ENTREVISTA. CARMEN CABELLO, TÉCNICA DE CRUZ ROJA RESPONSABLE DE ATENPRO

"En Córdoba hay 415 usuarias con los dispositivos activos repartidas por más de 50 municipios"

Carmen Cabello, técnica de Cruz Roja responsable de Atenpro

Carmen Cabello ha visto muchos casos de violencia machista. De hecho, es la técnico responsable de Cruz Roja en Córdoba del servicio de Atenpro. Nacida en Córdoba, vivió al principio en la barriada de Levante y ahora se ha trasladado a San Lorenzo. Tiene la licenciatura de Filología Hispánica, que lo quiso enfocar un poco hacia la educación, pero le llamaba tanto la atención el tema de lo social que acabó metiéndome de cabeza en Cruz Roja en 2005. "Me metí de voluntaria y llevo ahora muchos años en este trabajo".

No siempre ha trabajado con la temática de la mujer, porque "en el tercer sector se cambia mucho de ámbito". Comenzó con la gestión de voluntariado, emprendió luego un proyecto de nuevas tecnologías para enseñar, sobre todo, a las personas mayores y a los colectivos vulnerables la formación de nuevas tecnologías. Ibn ese tiempo iban a los centros de día para enseñar mensajes de texto con las teclas ABC, como se escribían antes los SMS a las personas mayores.

Pero su nueva situación, que le ha obligado a formarse a fondo constantemente le ha llevado a estudiar  el grado de Trabajo Social, que está a punto de acabar ya.

En esta entrevista desvela la cara oculta de la violencia de género a la que ella mira cara a cara a diario tratando de sacar adelante a un buen puñado de mujeres –curiosamente, la gran mayoría en municipios de la provincia más que enmascarados la capital–, a pesar de las complicaciones que eso supone.

Carmen Cabello, técnica de Cruz Roja responsable de Atenpro

Desde lo que hacía al princio en Cruz Roja hasta la actualidad implica un cambio muy radical, ¿no?.

En 2013 me proponen pasar al programa de mujer. En el mundo social ya me había movido con muchos colectivos pero siempre desde la formación, y fue todo un reto. Así que empecé a formarme de lleno en todo lo que es género: Igualdad, violencia... De la mano mis compañeras que también estaban en el área. 

Toda esa formación la recibió en Cruz Roja.

Sí, pero también buscaba cualquier cosa externa que estuviera relacionada sobre todo con el tema de violencia de género. Iba a todos los sitios, charlas, jornadas... Necesitaba aprender y acudía a todos los recursos especializados para mujeres de forma presencial. Y en ese momento, cuando pasé al programa de mujer, es cuando se inicia el servicio de Teleasistencia Móvil para Mujeres Víctimas de Violencia de Género (Atenpro).

¿Qué es eso?

Es la atención a víctimas de violencia de género a través de un terminal móvil diseñado para ellas. En el momento que pulsan un botón salta una alarma a la central y desde allí se le atiende las 24 horas todos los días del año. Además, también tiene un geolocalizador para saber dónde están.

"Atenpro cumple este 2025 veinte años como recurso que se pone a disposición de mujeres que sufren violencia de género"

¿Pero el servicio es de ustedes o forma parte de un sistema general?

No. Es del Ministerio de Igualdad y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) es la entidad gestora. Cruz Roja, por su parte, es la que hace la prestación del servicio. Es un servicio a nivel nacional. Yo soy la responsable en Córdoba de ese programa y de empoderamiento a mujeres. Porque son dos proyectos complementarios: Atendemos en ambos casos prácticamente a las mismas usuarias, pero cada proyecto tiene un objetivo y una manera de intervenir.

Desmenúceme un poco qué es Atenpro. ¿Desde cuándo funciona? ¿Cuántas mujeres lo están usando hasta la fecha?​

Es una teleasistencia móvil para mujeres víctimas de violencia de género que este año cumple 20 años. El pionero es justo cuando la Ley Orgánica contra la Violencia de Género de 2004, pero al año siguiente este recurso se pone a disposición de las mujeres que están en esta situación. En concreto, es del Ministerio de Igualdad, a través de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, y gestionado por la FEMP y Cruz Roja presta el servicio, que ofrece un dispositivo móvil que permite a las mujeres estar conectadas 24-7 y geolocalizadas con acceso inmediato a ayuda en caso de riesgo o quebrantamiento de alejamiento.

