"En el proceso de los parques naturales fue todo muy complicado; llegué a tener amenazas de muerte"
De madre sevillana y padre cordobés, José Antonio Torres Esquivias nació en la casa de su abuelo en Sevilla, pero con apenas 20 días se vino a tierras cordobesas a vivir de forma definitiva. Así que es cordobés. Estudió en La Salle donde hizo hasta el pre-universitario y luego de cabeza a la Universidad de Córdoba (UCO) en la carrera de Biología. No se quedó en la mera licenciatura y dio un paso más con el doctorado y ha sido profesor de Zoología en su Universidad hasta que se jubiló en 2011, tras ocho años de docencia de calidad.
Estuvo, además, en la Junta de Andalucía, cuando 'lo ecológico' no estaba de moda. Primero, de director provincial de Medio Ambiente para luego ocupar la plaza de delegado territorial y por último, de secretario general de Medio Ambiente. "No me salí del Medio Ambiente por ser lo único que me interesa y de lo que sé algo", señala.
Y para quien no lo sepa, es el padre de los tres parques naturales que hay en la provincia, y, a través de la Asociación Amigos de la Malvasía, que ya se va a disolver, consiguió que se pusiera en marcha la Ley de Protección de las Lagunas del Sur de Córdoba. También es el 'padre' del Cinturón Verde que se está ejecutando en la capital y que en breve se va a inaugurar. Toda una vida en defensa de la naturaleza que en más de una ocasión le han supuesto muchos quebraderos de cabeza y hasta alguna que otra amenaza contra él y su familia e, incluso, intentos de soborno.
¿Cómo se atrevió a meterse en política? Y no lo tome como una impertinencia, sino como asombro ante una actividad para los que muchos no estamos preparados.
Es que el Medio Ambiente era bastante técnico. Y teníamos poca influencia política, que esta más en manos del delegado de Gobernación. Ten en cuenta que hay delegaciones más políticas y otras más técnicas. Yo nunca tuve ningún problema con eso.
Es comprensible lo que ha dicho, pero se entendería aún más si, por ejemplo, al cambiar de partido en un Gobierno, dejaran a esos técnicos que funcionan.
A eso tengo que decirte que el tiempo que yo estuve no hubo cambio de ningún tipo. De todas formas, del secretario general para abajo, que son los jefes de servicio, no se suele tocar. Todavía hay ahora mismo en activo jefes de servicio que yo nombré. Siguen estando ahora con el PP en el Gobierno de la Junta y cuando yo los nombré era el PSOE el que estaba.
El caso de los secretarios generales ya es más difícil, porque son los segundos de abordo y los nombra directamente el delegado, por lo que suelen ser afines a él. También se han mantenido en el tiempo los directores de los parques naturales hasta que se han ido jubilando. Se cambian los cargos muy arriba pero los de abajo suelen quedarse.
Bueno, yo he llegado hasta usted por ser presidente de la Asociación Amigos de la Malvasía, que tiene una asamblea general extraordinaria el próximo 28 de abril de 2026, y porque quizá a día de hoy ya no sea tan conocida como antes.
Ahora mismo, no, pero en su tiempo sí fue muy conocida. La asociación se creó en 1983, tuvo su pico máximo en el 84. Compramos la Laguna del Rincón y todo y fue cuando nos dieron el Premio Nacional de Medio Ambiente y el Premio Ford Internacional. Entonces si éramos muy conocidos. Teníamos 2.000 socios colaboradores en toda España, y algunos de fuera de España.
Desde entonces hasta ahora, la situación de la Malvasía supongo que habrá mejorado, ¿no?
Hombre, mejoró muchísimo. Cuando yo empecé con este tema, en 1974, había 22 ejemplares. Y cuando me jubilé, había 2.000 y pico, pero ahora mismo no sé cuántos habrá porque ya no sigo el tema, pero son muchos. Estaban a punto de desaparecer de España y se quedó como una especie consolidada.
"Cuando se ceda por completo la Laguna del Rincón a la Junta, la Asociación de Amigos de la Malvasía probablemente se disuelva"
Vale, ¿y la función de la Asociación ahora mismo cuál es, entonces?
Todos los que estamos en la Asociación llegó un momento en que empezamos a tener trabajos, muchos de ellos en Medio Ambiente, y entonces se quedó un poco adormecida y así sigue hasta hoy. Lo que pasa es que la asamblea que hemos convocado es más bien burocrática, para adaptar los estatutos antiguos a la nueva Ley y para poder concluir la cesión de la Laguna del Rincón a la Junta de Andalucía, que ya la hicimos en su día pero faltaba todavía algún trámite.
