"La sociedad está alelada y asimila fácil los mensajes de odio de los Motos, las Griso, las Quintana y otros"
Ana Rueda es una de las fundadoras de lo que se ha dado en llamar la Asamblea Antirracista de Córdoba, y a sus 70 años ha vivido ya un poquito de todo. Ella nació en Córdoba, en la calle Santo Cristo del Campo de la Verdad, frente al Rey Heredia pero más pegado a Miraflores, que en su época llamaban Villabarro por la falta de asfaltado y el lodazal que se formaba, pero asegura que luego ha vivido en prácticamente todos los rincones de la capital: Sector Sur, Valdeolleros, Santa Rosa, de nuevo en el Sector Sur, en el Cerro durante un año, tres años en San Lorenzo, la Fuensanta, 12 años en Encinarejo y finalmente Majaneque, donde lleva ya 25 años viviendo.
Su educación formativa va en consonancia con esos saltos. Se inició en el colegio Rey Heredia, pero al poco le llevaron al San Fernando (El Barco) del Sector Sur, donde las clases eran "innobles" concentradas entre 50 y 60 niñas, de las que varias debían sentarse en el suelo. "Ahí no aprendí nada, sólo a defenderme de las ostias que me daba la maestra". De ahí saltó al Jerónimo Luis de Cabrera ("una maravilla", recuerda), antes de saltar al Averroes y hacer el Bachiller superior en el Luis de Góngora.
A nivel profesional se sacó en el Servicio Social de la Falange el título de administrativa, porque a su padre le dio por que su hija fuera secretaria, pero a ella no le gustaba. Así que en la Promoción Profesional Obrera (PPO), que durante el franquismo era un departamento dependiente del Ministerio de Trabajo, donde se hacían los cursos de Formación Profesional, se convirtió en auxiliar de Enfermería. Ella fue de las que se metieron en los cursos paras lograr una plaza en el Hospital Reina Sofía, cuando anunciaron se estaban construyendo y finalmente lo consiguió. "Con 19 años, en 1975, yo tenía ya mi plaza en el Hospital". También pensó en hacer Periodismo en Sevilla al cumplir la mayoría de edad (21 años), pero se quedó embarazada y no pudo ser. Más tarde empezó Psicología en la UNED, aunque no terminó la titulación.
Eso significa que toda su vida laboral la realizó en la sanidad , hasta que con 40 años perdió la vista casi por completo y le dieron la incapacidad permanente. Antes estuvo un tiempo trabajando en la residencia antigua de la Noreña, ya que el Reina Sofía estuvo en torno a año y medio sin funcionar porque salieron ardiendo las calderas y tuvieron que arreglarlas. Y allí "conocí a una serie de mujeres que eran todas fabulosas" y que la iniciaron en el Movimiento Feminista y también militó en Comisiones Obreras. Después, también entró en el Movimiento Comunista de Andalucía, por lo que el activismo le entró directo en vena.
¿Cuando habla del Movimiento Feminista lo dice en general o fue en alguna organización concreta?
El 18 de julio de 1977 fue la primera reunión de la Asamblea de Mujeres de Córdoba. A mí me la dieron a conocer mis amigas, porque yo mostraba mucho interés en el feminismo. De hecho, desde niña lo he sido y siempre decía que no me iba a casar y que yo iba a trabajar. Las cosas por entonces no eran fáciles, pero río es verdad que había muchas más mujeres feministas de las que nos pensamos y yo las conocía a casi todas.
Esa reunión fue en un centro enfrente de Simago, en Jesús y María, y ahí es cuando comenzó la Asamblea de Mujeres. En esa época, ten en cuenta que la gente se reunía donde podía, en un chiringuito, en el Juan XXIII, en El Abuelo, o en la sede de la CNT, a la que llevo afiliada muchos años. El caso es que al día siguiente di a luz y no me incorporé a la Asamblea de Mujeres hasta noviembre de ese año.
Pero, entonces, usted fue de las primeras en meterse en la Asamblea de Mujeres.