Cuando una mujer se ve en peligro pulsa un botón. Lo bueno del dispositivo es la inmediatez, porque cuando lo pulsa salta el expediente de la usuaria y sabednos rápidamente quién es y dónde está. Si la usuaria en ese momento no puede hablar, rápidamente, desde la central, activan a la fuerza de seguridad.

Pero el teléfono no sólo está para atender a esas situaciones de riesgo, sino que también está para acompañarlas. Yo les digo a ellas muchas veces que si en un momento determinado al salir a la calle se hace de noche o se encuentran solas, aunque no haya un peligro real, pero simplemente sienten un miedo psicológico, que lo lleva dentro de forma constante, y genera muchos bloqueos, que llamen a la central y se las acompaña hasta que lleguen a casa. 

Es un acompañamiento hablando todo el rato con ellas, ¿no?

Eso es. Mira, había una chica que tenía turno de noche y ella lo usaba mucho, porque salía muy tarde y le daba pavor hasta que llegaba al coche. Nos llamaba y la íbamos acompañando. Las mujeres cuentan con esa herramienta y cada una de ellas le da su uso propio para sacarles el mayor partido posible.

Cuando le entrego el dispositivo a una de ellas puedo pasarme una hora entera explicándoles cómo funciona y, al mismo tiempo, me cuentan cómo es su día a día para que el teléfono sea verdaderamente una herramienta para ellas y que les sea útil. Porque no deja de ser una herramienta superpoderosa. Están conectadas 24 horas todos los días del año y eso es un salvavidas para esas mujeres en situación de vulnerabilidad, de miedo, de autoestima por los suelos, que muchas ni siquiera se ven capaces de salir de casa...  

"Atenpro es una arma superpoderosa, porque están conectadas con el dispositivo móvil las 24 joras del día, los siete días de la semana y eso es un salvavidas para esas mujeres en situación de vulnerabilidad, y de miedo"

¿Tan tocadas se quedan?  

Aquí no hay un patrón común, porque depende de muchísimos factores. Depende de si tienen o no un apoyo familiar o redes de apoyo que estén con ellas en el momento en que decidan dejar esa relación de maltrato. Eso es vital. Se nota mucho las mujeres que acuden a nosotros con redes de apoyo y las mujeres que no las tienen.

También depende del tipo de maltrato que haya sido. No es lo mismo un maltrato puntual o que sea de años. Pero la gran mayoría, y aunque no quiero ligar este servicio a eso, son mujeres víctimas de violencia de género en situación de vulnerabilidad. Insisto en que está abierto a todas las mujeres que están en una situación de violencia, pero es verdad que las mujeres que disponen de más recursos, de alguna manera tienen los mecanismos para salir del problema de forma más privada, con sus psicólogos privados y demás. A nosotros un porcentaje muy elevado que no llegan de mujeres son las que tienen muchas barreras sociales, y cuando tienen que ir a los servicios sociales, o a Cruz Roja, salen de otra forma, de esas situaciones.

Carmen Cabello, técnica de Cruz Roja responsable de Atenpro

Ha dicho que el servicio lleva funcionando dos décadas, que se dice pronto. ¿Cuántas personas han estado tratando aquí en Córdoba?

Actualmente, en Córdoba, con los dispositivos activos, hay 415 usuarias activas repartidas por más de 50 pueblos de Córdoba. De ellas unas 90 son de la capital y el resto de la provincia, especialmente de municipios de más de 20.000 habitantes. La dispersión geográfica es bestial, también. Cruz Roja leva prestando el servicio desde 2013 y por entonces la cifra de usuarias era de 147; desde entonces ha ido aumentando paulatinamente. Intervenidas han sido muchas más y ha habido bajas también durante todo este año. Te hablo de las que ahora mismo pulsan el botón y se activan las llamadas.  

"El perfil de usuaria es el de una mujer vulnerable, de entre 25 y 55 años, con cargas familiares y con empleos muy precarios o en desempleo"

Evidentemente, cada una de esas 415 tendrán sus propias circunstancias.  