O sea que la intención es devolverla entonces a la Administración.
Regalarla. Devolverla no, porque nunca ha sido de la Administración. Era de un propietario que quería desecarla para sembrarla de cepas de vino.
Menos mal que estaba la Asociación de por medio.
Menos mal. Y la buena voluntad de mucha gente que participó dando dinero para poder comprarla. Nos costó era aquel tiempo 3 millones y pico de pesetas. Lo que pasa es que los premios que nos dieron, sobre todo el internacional, que nos lo entregaron en París, era de un millón de las antiguas pesetas, y con eso pudimos pagar lo que nos quedaba.
¿Con qué condición se le va a ceder a la Junta la laguna?
Con que se cumpla lo que está establecido en la Ley de Protección de las Lagunas del Sur de Córdoba. La Ley 4, del 84, que las hizo reservas integrales, y estableció un régimen muy estricto de cumplimiento de una serie de cuestiones, que son las que se están manteniendo desde entonces. Y deberán continuarse, aparte de que es obligatorio, porque es por Ley, por tanto no hay ningún peligro.
¿Cuándo se va a hacer efectiva la cesión?
El paso final que falta es lo que vamos a solucionar en la asamblea ésa. Oficialmente es lo de menos, porque la gestión ya la lleva la Consejería desde hace mucho tiempo.
Ya no hay ninguna laguna que esté al margen de la gestión administrativa, ¿verdad?
No. Al ser por Ley, todas las lagunas son de la Junta de Andalucía.
Quería decir que no hay ninguna que sea privada, ¿no?
No. En el año 83 sí eran todas privadas. En realidad, privadas nunca son, porque como hay dominio público hidráulico como en los ríos... Pero a las lagunas pequeñitas las araban y les sembraban olivos o cepas de viña o lo que quisieran.
Leí una declaración suya en una entrevista anterior que me llamó mucho la atención, en la que decía que era un milagro que en la Campiña, que es lo más parecido a un desierto, hay 24 lagunas. ¿Siguen estando todas activas o sin secarse?
Este año, por ejemplo, están todas activas, como tú dices, porque como ha llovido mucho las lagunas se vuelven a llenar. Antes de las lluvias de este invierno, si me dices hace seis meses, muchas de ellas estaban secas y llevaban secas varios años. De hecho, el Rincón ha estado sin agua durante dos o tres años, pero eso es totalmente normal en las lagunas que son de aguas no permanentes. su dinámica es llenarse, secarse, volverse a llenar. Luego hay otras de aguas permanentes, como Zóñar, como la Laguna Amarga, que no se secan nunca, porque son muy profundas. Pero las otras se secan cuando hay un año que no llueve mucho.
"Una gran parte de Lucena es Campiña, lo que ocurre es que las comarcas políticas o administrativas son otra cosa"
¿Y cómo es que tenemos tantísimos espejos de agua en la Campiña?
Depende de las condiciones geológicas de la zona y de que haya un acuífero cerca o manantiales. Y, sobre todo, que la zona donde se desarrolle la laguna sea de un terreno impermeable, que impide que el agua se filtre. Y, además, eso de que se sequen, que muchas veces la gente dice "¡ay, qué pena, se ha secado!", tiene también sus ventajas, porque se produce una renovación de la flora y la fauna. Y cuando luego se llenan de agua, nacen con una fuerza tremenda y una vitalidad que no nos podemos imaginar. El año que se llenan, hay muchos tipos de aves, porque tienen una gran carga de materia animal y vegetal.
En los ciclos que les corresponda estar secas es de suponer que las aves se pierden, aunque luego vuelvan otro año, ¿no?
Claro. Las aves buscan otro sitio que tenga agua. Ahora, como hay muchos embalses se concentran allí y son más fáciles de censar cada año. La laguna de Zóñar, por ejemplo, siempre tiene agua y siempre es un refugio para esas aves.
Se supone que ocurre lo mismo en las lagunas de la Subbética.
En la Subbética, propiamente dicha, no hay lagunas.
¿Sólo están en la Campiña?
Sí, porque las características del terreno de la Subbética no son favorables para que se formen grandes concentraciones de agua. Hay durante un tiempo, pero muy corto.
En Lucena hay alguna, que yo recuerde ¿verdad?