La primera en esa primera asamblea. Luego las reuniones ya fueron en el Juan XXIII antiguo, en la Plaza del Pozo. Aparte del feminismo, de CCOO y del Movimiento Comunista entré en el tema anti-OTAN. Me metí en Ecologistas también con lo de El Cabril y con este cementerio montamos muchísimas movilizaciones. Estuve en Aedenat, que era como se llamaba Ecologistas en Acción antes. Y luego me metí en muchos movimientos sociales, por ejemplo en el tema de inmigración. Estuve en Córdoba Acoge, pero me coincidió con la época en la que perdí la vista por la enfermedad. Recuerdo que las reuniones eran en el Juan XXIII, en una plataforma que al principio se llamaba Solidaridad con Nicaragua.
Para aclararnos: No me quería quedar únicamente en materia ecologista, porque siempre he sido una saltimbanqui y he tenido muchas inquietudes. Por tanto me he movido por muchos ambientes diferentes.
Bien pues centrémonos en el racismo. La Asamblea Antirracista de Córdoba no es muy antigua que digamos, ¿no?
Es del año pasado.
¿Y qué llevó a su nacimiento?
La iniciativa la tuve yo, porque desde hace muchos años he tenido esa inquietud por el problema del racismo y todo lo relacionado con la inmigración. Es, precisamente, lo que más ha acaparado mi tiempo en estos últimos años. Entonces, en Córdoba estuvo la Asociación Pro Inmigrantes de Córdoba-APIC en el Rey Heredia. Pero luego todo se ha desarmado, porque en materia de movimientos sociales está todo muy, muy muerto. El año pasado lo estaba pasando muy mal, especialmente por Vox, que es bestial los comentarios que hace. Yo soy, además, muy de meterme en el Facebook, de leer los comentarios y de contestarlos.
Pues va usted a ponerse enferma con todo lo que se dice ahí.
Pues, sí. Y luego, tengo muchos amigos inmigrantes, algunos muy buenos y me contaban sus problemas y sus historias, así que las conozco muy de cerca. También veía en la tele y era todo el rato hablando de inmigración. Especialmente el verano pasado, que fue horroroso, y se pasaron todo el santo día hablando de los 5.000 o 6.000 niños de Canarias y de la gente que llegaba a las islas en cayuco, que parecía que Canarias se iba a hundir por culpa de los inmigrantes.
O sea, resulta que Canarias recibe millones de turistas al año, pero no podía con unos cuantos miles de inmigrantes, porque parece que se iba a hundir. Y eso era todos los días. Yo veía eso y me decía: "Esta gente no se da cuenta de que están fomentando ese pánico, ese miedo al inmigrante", aunque sea de forma inconsciente, porque no sé hasta qué punto es consciente. Eso me tenía muy preocupada, porque tengo amigos de izquierdas y ellos mismos me planteaban "Ana, es que eso no se puede permitir: Que vengan toda esa gente que no están fomentando, pero que están inundando". ¿Pero qué estáis diciendo". Y me di cuenta que las campañas de la ultraderecha son bestiales y me di cuenta que permeaban en gente que no son fachas, incluso de izquierda, que no eran sólo en los fascistas, y esa gente de izquierdas acababan diciendo: "Que vengan, pero que lo hagan con papeles". ¿Tú crees que si tuvieran opción de tener papelas vendrían jugándose la vida en un barcucho?
Es que ese mensaje constante al final cala.
¡Claro que cala! ¡Claro que cala! Y la gente, unos pocos por maldad, otros por desconocimiento, se la acaban creyendo. Y entonces, tanto los unos como los otros, lo que piden es se les expulse o que se controlen las fronteras. Lo pero es escucharlo de boca de gente de izquierdas, de gente enrollada. ¿Tú crees que si pudieran tener papeles no vendrían en avión?
Es más, si pudieran quedarse en sus países, lo harían.
Oye, pero si quieren venir, aunque sea de turismo, ¿por qué no pueden venir? Yo he estado en Senegal, en Marruecos o en Túnez, y otros muchos países. ¿Por qué yo puedo viajar y ellos no pueden viajar? ¿Por qué? ¿Qué tengo yo de especial que ellos no tengan?
¿Que es usted occidental?
