jueves 25.02.2021
Cordoba Hoy

FRANCISCO TAMARAL, MODISTO

«Somos un sector del que no se habla nada y las pérdidas son el 100%»

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Francisco Tamaral en su taller y estudio de la calle Concepción
«Somos un sector del que no se habla nada y las pérdidas son el 100%»

Medalla de plata en su pueblo natal, Hinojosa del Duque, y  premio por su trayectoria profesional para la Asociación de Jóvenes Empresarios de Córdoba, Francisco Tamaral es uno de esos diseñadores de moda cuyos vestidos se pueden ver en multitud de países del mundo, bien en París bien en multitud de naciones árabes. Con labores en muy diversas ramas de la moda y un enorme reconocimiento, se topa ahora, como todos en su sector, con una imprevista crisis que está durando mucho más de lo que se creía y tiene un futuro incierto. ¿Cómo se enfrenta a semejante situación una rama del ámbito cultural ligada en esencia a los eventos y la pasarela?

Las medidas restrictivas por el coronavirus han dejado anulado al ocio nocturno y destrozado gran parte de la hostelería y no poca del comercio, a lo que hay que sumar sectores como el de la música, actuaciones etc e indudablemente los hoteles. Pero la moda es otro sector dañadísimo.

El tema de moda flamenca está parado. El próximo día 18 tengo un desfile en Sevilla, con un público limitado a unas pocas personalidades, prensa y bloggers. 

¿Qué desfile es?

Está organizado por la Asociación Qlamenco. Esta asociación tiene como unos cuatro años y todas los meses de diciembre poníamos en marcha un evento que se llama 'Uniqo flamenco'. Cada participante presenta un único vestido, exclusivo  y de alta costura.

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¿Qué tiene pensado presentar? 

Pues mira, aquí está, encima de la mesa [nota de la redacción: encima de la mesa hay un dibujo de una mujer con un traje flamenco el que se pude ver en la foto de arriba]. Es un vestido azul marino, este año vamos a tirar un poco la casa por la ventana. El desfile va a ser en el museo Bellver de Sevilla. De momento eso es lo que tenemos en cuanto a moda flamenca. Lo demás parado al 100% porque no hay ningún tipo de evento. Se han parado las romerías y suspendido las ferias, con lo que vamos al segundo año. No sabemos tampoco lo que se va a hacer en Simof.

¿Tienen algún tipo de ayuda?

No. Hay ciertas ayudas. En mi caso han salido mientras tenía pedido el cese de autónomos, con lo que no se pueden pedir. Mediante la asociación sí estamos organizando actividades para darnos visibilidad. Hemos hecho por ejemplo 'Lunar off', con lo que se hizo una manifestación en Sevilla con  las mujeres vestidas de flamenco en color negro. Ahora hay algunas reuniones con la Junta. Somos  un sector del que no se habla nada y las pérdidas son el 100%. Además todo esto fue justo al terminar de presentar las colecciones, ni habían empezado a venderse. 

Lo que sí veo es  que ha comenzado a diseñar mascarillas.

Hemos estado todo el verano haciendo mascarillas. Cuando empezó la pandemia estaba en mi pueblo y ya empecé haciendo mascarillas para la Cruz Roja junto a un grupo de mujeres de Hinojosa del Duque. Tras el primer confinamiento empecé a comercializarlas. Y no fue mal, pero ahora se ha parado completamente porque como la gente ya ni sale pues no compra mascarillas para ir a la calle [ríe]. 

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Dejando un  poco a un lado la situación actual por la crisis sanitaria y económica, creo que su gusto por la moda procede tiene un origen familiar. 

Por mi madre, que abrió un taller de confección en  Hinojosa cuando yo tenía siete u ocho años. Le hacía las colecciones a varias fábricas de Madrid y Jaén. Aunque no las comercializaba directamente.

Ahí empezó a aprender.

Ahí empecé a moverme dentro de lo que siempre he estado rodeado: patrones de telas. Luego ya con 18 años me fui a estudiar diseño a Madrid. Estuve en distintas escuelas y estudié sastrería también. Y luego me volví a mi pueblo.

Muchas de las personas que se dedican a esto luego reniegan de sus orígenes y optan por la grandilocuencia del diseño. No son sastres, no son modistos...

En mi caso se me tendría que definir como modisto porque hago el proceso completamente: el diseño, la confección, el patronaje y las pruebas.

