente nada: No hay desarrollo económico, no hay salud, no hay desarrollo social... En definitiva, es el servicio más importante y, por tanto, creo que tenemos que mimarlo. Sobre todo porque, desgraciadamente, para nosotros el agua es un bien limitado; no la podemos fabricar y tenemos que cuidar mucho de la que tenemos e intentar darle más usos. No sólo que se abra el grifo y salga agua o que se vaya luego por un inodoro, sino que pueda tener un uso terciario para la agricultura y demás. Tenemos que seguir trabajando en potenciar el uso de las aguas regeneradas.

Que, evidentemente, se aplicará en toda la infraestructura de Emacsa y no sólo en La Golondrina, ¿no?

Es que no todas las estaciones son EDAR. No todas son de depuración de aguas residuales. La Golondrina es nuestra estación de depuración, por decirlo de alguna manera, y ahí sí lo vamos a aplicar. Con el tema de las aguas residuales lo que intentamos es tratarla de la mejor manera posible, no sólo por devolverla al medio ambiente en las mejores condiciones posibles, o prácticamente como la hemos cogido, sino porque también es una ayuda para el desarrollo económico. Podemos tener ejemplos de eso, como la región de Murcia, que tiene un 95% de uso de aguas regeneradas, precisamente por esa falta de agua que tienen y por darle ese mayor uso; también en Almería llevan igualmente mucha delantera, pero yo creo que es fundamental que todos nos subamos a ese carro, porque es el futuro. Ya lo he dicho: El agua no la podemos fabricar.

Uno de los usos lógicos que se me ocurren es, sin ir más lejos, el riego de jardines para no tener que usar agua potable.

Independientemente de esas aguas regeneradas, nosotros estamos también trabajando y ampliando la red de agua bruta, es decir, el agua que viene de los filtros, que no está depurada en nuestra estación de Villa Azul y que nos sirve también para riego de jardines y para baldeo sin tener que hacer uso del agua potable, que es de consumo humano. Realmente es importante protegerla y cuanta más tengamos, mejor. Así que para otro tipo de usos lo que intentamos es hacer uso de esas aguas brutas. Por otra parte, también hacemos uso de las aguas regeneradas, para el riego. El hecho de poder ver a La Golondrina alimentar o tener cupos para regar en ciertas zonas y transformar incluso en regadío algunas zonas más de secano, creo que también contribuye al desarrollo de la agricultura, que es realmente el sector que mayor consumo de agua necesita. 

Y ahora que llega el calor quizá será interesante que la gestión de esos solares urbanos debería recaer en Medio Ambiente, aunque luego se hiciera una encomienda a Infraestructuras para que los limpiara.

Bueno, ésos son temas ya más administrativos. Realmente los solares se califican de muchas maneras, los hay privados y públicos. En definitiva, que al final la encomienda recaiga sobre el tema de Medio Ambiente, pues nosotros tampoco podemos tener la gestión de solares que en muchos casos son privados.

Una de las actuaciones estrella de Emacsa es el tanque de tormentas en el Guadalquivir, que también se vio dañado por las inundaciones.

En nuestro caso es un tanque anti-DSU, que DSU significa descarga de sistemas unitarios. Y su función principal es evitar descargas contaminantes al medio ambiente, a la vez que nos permite laminar esa cantidad de agua y que ese flujo que a nosotros nos llega al depósito ir devolviéndolo de una manera escalonada. Pero, fundamentalmente, un tanque anti-DSU lo que permite es eliminar elementos contaminantes y seguir protegiendo el medioambiente.  

¿Y cómo evoluciona su ejecución?

Precisamente se vio afectado por el tren de tormentas y se inundó por completo por la crecida del río, y eso nos ha generado algo de retraso. Pero también nos sirvió para comprobar las bondades de contar con una infraestructura de ese tipo, aunque no estaba en pleno funcionamiento por estar en obras. Éstas se han retrasado, como digo, pero ahora mismo están manteniendo un ritmo adecuado y esperemos que esté terminado lo antes posible. A ser posible en este mismo año.

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¿Me ha parecido entenderle que ha sido ya de utilidad en estas últimas inundaciones?

El tanque de tormentas no funcionaba durante las inundaciones, lo que pasa es que sí tenía hecho el vaso con capacidad de contener 23 millones de litros. Así que se llenó y retuvo esa cantidad, permitiéndonos ver un poco la capacidad que tiene y lo que llega a absorber el tanque.

¿Qué hay de los demás tanques de tormentas pendientes para otros puntos de la ciudad?

Había en proyecto algún un tanque de tormentas más, pero realmente la idea ahora mismo es poder terminar éste. Una de las ideas que tenemos es hacer uno, pero de bastantes menos dimensiones, que vendría a dar solución al colector del Moro, que es el que desemboca en la Avenida del Corregidor, y alguno más que podemos tener previstos para cuando vayamos analizando poco a poco las necesidades. Para nosotros es todo un orgullo esta empresa 100% pública –y así lo seguirá siendo–, como es Emacsa, que es puntera dentro del servicio urbano y seguiremos trabajando en la mejora de nuestras instalaciones y en la mejora del servicio.