Pero ¿yo qué mérito tengo en eso? Yo a esa gente que dice "nuestra tierra" yo les respondo ¿pero tú qué coño has hecho para ser el propietario de esto? ¿Qué has hecho, aparte de que tu madre te ha echado ahí? ¿Has tenido algún otro mérito? ¿Has hecho algo más?
Entonces, el motivo por el que se crea la Asamblea Antirracista de Córdoba son los mensajes racistas de Vox, ¿no?
No sólo los mensajes racistas de Vox, sino cómo toda la sociedad se permea de esos mensajes. Y cómo no hay respuesta a eso. O sea, hoy en día los únicos que se manifiestan ahí, y con un peso importante, son los fascistas, que están así todo el día. Por otra parte, no existe una respuesta para que se les pueda parar a los pies a esa gente diciendo que todo eso que sale por sus bocas es mentira, haciendo un poco de freno de ese racismo para que no siga repartiéndose y empapándolo todo. Mi idea, por tanto, era hacer algo donde se denuncie y se le haga frente a ese racismo.
Me puse en contacto con una serie de gente que sabía que me iban a responder y así montamos la Asamblea. La primera reunión fue alucinante porque fueron más de 40 grupos y 155 personas. Luego, en la segunda fue menos. En la Asamblea hay muchos grupos comprometidos, pero en Córdoba a las reuniones del día a día es muy difícil mover a la gente.
A la hora de hacer algo, contamos con mucha gente, pero en el día a día, a la hora de la reunión y tal, es difícil movernos (suspira). La respuesta que estamos intentando dar, en la medida que podamos, es un poco de caña.
Y desde que empezaron a funcionar, ¿qué actividades han llevado a cabo? ¿Por dónde han estado moviéndose?
Hemos estado trabajando con los empadronamientos. En Córdoba hay un atasco bestial y eso que no es una ciudad enorme de millones de habitantes. ¿Por qué? Nosotros hemos creado diferentes comisiones para funcionar, y en la de empadronamiento hay dos personas, que han estado hablando en varias ocasiones con la concejala que lleva este tema. Parece ser que es una única persona la que se encargue de este asunto de los empadronamientos. O sea, tú vas a un centro cívico y los hay que a los inmigrantes les dan larga, que es una forma de racismo, y, sin embargo, hay otros donde los atienden bien. Pero ése no es el problema, porque a la hora de tramitar esos empadronamientos hay un cuello de botella en forma de una única persona que se encarga de esos trámites.
Entonces es por una falta clara de personal.
Exacto. Una sola persona que se encargue de esos trámites. Con lo cual, ahora mismo, los empadronamientos están durando muchas meses. Eso, a lo mejor, a ti y a mí no nos afecta tanto, pero a alguien que necesita ese empadronamiento para conseguir un médico o llevar a los niños a una escuela o a una guardería, es un mundo. Es que no les asignan un médico de cabecera mientras no estén empadronados. La educación es obligatoria y a los niños los van a meter en centros, pero no será en el colegio que les corresponde, porque no pueden demostrar ese padrón.
También hemos estado en el Pleno del Ayuntamiento exigiendo que el empadronamiento se haga con agilidad, y que si hay que meter trabajadores, porque se evitan.
¿En qué más cuestiones se han estado moviendo?
Nos hemos movido para intentar dar respuesta a algunas campañas de Vox. Por ejemplo, esos cartelitos de color rojo que hicieron y que ponía "peligro, inmigrantes". Ante eso hicimos una manifestación con una buena respuesta, y luego, también hemos estado ya dando diferentes charlas sobre el racismo.
¿Ah, sí? ¿Dónde?
Pues, por ejemplo, hemos estado en el Centro Sociocultural Luciana Centeno. Ahora, en junio, vamos a Valdeolleros, que nos ha invitado la Asociación Vecinal, también a dar otra charla sobre el racismo. En el Luciana Centeno fue una charla formal, porque hablábamos ante personas que ya tienen una cierta conciencia, pero por lo general son charlas en las que más que darte la chapa, damos clases prácticas de cómo hacer frente a los mensajes de odio.
¿Y cómo se hace frente a esos mensajes?