¿Por qué tipo de moda se decantó?

Cuando volví a Hinojosa empecé a trabajar en el taller que tenían mis padres. Y empecé a hacer trajes de novia  para gente de la zona de los Pedroches. Estuve mucho tiempo sólo con novias, luego ya empecé a hacer algunas madrinas y damas de honor.  También estuve un tiempo dando clase en talleres de empleo pero lo dejé, decidí que lo mío era esto nada más y me vine a Córdoba. Sigo a caballo entre Hinojosa y Córdoba. Estuve mucho tiempo trabajando solamente a medida. Sobre el 2008 ó 2009 me presenté a un concurso de diseño en Madrid y entonces empecé a hacer colecciones de prêt-à-porter. Gracias a un stand en París me introduje en la comercialización con los países árabes. 

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El traje de novia es uno de los más observados del mundo. ¿Qué cree que debería tener y no tener?

Lo que no puedes es disfrazar a una mujer. Algunas mujeres por ponerse y por ponerse parecen disfrazadas. Tiene que adaptarse a la personalidad. La novia, cuando la ves, debe ser ella misma.

¿La madrina ha de rivalizar con la novia?

La novia y la madrina rivalizan, la madre de la novia también. Son los elementos principales de la boda y en los que yo más me muevo. En ellos  se pone el ojo.

¿Has de tener cuidado para que no se maten entre ellas?

Hay algunas que se matan...[ríe], y a algunas les supone un gran disgusto. Normalmente no, al menos ahora, antes sí eran más chinches. 

No hay tantas tiranteces.

Me he encontrado con casos bastante particulares, incluso de ir enfadadas a la boda por el color de un vestido. Los colores son los colores, no hay más,  en un boda tiene que haber coincidencia de colores [ríe]. Si hay cien invitadas no hay cien colores distintos.

¿Es difícil despuntar en la moda desde un pueblo como Hinojosa a pesar de la existencia de las redes?

Es muy difícil. Además cuando  empecé no había redes. Ahora el concepto es distinto. Empecé hace unos 25 ó 30 años y entonces no salías de una escuela de diseño e ibas directamente a un concurso, tampoco eran tan accesibles las pasarelas. Funcionaba el boca a boca y alguna revista. Ahora es más fácil darle visibilidad a tus prendas pero la competencia ha subido en un 500%. Si antes había en Córdoba tres diseñadores ahora hay veinte. Hay muchas escuelas y ciclos duales de FP y está la universidad. Yo me fui a Madrid porque no podía estudiar en otro sitio. Y en mi curso fuimos seis personas desde que empezamos hasta que terminamos. El fallo que veo es que la persona que sale de una escuela se considera ya diseñador, y falta un poco el rodaje. 

Creo que las prendas que hagas deben llegar a la calle

¿Qué características cree que se deben tener una vez hecho ese rodaje de cara a la pasarela? ¿Creatividad con el dibujo quizá? [La entrevista se realiza precisamente en torno a la mesa en la que está el dibujo del traje azul comentado al principio de la conversación].

Es importante para que la clienta vea lo que se va a confeccionar, pero no más allá, es más, se lo podrías explicar a la clienta de cien mil formas. Lo más importante es que tengan personalidad y que el traje esté bien confeccionado. Las clientas son cada vez más exigentes. Además creo que las prendas que hagas deben llegar a la calle. En mis primeras pasarelas hacía muchas prendas basadas solamente en el diseño. Y favorecían la creación de una imagen pero...no te vas a ganar el pan. La balanza debe de estar equilibrada entre el diseño puro y la prenda que realmente las mujeres se quieran poner, y más si te mueves en una ciudad como Córdoba, con clientas muy clásicas.

¿Se nota ese clasicismo en la mujer cordobesa?

La clienta de Córdoba capital es muy clásica, la de los pueblos menos.

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Antes hablaba de que lo importante en un modisto era dar personalidad a su estilo, y no se si se atreve a definir el suyo.

Realmente no sé definirlo, aunque hay personas que sí lo han hecho. 

¿Y  qué han dicho?

«He visto esta prenda y sabía que era tuya». Eso es lo que define a un diseñador, que si se ve un traje en una boda o evento se sepa que es suyo. A mí me han definido siempre por los colores, por los volúmenes, he trabajado mucho con los tintes naturales.

Antes  hablaba de que la competencia ha hecho que haya más modistos en Córdoba. ¿Se puede hablar de que hay un núcleo sólido? No sé si están en contacto.

