Dolor en el cuello o la zona lumbar: fisioterapia en Córdoba
Sentir dolor o molestias en el cuello o la zona lumbar es más común de lo que se pueda pensar. De hecho, puede aparecer solo por hacer algún mal movimiento, aunque también puede deberse a malos hábitos de postura o por nuestras rutinas de la vida cotidiana.
Si bien es cierto que, así como llegan, las dolencias en esta zona se van, no siempre es así, ya que puede volverse persistente hasta el punto de afectar nuestra calidad de vida. Cuando es ese el caso, es fundamental buscar la ayuda de profesionales.
¿Por qué aparece el dolor en el cuello y la zona lumbar?
Una de las causas más comunes para esta afección es la tensión muscular, esta por lo general se debe a una mala postura, el sedentarismo o incluso el uso excesivo del móvil y el ordenador.
Pero también puede estar relacionado con esfuerzos físicos mal hechos, como levantar peso sin aplicar la técnica adecuada. Sin embargo, más allá de estas causas cotidianas, existen otras que son más complejas como una hernia discal, la artrosis o problemas estructurales en la columna que pueden hacer que el dolor sea constante y mucho más intenso.
Si bien es cierto que, en algunos casos, es suficiente con mejorar los hábitos de postura y hacer ciertos ejercicios para sentirse mejor. Pero cuando el dolor persiste, lo más recomendable es acudir a un especialista en fisioterapia en Córdoba que pueda evaluar el caso para así brindar un tratamiento ajustado a las necesidades de la persona.
Síntomas que indican la necesidad de tratamiento
No todos los dolores en el cuello o en la zona lumbar requieren atención urgente, sin embargo, cuando se presentan de forma prolongada algunos síntomas es necesario actuar y buscar ayuda profesional. Estos son algunos de ellos:
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Dolor constante o que empeora al realizar determinadas actividades.
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Sensación de rigidez o dificultad para mover el cuello o la espalda baja.
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Hormigueo o adormecimiento en brazos o piernas, este es importante porque podría indicar compresión nerviosa.
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Debilidad muscular o pérdida de fuerza en las extremidades.
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Dolor intenso que se irradia hacia otras zonas como los hombros, brazos o piernas.
Es importante prestar atención a los síntomas con el fin de identificar el problema a tiempo, porque esto podría ahorrarte mucho malestar y evitar que el dolor se convierta en algo crónico.
Beneficios de la fisioterapia para aliviar el dolor
La fisioterapia es una gran aliada cuando se trata de tratar este tipo de dolores, especialmente porque es una buena alternativa que sirve para evadir tratamientos invasivos. Entre sus principales beneficios encontramos:
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Reducción del dolor y la inflamación: aplicar técnicas como los masajes terapéuticos, las manipulaciones articulares y la electroterapia ayudan a relajar los músculos y mejorar la circulación.
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Corrección de la postura: muchas veces, el dolor se debe a malos hábitos de postura, los cuales a veces adquirimos por simple falta de conocimiento. Sin embargo, un fisioterapeuta puede mostrar la forma de corregirlos para adoptar posturas más saludables.
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Fortalecimiento muscular: al trabajar los músculos de la zona afectada, se mejora la estabilidad y se reducen las posibilidades de que el dolor regrese.
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Mejora de la movilidad: a través de estiramientos y movilizaciones, se recupera la flexibilidad y se amplía el rango de movimiento.
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Prevención de recaídas: aprender ejercicios y técnicas de autocuidado ayuda a evitar futuros episodios de dolor.
Tratamientos recomendados en fisioterapia
Existen diferentes tipos de tratamiento para tratar el dolor de cuello, sin embargo, es una fisioterapeuta quien decidirá cuál es el mejor para el paciente tomando en cuenta sus síntomas y otros detalles. De hecho, lo ideal es que evalué el caso para posteriormente diseñar un plan personalizado.
Algunos de los tratamientos más comunes es la terapia manual, ya que permite aliviar la tensión muscular y mejorar la movilidad de la zona afectada mediante masajes específicos y manipulaciones articulares.
Por otro lado, están los ejercicios terapéuticos, estos son clave para fortalecer la musculatura y evitar que el problema se repita en el futuro. La electroterapia es otra herramienta que ayuda a aliviar el dolor mediante la aplicación de corrientes eléctricas de baja frecuencia. Las terapias de calor y frío también son muy importantes.