Pues mira, por ejemplo, si te dicen que la mayoría de los delitos en Córdoba lo cometen inmigrantes, es tan fácil como meterte en Google en el Ministerio del Interior y comprobar quién ha cometido esos delitos. Ahí ves que es mentira, porque el 87% de los delitos los han cometido españoles. Y del otro 13%, casi la mitad son de otros países occidentales, sobre todo europeos, como británicos y franceses. Son datos puros y duros. Es como una cadena, ellos te mienten, te dan unos argumentos falsos o simplemente no dan argumentos, porque sus mensajes son simples y muy directos y a la gente se les queda clavados, y el caso es que hay que desmontar ese mensaje.
Tienes que darle a la gente herramientas para que por sí mismas sean capaces de darse cuenta de que les están mintiendo. Y a la vez, frenas esos mensajes, porque dejas de ser transmisor. Porque eso crea una caravana de odio y hay que cortar esa cadena.
Yo creo que es también una cuestión de pereza. A mucha gente les resulta más fácil dejar que el mensaje les cale a enfrentarte a él.
Vamos a partir del hecho de que la mayor parte de la población está alelada. Vamos a decirlo claramente. Yo tengo una vecina que es conservadora, pero es buena gente y salimos ella y yo a andar todos los días. Ella se hace eco de todos esos comentarios y se cree eso de que a los inmigrantes se les mete en hoteles de cinco estrellas y a los pobres españoles no se les da nada. Cosas de ésas.
Pero eso, con perdón, son barbaridades increíbles. Es un nivel muy alto de absurdez que nadie en sus cabales se las cree.
Pues mira, una persona que tiene como héroes y heroínas a Ana Rosa Quintana, la Susanna Griso, el Pablo Motos, o cualquiera de estos que son infinidad, no tiene capacidad de crítica. No tiene capacidad de llegar por sí misma a tener algún criterio propio. Simplemente se empapa de los mensajes que oye. Nada más.
Ha tocado un tema clave, que es el hecho de que hay una serie de personajes muy populares, que cuentan con medios de comunicación abiertos y a su disposición para lanzar eso mensajes cuando les venga en gana. Y ahí creo yo que puede tener base el peligro, ¿no?
No sólo. Aquí los mensajes racistas parten de un cierto sector, eso está claro. Luego hay ciertos medios que son muy populares, que por afinidad o por lo que sea, se hacen eco de esos mensajes y les dan altavoz. Y es un altavoz muy potente. Para mí esa vecina de la que te hablo es el paradigma de esa sociedad alelada. Recuerdo que hace años me habló de una pobrecita niña que fue al programa de la Quintana a decir que estaba muy enferma y que su padre tenía que llevarla a Estados Unidos a operarla y ella se lo tragó. Todo eso es mentira. Yo he trabajado en la Seguridad Social y cualquier cosa que haya aquí la Seguridad Social lo cubre y por tanto es una mentira. ¿Cómo va a ser eso mentira?, me decía mi amiga, y efectivamente lo era y ese padre está ahora en la cárcel, porque lo único que pretendía era sacarle dinero al personal.
Esa anécdota para mí es un espejo de lo que ocurre y mi amiga es el ejemplo claro de lo que ocurre. Por ejemplo, otro día me dice me habló toda preocupada de los 'chemtrails' y de que nos estaban fumigando. ¡Qué tontería! ¿Por qué está preocupada con esas falacias? Pues porque ella ve 'El gato al agua' y todas esas tonterías. Ésos son difusores de odio.
¿Pero por qué existe eso? ¿Qué ganas difundiendo odio?
Hombre, ¿te parece poco que Vox suba como la espuma, como lo ha hecho? ¿Tú por qué crees que Vox ha crecido como lo ha hecho? ¿Por su buena política? ¿Por su buen hacer? No, por el odio que difunde. Es el único motivo por el que ese partido ha subido como lo ha estado haciendo hasta ahora. Pero ya va a subir menos, porque el PP se ha hecho eco de su relato, y al copiarlo mucha gente de las que votaron a Vox por ese relato ahora van a votarán ya al PP. Pero Vox ha pasado de ser un grupo minúsculo de fascistas a tener el poder y una gran presencia en los medios de comunicación. Curiosamente ellos no pueden hablar de economía; son unos mataos en el tema económico, y en el tema social y en cualquier otro tema que no sea las difusión de odio.
