Pastillas de freno bajo carga: ¿cómo afectan las carreteras de montaña de Andalucía a tu seguridad?

Según la DGT, el año pasado, se registraron 1.040 siniestros mortales en los que fallecieron 1.154 personas y otras 4.634 sufrieron heridas graves que requirieron hospitalización. Se sabe que uno de los factores que influyen en la seguridad vial, especialmente en regiones con carreteras de montaña como Andalucía, es el estado del sistema de frenos.

Y es que no hay duda de que Andalucía es la tierra perfecta para desgastar las pastillas de freno Seat Leon MK3. Las constantes subidas y bajadas de sus carreteras de montaña producen una carga extra en dichas pastillas, afectando a su rendimiento y, en consecuencia, a la seguridad del vehículo.

La carga adicional en el sistema de frenos

Durante las bajadas pronunciadas, el sistema de frenos trabaja de manera constante para reducir la velocidad del coche, provocando un mayor desgaste de las pastillas de frenado. Por otra parte, en las subidas, el motor y el sistema de frenos se combinan para mantener el vehículo en movimiento sin perder el control. Todo ello hace que aumente la carga sobre las pastillas, incidiendo para que se deterioren más rápidamente.

Asimismo, las temperaturas elevadas generadas por la fricción en las bajadas prolongadas también suelen afectar la efectividad de los frenos. Algo bastante peligroso, dado que cuando las pastillas de freno se sobrecalientan, pierden su capacidad de frenado, poniendo en riesgo la seguridad del conductor, los pasajeros y los demás usuarios de la carretera.

Cómo elegir las pastillas más adecuadas para conducir en montaña

Como podemos observar, no cabe duda de que las pastillas de freno son esenciales para la seguridad, garantizando una frenada eficiente, reduciendo las distancias de detención previniendo accidentes.

Para enfrentarte a las exigencias de las carreteras de montaña de Andalucía, antes de nada es preciso comprobar las pastillas de freno, apostando en todo momento por un alto rendimiento, y una mayor resistencia a la temperatura en este tipo

de rutas. En concreto, las semimetálicas o cerámicas suelen ser las más recomendadas para conducir en zonas de montaña.

Las semimetálicas están compuestas por una mezcla de metales, que las hace más duraderas y capaces de soportar temperaturas elevadas.

Las cerámicas, por otro lado, proporcionan una mayor durabilidad y menor desgaste, aunque conviene señalar que resultan un poco más caras.

Conducir de forma suave, evitando frenadas bruscas, especialmente en las bajadas. Es importante recordar que anticipar las paradas y reducir la velocidad de manera progresiva ayuda a disminuir la carga sobre los frenos.

Usar el freno motor. En las carreteras de montaña, en lugar de depender solo del freno convencional, utilizar el freno motor es un gran apoyo para ayudar a reducir la velocidad del vehículo. Es decir, cambiar a una marcha más baja para aprovechar la resistencia natural del motor.

Eludir el sobrecalentamiento. Si se percibe que el coche comienza a perder fuerza de frenado o el pedal se siente esponjoso, es señal de que los frenos se están sobrecalentando. En estos casos, lo más indicado es realizar una parada segura con el fin de dar un respiro a los frenos y que se enfríen antes de seguir camino.

Mantenimiento regular. Es imprescindible revisar periódicamente el estado de las pastillas de freno para asegurar que estén siempre en forma. No interesa dejar que el desgaste llegue a niveles peligrosos.

En cuanto a precios

Para terminar, solo resta recordar que no resulta recomendable seguir utilizando las pastillas de freno si el grosor de la guarnición ha disminuido a 2-3 mm, ya que esto puede dañar causar al disco de freno y aumentar el riesgo de ebullición.