sábado 20.08.2022
Cordoba Hoy

Según Córdobapedia

El ferrocarril cumple en Córdoba sus primeros 160 añitos de vida

El 2 de junio de 1859 comenzaba de forma efectiva la circulación ferroviaria, aunque el primer tren con pasajeros de prueba llegó a Córdoba el 27 de abril de ese mismo año

Máquina de vapor en la estación de Córdoba en 1860
Máquina de vapor en la estación de Córdoba en 1860 FOTO: JUNTA DE ANDALUCÍA
El ferrocarril cumple en Córdoba sus primeros 160 añitos de vida

Aunque el primer tren con pasajeros procedente de Sevilla llegó a la capital cordobesa el miércoles 27 de abril de 1859, a las 12.30 horas, concretamente a la 'Estación de la Agricultura', (nombre que aludía a los terrenos del haza en que fue emplazada a 300 metros de extramuros en la parte al noroeste de la ciudad, en donde cerca de 150 años estuvo situada la Estación Central), la circulación efectiva del ferrocarril como tal no dio comienzo hasta el 2 de junio de ese mismo año, según se detalla en la enciclopedia de Internet Cordobapedia. Eso significa que tal día como hoy el ferrocarril cumple en Córdoba 160 años de vida.

Representación d ela llegada del primer tren a Córdoba

Así, al menos lo detalló la 'Gacetilla' del Diario de Córdoba con esta crónica: "Autorizada por el Sr. Gobernador de esta provincia la apertura de la línea férrea de esta ciudad á la de Sevilla, darán principio la salida de trenes hoy 2 del corriente, á las 5 y 50 minutos de la mañana el primero y á las 2 y 20 minutos de la tarde el segundo. Creemos que nuestros lectores recibirán esta noticia con la misma satisfacción que nosotros tenemos al transmitirla".

Lo curioso es que en 1959, con el centenario de esta importante efemérides, apenas tuvo repercusión en Córdoba. Por lo que no se celebró ningún acto para recordar lo que significó en su momento tan digno acontecimiento, pues en el transcurso de los años llegó a ser esta estación ferroviaria el punto de comunicación más importante de Andalucía.

Tan sólo el entonces cronista de la ciudad José María Rey Díaz, en un artículo publicado, y Rafael Gago Jiménez, en su sección 'Postal de Día', recordaron la tan olvidada conmemoración.

Se dice que la llegada del primer tren, aunque fuera de prueba, sí fue todo un acontecimiento en la ciudad. Según se indica en Cordobapedia, repicaron a gloria las campañas de la Mezquita-Catedral, de las parroquias, monasterios, ermitas y santuarios viéndose desde sus torres las densas columnas de humo que por su larga chimenea echaba aquella locomotora primitiva, llamada 'San Rafael'. Venía adornada con banderolas y ramos de flores, y ostentando unidos en su frente los escudos de armas de Córdoba y Sevilla.

Litografía del tren de mercacías entre Córdoba y Sevilla

La concurrencia fue numerosísima y desde varios kilómetros antes de llegar a Córdoba cubría los lados de la vía ansiosa por contemplar el espectáculo tan sugerente y moderno. Igualmente el gentío se aglomeró alrededor en la Estación, donde todas las autoridades recibieron aquella gran "diligencia mecánica" que entró pitando con gran estrépito y "majestuosidad"; estaba compuesto el convoy por varios departamentos llamados vagones.

En el tren venían autoridades y personalidades de la capital hispalense, muchas de ellos ennegrecidos por la carbonilla y piscos en los ojos que le impedían gozar de tan magnífico acontecimiento. Dados los pertinentes saludos y bajo los sones de una banda de música, los ilustres viajeros se dirigieron en coche de caballos a las Casas Consistoriales donde se les obsequió debidamente.

En la víspera, todo alcanzó a ser una gran fiesta, pues se adornaron los balcones, hubo toda la noche iluminación, y se anunció la fiesta con un bando municipal donde se anunciaban las precauciones pertinentes para evitar imprudencias de los curiosos y así evitar situaciones de grave peligro al paso de la "diligencia" movida por tracción mecánica.

Y como no podía ser menos, en una ciudad provinciana como era Córdoba de mediados del siglo XIX, era natural que se hiciera alguna coplilla al respecto, como la siguiente: "A mi suegra le digo: -¡Hoy las cosas adelantan una barbaridad!" Y ella me responde: "¡Anda, ese trasto 'tirao' sin caballos, es cosa del diablo, y no te pille, 'so chalao!'".

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