El Santiago Abascal y compañía lo único que quieren es un puesto, un cargo a ser posible vitalicio, y para eso necesitan que su grupo crezca. ¿Cómo? Evidentemente no pueden competir con el PP ni con el PSOE en materia económica o social, de modo que lo único que tienen en su programa es expulsar a los inmigrantes. Ellos saben que no se pueden expulsar; esa gente no es tonta tampoco, entre otras cuestiones porque los dueños de los terrenos agrícolas, los viveros de Almería y de Huelva, se quedan sin nada si les quieras a sus inmigrantes. Pero sí los usan para crear una psicosis a su alrededor que los aglutine a ellos como los salvadores de la patria. Es como los agoreros ésos que no hacen más que decir que va a llegar el fin del mundo va a llegar, y al final la gente se pone a su alrededor, porque parece que si estás al lado del profeta el fin del mundo no te va a pillar.
De todas formas, si ese mensaje ha llegado y ha calado tan fácil es porque la gente estaba abierta de antemano a ese mensaje.
Claro. Precisamente en eso estamos trabajando en los talleres nuestros. Es un mensaje muy sencillo, muy rotundo, muy contundente y muy fácil de entender. Por ejemplo, dos amigas me han mandado WhatsApp pidiéndome por favor a ver si me entero de alguien que alquile un piso a personas inmigrantes. Una pareja marroquí con una niña de dos años, y viven en una habitación pequeña, porque no pueden pagarse su piso y porque, además, al tema económico se le une el hecho de que son inmigrantes. Y el otro caso es el de un padre y un hijo palestinos que viven en una habitación por la que pagan 500 euros.
¿Quinientos euros por una habitación?
¡Claro! Esa subida bestial de la vivienda o del precio de los alimentos no sólo les está afectando a los inmigrantes, sino a los españoles. Y entonces la gente empieza a buscar culpables.
¿Y los culpables son los pobres ésos que están aquí buscándose la vida?
Es que es mucho más fácil machacar a quien tienes debajo que al empresario. Cuando lo que habría que hacer es mirar hacia arriba, porque ahí está la causa de que tanto inmigrantes como nativos lo estén pasando tan mal. Ese mensaje no les llega a los que escuchan a los difusores de odio. ¿Cuántas veces has oído decir que la culpa de los problemas es del sistema? ¿Y cómo luchas contra el sistema? Si es todo un mundo para ti, imagínate para una persona humilde o una persona que tiene una pensión de mierda de 700 u 800 euros. Pero les dices que la culpa es del sistema y que hay que protestar contra él. ¿Y qué es el sistema? Sin embargo, cuando a ti te dicen que la culpa la tiene el inmigrante, eso sí tiene cuerpo y forma y el sistema, no.
Todo esto lo que me viene a decirme es que somos racistas.
Por supuesto que somos racistas. Muy racistas. Lo mismo que somos machistas, ¿eh? Que se libre quien pueda. Que yo también soy machista. Todo el mundo tenemos actitudes machistas. Incluso, los que menos uno se imagina, tienen actitudes. Para que veas un ejemplo claro, yo me salí de APIC porque me reventaba su actitud paternalista. Me acuerdo que había un frigorífico para un chico marroquí y preguntaron a ver quienes iban a ir a recogerlo. Yo les dije que el chico podía ir con algún amigo y que yo les recogía con la furgoneta que tenía cuando vivía en Encinarejo. Y respondieron: "¡Sí, hombre, ellos van a hacer eso!". Los trataban como si fueran niños, con un exceso de paternalismo, y eso también es una forma de racismo.
Las cosas hay que tratarlas con naturalidad.
Claro. Pensar que todos los inmigrantes son buenos es un buenismo que no lleva a ninguna parte. Entre los inmigrantes hay de todo. Hay gente buena y hay petardos, hay delincuentes y asesinos y hay de todo, porque simplemente son personas como nosotras. Ya está. Punto.
Una curiosidad. Ustedes se llaman Asamblea Antirracista de Córdoba. ¿Qué pasa? ¿Hay asambleas en otras partes?