Sí, pero Lucena no es Subbética propiamente dicha. Lucena es Campiña. Lo que pasa es que la definición o los límites de una zona y otra es complicada. Pero el Parque Natural de la Subbética no tiene laguna dentro. En Lucena, sí. Hay tres lagunas, o cuatro contando Salobral, que está en la carretera de Granada, que es grandísima y muy bonita.
Lo que dice usted es que, por características del terreno, Lucena, que es la cabecera de comarca de la Subbética, debería ser Campiña.
Una gran parte de Lucena forma parte de la Campiña. Lo que ocurre es que las comarcas políticas o administrativas son otra cosa.
Una vez que se le ceda la laguna a la Administración, ¿cuál va a ser el fin de la Asociación de Amigos de la Malvasía? Lo pregunto porque ya se deja a ese ave bastante bien y recuperada.
La Asociación posiblemente se disuelva como lo que era antes y si acaso se crearía otra estructura distinta. Pero, como tú bien dices, su papel lo ha cumplido por completo. De modo que las cosas que terminan su ciclo lo finalizan y se transforman en otra cosa.
No deja de ser triste.
No, hombre, tampoco es triste. Ten en cuenta que también hubo un periodo muy largo en el que no ha tenido mucha actividad, precisamente porque las lagunas ya eran reservas integrales, la Administración se encargaba de su gestión y la Asociación fue perdiendo lo que tenía de cuando se creó
¿Cuántos socios quedan ahora?
Los socios no varían. Lo que pasa es que hay gente que aún siendo socios no sigue el funcionamiento de la Asociación. De todas formas, la Asociación siempre ha tenido dos tipos de socios: Los de número y los colaboradores, que eran muy abundantes y proceden de todo el país, y seguían a la Asociación a través de los boletines que se les mandaba.
"La Asociación exigió a la Administración que creara la Ley de protección de las lagunas del Sur, y la clave fue su aprobación en el Parlamento"
¿Ya no se editan, ¿verdad?
No. Hace ya muchos años que no se editan.
¿Quizá el siguiente paso sería hacer la Asociación de Amigos de las Laguna del Sur de Córdoba?
Claro. Eso sí, eso sería lo lógico. Pero, bueno, ya veremos. Los que estamos al frente de la Asociación ya somos mayores y será lo que decida la gente nueva que se vaya incorporando.
Correcto. Le iba a preguntar si se han ido incorporando ya gente joven.
No. En Amigos de la Malvasía no, porque no ha tenido poca actividad durante muchos años. Entonces lo que nosotros queremos es dejar liquidada de alguna forma la Asociación y que la gente joven que quiera de nuevo acercarse a este tema se organice en otro tipo de asociación o lo que sea y se encargue de seguir el funcionamiento de las lagunas y demás. Dependerá de la voluntad de quien quiera hacerlo.
Sí, pero también dependerá de que se busque a alguien para eso, porque estas cosas no surgen solas, ni de forma espontánea.
Surgen porque alguien las impulsa, y entonces lo que hace falta es que aparezca esa persona. Nosotros le daríamos todo nuestro apoyo, sin duda.
Pero tampoco lo están buscando.
Es que eso tampoco es cosa de buscarlo, eso surge porque sí. A mí no me buscó nadie en su momento (se ríe). Se me ocurrió solo porque me gustaba mucho el tema y cuando conocí las lagunas y la malvasía me dio mucha pena de cómo estaban tan abandonadas y decidí impulsar la Asociación y todo este proceso. Lo mismo tiene que ocurrir ahora. También ten en cuenta que como ahora mismo y desde hace varios años la situación es muy positiva, as lagunas tienen su director conservador que se encarga de su gestión, del patronato que funciona muy bien, y eso hace que haya menos necesidad de cualquier tipo de actuación. Fíjate que cuando te hablo de aquellos años, en las lagunas se cazaba y se mataba malvasía.
Yo he tenido la oportunidad de ver cómo entraba una barca con escopeteros y se liaban a tiros. Luego te dabas una vuelta y te encontrabas dos o tres malvasías muertas. Tengo fotos y todo del tema.
¿Fue eso lo que llevó a la malvasía casi a su extinción?
Sí, sí. La caza, porque la malvasía es un pato que cuando comienzan los disparos no se va, sino que trata de bucear y de quedarse, porque tiene un arranque de vuelo muy difícil. Para eso tiene casi que andar sobre el agua, y va tomando velocidad hasta que ya arranca. Es un blanco facilísimo para el cazador. Otras ánades, como el pato real, cuando empiezan el vuelo salen como un proyectil y es mucho más difícil matarlo.