Claro. Te puedo hablar un poco del perfil. La mayoría vienen en situación muy vulnerable. Muchas de ellas tienen cargas familiares, empleos muy precarios o están en desempleo. También nos encontramos con mujeres con estudios y empleos, aunque en menor medida. Llegan con una necesidad de reconstruir sus vidas, porque quieras o no, con el maltrato psicológico al que han estado expuestas les deja con mucho miedo y al final con la autoestima muy baja.  

¿Son jóvenes?

Hay gente joven. La franja de edad media suele ir desde los 25 a los 55 años. Las hay más jóvenes y también las hay mayores que eso. Las hay, incluso, muy mayores, pero en mucho menor medida.

Ha hablado de cargas familiares. Se refiere a hijos e hijas, ¿no?

Sí. Ahí hay también una historia tremenda, porque es que no solamente se trata de que ella salga de la situación, con su vida personal y profesional, sino que vienen con sus hijos e hijas, que son consideradas igualmente víctimas de todo ese proceso.

¿Ustedes tratan también a los menores?

Nosotros en Cruz Roja, en concreto, tenemos programas de infancia. Y hay proyectitos para atenderlos en temas de ocio para menores. De ocio terapéutico, que es el más específico. Luego tenemos refuerzos escolares.

Pero te voy a explicar un poco cómo acceden a nosotros, porque creo que te va a aportar una visión un poco más real. Estas mujeres, cuando quieren solicitar el servicio Atenpro, normalmente vienen tras una denuncia ante la Policía que les habla del servicio, o, a lo mejor, desde el Servicio de Asistencia a Víctimas en Andalucía (SAVA), que las acompañan en todo el proceso judicial, y se lo pueden dar a conocer, o la misma trabajadora social de su barrio en Córdoba capital, y si es en los pueblos, en los centros de información a la mujer, también le informan de este recurso.  

Eso que está comentando es clave, porque no todo el mundo conoce Atenpro ni cómo acceder a él.  

Totalmente. Atenpro es una prestación que hace Cruz Roja, pero hay muchos agentes implicados en el servicio. Cruz Roja hace lo que es la prestación de preparar los teléfonos, las tarjetas SIM, disponerlos en coordinación con nuestro servicio técnico, quedar con las personas usuarias, hacerles la entrega de los dispositivos y averías, que las hay y muchas. "No me va el terminal, se me ha roto, se me ha ido la pantalla"... Y el centro de atención, que funciona 24 horas desde Cruz Roja en Madrid, lo resuelve. Es como un call center grande con personas que están formadas para atender a estas mujeres.

Luego, por otro lado, están los servicios sociales o los centros de información a las mujeres, a través de sus ayuntamientos. Esas personas son las encargadas de solicitar el servicio de Atenpro en su ámbito más local en nombre de esas mujeres.

¿Cuál es el proceso?

Imagínate a una trabajadora social de un pueblecito pequeñito que atiende a una de esas mujeres, pues le ofrece el servicio y, en su nombre, hace la solicitud con toda la información que tenga del maltrato. Eso llega a Cruz Roja, que valida la solicitud y nos mandan desde Madrid un correo diciendo que tal o cual mujer acaba de solicitar un teléfono. En cada provincia hay una referente provincial de Atenpro –en el caso de Córdoba soy yo–, y nos llega un correo con un código. Nosotros tenemos una aplicación donde se vuelca todo este trabajo que se hace con las mujeres, y lo que hacemos rápidamente es preparar el teléfono y su tarjeta SIM, y en menos de siete días nos ponemos en contacto con la mujer. Si no vive en Córdoba capital nos movilizamos nosotros y vamos a hacerle la entrega de este dispositivo a su hogar.

Se le explica todo el funcionamiento, se hace una pulsación ese día para que vea cómo funciona, y a partir de ese momento está conectada con la central para todas sus necesidades. Se me había olvidado decirte que otro de los motivos que impulsan mucho a las mujeres es para la ventilación emocional, y lo llamo así porque no es una mera atención psicológica. Aquí no se hacen atenciones psicológicas en plan terapéutico, porque para eso ya tienen ellos sus recursos en los centros de la mujer. Pero las mujeres, en el proceso de recuperación, emocionalmente muchas de ellas no se encuentran bien.