No (se ríe). Te puedo asegurar que no sé ni quién le puso ese nombre. No tengo ni idea. Es que nunca habíamos tratado eso de cómo cómo llamarnos, ni en reuniones ni en asambleas. Y cuando a alguien de las que hicieron los grupos de WhatsApp se le ocurrió poner lo de Asamblea Antirracista de Córdoba, lo di por bueno, porque yo recuerdo que para la Asamblea Antifascista de Córdoba tuvimos tres reuniones para decidir qué nombre nos poníamos y al final no hubo asamblea (se ríe).
En cualquier caso, ¿están ustedes en contacto con otra gente que haga lo mismo en otros lugares?
Sí. Además, ten en cuenta que dentro de la Asamblea hay muchos grupos y éstos, a su vez, están también relacionados con otros grupos de la ciudad. Por ejemplo, aquí en la Asamblea de Córdoba están las Ratas.
¿Perdón?
(Se ríe) Las Ratas, las Ratas. La Red de Autodefensa Transfeminista. Está también la Diócesis de Córdoba en la Asamblea.
No me extraña. Es donde tiene que estar.
Está también la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Cristianos hay muchos y te digo una cosa, son los que mejor trabajan el tema, porque tocan el pito y todos los feligreses aparecen. Nosotros no tenemos ese poder de coacción, hijo mío (se ríe). A todos nuestros actos van la JOC, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la gente de la Diócesis... ¡Son los más fieles!
Es que, en teoría, es el mensaje del cristianismo.
Sí, pero tú sabes que no es el mayoritario. Sabes que, por ejemplo, la gente más conservadora, los que se autodenominan como los más católicos, sus mensajes son todos horrorosos y odiosos.
Quizá la iglesia les debería callar en ese sentido.
Es que hay una iglesia de base, que es una iglesia oficial, ¿vale? Que es la de Rouco Varela o la del tío ése que ha dicho que los discapacitados salen por el pecado de los padres. Yo digo que mis padres debieron de ser muy pecadores, porque yo estoy jodida del todo, ¿sabes? Así que mis padres tuvieron que pecar muchísimo (Vuelve a reírse).
Insisto. ¿Están en contacto con otros grupos y otras asambleas de fuera de Córdoba?
Sí, hace aproximadamente un mes hablamos con una mujer catalana que también está en un grupo parecido, que no me acuerdo cómo se llama, pero es algo parecido a lo nuestro. También es como una especie de plataforma de diferentes grupos que se mueven con el tema del racismo. Si te das cuenta, en Córdoba lo que tenemos de inmigrantes... ¿Tú cuántos inmigrantes piensas que puede haber en Córdoba?
No tengo ni idea, sinceramente.
Vale. Si tú le preguntas a alguien te responden "¡Buf! muchísimos". ¿Qué porcentaje crees tú que puede haber? Tú preguntas y te dicen a bulto un 25%. Pues en Córdoba hay algo más de un 3% de inmigrantes. Y de eso, casi la mitad son europeos (vuelve a reírse).
De todos modos yo siempre he escuchado que la gente que viene desde África y demás tienen a España como un trampolín para irse más al Norte.
Efectivamente. Mira, la Ley de Extranjería, y yo llevo muchísimos años trabajando con eso cuando estuve en APDHE, porque yo llevaba el tema de inmigración...
¿También ha estado en APDHE? ¡Qué barbaridad!
Sí. Estuve en la APDHE desde los 90 y hasta principios de los 2000. Te decía que la Ley de Extranjería es tan perversa que cuando una persona llega aquí, queda atrapada.
Explíqueme eso, por favor.
Imagínate la quienes llegan en cayuco a Canarias. Muy seguramente su idea es ir a Francia, a Países Bajos, porque muchos son francófonos, o incluso a Inglaterra, porque otros son anglófonos.
Pero además que tienen familia allí.
Eso es. Por tanto, su idea es llegar a Francia, a Países Bajos, Suiza, Alemania o a Gran Bretaña ¿Qué pasa? Pues que al llegar aquí, ya no tienen manera de salir. Porque ¿cómo pasan la frontera si se lo impiden las leyes? No pueden salir a ningún lado. Mi amigo Ibrahima, senegalés, está regularizado desde el año 2011. Llegó en 2006 en cayuco y en 2011 le pude hacer yo los papeles con un contrato.