"Nosotros siempre defendimos que en Córdoba debía haber espacios naturales protegidos y empezamos a luchar en 1976 para conseguirlo"
Es de suponer que los cazaban con fines culinarios, ¿no?
Pues no creas. Como es un pato buceador dicen que la carne de la malvasía tiene sabor a barro. Vuelvo a decirte que después de las cacerías me daba una vuelta por la laguna y me he encontrado varias. En cambio, los patos reales sí se los habían llevado y las otras especies que les interesan igual. La malvasía no tiene interés culinario, aunque hay una fábrica de conserva de patos en Soria que se llama Malvasía, pero allí no comercializan con malvasía, sino con patos domésticos.
¿Entonces por qué se cazaban?
Pues yo creo que por diversión y porque no sabían lo que estaban haciendo. Algunos cazadores, no todos, disparan a todo lo que se mueve. Hay buenos y malos cazadores. Y como era muy fácil cazarla, eran las víctimas propicias.
¿Pero la malvasía estaba solamente en Córdoba, o qué?
Llegó un momento en que sólo había en Córdoba y solamente en la Laguna de Zóñar. Pero es que quedaban 22 nada más en toda España.
¿Pero en su momento estaba extendida por todo el país?
Bueno, por todo el país no. Siempre han estado en el arco mediterráneo, era donde tenemos referencias. Hay un libro que yo publiqué, que se llama La Malvasía, y cuenta toda la evolución, cómo fue la población bajando y luego cómo ha ido recuperándose.
¿Y por qué se enamoró de este pato?
Bueno, el pato es muy atractivo (se ríe). En la época reproductora su pico, que normalmente es oscuro, se le pone azul celeste. Es una verdadera preciosidad. Y, además, es un pato que se sabía muy poco de él. Y yo, como estaba en ese tiempo en la Universidad dedicado a la investigación y a la docencia –sobre todo a la investigación–, me dediqué a él. Por ejemplo, yo hice el histograma de la malvasía, que se desconocía. Lo hice, lo diseñé y lo publiqué yo. Había muchas cosas de la malvasía que se desconocían. Era un pato bastante desconocido y que estaba a punto de desaparecer.
La Asociación suya me da la sensación de que impulsó todo lo que es la protección de las lagunas. A raíz de la asociación está el Patronato y hay un director que se encarga de su gestión y demás. Quiero decir que sin esa Asociación nada de esto hubiera pasado, ¿no?
No, no, sin duda. La Asociación llamó la atención y le exigió a la Administración, que entonces era el Icona y después ya pasó a la Junta de Andalucía, que se creara la Ley. La pieza clave fue cuando el Parlamento de Andalucía aprobó esa Ley, y yo tuve la oportunidad de asistir a esa sesión, porque participé también en la elaboración de esa Ley por la que las lagunas se declararon reservas integrales.
A partir de ese momento se creó el patronato y las figura del director conservador. Yo fui el primer director de las lagunas también. Nosotros decíamos desde siempre que hacía falta que la Ley fuera la que controlara y vigilara unos lugares de tanto valor.
Tanto valor como el que tienen los parques naturales, ¿verdad?
Bueno, por supuesto, sí.
De hecho, usted tiene libros sobre los parques naturales cordobeses.
Sobre los parques y las lagunas.
En Córdoba contamos con el Parque de Hornachuelos, Cardeña-Montoro y la Subbética.
Sí. Esto viene todo de cuando yo estaba estudiando Biología. Creamos un grupo de trabajo entre unos cuantos alumnos y por entonces, en 1975, se aprobó la Ley Nacional de Espacios Protegidos. Y nosotros siempre dijimos que en Córdoba había sitios que tienen importancia como para ser espacios naturales protegidos, y no había ninguno. Así que desde 1976 o 1977, empezamos a luchar para conseguir que existiera en la provincia de Córdoba espacios protegidos.
Publicamos un libro que se llama 'Aves de presa diurnas de la provincia de Córdoba', que nos lo publicó la Caja Provincial. En ese libro ya definíamos cuáles eran los parques que tenía que haber en la provincia de Córdoba, como esos tres que has dicho. Luego, creo que por toda esa actividad que desarrollamos y las exigencias que le habíamos hecho tanto al Icona en su tiempo como luego a la Junta de Andalucía, tuve la oportunidad y la suerte de que me llamaran para entrar en la Junta y poner en marcha en Córdoba lo que tanto tiempo llevaba luchando. Primero me nombraron director provincial. Cuando el Icona cedió su testigo a la Junta, le dio la Delegación Provincial de Medio Ambiente y yo fui el primer director de la Dirección aquí en Córdoba. Mi misión, como la de otras personas en otras provincias, era poner en marcha la Red de Espacios Protegidos de la Provincia de Córdoba.