"Este servicio les sirve para muchas de estas mujeres como desahogo, porque no pueden desahogarse con la persona que tiene más cerca" 

Un día se levantan muy tristes. Por la noche muchas tienen ansiedad. Es decir, afecta muchísimo a la salud mental y física de las mujeres. Entonces ellas en muchas ocasiones pulsan simplemente para hablar con alguien del centro de contacto.

¿Es un desahogo, pues?

Podríamos llamarlo así. Es un desahogo emocional. Para estas mujeres es muy importante, porque a veces no es fácil desahogarte con la persona que tienes más cerca. Ellas lo dicen muchas veces: "Es que yo a mi madre no la quiero preocupar más" o "es que con mis amigos hay cosas que me cuesta contarlas". Fíjate que la violencia de género una de las cosas que tiene es que la mujer se ha callado mucho, generalmente por vergüenza del trato que ellas puedan estar recibiendo de su entorno más cercano, que tampoco conoce muy la situación bueno. De puertas hacia adentro hay otra realidad en estas situaciones en las que se tapa mucho, porque lo dejan para la intimidad de la pareja, donde el maltratado en muchas ocasiones las aísla.  

¿Es por vergüenza, entonces?​

Sí. Y porque al final acabas asumiendo el proceso del maltrato psicológico. Es como que te vas creyendo cada cosa que te van diciendo. Esto no surge de la noche a la mañana y de repente te diga "no quiero que te vayas con tu madre" o "me cae mal tu cuñado". Es un proceso de tiempo y muy sutil. Por lo que he hablado con ellas, son relaciones en las que al principio las enamoran como si fueran príncipes: Con muchos detalles, con palabras bonitas y ellas acaban diciendo que es un hombre maravilloso.

"El proceso no es directo y empieza con el maltratador como un príncipe: Agasajándola con regalos y palabras bonitas, hasta el punto de que todas ellas dicen que era un hombre maravilloso"

Las engatusan con regalos y flores. Se habla mucho de 'luna de miel' en el proceso del maltrato. Luego, poquito a poco, van quitando cosas: "Vas a conocer a mi grupo de amigos" y les dicen "es que tal o cual persona no me cae bien; no me gustan tus amigos", "¿por qué te vas a ir sola?". Hay un mecanismo muy sutil en el que sin querer vas entrando en su juego. Ellas, por supuesto, no tienen esa percepción y se empieza a dar cuenta de que algo va mal cuando se agrava la situación: Un insulto o una voz o un achuchón fuerte... Ahí es cuando ahí dicen ellas, "¡uy! ¿Qué ha pasado aquí?".

O a lo mejor es que vas a dar tu opinión de algo y recibes como respuesta un "eso no es así, cállate". Al final te va anulando. Es un proceso complejo, porque es esa persona puede ser el padre de tus hijos y eso actúa como poderoso enganche emocional y piensan que era un hombre maravilloso. No se dan cuenta de nada hasta que ya hay algo más físico, algo verbal duro, como un insulto. En Psicología se habla de indefensión aprendida, que significa que aprenden a no defenderse y hay dependencia hacia esa persona.

¿Esas situaciones se dan en todas las mujeres que han tratado?

No. Pero es verdad que hay patrones que se repiten, Cuando me siento con una mujer les dejo que ellas me cuenten y cuando están más a gusto conmigo voy profundizando y les voy preguntando "¿y no te pasó esto y aquello?" y asienten con la cabeza. Cada caso hay que analizarlo y evaluarlo de una manera específica, por supuesto que sí, pero hay patrones.

¿Y no sería posible prevenirlos? Quiero decir ¿de qué manera se podría hacer llegar a la sociedad y a esas mujeres que puedan detectar de antemano esos patrones?

Es complicado, porque hoy en día vivimos en una sociedad en la que todavía no hay una igualdad real. Puede haberla aparentemente en el ámbito más público, pero es más apariencia que otra cosa, pero cuando te vas al ámbito familiar y privado empieza a haber mucha más desigualdad. No quiere decir que un micromachismo sea un acto de violencia de género, hay niveles, pero creo que al final eso está en el sustrato de los roles de género.