Una vez que tenía sus papeles él podía, por ejemplo, salir de España para ir a ver a su familia a Senegal y volver. Pero no podía salir a ningún país de la UE. Hacia el Norte no podía ir. Ni siquiera a Portugal. Su permiso era de España y sólo le sirve para España. Y, además, no podía estar más de equis tiempo fuera de España, porque si entre una renovación de los papeles, no demuestras que has vivido aquí creo que como mínimo 10 meses, no los renuevas.
Por tanto, lo que me dice es que cuando llegan aquí es como una especie de trampa y no pueden salir ya.
¿Cómo vas a salir? Si tú te has jugado la vida para llegar a Tenerife ocho días en el puto océano sin comer, sin beber, viendo cómo se mueren otras gentes. ¿Y ahora tú qué haces? ¿Que te vuelves a tu país? No, tú aguantas como sea. Te caiga lo que te caiga. Luego sin papeles no pueden pasar la frontera. En Irún, por ejemplo, hay mucha gente que intenta pasar a Hendaya incluso a través del río Bidasoa, y eso tiene unos controles que no te lo puedes ni imaginar.
¿Pero no existe el espacio Schengen?
Sí, en efecto. Tú vas en coche y pasas y ni siquiera ves un policía. No hay ya ni barreras ni puestos fronterizos. Pero sí están, y como vean a una persona racializada lo paran automáticamente. Los detienen y los pueden deportar. Ten en cuenta que cuando una persona sin papeles lo para la Policía o el cuerpo que sea, automáticamente le ponen una orden de expulsión. ¿Qué quiere decir con esto? Pues que esa persona, la segunda vez que lo vuelvan a parar, si esa orden de expulsión sigue vigente, se le deporta de inmediato. Se le mete en un centro de internamiento y a continuación va repatriado. Si no a su país de origen, al país que España tenga relaciones de devolución con ella.
¿Y que piensan hacer con esas otras asociaciones con las que ha contactado, como es el caso de la catalana?
Hombre, nuestra intención es mantener relaciones y organizarnos. La idea es crear redes, seguro. Es imprescindible. Los que tenemos las cosas claras tenemos que crear redes, porque si no esto nos come.
¿Aún no han puesto en marcha nada de eso?
Somos bastante nuevos y realizamos un trabajo que todavía no lo tenemos excesivamente claro. Por ejemplo, yo estoy en el grupo de formación con el que queremos dar la charla. El año que viene incluso mi intención es ver si podemos ir a institutos o incluso a la Universidad.
Es lo suyo.
Claro, lo que pasa es que eso es más complicado, porque eso depende de que te lo permitan hacer. A lo mejor no es tan fácil. Si hay padres que se niegan puede ser más complicado.
Es posible, pero ya se dan charlas para prevenir la violencia machista, y con esto sería algo similar.
Eso está claro, pero puede haber directores que no se arriesguen a que algunos padres les pongan colorados.
¿Cree que hay padres que se van a señalar abiertamente como racistas?
Sí.
¿Hasta ese punto hemos llegado?
Sí, sí. Seguro. No digo que vaya a pasar en todos los colegios y en todos los institutos, pero en otros, sí. Hay dos grupos de racistas. Está el que lo es por táctica, porque viene de Vox, y ése va a ir hasta las últimas consecuencias. Luego está el racista que simplemente se adhiere a esos mensaje como se podría haber adherido a los de Podemos, porque es que carecen de criterio alguno.
¿Usted cree que una persona racista puede dejar de serlo?
Sí, por supuesto que sí.
¿Cómo?
Igual que un machista podría dejar de ser machista. Simplemente con formación.
Por tanto, es una cuestión cultural.
Hombre, es una cuestión cultural e ideológica. Pero tú puedes cambiar de ideología. Mira la gente que ha sido del Partido Comunista de jóvenes y luego se han metido en la extrema derecha, y algunos han llegado a ministro, incluso. Ésos han cambiado de ideología, pero a la inversa también se puede dar.
Yo eso lo veo más complicado.