O sea que es usted el 'culpable' de que en Córdoba tengamos los tres parques naturales.
Sí, bueno, claro (se ríe).
"Hay unos quejigos en la Subbética que no se conocen porque están en sitios difíciles de acceder, y hay un arce que no se encuentra en ningún sitio más"
En su respuesta a la última pregunta que le he planteado a usado constantemente el 'nosotros' en lugar del 'yo'. ¿Usted y quién más? ¿A quién estaba aludiendo?
Bueno, a mucha gente variada que ha ido cambiando en el tiempo. Entre otros, Rafael Arenas, José María Ayala, José Luis Moya... Mucha gente. Ten en cuenta que son muchos años, se han ido acercando y han ido colaborando conmigo.
¿Los que ha nombrado son el núcleo inicial?
No. El núcleo inicial fue otra gente. Estaba Pedro Jordano, que ahora trabaja en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Y también la que hoy es mi mujer, Amparo León Clavería. Estaba también otro que se llamaba Villasante, que era del Norte, pero estudiaba Biología en Córdoba, y eran compañeros de cuando estábamos estudiando en la Universidad.
Cuando la gente todavía tenía inquietudes, entonces.
Bueno, también los tienen ahora.
Pero no hasta el punto de acabar generando lo que son los parques naturales.
Cuando estábamos estudiando formamos el Laboratorio de Zoología de Vertebrados y alquilamos un local donde nos reuníamos todas las tardes para trabajar en estos temas y redactar noticias para el periódico. Tus compañeros de entonces nos ayudaron muchísimo; eran nuestros principales aliados y colaboradores. Todo lo que estábamos estudiando y elaborando lo publicábamos en el Córdoba –sobre todo– y en La Voz. Usábamos a los medios como fórmula de difusión.
Eran muy amigos nuestros y eran los que nos ayudaban a denunciar lo que te he comentado de las cacerías de malvasías. Recuerdo que cuando hice fotos de una malvasía con los plomos se las llevé a un amigo que tenía en el Córdoba y cuando lo vio me dijo "esto mañana mismo lo voy a publicar". Así lográbamos llamar la atención, porque, claro, la Administración se dedica a muchas cosas y no puede estar encima de todo.
Aparte de estos tres parques naturales que tenemos en Córdoba, ¿detectaron ustedes que hubiera algún otro espacio susceptible de formar parte de un parque?
Sí.
¿Cuál?
Yo tenía la idea de formar otro en Los Pedroches, pero no hubo forma, fue muy complicado. Es que el proceso para montar los parques fue muy complicado. Tienes que contar con los ayuntamientos de los municipios a los que afecta el parque. Tienes que contar con las asociaciones de ganaderos, de agricultores, de cazadores de la zona... Una lucha. Con decirte que durante todo ese proceso he tenido amenazas de muerte.
¿Qué me dice?
Sí. A mí me llamaron un día por teléfono a casa y me dicen: "Oiga, usted tiene dos hijos, un niño y una niña, están en el colegio tal, y llegan a casa a tal hora en un autobús, matrícula tal"... Tuve durante más de seis meses a un coche de la Policía que venía cuando llegaba el autobús y se ponía en el cruce de la calle, y acompañaba a mis hijos hasta casa.
¿Qué tenían contra usted?
Bueno, que habíamos prohibido algunas cosas, y al principio hubo mucho follón en ese sentido.
También hay bastante rechazo ahora con la ZEPA del Guadiato.
Sí, me imagino. La gente tiene muy poco cuidado con estas cosas. Supongo que a mí sólo querían asustarme, que no lo consiguieron, por supuesto, pero sí es verdad que una llamada de ésas te deja fuera de juego. Uno de los niños tenia cinco años y el otro, siete. No le conté todo a mi mujer, pero cuando se lo dije se quedó horrorizada. También hubo intentos de comprarte. Unos van por las malas y otros van por las buenas, entre muchas comillas. Es que nosotros definimos los límites de los parques naturales sobre un mapa, y luego sobre el terreno, y trazamos la línea que iba siendo el límite del parque. Y claro, que a un propietario de finca le pillara dentro o fuera, era la noche y el día. Si estaban dentro tenían muchas más normas que aplicar, era muy complicado. Y en ese proceso estaba el que te desciña que te pegaba un tiro o el que te daba lo que le pidieras (se ríe).