Pero por eso preguntaba si hay forma de que las mujeres detecten eso en el tiempo.

Sí, mira, cuando son muy jóvenes y todavía no han iniciado sus primeras relaciones, deberían, bien a través de los centros educativos o bien a través de la familia, dotar a las chicas de una gran autoestima, confianza y seguridad, porque en ocasiones da la sensación de que ellas pueden sentirse inferiores a los chicos, en lo que es un caso de género puro y duro. Habría que empoderar también a estas chicas más jóvenes, especialmente cuando inician las relaciones de pareja, que es cuando yo veo que empiezan ya a perder un poco esa confianza en sí misma, ese poder. En materia educativa, fomentar el respeto entre hombres y mujeres y hacerles ver que la sociedad es igualitaria. Por tanto, educación a tope.

"Habría que empedrar a las chicas desde muy jóvenes, para darles confianza y seguridad y en materia educativa fomentar la igualdad real entre hombres y mujeres"

Pero es que yo me voy un poquito más allá. Hay mujeres –no todas– que dejan la relación tóxica, han recibido aquí distintas atenciones, han sabido pasar esa relación y han vuelto con el mismo prototipo de hombres. Entonces, yo siempre les recomiendo, cuando pasan una situación de este tipo y están saliendo de esta situación de violencia, que vayan a una atención psicológica especializada en violencia de género. Porque ahí van a analizar el proceso de maltrato y le pondrán nombre a lo que te ha pasado y cómo ha pasado.

Se trata de entender bien ese círculo de la violencia de género, del que es muy difícil salir, y, sobre todo,  ver también tu autoestima y tu autoconcepto, porque eso tiene mucho que ver luego a la hora de emprender nuevas relaciones, y que en tu vida seas totalmente autónoma.

El empoderamiento, ¿verdad?

Sí. Que tengan una confianza fuerte en sí mismas.

Ésas son las que se recuperan mejor y antes, ¿no?

Claro. Y es una manera de prevenir. Es decir, una mujer que ha acabado hecha polvo de todo ese proceso, si no tratas esas cosas, puedes caer en lo mismo.

¿Cuánto tardan en recuperarse del todo?

Eso depende de todos estos factores que te he ido comentando y sobre todo es fundamental el apoyo cercano que tengan, sus redes más cercanas, para la recuperación. Hay mujeres que no tienen apoyo ninguno, con empleos precarios y cargas familiares, y eso es un suma y sigue... Cuesta mucho.

¿Cómo vemos en Cruz Roja que van recuperándose? Pues, por ejemplo, les planteamos hacer un taller o una actividad de ocio o les recomendamos un programa de empleo específico para mujeres que les puede venir muy bien para insertarlas en el mercado laboral, acompañado de atención psicológica, Estas mujeres tienen tantos problemas de ansiedad que vienen un día y al siguiente faltan o les cuesta mucho engancharse en cosas que les proponemos. Pues bien, cuando empiezas a ver que esa persona está asistiendo a la actividad que se les propone, te saludan, te sonríen, empiezas a pensar que por fin se está consiguiendo el cambio.

"Que se recuperen antes o después de esa relación tóxica dependerá del círculo de ayuda que tengan en su entorno"

Por lo que me está contando, mínimo, quizá, un par de años para recuperarse.

Es complicado. Pero es que luego hay muchas recaídas también y no me refiero a que vuelvan con la persona agresora. Hablo de que se meten en un curso formativo y cuando lega la hora de las prácticas faltan. Cuando les preguntas por qué es porque le han vuelto a fallar las fuerzas. Pero hay algo que les da mucha fortaleza: El amor por sus hijos. Se aferran mucho a eso. "Es que tengo que sacar a mi hijo adelante", se dicen. En muchas ocasiones, si no llega a ser por sus hijos no lo hubieran hecho. Es como si la protección hacia los hijos superara al miedo que tienen.

Precisamente, esas mujeres con hijos que han pasado por esta pesadilla, ¿cómo les trasladaban a sus hijos el aprendizaje para evitar ese tipo de cosas? ¿Lo hacen?

