jueves 02.02.2023
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Ahorrar luz con el uso de la nevera

NEVERA
Ahorrar luz con el uso de la nevera

Dentro de un hogar, los aparatos de refrigeración están entre los que más energía eléctrica consumen, porque independientemente de su eficiencia energética nominal, se trata de aparatos que están conectados y funcionando las 24 horas del día. Sin embargo, ahorrar luz con el uso de la nevera o frigorífico es posible si se atienden algunas recomendaciones.

La diferencia en los gastos de luz entre una nevera utilizada inteligentemente y una que no puede ser de miles de euros cada año. Cuando se proyecta el potencial de ahorro, es posible que la cifra sea similar al coste de una nueva nevera. Por esa razón, ahorrar luz en la utilización de un aparato indispensable es siempre una buena decisión.

No siempre es necesario el congelador

Aunque dependerá de los hábitos de alimentación y de las necesidades de cada persona o familia, comprar un frigorífico sin congelador puede ser una excelente opción, que además de todo, permita ahorrar suficiente energía eléctrica como para permitirse ahorrar una suma considerable de dinero.

La razón es que el hielo de los congeladores actúa como un aislante y en lugar de permitir un correcto funcionamiento, puede incidir en que se consuma hasta un tercio más de la energía eléctrica que originalmente debería. Otra opción, por supuesto, es apostar por modelos que sean no frost, aunque sus costes no suelen ser siempre una opción comparable a las neveras sin congelador.

La eficiencia energética es elemental

La eficiencia energética no solo está caracterizada por una mejor protección medioambiental, ya que mientras más eficiente es el aparato, menos impacto tiene con respecto a la contaminación. La eficiencia energética también tiene que ver con el consumo nominal de la misma.

Considerando siempre que mientras más eficiente -más alta su calificación-, más dinero se ahorrará a largo plazo, comprar el mejor frigorífico posible para su presupuesto dentro de la eficiencia energética superior en cada caso puede ser la decisión más lógica, puesto que su importancia en cuanto a consumo será destacable.

La tecnología Inverter es fundamental

Aunque todavía algunos fabricantes no incorporan esta tecnología en todos sus dispositivos, los aparatos de refrigeración con tecnología Inverter pueden ahorrar mucho dinero por concepto de energía eléctrica, y es que dicha tecnología elimina los ciclos de encendido y apagado -funcionamiento y descanso- de las neveras y congeladores de otrora, donde el consumo energético es elevado, reemplazándolo por un ciclo continuo donde las capacidades o la potencia de funcionamiento del aparato se amolda a las necesidades de refrigeración de cada momento del día.

Hay ocasiones, en los que se comparan sobre todo modelos de alta gama, donde la reducción del consumo de energía puede llegar a suponer hasta un 50%.

Uso inteligente de la nevera

Para ahorrar dinero, siempre se deben cultivar buenos hábitos. Para ahorrar en la factura de la luz en lo que a la utilización de la nevera se respecta ocurre exactamente igual. Por eso, cultivar hábitos inteligentes permitirá que los costes siempre sean menores aunque afecten poco y nada al confort:

  • Respetar las capacidades máximas: nunca es recomendable llenar la nevera hasta el tope, hasta el 100% de su capacidad máxima soportada. El frío no se conservará bien y el aparato tendrá que funcionar más tiempo y a máxima potencia, lo que incrementará sustancialmente los costes de luz.

  • Cerrar bien la puerta: un mal hábito que, según estadísticas de consumo, puede suponer hasta un incremento del 22% del coste de luz cada año. Modificarlo es tan sencillo como prestar atención.

  • Temperatura elevada: introducir alimentos calientes corta el proceso de funcionamiento óptimo de un frigorífico. El resultado es un incremento excesivo del consumo de luz que no por ello se verá reflejado en un mejor rendimiento o frío de los alimentos. Lo mejor es dejarlos reposar y luego introducirlos. De igual manera, cuidar el lugar de la casa donde está el frigorífico -que no esté nunca cerca de aparatos como una cocina o una vitrocerámica- hará que se pueda ahorrar un importante gasto, ya que no necesitará reducir también su temperatura por agentes externos.

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