Y entonces, ¿cuál sería el parque natural de Los Pedroches? ¿Dónde hubiera estado?
Hubiera estado en la zona de Pozoblanco, Villanueva de Córdoba. Toda esa zona de la dehesa. Hubiera sido un parque de la dehesa. Pero ya te digo que era muy complicado que hubiera más, aparte de los tres que se crearon. Además, insisto en que no sólo depende de uno, sino que todas estas cosas hay que elevarlas a Sevilla, a la Dirección General correspondiente, a la Consejería correspondiente, y tienes que convencerlos. La lucha es doble, y en algún momento era 'muy doble' o 'muy triple': Tenías que convencer a los propietarios, a los alcaldes y a los políticos de turno en Sevilla. Era muy complicado.
"Teníamos detectado un cuarto parque natural para la provincia en la zona de Los Pedroches, en la dehesa de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, pero era muy complicado ponerlo en marcha"
Supongo que ahora ya sería casi imposible tener el parque natural de la mejor dehesa del mundo.
Pues no sé. Depende del interés que se le ponga, como todo (se riñe).
Evidentemente. Pero me refiero a saber si alguien ha tomado ya ese camino.
No. Pero sí te digo que cuando empezamos con lo de los parques naturales, a mí mucha gente –podría decirte nombres de gente que incluso todavía vive– me dijeron: "No, esto tú no lo vas a ver; tú sigue con esta historia, pero sabes que no lo vas a ver nunca hecho una realidad". Yo les respondía: "Sí que creo que lo voy a ver, o, por lo menos, lo voy a intentar".
Menos mal que lo consiguió y que lo vio.
Sí, pero eso te hace ver que lo que te dicen que es imposible, lo es hasta que deja de serlo.
De todos modos, se supone que un parque natural o un espacio protegido acaba siendo beneficioso para una zona, ¿no?
Claro. Ahora ya es mucho más fácil, pero en la década de los 80' del siglo pasado toda esta cuestión de lo verde y lo ecológico no era tan conocido como ahora. Por tanto, costaba mucho más trabajo explicarte a alguien el beneficio que acarreaba ser parque, denominaciones de origen... Tenía un montón de ventajas que había que explicar. Si ahora es difícil, imagínate lo que era en aquella época.
Yo sólo digo que si Los Pedroches hubiera tenido su parque, ahora sería mucho más conocido, como se conoce Hornachuelos, o Cardeña. Son beneficios, porque ahora la gente valora mucho un espacio protegido y hay turismo de naturaleza.
Además, en ese hipotético parque también habría otros atractivos como dólmenes y demás.
Es una zona que a mí me gusta mucho. Este invierno hemos estado allí viendo grullas como hacemos todos los años. Es una dehesa preciosa y méritos para ser parque tiene. En su tiempo hicimos informes que justificaban que claramente se podía hacer allí un parque, pero para eso tienen que coincidir muchos factores.
¿Usted ha escrito un libro por cada uno de los tres parques que hay?
Yo hice el libro de los tres parques y otro más de las laguna. Era ya en una etapa bastante final, cuando fui cumpliendo años, y lo hice para contar toda la historia y para que se quedaran recogidos todos los procesos y las virtudes de estos espacios.
¿Dónde se publicaron?
En varios sitios. El de Hornachuelos fue en Almuzara, el de la Subbética fue en la Diputación, el de Cardeña fue en el Ayuntamiento de Adamuz y en una caja de ahorros. En distintas editoriales.
¿Hay mucha diferencia entre unos parques y otros?
Sí. Sobre todo la Subbética. Es totalmente distinta. La Subbética es otra maravilla. Cuando la conocí en el año setenta y tantos nos quedamos sorprendidos por lo que era. Es una preciosidad. Tiene sitios de un gran interés geológico. Después, incluso, se ha hecho alguna protección especial por el tema geológico y es porque tiene verdaderas maravillas.
¿Por ejemplo?
Hay un sitio precioso que son Los Hoyones de la Subbética, en Cabra. La Nava me encanta. Hay muchos sitios muy interesantes.
Si tuviera que elegir entre uno de los tres parques, ¿con cuál se quedaba?
Eso es muy difícil. Es como preguntarme que a qué hijo prefiero (se ríe). No sabría decirte porque todos tienen verdaderas maravillas. El de Hornachuelos me encanta. El de Cardeña y Montoro, sobre todo las orillas del río Yeguas y toda esa zona me vuelve loco. Y la Subbética, no digamos. Y las lagunas, bueno... Así que no te sabría decir de verdad cuál.