Claro que sí. Depende un poco de las edades. En Cruz Roja no tenemos esa atención psicológica de los hijos e hijas, pero sí lo tienen desde el Instituto Andaluz de la Mujer. Cuando me llega una mujer y veo que está muy preocupada, porque carece de autoridad hacia los hijos al haberse encargado el maltratador de desautorizarla totalmente y de que los niños han visto cómo maltrataban a la madre, les recomiendo que tanto una como los otros reciban atención psicológica. De ese modo fortalecen ese vínculo materno-filial.

También depende de si el menor es el hijo del agresor o no. Si no lo es el proceso es más sencillo. Pero creo que se debería de trabajar mucho más ese fortalecimiento del vínculo materno-filial, que es súper necesario.

Yo para motivarlas un poco siempre les digo "¡has hecho algo tan importante en la vida! Cortando por lo sano vas a evitar que esto continúe luego en otras generaciones". Con que ellas digan "no" y se marche con sus hijos, les está dando a esos niños la mejor educación y el mejor ejemplo del mundo. Porque si sigues soportando eso, los niños lo van a normalizar.

Ustedes señalan que en el ámbito rural el problema se agudiza. ¿Por qué si estamos en una época en que las diferencias entre mundo real y urbano ya no es tanta con las tecnologías que llegan a todas partes?

Vale, ya que has hablado del mundo rural, aprovecho para decirte que tenemos un convenio con la Diputación de Córdoba para atender a mujeres en una situación de violencia de género en municipios. El objetivo de este proyecto es apoyar la necesidad de protección y recuperación de las mujeres con un enfoque integral en la intervención. Lo que intentamos con estas mujeres es crear una red de apoyo y de comunicación para que se sientan acompañadas y ayudarlas a solucionar, en la medida de lo posible, los problemas que tienen que afrontar. Tenemos 12 asambleas locales que están repartidas por todos los municipios de Córdoba, y cuando atendemos a estas mujeres del servicio Atenpro en municipios muy pequeñitos, casi aldeas, a través de este proyecto no sólo les damos el teléfono, sino que les hacemos un seguimiento más de tipo social.

Nosotros sí vemos grandes diferencias entre ciudad y mundo rural. En la capital o en municipios como Baena o Lucena hay siempre más recursos especializados. Lógicamente, en esos pueblos pequeñitos, a través del Instituto de Bienestar Social, hay centros de servicios sociales y trabajadoras sociales que atienden a estas mujeres y vamos todos de la mano coordinados. Pero luego, hay mucha falta de recursos en los pueblos y el acceso a los que hay es más difícil. Muchas de estas mujeres no tienen tanta movilización por no tener coche o carné de conducir. Y el ocio es muy importante para ellas.

¿El ocio?

Sí. Para ayudarlas a recuperar su estado de ánimo y la autoestima es muy importante. También se sienten solas al salir de la relación, porque sus redes sociales en muchas ocasiones eran las de la pareja. En un pueblo a veces es muy complicado generar nuevas redes de apoyo. Y, además, al ser pueblos tan pequeñitos, al final las redes de apoyo son todas las mismas. Es complicado, por tanto, salir del entorno.

Además, dicen los expertos que en los pueblos tienen más normalizado el maltrato y la violencia. Y eso se refleja era lo que hablas con ellas. ¿Por qué es así? Pues porque aquí nos conocemos todos. A las mujeres les da vergüenza: "Es que si no, mi vecina, me va a evitar o me va a mirar mal". Así que cuando quieren dar el paso cuesta más trabajo.

"En el mundo rural, y en algunos barrios de la capital, tienen más normalizado el maltrato y la violencia"

Es muy fuerte eso que ha dicho de que en el mundo rural está mal normalizado el problema.

Sí. Es lo que ellas me transfieren a mí. Pero se podría decir lo mismo de determinados barrios de la capital. Pero quizá sea más desesperante que en un pueblo. Al final todo es el aislamiento. Hay muchas mujeres que cuando las llamo para hacerles entrega de los dispositivos y les pregunto si se pueden acercar a tal sitio y me dicen que no, porque no tienen medios para trasladarse, y tenemos que ir nosotros a ellas. Y luego está el problemón de cuando tienes viviendo en el mismo pueblo pequeño al agresor. ¡Es que casi no hay físicamente forma de cumplir el alejamiento!  