No te pienses que es mucho más complicado. Está el caso del cura José María de Llanos, que era franquista, y fue al Pozo del tío Raimundo y le acabaron llamando el 'cura rojo'. Se convirtió en lo más radical de izquierdas que te puedes imaginar. Y yo personalmente conocí a un cura muy, muy conservador de Córdoba que estuvo en la iglesia de Nuestra Señora de África en Ceuta. Y no es que se volvería progresista, pero en materia de inmigración se dio la vuelta como un calcetín. Este hombre me mandó a mí un chico de Camerún, dos chicos nigerianos y una chica nigeriana para tenerlos acogidos en mi casa.
¿Entonces, qué hay que hacer?
Es sólo cuestión de conocer a esas personas. El problema es que la mayoría de la población no se preocupa de conocerlos. En Córdoba para la mayoría de la gente un inmigrante es un absoluto desconocido. Los primeros inmigrantes que vinieron a Majaneque, donde yo vivo, los he traído yo, que estaba en la directiva de la asociación vecinal. Siempre he dicho que yo he puesto Majaneque en el mapa mundi (se ríe). Esto estaba muerto de pena y ahora fíjate todos los africanos que vienen y todos los extranjeros que vienen es gracias a mí
Pero es que la gente necesita conocerlo. Si no los conoce, no saben cómo son. Una amiga mía de Senegal tiene una hija de 6 años, y es cordobesa de los pibes a la cabeza. Hasta tiene acento. Pues en la piscina de Encinarejo mucha gente de mentalidad normal la escuchaban y decían "qué bien habla esta niña, ¿no?". Claro, cómo quieres que hable si es de aquí. Eso es un microrracismo, porque sólo por el hecho de verla negra crees que no te va a entender y, por tanto, no te acercas a ella. Sí te acercas a la gente de países sudamericanos, porque hablan castellano, pero para mucha gente no los ven como iguales, sino como una criada o una persona que trabaja para ti, y, por tanto, en inferioridad.
Mi suegro ha tenido tres mujeres sudamericanas cuidándolo hasta que ha muerto. No creo que él ni los hijos ni los nietos se hayan preocupado en ningún momento de conocerlas, porque no son tus iguales, sino tus empleadas.
Luego están los marroquíes con la mala fama que tienen, como ocurre con los paquistaníes y los asiáticos, sobre todo si son musulmanes.
Creo, además, que al musulmán se le une el miedo que se le tiene a un concepto erróneo del Islam con terrorismo de fondo.
Ésa es otra. A mi amigo Ibrahima le digo: "Es que tú eres un desgraciado, porque además de negro eres musulmán" (se ríe).
Ustedes han remitido recientemente una nota de prensa alertando sobre el racismo en la Feria de Córdoba y ponían como ejemplo lo ocurrido el año pasado en la caseta Los Lunares. ¿Qué pasó exactamente allí?
Nada, que estaban haciendo una fiesta, bailando Flamenco y entró la Policía con la porra en ristre.
¿Por qué?
Porque alguien le había dicho a la Policía que había una pelea dentro con navajas. Era mentira, pero alguien quiso fastidiar a los que estaban dentro pasándolo bien y en una llamada telefónico dijo eso. Lo que decimos es que en cualquier otra caseta la Policía antes de entrar de ese modo, en tromba y dando ostias incluso a los niños, indaga si eso es verdad o es mentira.
Pero como eran gitanos, se les presupone que son culpables.
¿La caseta de Los Lunares la organizan gitanos?
Sí, claro. Ese día estaba la Asociación de Mujeres Gitanas Upre Romnja en una fiesta, como ocurre en cualquier otra caseta, ya sea de una cofradía o en la de ASPA, donde seguramente antes de entrar la Policía preguntaría a ver que pasa, en lugar de entrar a ostia limpia como fue el caso de Los Lunares. Como eran gitanos dieron por hecho que había una peleas con navajas, Eso es prejuzgar. Y eso es racismo. Es la misma causa por la que se les pide la documentación a los inmigrantes por la calle, pero no se hace los mismo con los blancos de Córdoba: Por racismo.
Hay mucho trabajo por delante con todo esto, ¿verdad?
¡No lo sabes tú bien! Tenemos todos, medios de comunicación incluidos, mucho que hacer.