"Me llegaron a llamar a casa diciéndome que tenia dos hijos y que llegaban a casa a tal hora en un autobús con matrícula tal; cuando se lo dije a mi mujer se quedó horrorizada"
Lo entiendo. Pero a un profano, como es mi caso, le llama mucho la atención el tipo de bosque que pueda haber en Hornachuelos o en Cardeña-Montoro, mientras que en la Subbética no hay.
Hay otro tipo de bosque. Es que el terreno es distinto. Es muy calizo y hay otras especies que son propias de esa zona. Pero en todos los sitios tiene verdaderas maravillas. Fíjate, hay unos quejigos en la Subbética que la gente no conoce porque están en sitios difíciles de acceder, pero son una verdadera preciosidad. Hay un arce que no hay en ningún sitio. Y, además, en el Sur de España de los pocos sitios donde quedaba algún ejemplar era en la Subbética. Ese parque tienen especialidad muy concretas, muy llamativas y muy exclusivas.
Personalmente, una de las cuestiones que más me gusta de esa zona de tierra blanca es el mar de olivos de sierra que hay allí. ¿Forman parte del parque?
En algunas zonas, sí. Cuando marcamos los límites, tratamos de dejar fuera la mayor parte, para que no tuvieran mucha dificultad los de las zonas más agrícolas. Pero dentro del Parque quedaron algunos olivos, que son preciosos y tienen un valor histórico tremendo.
Algo que me llamó mucho la atención siempre han sido las fincas que hay en Hornachuelos, que tienen una historia de muchos años. Por ejemplo, allí cazaron los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII. Por ejemplo, había lobos y se cuentan historias interesantísimas.
¿Eso lo tiene reflejado en los libros suyos?
Sí, sí. Ahí están recogidas anécdotas y fotos.
¿Tiene en mente algún otro libro?
No. Es que cuando me jubilé, quizá me quedé saturado del trabajo difícil que supusieron los 40 años que dediqué a esta historia. Así que he procurado distanciarme un poco del tema para no agobiarme. Con la jubilación oficial procuré retirarme del todo. Me dedico mucho ahora a la jardinería y a mis nietos.
No es de extrañar. Yo no es sólo la intensidad del trabajo, como bien ha dicho, sino que además es que estaba todo por hacer.
Nos tocó ese papel. Fueron muchos años, muchas guerras, y la verdad es que nos costó mucho trabajo, muchos disgustos y muchas noches sin dormir. Y, además, la Administración es muy desagradecida. Y para muestra, un botón. Ahora está a punto de inaugurarse el Cinturón Verde de Córdoba con unas pasarelas y demás. Bueno, pues eso fue una idea que se me ocurrió a mí en el año noventa y tantos.
¿Es usted el 'padre' del famoso Cinturón Verde?
¡Hombre! ¡Por supuesto! Fui yo quien la puso en marcha. Y yo se la ofrecí al Ayuntamiento y mantuvimos muchas reuniones al respecto. De ahí parte.
"En el noventa y tantos se me ocurrió la idea de hacer el Cinturón Verde de la capital cordobesa; se lo ofrecí al Ayuntamiento y mantuvimos muchas reuniones; ahora por fin se va a inaugurar"
Pues ha tardado mucho en ponerse en marcha, entonces.
Claro. Porque hubo que expropiarse una serie de terrenos que estaban sin expropiar. Otros eran vías pecuarias y no hubo que expropiarlos, pero otros, sí. Y definirlo exactamente por dónde iba. Es mucho trabajo. Pero ahora mismo a mí me hace mucha gracia y también mucha ilusión cuando me viene gente y me pregunta "¿tú conoces el Cinturón Verde?" (se ríe). Lo conozco metro a metro, se podría decir.
Precisamente, eso me da pie a preguntarle qué cuestiones ha dejado pendientes de hacer.
Sería muchas. Pero si hablas de las pendientes que no se haya hecho nada de ellas, no lo sé, porque casi todas las pusimos en marcha y poco a poco se han ido completando. Es el caso del Cinturón Verde, que a la gente les ha llamado mucho la atención los puentes y me siguen diciendo que vayamos a conocerlo.
¡Vaya! ¿Sabe si le van a invitar a la inauguración?
Pues no creo ni tampoco tengo el menor interés. Que lo disfruten los de ahora, que son los que lo han puesto en marcha. La Administración es puro relevo. Tú haces la parte que te corresponde de tu relevo y al siguiente le toca seguir con el testigo.
