Gripe aviar en España: Cómo proteger tu gallinero y cumplir la normativa

La expansión de la gripe aviar en España durante las últimas semanas ha obligado a variar por completo la manera de gestionares gallineros, corrales y pequeñas explotaciones al aire libre. Lo que antes podía solucionarse con una simple valla, en la actualidad resulta insuficiente. Y es que el riesgo de transmisión por parte de aves silvestres resulta mayor de lo pensado inicialmente.

En un primer momento se ha vivido una situación de cierto desconcierto. Pero con el paso de los días han surgido soluciones eficientes que cumplen sin ningún tipo de problema con los protocolos de seguridad impuestos. Entre ellos se encuentra una medida económica y sencilla capaz de cubrir por completo el recinto. Se trata de la malla triple torsión. Al contrario de lo que pudiera parecer, más que un complemento o añadido, se presenta como una herramienta esencial para ajustarse a las exigencias sanitarias sin comprometer en ningún momento el bienestar de las aves ni tampoco la productividad de la explotación.

Un espacio protegido frente a las aves del exterior

La detección de focos de gripe aviar, tanto en aves domésticas como en especies migratorias, ha llevado al Ministerio de Agricultura y a las comunidades autónomas a tomar medidas con urgencia. Las normas impuestas son bastante claras: las gallinas deben estar en lugares donde no haya la posibilidad de contacto con aves salvajes, debe impedirse el acceso de pájaros externos a zonas de alimento y agua; y los puntos más sensibles del gallinero, como pueden ser los propios bebederos, comederos y espacios de descanso queden debidamente protegidos frente a heces y otro tipo de elementos externos.

El verdadero problema, por tanto, no es que las aves permanezcan al aire libre. Lo realmente peligroso es que en algún instante puedan compartir espacio con especies salvajes que actúen como portadoras de este virus.

Y al contrario de lo que pudiera pensarse, los espacios más vulnerables en un corral no son los laterales. Estos suelen estar perfectamente vallados. El verdadero riesgo se localiza en la parte de arriba, donde ese ‘techo abierto’ se puede convertir en un punto de entrada para palomas, gaviotas o gorriones atraídos por el alimento. No solo acceden para picotear el pienso, sino que también llegan a defecar sobre las superficies donde beben o comen las gallinas. Este simple detalle puede comprometer la seguridad sanitaria de una explotación.

Ante eso, tanto las administraciones como las compañías del sector avícola inciden en la necesidad de cubrir los espacios exteriores con mallas o redes específicas. De esta forma se evita con gran eficacia la interacción de las aves del gallinero con las aves silvestres.

La mejor opción, la malla triple torsión

Los propietarios de este tipo de espacios tienen varias opciones para hacer frente a esta situación. Sin duda, la más convincente pasa por recurrir a la malla triple torsión, que también se le conoce como malla hexagonal. Destaca sobre todo por su eficacia y facilidad de instalación. Está fabricada con alambre galvanizado, lo que garantiza tanto resistencia como durabilidad en espacios húmedos.

Presenta una estructura de alambres entrelazados que forman el característico patrón hexagonal, generando un espacio perfecto en donde confluyen la protección, ventilación y ligereza. Además, existe la posibilidad de adaptarlo a cualquier tipo de gallinero debido a que se comercializa en rollos largos y en alturas variables. Esta versatilidad le convierte en un recurso a tener en cuenta para abordar este cerramiento de aves.

Este tipo de utensilio permite crear un cierre íntegro del recinto, en donde además de los laterales también se incluye la zona superior. Al existir este cubrimiento completo hay una especie de ‘cubo’ que evitará la entrada de aves externas, pero al mismo tiempo permite el paso de la luz y el aire. Todo esto resulta de gran valor, ya que se impedirá la formación de ambientes húmedos y oscuros que suelen darse sobre todo con techos opacos, que además afectan de manera negativa en el bienestar de las gallinas.

Una instalación sencilla, sin grandes complicaciones

La instalación de la malla triple torsión resulta bastante sencilla. Para cerrar el perímetro tan solo habrá que fijarla a postes colocados estratégicamente cada ciertos metros, y si es posible, enterrar ligeramente la base para impedir que otros animales puedan levantar la malla. Lo realmente novedoso es la parte que cubre la zona de arriba. Una estructura de soporte facilita la extensión de la malla de manera firme, evitando que quede colgante y garantizando una resistencia al viento o a otras inclemencias meteorológicas.

Además, al solapar los rollos y ajustar bien las uniones, se impedirá que haya pequeños huecos en la estructura por los que podrían colarse aves más pequeñas. En la zona de acceso es aconsejable incorporar un marco recubierto de la misma malla, que permite un cierre homogéneo en todo el contorno.

Este tipo de mallas encajan a la perfección en todo tipo de explotaciones, ya sean corrales domésticos o granjas profesionales. Así que si estás entre los afectados, esta solución puede interesante

Hay que tener en cuenta que la gripe aviar será un desafío recurrente durante los próximos años y que las exigencias biosanitarias continuarán siendo estrictas. En este sentido, el cerramiento del gallinero con malla triple torsión no solo se presenta como una medida de protección. También es una manera de cumplir con la normativa sin renunciar a un espacio ventilado y saludable para las aves.