¿Cómo vamos en materia de renovación de la infraestructura de Emacsa?

Podemos sentirnos orgullosos de la red de abastecimiento, que la tenemos renovada en un 95%, lo que nos permite que nuestro índice de fugas de agua o del agua no registrada esté por debajo de un 10%. El mínimo que se entiende más o menos que sería el óptimo sería un 7% de fugas, y estamos muy cerca de eso, y muy por debajo de la media nacional, lo que nos convierte en una de las empresas a la cabeza de las que tienen menos fugas.

Y ahora nuestro objetivo es trabajar en un mal endémico de la mayoría de las empresas del sector, porque tampoco se había invertido tanto en ello, y es en seguir renovando y mejorando la red de saneamiento, que está algo más anticuada, de modo que debemos actualizarla y tenerla en perfectas condiciones.

Ese 7% que ha mencionado antes, ¿hay alguien que lo haya alcanzado?

No. Ya te he dicho que Emacsa se puede sentir orgullosa de estar a la cabeza de la red nacional en cuanto a la agua no registrada.

Quizá es que se establecen unos límites inalcanzables, ¿no?

Bueno, hay que intentar pelear por ellos. No hay que conformarse; si uno se conformara no conseguiría nunca la eficiencia.

La infraestructura que ya ha sido renovada luego requerirá sólo de un mantenimiento y punto, ¿no?

Evidentemente. Se trata de renovarla y mantenerla. Mantenerla significa también renovar partes, pero sobre todo estamos ya haciendo el mantenimiento. Nosotros en ese contrato que salió recientemente es verdad que tenemos varios lotes donde trabajamos el tema de redes, por un lado, el tema de instalaciones, la rehabilitación y el tema de limpieza y mantenimiento.

En todos esos aspectos lo que intentamos es tener nuestro servicio y nuestras instalaciones lo mejor posible. Y actualizadas también, porque muchas veces nos obligan a actualizar ciertos aspectos a raíz de las normativas que nos afectan y nos obligan también a tomar medidas al respecto.

Le quería preguntar también si la vecindad ha aceptado bien el proceso que están realizando ustedes de las fuentes naturalizadas en la capital.

El nuestro es un proyecto meramente cordobés, desde el Instituto Municipal de Gestión Medioambiental, el Imgema-Jardín Botánico. Y se trata de una solución natural. Porque no todas las soluciones tienen que ser tecnológicas; hay soluciones basadas en la naturaleza, como es el concepto 'Del Cloro a la Biodiversidad' que lo estamos poniendo en marcha. El ejemplo más claro se puede ver en el estanque de los Jardines Escritora Elena Fortún, que lo hemos transformado por completo y creo que la aceptación ha sido magnífica. Queda perfectamente integrado como un espacio más natural, trabajando por la biodiversidad.

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De modo que pienso que algo que está tan premiado y que nos están copiando en otras ciudades la verdad es que tiene su aceptación aquí, y por eso seguiremos trabajando en esa línea. Y hay varias líneas de trabajo: La que es puramente de naturalización de fuentes y otra que es ajardinar, como pasó en la Fuente de Las Tendillas, donde el vaso de abajo pasó a tener plantas y creo que ha quedado bastante mejor. Ocurrió también con la fuente de Santa Teresa, al lado del Miguelito, que le redujimos el vaso y le metimos vegetación. Ha pasado lo mismo con la famosa Fuente del Meliá, en la que uno de los vasos lo hemos ajardinado. Estamos trabajando en la Ronda de El Marrubial.  

Estamos, por tanto, naturalizando unas y arreglando otras, porque las fuentes son elementos que también necesitan un cierto repaso y un cierto mantenimiento. Y ahora que directamente las estamos gestionando a través de Emacsa estamos trabajando en el plan director sobre las fuentes de Córdoba.  

¿Y ya hay ranas en alguna de ellas?  

Pues la verdad es que no me he pasado a ver si hay, pero normalmente suelen llegar las ranas. En el aglomerado urbano que hay en el Jardín del Canal creo que alguna hay. No sólo ranas, sino que se pueden ver también patos. Todo lo que sea naturalizar no sólo ayuda a ese desarrollo de la flora acuática autóctona, que es la que nosotros plantamos, con lo cual hacemos también una labor de protección, sino que también hay un desarrollo de la fauna propia de este tipo de espacios de biodiversidad, que hace que haya ranas, que haya patos, que haya pájaros, es decir que haya vida.  

Y, sobre todo, porque estos espacios naturalizados cumplen una función muy importante. Allí se crían las larvas de libélula que combaten y se comen a las larvas de mosquitos, reduciendo su población en un 70%. Así que estamos aplicando una solución natural, bastante efectiva y con salida totalmente contrastada por Sanidad para el control de esas plagas de hematófagos. Por tanto, estamos muy orgullosos y seguiremos trabajando en esa misma línea.  

¡Vaya! Yo pensaba que el control iba a llegar a través de las ranas.  