Tengo relación con bastantes, y muchos buenos. Hay muy buen diseño en Córdoba, pero no está nada, nada reconocido.

Yo para todos mis desfiles me tengo que ir a Sevilla

Al lado sin embargo está Sevilla donde pasa todo lo contrario.

Yo para todos mis desfiles me tengo que ir a Sevilla.

¿Por qué sucede eso en Córdoba?

No puede decírtelo con exactitud. Apoyo institucional es verdad que no tenemos ninguno. Tampoco hay conciencia de que la moda es también parte de la cultura y se puede promocionar aquí junto al sector turístico. En Sevilla las instituciones apuestan por la moda, ceden edificios oficiales...por ejemplo uno de los últimos desfiles lo hicimos en la Capitanía General, en la Plaza de España, se han hecho en museos, en el monasterio de la isla de la Cartuja, en mil sitios...En Córdoba puedes intentar hacer algo así, pero no te lo van a permitir.

¿Hay por contra ciudades provincias o pequeñas donde sí se realce a la moda?

En Granada y Málaga hay eventos  importantes de moda. En Huelva, en Jaén hay pasarelas bastante consolidadas. Aquí nada, no sé por qué.

¿Se sienten más reconocidos fuera de Córdoba?

Ahora no se puede decir eso gracias a las redes, las imágenes circulan por todos sitios y el reconocimiento y las clientas pueden venir de cualquier lado. 

¿Es por tanto importante esta relación con las redes por una parte y los medios de comunicación por otra?

Las redes son muy importantes. En ese aspecto llevo colaborando unos cinco años con Amalia González Aroca, es una colaboración más estrecha, no solamente limitada al trabajo en las redes. En cuanto a los medios de comunicación de Córdoba no le prestan atención alguna. Es lo mismo otra vez. La primera vez que estuve en Simof apareció un vestido mío en la portada del ABC de Sevilla. Aquí, cuando hago algo, me pongo en contacto con los medios...y llevo años sin recibir una sola contestación. En Simof se presentan cinco o seis colecciones de cordobeses y no he visto una sola reseña en un periódico cordobés. Nada de nada. El SIQ, que es el que se hizo en la Capitanía General de Sevilla, no ha generado ningún interés aquí. 

Francisco Tamaral

Por cierto, hablaba de la moda de novias, el prêt-à-porter, pero también está su dedicación a la moda flamenca, ya ha mencionado al Simof en varias ocasiones. ¿Cómo derivó hacia ahí?

Derivé sencillamente porque alguna de mis clientas empezaron a pedirme trajes de flamenca. Y luego me picó el gusanillo. Es una moda muy difícil de vender, y volvemos a lo mismo, en Córdoba más difícil que en ningún sitio. Es  una moda que da mucha visibilidad. Para mí ha supuesto un asunto de imagen y de nombre. De todas formas creo que ya me corto la coleta en cuanto a moda flamenca, lo  tenía pensado antes de la pandemia.

¿Ha vestido por cierto a mujeres conocidas dentro de tu labor?

No soy nada de buscar promoción por famosas. Pero he vestido por ejemplo a Loles León para un anuncio de televisión. Y a varias presentadoras, entre ellas también a...ay, tengo muy mala memoria para los nombres, la que se casó con el torero...

Todas se casan con el torero.

[Ríe]. Sí...con Rivera, está en el programa la la Voz...

Sé quién es, y me pasa lo mismo con los nombres.

Ay...la presentadora...[nota de la redacción: al final el nombre no salió pero se trata de Eva González]. La he vestido en varias ocasiones.

Y ya que estamos, ¿hay alguna mujer que te parezca referencia de elegancia y a la que te hubiese gustado vestir?

Quizá Nieves Álvarez. Lo que pasa es que la mujer que es elegante...es elegante de por sí, ya lleve un vaquero o una camiseta. Me gusta mucho...la que estuvo casada con el Duque de Feria...ya volvemos otra vez a los nombres.

De nuevo igual, sé quién me dices y tampoco me viene.

Pues me gusta muchísimo [nota de la redacción: aunque no salió el nombre se trata de Naty Abascal]. Haré una comparación para que se entienda. Leticia Ortiz va elegante pero no como para crear una tendencia, en el otro lado están las mujeres super-elegantes de antes, como Grace Kelly o sus hijas.