El tema de la España vaciada también suma en el problema. En cuanto al ocio, tuvimos hace tres años un proyecto de ocio para mujeres víctimas y nosotros decíamos que esas mujeres necesitan más alimentos o pagar las facturas, y nos respondieron que no, que el presupuesto que íbamos a recibir para ese proyecto concerto era para ocio.

¿Y ocio qué es, por ejemplo?

Ocio es actividades de todo tipo. Por ejemplo, una vez nos fuimos a un balneario, otra tuvimos un desayuno precioso en plena naturaleza o fuimos a una granja-escuela con todos sus niños. Nosotras, como técnicas, disfrutamos mucho con ellas. Hubo otro presupuesto para que ellas fueran a una peluquería a hacerse lo que quisieran, un tinte o mechas, para el que muchas de ellas no tienen recursos ni posibilidades. O, por ejemplo, también les dimos unos bonos de dos meses para que los canjearan en Puro Yoga... Nos fuimos a comer con ellas y les dijimos que se tenían que arreglar muy bien. El impacto de ese proyecto fue muy positivo para su autoestima.

Y ya que van varias de esas mujeres a esas actividades, es de suponer que entre ellas luego surjan amistades y que formen parte de su nuevo círculo de relaciones, ¿no?

¡Claro! Es que ése es el objetivo también del proyecto del ocio. Que al final ellas hagan amigas, un grupo de whatsapp, y de ahí han salido muy buenas amistades. Es un nuevo círculo de amistad y es muy importante para romper con todo lo anterior. Yo creo que el ocio es una muy buena manera de generar nuevas redes más sanas para mujeres que en muchos casos comenzaron esta relaciones tóxicas desde muy jóvenes y no conocen otra cosa. Pero cuando las conoces son mujeres maravillosas, que en situaciones extremas han tenido capacidad para salir adelante con sus hijos. 

Son fuertes.

Lo son. Pero tienen, como te he comentado antes, esa indefensión aprendida, y no se sienten fuertes, aunque lo sean. Normalmente, ellas tienen que llevar una casa sin apenas dinero por el control económico, la violencia económica. De hecho, en casi todas las situaciones de las que hablemos hay violencia económica: "Yo gano tanto, y te doy tanto, y con eso tenemos que tirar toda la semana para todo".

No había oído hablar de esa tipo de violencia.

Sí. Además, ahora creo que ése es uno de los puntos fuertes que están desarrollando de las nuevas medidas del Pacto de Estado, porque hay una violencia económica brutal. Te puedo poner ejemplos de violencia económica. Por ejemplo, puede ser un matrimonio en el que ambos trabajan y llega un momento en que él dice: "Mira, deja de trabajar y dedícate a los niños, porque yo gano dinero suficiente". En el momento en que ella deja de trabajar pierde el poder adquisitivo. Y luego se da el caso de violencia económica en no cumplir la sentencia de pagarle una pensión de alimento, o bien tarda y da pequeñas cantidades. Es una fórmula lamentable y muy sutil de mermar a una mujer. Nos hemos topado con mujeres cuyas parejas las han dejado totalmente entrampadas antes de separarse.

Según tu experiencia personal, ¿ha notado usted que haya aumentado el problema?

Lo he notado. Al principio el servicio de Atenpro atendía solamente a violencia de género por relación de pareja. Tenía que haber una relación sentimental. Pero a partir de 2024, se amplía a todas las formas de violencia hacia la mujer. Se incluye cualquier acto de violencia hacia la mujer por el mero hecho de ser mujer: Violencia familiar, de acoso sexual, psicológica, física, económica, vicaria, digital...

Yo me refería a si hay más casos de violencia como tales, con independencia de los que se atiendan en Atenpro. 

No te podría decir con seguridad. Pero sí han ido en aumento. Las tablas así lo indican desde 2013 y no sólo a partir de 2024. Hay muchísimas denuncias por violencia.