Son las dos cosas. Creo que al final es un ciclo natural que hace que ese desarrollo de biodiversidad tenga una convivencia y un equilibrio.  

Saltemos al Centro de conservación Animal-Zoológico de Córdoba. ¿Qué novedades tenemos por allí?​

En el Centro de Conservación seguimos trabajando en los programas de cuidar especies amenazadas. Fuimos admitidos, y no suele ser fácil entrar, en la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (AEZA) que es la asociación más importante, y como yo suelo decir estamos en la Champions. Y seguimos mejorando las instalaciones. Ahora estamos mejorando y actualizando todos los sistemas de riego, pero, sobre todo, estamos dentro de esos 400 programas que tiene AEZA de mantenimiento, cuidado y protección de distintas especies.

Y estamos llevando a cabo una labor importante, que pienso que era necesaria tanto para el agua como para el Centro de Conservación Animal, y es una difusión de concienciación y de explicación real, porque muchas veces hay poco conocimiento sobre determinados aspectos, y estamos trabajando mucho en el plan formativo y de comunicación enfocado a ese respeto y a ese cuidado del medio ambiente, tanto de la fauna como la flora, que llevamos a cabo en el Jardín Botánico.

¿Y la gente que va a visitarlo es consciente de eso? Quiero decir que cada vez tendrá más interés en ese tipo de cuestiones, es de suponer.

Fíjate que hemos pasado de que hubiera vacantes en los campamentos que hay en el Centro de Conservación a que ahora se agoten las plazas en apenas 10 minutos. Seguimos batiendo récords año tras año de visitas y es verdad que la gente tiene un verdadero conocimiento de que aquello se trata de un espacio donde se cuida de los animales como podemos cuidar de las personas. Exactamente igual.

Ha dicho 400 programas, que son una pasada. ¿Están participando en todos ellos?

¡No, no! Evidentemente no podemos estar en los 400. Esa cifra alude a los programas a los que podemos acceder al estar dentro de la Asociación y no estamos en todos, pero sí nos permite al final haber incorporado a Zazú y Aissa, los leones que venían del Centro de Recuperación de Levante Primadomus; tenemos al rinoceronte Manas y estamos esperando que venga también una hembra para poner en marcha esos programas de reproducción.

En definitiva, no estamos en todos los programas, porque no se puede y ningún zoológico lo está, pero sí nos permite acceder a programas que de no haber estado en esta Asociación sería imposible alcanzar.

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Le iba a preguntar por alguna novedad del Centro de Conservación y ya me ha adelantado lo de la hembra de rinoceronte. ¿Hay alguna otra cuestión que vaya a llegar en breve?

La verdad es que dependemos de esos programas y muchas veces nos van avisando. Así que depende de esa conexión que hay entre los distintos centros de conservación europeos. Aún no tenemos conocimiento de nada nuevo. Son programas que van viniendo, se van planteando y a los que nosotros nos vamos sumando sobre la marcha.

¿Y tienen ya una fecha para la llegada de la hembra de rinoceronte?

De momento, no tenemos fecha. Sí es verdad que ha llegado la hembra de leopardo, que forma parte del programa de reproducción en el que nos metimos hace poco. Y seguimos avanzando. Realmente es un Centro de Conservación y también hay que fomentar la reproducción, el cuidado y el mantenimiento de las especies.

¿Sobre el Real Jardín Botánico de Córdoba, tiene usted alguna novedad o alguna cuestión destacable a la vista?

No. Seguimos trabajando en esos programas de naturalización de la biodiversidad en la Campiña, siempre buscando la mejora continua del Jardín. Muy especialmente estamos trabajando en dar a conocer esa manzana verde que tiene Córdoba, que yo creo que es un lujo y que muchas veces lo que no se conoce es como si no existiera. Nos sentimos muy orgullosos de que afortunadamente hoy en día se habla bastante más del Centro de Conservación de lo que se hablaba. Lo mismo ocurre con el Jardín Botánico y la Ciudad de Los Niños. Hoy en día tenemos mucha más conciencia sobre el agua, lo cual es muy de agradecer porque la ciudadanía es una parte esencial en el cuidado de este bien .

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¿Hay también más visitantes del Jardín Botánico?

Sí. Estamos incrementando las visitas. Los últimos datos que teníamos nos hablan de un incremento superior al 10%.

¿Cómo lo han conseguido?

Como ya he dicho, intentando dar a conocer la labor que se realiza. Es decir, nosotros no somos meros espacios expositivos, que también, sino que son espacios donde se trabaja en función de la ciencia y donde hemos intentado abrir las puertas del Jardín Botánico para que esos espacios sean bastante mas conocidos. Además, funciona como un auténtico refugio climático y cuando llegan las altas temperaturas hay posibilidad de disfrutar en su interior con programas como 'Raíces', que ofrecen música y actividades para niños. Eso permite que la ciudad de Córdoba, en unos meses que son climáticamente algo mas duros, sobrepasando los 40 grados en muchas ocasiones, pueda ofrecer un espacio donde haya un confort climático que ofrece a la ciudad alternativas y es una buena ayuda para paliar los efectos del calor.