Ahí voy con una de las preguntas anteriores: Los siguientes a ustedes también tienen cosas que hacer, y es de suponer que son cuestiones que ustedes ya detectaron en su momento y que no se llevaron a cabo por falta de tiempo material.
Pues sí. Entre ellas ésta del Cinturón verde que me satisface mucho que fuera algo que se inició en aquel tiempo y ahora se está terminando. Por ejemplo, la Junta de Andalucía ha ido comprando todas las lagunas y los terrenos adyacentes para que la erosión no aumente y las acabe colmando. Porque el problema de las lagunas es que cuando se labran los alrededores, la tierra va a la laguna y se deposita en ella. Bueno, pues nosotros compramos muchos.
Y últimamente, hace unos pocos meses, tuve noticias de que el nuevo delegado había firmado la escritura de la compra de unos terrenos en la laguna del Salobral. Me alegró mucho, porque es verdad que nosotros a Salobral le dejamos pendiente la compra de los terrenos. Y ahora se están comprando. Eso es así. La Administración funciona así, y a mí me parece muy bien que funcione así.
Por tanto, el papel que va a tener ahora es el de mero mantenimiento de lo que ya se ha hecho.
Bueno, sí. Y de cosas nuevas que se les ocurra. Siempre hay cosas nuevas. Yo pertenezco al Patronato de las lagunas –me tienen invitado como una vieja gloria, con voz y sin voto– y por eso sé que ahora han puesto en marcha un proyecto de un millón y pico de euros para el mantenimiento de las lagunas y corregir algunos arroyos con los que había problemas. Se sigue gestionando y el director conservador, que es una persona muy preparada, está llevando una labor estupenda.
Ya que lo menciona, los arroyos son un verdadero problema cada vez que llueve con algo más de intensidad. ¿En la Junta nunca se actuó de forma global con ese problema?
No. Es problema del agua son los ciclos. Vienen lluvias y periodos de sequía que pueden ser de muchos años. Recuerdo que hubo un periodo de casi 20 años de sequía en los que no llovió mucho. Y, claro, a la gente se le olvida de que por tal o cual sitio pasaba un arroyo, así que lo labran y lo siembran incluso. Pero cuando llueve, el agua recupera su espacio y se encuentra en su camino con casas y con todo.
Recuerdo una época en la que me tuve que encargar también de los incendios forestales en verano, porque como me tenía que quedar la entonces delegada me dejaba de guardia de la Junta como delegado en funciones. Y una vez tuve que ir a una inundación en Cabra y comprobó de primera mano la fuerza que tiene el agua y los destrozos que causa.
Da miedo, ¿eh?
Sí que lo da. La pobre gente con la que tuve la oportunidad de hablar en ese día me dijeron que les había arrasado la casa entera y me daba mucha pena. Te pones en su papel y te dices: "¡Dios mío! Esto me pasa a mí y no sé cómo afrontarlo".
¿La solución cuál es? ¿Domar los arroyos?
Los arroyos tienen sus cauces normales, lo que habría que hacer es ser más estrictos desde el punto de vista urbanístico para que en las zonas influencia del arroyo no se construyera.
Por supuesto, pero hay ya edificaciones para las que decir eso es demasiado tarde.
Claro. En Córdoba tienes todo el entorno del Aeropuerto que se inunda. Y no se inunda más, porque están los embalses que regulan un poco la situación cuando hay lluvia fuerte. Si no, ya ha ocurrido que en Córdoba se inundaba todo aquello, que parecía un inmenso lago.
¿En su época también ocurría?
Ya menos. Yo recuerdo muy de chico, en el 63, que el río Guadalquivir se desbordó totalmente y se produjo una catástrofe tremenda. Se anegó todo el Campo de la Verdad. Por entonces no estaba hecho todavía un muro que luego hicieron enfrente, por lo que el agua llegaba hasta allí. Por entonces no había nada construido en Altea y demás, y Córdoba sólo tenía un puente –la N-IV pasaba por el Puente Romano– hasta que en el 53 se dio el Puente Nuevo. Yo he estado toda mi vida viendo dos puentes sobre el Guadalquivir hasta no hace mucho que se hizo el de la Feria y el otro. Ahora creo que tenemos siete. Luego, ya te digo, se construyó un muro muy alto enfrente del Campo de la Verdad, en la Ribera y era lo que impedía que se volviera a inundar. Pero ese muro ya no está. Era muy feo, tenía un impacto visual tremendo, porque era más alto que las casas.